Energúmenos y vengativos

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Hasta el hartazgo, decepcionados, desilusionados y muchos furiosos, como energúmenos llegando al nivel de venganza acudirán a las urnas electorales este 1 de julio a desquitarse y vengarse, de lo que según su criterio es culpa de su pobreza, resentimiento y rencor social, esto es, del partido político en el poder, buscando no alguna alternativa coherente, propositiva y objetiva, sino únicamente aquella que les dice lo que quieren oír para desquitar su furia contra el sistema político, su enojo contra los adinerados e ira contra el presidente a quien culpan de todos los males y pobreza que sufren, sin saber que, como dijo Sor Juana Inés y yo adapto a las circunstancias: “Ciudadanos necios que culpáis al gobierno, sin saber que son la ocasión de lo mismo que culpáis”, porque es un hecho irrefutable que tenemos el gobierno que merecemos y tendremos el que corresponda, no a la razón y lógica de las circunstancias sociopolíticas, sino a las del enojo, furia y frustración.

Cierto es que vivimos en un contexto social de extrema corrupción, impunidad, indolencia e irresponsabilidad, pero no es culpa exclusiva de gobernantes, es de todos y cada uno de nosotros, desde el que se estaciona en doble fila, hasta el que vende drogas y secuestran personas, porque todos son delitos, unos menores que otros, pero todos lo son, así que el enojo e ira, el portarnos como energúmenos, en principio debiera ser contra nosotros mismos al momento de cometer una infracción por pequeña que nos parezca y, no culpar de todo al gobierno del que muchos se quieren vengar otorgándole su voto a quien astutamente les dice y promete, no lo que se puede hacer, sino lo que los deje contentos e ilusionados, aprovechándose del enojo y deseo de venganza de los ciudadanos malvivientes, y dig no como juicio, sino en función que viven mal y de malas, porque están enojados, amargaron su ánimo, y sin que les importen las consecuencias desastrosas o no de su voto, como energúmenos acudirán a las casillas a desquitarse y sentirse contentos con ellos mismos, igual a  aquel que dijo “ojo por ojo” con ánimo de venganza y represalia, con voto de castigo y pena del talión, que para lo único que servirá será para demostrar que a partir de 2019 probablemente seamos gobernados por decisiones de ciudadanos energúmenos que no razonaron nunca su voto ni analizaron sus implicaciones, decidiendo visceral y no cerebralmente, pero así somos, por eso tendremos el gobierno que merecemos y, aunque nos digamos morenos guadalupanos y cristianos, en realidad somos endemoniados, exaltados y ladinos dispuestos a desquitar nuestra furia aunque después lo lamentemos sin posibilidad de reivindicarnos porque lo hecho, hecho estará como resultado de portarnos como individuos energúmenos o ciudadanos vengativos capaces de linchar o bloquear calles y no como sosegados, respetuosos e inteligentes electores que razonen su voto y sus acciones.