“Roma” y “Aquaman”, unidas por la controversia


Ismael Ortiz Romero Cuevas

El pasado fin de semana, dos acontecimientos importantes sucedieron en el mundo del cine. Se estrenaron dos películas de las más esperadas del año: “Aquaman” y “Roma”; la primera en las salas de cine a nivel masivo y la otra, en la plataforma Netflix, que además fue quien se aventó el tiro de producirla y al fin, llegó a los hogares de los millones de suscriptores después de una larga búsqueda de salas para proyectarse en nuestro país con resultados medianos.

A decir verdad, tanto el súper héroe como la historia de la nana eran sumamente aguardadas y fueron recibidas con buena aceptación por parte del público. Pero como siempre pasa, a unos les gustó y a otros no. Vamos, eso es parte de los trabajos que se hacen para las masas y es prácticamente normal que provoquen opiniones a favor y en contra. Pero la controversia en las redes sociales estuvo de verdad muy intensa con ambas cintas este fin de semana.

Comencemos con la película del héroe de DC, encarnado por Jason Momoa y dirigida por el malayo James Wan, reconocido por hacer cintas de horror con gran éxito como “Saw” o la saga de “El conjuro”. Una semana antes de su estreno, los críticos especializados hablaron y escribieron que la película era una entrega bastante digna, en general tuvo comentarios positivos por parte de quienes saben de cine; sin embargo, no pudo evitar las comparaciones con su rival: Marvel. Sitios como SensaCine, Rotten Tomatoes y algunos otros en voces de algunos de sus críticos y no del portal (lo aclaro porque los mismos portales lo hacen), mencionaban que “Aquaman” en realidad era un desastre y que no convencía ni al más ingenuo y novato seguidor de las cintas de héroes. Eso no era lo interesante, pues sabemos el éxito del MCU, que además, tiene cientos de millones de fanáticos en el mundo y que por eso genera las ganancias que genera; lo atrayente venía en los comentarios. Muchos usuarios de redes acusaban a los portales de hacer críticas que parecían escritas por “fanboys” y no por especialistas, había incluso gente que decía ser fanática de Marvel y que la cinta del atlante les había parecido excelente; otros tantos también tenían comentarios en contra, pero eran mínimos; la generalidad hablaba bien de la película. Muchos incluso, mencionaban lo apegado de la historia, caracterización y vestuario a los cómics de donde se basó la película. Cada quien tendrá su opinión de “Aquaman”, pero de que es un espectáculo visual con excelentes efectos y una historia sostenida, lo es. No es mejor ni peor que algo de Marvel, pero lo oscuro que planteaba ser en un inicio el universo de películas del DCEU, con ésta nos queda claro que ha quedado en el olvido; asimismo, los fanáticos celebraron la caracterización de David Kane / Black Manta (Yahya Abdul-Mateen II) por lo apegado a lo que exhibían las viñetas.

Y el viernes, “Roma”, también llegó a Netflix, compañía que la produjo y que le apostó mucho al nuevo trabajo de Alfonso Cuarón. La cinta ha sido elogiada en diversos festivales e incluso, ganó el León de Oro en el Festival de Venecia. Asimismo, la oaxaqueña Yalitza Aparicio, protagonista de la historia, ha acudido ya a recibir el Hollywood Film Award en la categoría de Actriz Revelación y es portada de la revista Vogue. Muchos aplaudieron el trabajo, muchos elogiaron la dirección, el guión, la fotografía, la cinematografía, las actuaciones y demás elementos que la componen. Pero algo pasó con el grueso de la población. Desde el sábado y el domingo, leí comentarios de usuarios en redes que la calificaban como “La rosa de Guadalupe dirigida por Cuarón”; que parecía un capítulo de “Mujer: Casos de la vida real”; que realmente no merecía ni debía estar en el cine, otros comentarios decían que después de “Gravedad” al director le debería dar vergüenza presentar una historia sobre “mamás luchonas” y clasista y demás apostillas que no valen la pena seguir citando. Lo cierto, es que como también he dicho en entregas anteriores, la industria del cine mexicano nos ha acostumbrado a tener en cartelera comedias ligeras que se asemejan a una telenovela, con guiones poco menos que básicos, actuaciones mediocres y producciones que dejan mucho qué desear. Mucha gente piensa que el cine se hace igual que la televisión y ese, es un error común. Lo cierto, es que “Roma” es monumental. Sí, lo es. No es “Nosotros los Nobles” o “Qué culpa tiene el niño” que lo único que buscan es mero entretenimiento sin pedir más del espectador. “Roma” contiene tomas con una sincronización grandiosa, a tal grado que vemos dos o más acciones dentro de una misma escena con un trabajo de coordinación excepcional; se encuentra llena de minuciosos detalles que parecen insignificantes como la caja de choco crispis, etiquetas de refrescos, utensilios de cocina, los autos, la herrería, los aviones que pasan, la decoración, el sonido del afilador de cuchillos o el cameo de dos segundos de George Clooney haciendo una clara referencia a “Gravedad”; una fotografía tan bella, ahora dirigida por el mismo Cuarón, que parecieran hacer reseña a los mismísimos Stanley Kubrick y Gabriel Figueroa. “Roma” nos entrega una historia poderosa y fuera de lo común; con imágenes delicadas y potentes; con protagonistas que lloran, pero que se sobreponen a la pérdida de los afectos. No. No es la novela de Thalía o Verónica Castro, aunque mucha gente haya visto solo eso y de verdad, es penoso. “Roma” es una cinta que merece todas las palmas por lo arriesgada y por retratar la fortaleza de las mujeres en tiempos en que se pensaba que sólo podían ser portadoras de sometimiento y acatamiento; por el simbolismo; por retratar las rabietas de la señora de la casa (Marina de Tavira) a pesar de lo que Cleo (Yalitza Aparicio) sufre; porque ambas explotan de manera distinta y nos entregan una poderosa escena final con ese abrazo que conmueve hasta al más duro de alma.

El arte también es cuestión de gustos. Así, los juicios se dividen con estas dos películas que sin lugar a dudas, terminarán siendo un éxito y reconocidas en su momento. Al tiempo.