CONTRAFUEGO || Falacias asesinas

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Aurelio Ramos Méndez

¿Cuántas vidas humanas cargarán en su conciencia los periodistas que, a diario y mediante falacias, sesgos, elucubraciones y toda suerte de argucias de manipulación informativa instigan la hostilidad y aún la violencia homicida de Donald Trump en contra de México y los mexicanos? 

Vale el interrogante porque la mentira, mata. Lo prueban 16 mexicanos muertos en lo que va del año bajo “custodia” de un Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cuyo odio a los migrantes ha sido exacerbado hasta el homicidio por ciertos medios.

Lo prueba el recrudecimiento de los enfrentamientos con regueros de muertos entre bandas delictivas; por ejemplo, los mayos y los chapitos, debido, sí, a hondos rencores y desacuerdos, pero también a que en medios se dice, sin pruebas, que el gobierno apoya a unos en perjuicio de los otros.

Y la violencia masiva con narcobloqueos, balaceras, vehículos y comercios incendiados, y víctimas letales en los culiacanazos o episodios similares en Tamaulipas, Coahuila, Jalisco y otras entidades.

A propósito de pruebas, ¿se tiene certeza de que en la destrucción del narcolaboratorio en la Sierra del Pinal, con apoyo de cuatro gringos de la CIA, no murieron mexicanos que por muy delincuentes que fuesen, conforme a nuestra Constitución merecerían debido y justo proceso?

Podríamos quedarnos en la ingenuidad de que la copiosa mendacidad de algunos de nuestros periodistas más conspicuos es inocua, elevada muestra del mejor y más tenaz e incisivo periodismo de investigación, pero sería autoengañarnos, y colocarlos en un pedestal que no les corresponde.

Aludir a las consecuencias del periodismo que por motivos políticos o crematísticos atiza con patrañas el horno de la violencia, cuyos cultores están a la vista con sólo abrir un periódico, encender la radio, la tv o las redes, en modo alguno significa atacar al mensajero.

Es apenas resaltar que la mentira periodística no resulta inofensiva, sino que tiene reflejo en el baño de sangre que ahoga a nuestro país.

Un portal de noticias que a despecho de su nombre de amanecer a diario relata el “ocaso” nacional, y que según sus creadores nació con el noble fin de combatir la mentira, dio por estos días acabada muestra de hipocresía y mala entraña. 

Torció sin recato el debate sobre la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua y la investigación federal sobre este caso. Agentes, debe decirse, de un ente gringo de la peor ralea, The Company, aquella que en 1973 accionó en Chile.

Dicho portal intentó jugarles el dedo en la boca a sus oyentes y lectores. Buscó hacerles creer que el asunto está siendo investigado, absurdamente, debido a la encomiable destrucción de un enclave narco, cuando en realidad se indaga la presencia irregular –fuera de toda ley, tratado, acuerdo o declaración de colaboración—de agentes extranjeros. 

Se averigua, en buena hora, debido a las graves implicaciones de este caso sobre nuestra soberanía y la seguridad nacional, por más que a los manipuladores de información que se perciben gringos estos principios les parezcan antiguallas.

La mentira de los cruzados contra la mentira tuvo efecto ultrarrápido. Puso a la gobernadora Maru Campos a repetir como mantra que el gobierno federal investiga a su administración no por colaboracionista en la sombra con EU, sino porque –patético tributo a Trump– fue destruido un laboratorio de narcos. 

La mandataria dio a entender que tal destrucción irrita al gobierno porque afecta intereses de éste y del partido en el poder. Y en su afán de malquistar a la 4T con EU, acuñó una audaz consigna: “Vamos viendo quién es quién”.

De acuerdo: vamos viendo. Pero, de entrada, alguien debería decirle a Maru con claridad: “Señora, su entreguismo, así como los malabares periodísticos de quienes usted copió el sesgo que repite con aire de prestidigitadora, se tipifican como traición a la Patria”.

El pasado fin de semana circularon imágenes de la infame Migra en el desierto de Sonora persiguiendo a caballo a migrantes –del lado estadunidense–, trece de los cuáles fueron arrestados, uno acusado de ser –¡lotería!– integrante del Cartel de Sinaloa. 

El video fue tomado por la propia Patrulla Fronteriza. Causó indignación por el hecho en sí de perseguir migrantes como animales, y porque tiene como fondo musical el alegre ritmo country de la canción que en español se titula Jinetes en el Cielo.

¿Pueden decirse inocentes de semejante aberración los periodistas que irresponsable y antipatrióticamente esparcen mentiras acerca del gobierno mexicano, con objeto de espolear a Trump y acicatear sus intereses expansionistas y mercantiles, y su alevosa inquina hacia México?

Renglón aparte merece el ataque a balazos, este sábado, de la que por tres décadas fue casa del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, pero desde hace diez años se haya deshabitada. 

De agradecer la providencial ignorancia de los sicarios, la estulticia que los indujo a tirotear quién sabe a quién, o su pavorosa decisión de –por ahora– sólo enviar una advertencia.

En todo caso, ¿asumirán la parte de responsabilidad que les atañe en este intento de homicidio, los medios que en vez de informar con rigor y objetividad han juzgado y sentenciado al mandatario temporalmente separado del gobierno?  

Hay en el bando de la oposición periodistas para quienes –lo han expresado con todas sus letras—“la verdad es irrelevante” y practican un “periodismo sin límites”, como si existiesen derechos absolutos y la responsabilidad periodística –el deber de cribar la información que esparcen– fuese otro anacronismo. 

Instalados en la capitulación ética, dan la impresión de necesitar capsulitas pal alzheimer.

Afirman que desde “la caída del gobernador real de Sinaloa, es decir Ismael Zambada” –25 de julio de 2024, hace diez meses—ese estado es una hoguera. 

Y que la Presidencia de la República “está a punto de hacer chocar al país contra Estados Unidos por defender a una decena de presuntos delincuentes”. Es falso.

Desde hace por lo menos siete décadas Sinaloa ha sido la meca del narcotráfico. Capos han puesto y removido gobernadores, alcaldes, legisladores, comandantes de zonas militares, delegados de dependencias federales… 

Y los capos han sido operadores electorales, sin que EU se haya dado por enterado.

En los 60, Leopoldo Sánchez Celis tuvo como escolta al narco Miguel Ángel Félix Gallardo. En los 70 usufructuó el tráfico de substancias ilícitas Antonio Toledo Corro. Y en los 80, con Carlos Salinas en la Presidencia, Renato Vega Alvarado.

Tal como, en la actualidad, según trasnochadas acusaciones gringas aún por comprobar, lo usufructúa Rocha Moya.

El narco llegó a penetrar a tal punto –a decir del exgobernador Juan Millán Lizárraga— que la realidad sinaloense lindaba en lo fantasioso.

El PRI –refería Millán en sus años de senador– le encargaba al Mayo Zambada “hacer las elecciones en la costa sur del estado”; esto es, encargarse mediante su estructura criminal de manejar los comicios desde la organización hasta su calificación. Así llegó al poder el salinista Vega Alvarado.

Antes, en tiempos de Toledo Corro el narcotráfico era tan poderoso que reclutó al Toñeque, hijo del mandatario, de quien se decía –narraba Millán– que al llegar éste por las noches a las discotecas culiacanenses la orquesta cesaba su tanda para empezar a tocar El Padrino.

También por las noches, en la colonia Tierra Blanca, de Culiacán, los mafiosos se comunicaban mediante una especie de código morse propio, a base del traqueteo de sus ametralladoras.

Y la Universidad de Sinaloa tenía la mayor matrícula nacional de estudiantes de ciencias químicas; estaban destinados a narcolaboratorios aun antes de iniciar sus estudios. 

Cierto o falso, Millán es un sobresaliente político priista que aún puede ratificar o negar aquellos dichos.

Extraña, por todo ello, que el gobierno gringo, tan permisivo o despistado durante 70 años, se muestre hoy celoso de la seguridad nacional de su país y amoroso protector de la salud de sus drogadictos.

Extraña, sobre todo, que saque partido de plumas mercenarias para avivar la violencia y advertir del inicio de “la fase terrestre” contra el narco y altos funcionarios mexicanos.

BRASAS

Desastroso resultó el viaje a México de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Pretendió asistir a una ultraderecha exangüe y reivindicar a Hernán Cortés, pero sólo consiguió hacer osos descomunales.

La ignorancia acerca de los terribles abusos cometidos por el conquistador sobre la población indígena, y sus excesos verbales al considerar a México un narcoestado, la llevaron de la inanidad al ridículo.

Sólo un puñado de incautos acudió a sus eventos y esto la condujo a cancelar la gira y volver a su terruño, quizá cantando como en La Fiesta, de Serrat: “Cae la noche y ya se van nuestras miserias a dormir”.

Antes de partir, la madrileña acusó de boicot a la jefa del Estado mexicano y hasta dijo que el gobierno le pidió a sus anfitriones –entre estos el Grupo Xcaret– que le retirasen sus invitaciones para acudir a la entrega de los premios Platino a lo mejor de las artes en Iberoamérica.

En un gesto que los honra, los directivos del Grupo referido desmintieron rudamente a la representante de la corriente más radical del Partido Popular y asumieron la total responsabilidad de haberle pedido que ahuecase el ala.

Mal por Díaz Ayuso, pero peor para nuestra ultraderecha zombi, incapaz de convencer a los ciudadanos ni siquiera con grillos de importación.

En Monterrey estudiantes del TEC quizá se quedaron con las ganas de ver a la presidenta madrileña, en su segundo intento de colonización política en México; el primero fue en abril de 2024. Ni modo. A resignarse y a cantar con el ilustre catalán:

“Y con la resaca a cuestas/Vuelve el pobre a su pobreza/Vuelve el rico a su riqueza/Y el señor cura a sus misas…”.

RESCOLDOS

Al inopinado anuncio gringo de revisión a consulados mexicanos, siguió un episodio peculiar, semejante a un montaje loretiano. Un presunto delincuente armado que huía de la policía ingresó hasta el sótano del Instituto Cultural Mexicano, en Washington.  ¿Ánimo de hacer aparecer las legaciones mexicanas en EU como refugios de delincuentes? Veremos.

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

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