¿Dialogar con Hitler?


Carlos R. Aguilar Jiménez.

No todas las personas somos iguales, porque si bien existe la normalidad o equidad legal entre los individuos, también hay quienes psicológicamente son excepcionales, mediocres, despistados, desequilibrados, fanáticos, resentidos, sociópatas o psicópatas, estos últimos como desquiciados con los que no se puede dialogar ni argumentar nada que pueda hacerles cambiar de parecer, porque según ellos tienen la verdad absoluta, toda la razón y su causa lo es todo, como en su tiempo fueron Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, Francisco Franco, Hirohito y a mediados del siglo pasado los dictadores Fidel Castro, Pinochet, Hugo Chávez y ahora Maduro en Venezuela, este último con quien ilusa y demagógicamente AMLO propone dialogar, hablar de democracia, derechos humanos, inclusión o igualdad, conceptos que, como sociópata, dictador, tirano y déspota Nicolás Maduro desconoce absolutamente.

No se pudo haber dialogado o razonado nunca con Hitler, Mussolini, Franco o Chávez, tampoco ahora con Maduro, porque cuando alguien desquiciado que controla a un país cree tener la verdad y nada más que la verdad, la única forma de eliminarlo del poder es mediante la fuerza de las armas, una revolución, sublevación o motín (o el desconocimiento internacional de su mandato), como fue en su momento cuando los aliados vencieron a la Alemania Nazi y Hitler se suicidó en su bunker, Franco murió de viejo, Mussolini fue ejecutado o Chávez falleció de cáncer sin haberse ido por su voluntad del mando, porque no hay forma alguna de convencerlos mediante el diálogo o parlamentos para que abandonen el poder que ostentan, debido a que es tan grande su soberbia, engreimiento y petulancia que no es posible hacerlos entren en razón o conciencia, porque son fanáticos de sí mismos que se creen caudillos superiores a los demás, fundamentalistas en la manera tiránica de gobernar y necios respecto de la disidencia a sus ideas y acciones, por lo que la política de México es de total simplicidad, complicidad o de absurdo consentimiento y apoyo al infame dictador venezolano, quien no obstante ha sido desconocido por la Comunidad Europea, la mayoría de países latinoamericanos y los EU, México sigue disimulando que es neutral  o imparcial, amparándose en argumentos de soberanía extranjera, cuando lo que está haciendo realmente es un simulacro de reconocimiento por inacción pretextando diálogo a un gobierno despótico y dictatorial, porque los gobiernos populistas, los que llegan al poder prometiendo lo que no es posible cumplir, se mueven en la impostura. Con Hitler era imposible dialogar y sin razón exterminó millones de judíos, asesino millones de europeos, devasto a toda Europa incluida Inglaterra a la que arrasó con bombas voladoras, de la misma forma que no se puede dialogar con Maduro ni con el dictador de Corea del Norte o con los fundamentalistas islámicos que creen tener toda a verdad y nada más que la verdad. Conste.

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