Violencia al máximo

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como si todo México fuera sección policíaca de periódicos y las unicas noticias importantes fuesen las de Nota Roja, al estilo de la antigua y célebre revista sensacionalista: Alarma, los noticieros radiofónicos, de tv y hasta las conversaciones y pláticas entre amigos, ahora giran y tratan de muertos, asesinatos, violaciones, feminicidios e inseguridad extrema, teniendo todos y cada uno de los habitantes de este país una historia o anécdota relacionada con asaltos, crímenes, secuestros, bloqueos, barricadas y hasta terrorismo magisterial, entre otros muchos delitos que a diario y casi de manera normal suceden, sin que, según las estadísticas se castigue y encarcele a los delincuentes, porque de 100 delitos perpetrados, únicamente tres son sancionados, así que la violencia en México y hasta en Oaxaca está llegando a un nivel máximo, extremo, espero hasta ahí, porque podía crecer y aumentar exponencialmente si continúa la corrupción e impunidad que caracteriza, no únicamente al gobierno, sino a mucha gente que pareciera normal,como taxistas o profes dispuestos siempre a la violencia, obviamente siempre en grupo y con alevosía y ventaja, nunca solos porque son cobardes.

La violencia e inseguridad en que vivimos, no deriva únicamente de la falta de autoridad oficial y ausencia de estado de derecho, sino que también de la paupérrima educación familiar y del hecho que la gente más devota y con alto nivel de ignorancia, tiene todos los hijos que Dios les mande, hijos no deseados, progenie no querida que, una vez se independice buscará para subsistir lo que encuentre, y como generalmente no se encuentran empleos y los pocos que hay pagan salarios miserables, para muchos jóvenes que de niños no los quisieron ni amaron sus padres, lo más fácil y práctico, es que se dediquen al crimen, ya sea individual u organizado, porque sin valores, ética o moral, sabiendo que además no tienen nada que perder, pasan a formar parte de las filas de la delincuencia sabiendo que de inmediato obtendrán dinero y todos los beneficios de ser malignos y protervos, sin miedo a las consecuencias porque no serán castigados, ni por su propia conciencia ni por el estado. No hay salida, la violencia crecerá y la población aumentará, porque probablemente todos los niños y niñas que vemos en cruceros como pedigueños, al crecer crecerán sus necesidades y, sin ningún valor o principio ético, creciendo silvestres y amorales, sin entender que existen leyes, ordenanzas y reglamentos para la convivencia social, porque no pertenecen a ella, al carecer de padres, tutores o guías, el camino fácil es la violencia, la ventaja del maligno, sin que exista ningún elemento de juicio o culpa que evite sean capaces de asesinar y luego disolver los cadáveres en ácido para que nunca los encuentren, y tan felices de su infame proceder.