Vienen los marcianos el 27

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como si fuera una pista de carreras para coches en forma de óvalo, los planetas giran elípticamente alrededor del sol en el mismo plano a diferentes velocidades equivalentes al año de cada mundo, por lo que generalmente se encuentran equidistantes unos de otros, a veces muy lejos unos de este lado, y los otros detrás del Sol, coincidiendo cada cierto tiempo del mismo lado y muy cerca, como ocurrirá este viernes 27 de julio y días siguientes siguientes entre la Tierra y Marte, acercándose tanto como solo sucede cada 15 años al ubicarse a menos de 50 millones de kilómetros, a “tiro de piedra” o a “la vuelta de la esquina”, astronómicamente.

Visible muy brillante por su cercanía a partir de las 21 horas en el horizonte, al oriente de la ciudad, elevado unos 20 grados, el planeta rojo luce ya espectacular y luminoso en el fondo del cielo negro de Oaxaca, destacando entre las estrella por su coloración “tinta en sangre” de donde viene su asociación con Marte, el dios romano de la guerra, hijo de Júpiter y de Jano, correlacionado con el color rojo de la cara de los enojados, asociado con la ira y sangre derramada en la guerra y, si bien hoy sabemos que Marte no es ningún dios, si sabemos  es el cuarto planeta en distancia al sol, el último de los mundos interiores con características “geológicas” similares a la Tierra y meta próxima de la humanidad para visitar este siglo con astronautas, después de haber visitado la Luna en 1969.

Marte, que durante siglos se creyó un mundo habitado por una civilización súper inteligente que construyó canales para llevar agua de los polos al ecuador marciano, donde se creía había marcianos y marcianas, que incluso bailaban ricachá y que, incluso causó pánico y muertes cuando Orson Wells en una radionovela confundió y alarmó a sus radioyentes al dramatizar una invasión inminente de marcianos a la Tierra, hoy sabemos es un mundo seco, frío, con una tenue atmósfera de anhídrido carbónico, donde si acaso hay vida aún,  sería de bacterias o gérmenes extremófilos, en esta acercamiento a la Tierra de los últimos 15 años, es una “ventana astronáutica” para iniciar viajes al planeta rojo porque la distancia es mínima y, es también magnífica y extraordinaria oportunidad para que quienes tengan un telescopio privado observen Marre, porque desde el 27 se podrán observar sus casquetes polares, el volcán marciano, las grietas que confundieron con canales e incluso las planicies: Chryse Planitia, Argyre Planitia, Tierra Sirenum o Syrtis Major, entre otros muchos detalles de la superficie roja brillante marciana, que a partir del día 27 de julio y quince días después estarán apenas a unos millones de kilómetros de Oaxaca y, eso es muy muy cerca siendo una gran oportunidad para su observación telescópica a partir de su aparición en el horizonte unos minutos después del inicio de la noche, como el luminoso planeta rojo de donde algún día vendrán los marcianos… humanos.