Imprescindibles lluvias

Carlos R. Aguilar Jiménez.


El sol no sale por el oriente todos los días en el mismo lugar en el transcurso del año debido a la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto de su plano de traslación, y así el astro Dios se mueve del Trópico de Capricornio al de Cáncer de ida y vuelta cada año, generando las estaciones, que no son iguales en todo el mundo, porque las clásicas cuatro: primavera, verano, otoño e invierno si existen en Europa y EU, regiones nórdicas, pero Oaxaca que se ubica entre los trópicos y el ecuador, únicamente tiene dos estaciones: sequía y lluvias.

En las escuelas y prácticamente en todos lados se enseña, como si viviéramos en España, que hay cuatro estaciones, 2 días de solsticios y dos equinoccios, sin mencionar nunca los 2 días ascios (sin sombra) porque estos dos últimos fenómenos solares no existen en países del norte y por ello no los incluyen, ni los mismos mexicanos que redactan los libros de texto, no obstante, el 8 de mayo y 5 de agosto en Oaxaca son días ascios y, el 8 está señalado en Monte Albán respecto de alineaciones cósmicas del Observatori, el edificio J y horizonte, porque eran días sagrados, los momentos más trascendentes del año en relación con el calor, las lluvias, agricultura y economía. Si no llueve no hay cosechas, si no hay granos no hay comida ni posibilidades de vivir, así que los pueblos prehispánicos veneraban el 8 de mayo y 5 de agosto, y si hoy a la mayoría no conoce estos días, lo cierto es que gracias a que el Sol se ubica en los respectivos días ascios del mundo, el agua del mar se calienta a tal nivel, que se producen huracanes, ciclones y tormentas tropicales que precipitan lluvias tanto en el mar como en los continentes, alcanzando las precipitaciones inmensas extensiones de tierra, como comenzará a suceder a partir de estos días al terminar la canícula por desplazarse el sol rumbo al sur del mundo y pasar arriba de Oaxaca este 5 de agosto.

Las lluvias comienzan a regularizarse porque la radiación solar en vertical, cayendo a plomo por estar el sol en el meridiano, llegará a Oaxaca el domingo 5 y en toda nuestra latitud se evaporan miles de kilómetros cúbicos de agua, terminando la estación de sequía y normalizando la de lluvias. Desde el 5 de agosto en adelante los huracanes serán poderosos y grandes, descargando agua en abundancia, recargando mantos freáticos, escorrentías, arroyos y ríos, y quizá represas, porque este año no ha sido de suficientes lluvias, por lo que en los próximos dos meses esperemos llueva diario para que se rescate algo de la lluvia que fluye libremente y regresa al mar, porque no hemos sido lo suficientemente inteligentes para llenar de represas todo el territorio oaxaqueño donde llueve cinco meses y de sequía son siete, en función del ciclo hidrológico que corresponde al sureste mexicano e istmo, donde el Atlántico y Pacífico únicamente estar separados por menos de 400 kilómetros en línea recta de Salina Cruz a Coatzacoalcos.