Cartilla moral


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Desde la promulgación de las Leyes de Reforma establecidas por Don Benito Juárez y con las que se separó la Iglesia del Estado, cada institución se dedicó a lo suyo; la Iglesia a lo sobrenatural y moral, y el gobierno a lo administrativo y político, funcionando mal cada uno en su ámbito. La iglesia con su malignidad y abusos sexuales a infantes, además de procurar la ignorancia por medio de la fe y dogmas y, el gobierno a robar saquear y corromper, pero sin inmiscuirse la Iglesia en la Política ni el gobierno en lo moral, porque lo moral es competencia de valores religiosos y, la ética, de lo civil, hasta que este gobierno de la dizque 4T decidió involucrarse en lo que le corresponde la Iglesia, las religiones y nunca al gobierno.

“El que todo lo puede”, anunció que se distribuirán 10 millones de ejemplares de la Cartilla Moral y Nacional, escrita en 1944 por Don Alfonso Reyes, luego actualizada y que nunca se llegó a publicar oficialmente porque se contraponía al Estado Laico y Liberal mexicano establecido por Juárez, hasta que en este sexenio del “pueblo bueno y santo”, se entregará un ejemplar a cada familia o ciudadano, entrometiéndose el gobierno en asuntos que no son de su incumbencia, porque los temas morales son argumentos de valores y educación religiosa o familiar, son los principios que se enseñan en el hogar o Iglesia definiendo la conducta o comportamiento de cada quien en función de sus creencias o valores, como en el cristianismo a partir de mandamiento bíblicos o juicios de valor religiosos con condenas en el infierno o premios en el habitáculo de Dios y sus elegidos, de la misma forma que en el islam, jainismo o budismo. Por otra parte, el gobierno tiene la obligación de instruir, capacitar, enseñar ciencias, oficios, arte y establecer políticas cívicas o éticas de administración y control público, pero no y nunca morales, que aunque tengan intenciones nobles y honestas no son incumbencia de políticos. Si la Cartilla Moral fuera de Ética no se vulneraría el Estado Laico, pero es Moral y, con esa definición se entromete en lo que no le importa. Lo moral son normas de conducta personales o sociales que se refieren a la maldad o la bondad de los actos de esta conducta, siendo lo bueno y malo relativo, convencional, y en función del contexto y tiempo en que se vive, porque lo que es bueno para uno puede ser malo para otro y respectivamente, por lo que pretender que el gobierno, como nos supone a todos pecadores y corruptos, al pretende moralizarnos es abuso de poder, al entrometerse además en lo que ya está considerado civil, ética o legalmente en las leyes y en asuntos morales que son de orden religioso, aunque algunos estén en armonía con las leyes civiles, como algunos mandamiento de Moisés. No mataras, pero los demás son asuntos de la moral de cada quien y, si acaso se violan se castigan en el Más Allá, los demás, aquí mismo, en la Tierra, en las cárceles, aunque si robas gasolina no pasa nada, te premian con becas, si bloqueas vías de tren te dan bonos, y así por el estilo, en una doble inmoral perversa, porque si fuera doble moral, sería el doble de buena.

4t, de tétrico


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Transcurren los meses y todo sigue igual, porque si salimos de nuestro domicilio y analizamos circunstancias o vemos simplemente la dinámica social en calles o instituciones, las circunstancias son las mismas dado que si tenemos que tramitar documentos o pagar impuestos el trato del personal al solicitante es denigrante, el tiempo que tardan en resolver es demasiado y el costo es el mismo o más. Si camina alguien por las calles tendrá que bajarse de la banqueta porque puestos y vendedores no son los mismos, sino más, la gasolina ha subido centavos pero sigue a la alza igual que los bloqueos, cierre de calles, huelgas y protestas de todo tipo, siendo todo esto y más, lo de menos, ante la inseguridad que se manifiesta en todo tiempo y lugar como perspectiva de la 4T, siglas de 4 por Cuarta y T por lo Tétrico del presente y futuro.

Asaltos en vía pública, robo de baterías y vehículos, asesinatos de mujeres y hombres, narcotráfico, extorsión, corrupción extrema en sindicatos, indolencia oficial e impunidad, al margen de calvarios menores, son otras de las acciones que siguen igual y no se ven cambios, porque aunque haya Guardia Nacional u otro tipo de Policía, lo cierto es que, mientras no se aplique la ley con rigor, nada cambiará, porque así se ha demostrado hasta hoy al no haber encarcelado a ladrones de gasolina ya sea los que extraían de ductos con garrafones o los grandes delincuentes políticos involucrados, de la misma forma que a quienes bloquearon vías de ferrocarril y a todo aquel que haya cometido un delito o lo vaya a realizar, porque la consigna es no utilizar nunca la fuerza antimotines y el potencial que tiene la policía para liberar calles secuestradas, como ha sucedido esta semana en la que diario ha estado bloqueado el crucero del estadio de beisbol por normalistas, sin que el gobierno se atreva a desalojarlos y encarcelarlos, porque todo sigue igual y así seguirá, porque de lo que oficialmente se trata es de hacer declaraciones demagógicas que hagan quedar bien a Él, prometiendo acciones de gobierno y cambios que nunca se realizarán, excepto los de perjudicar a guarderías, burócratas, empleados y organismos autónomos en perspectiva de la 4T en la que la T es sigla de: Tenebroso, con sus sinónimos: tétrico, sombrío, triste y lúgubre y hasta fúnebre, porque esa es la perspectiva de México, gobernado por alguien que no es un Viejo Sabio como hay pocos, sino un Viejo Necio, como hay muchos que cree tener toda la razón, ser experto en todo y además considerarse infalible, omnisciente y Todo Poderoso, omnímodo y absoluto para cambiar a conveniencia la Constitución para que sus decisiones se puedan realizar, con ejemplos como facilitarle la dirección a su amigo Paco Ignacio o Derogar la Reforma Educativa, además de cancelar un aeropuerto casi concluido y, eso únicamente para comenzar la dinámica de la 4T en la que la T podría ser también sigla de Tinieblas, por las confusiones, equivocaciones, rectificaciones y desconciertos que a diario se viven desde el nivel federal, estatal y hasta el municipal en el gobierno de México y Oaxaca. Como siempre, se cometerán muchos errores, algunos ni siquiera imaginables hasta que no se produzcan…y eso es lo Tétrico o Tenebroso de la 4T.    

¿Dialogar con Hitler?


Carlos R. Aguilar Jiménez.

No todas las personas somos iguales, porque si bien existe la normalidad o equidad legal entre los individuos, también hay quienes psicológicamente son excepcionales, mediocres, despistados, desequilibrados, fanáticos, resentidos, sociópatas o psicópatas, estos últimos como desquiciados con los que no se puede dialogar ni argumentar nada que pueda hacerles cambiar de parecer, porque según ellos tienen la verdad absoluta, toda la razón y su causa lo es todo, como en su tiempo fueron Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, Francisco Franco, Hirohito y a mediados del siglo pasado los dictadores Fidel Castro, Pinochet, Hugo Chávez y ahora Maduro en Venezuela, este último con quien ilusa y demagógicamente AMLO propone dialogar, hablar de democracia, derechos humanos, inclusión o igualdad, conceptos que, como sociópata, dictador, tirano y déspota Nicolás Maduro desconoce absolutamente.

No se pudo haber dialogado o razonado nunca con Hitler, Mussolini, Franco o Chávez, tampoco ahora con Maduro, porque cuando alguien desquiciado que controla a un país cree tener la verdad y nada más que la verdad, la única forma de eliminarlo del poder es mediante la fuerza de las armas, una revolución, sublevación o motín (o el desconocimiento internacional de su mandato), como fue en su momento cuando los aliados vencieron a la Alemania Nazi y Hitler se suicidó en su bunker, Franco murió de viejo, Mussolini fue ejecutado o Chávez falleció de cáncer sin haberse ido por su voluntad del mando, porque no hay forma alguna de convencerlos mediante el diálogo o parlamentos para que abandonen el poder que ostentan, debido a que es tan grande su soberbia, engreimiento y petulancia que no es posible hacerlos entren en razón o conciencia, porque son fanáticos de sí mismos que se creen caudillos superiores a los demás, fundamentalistas en la manera tiránica de gobernar y necios respecto de la disidencia a sus ideas y acciones, por lo que la política de México es de total simplicidad, complicidad o de absurdo consentimiento y apoyo al infame dictador venezolano, quien no obstante ha sido desconocido por la Comunidad Europea, la mayoría de países latinoamericanos y los EU, México sigue disimulando que es neutral  o imparcial, amparándose en argumentos de soberanía extranjera, cuando lo que está haciendo realmente es un simulacro de reconocimiento por inacción pretextando diálogo a un gobierno despótico y dictatorial, porque los gobiernos populistas, los que llegan al poder prometiendo lo que no es posible cumplir, se mueven en la impostura. Con Hitler era imposible dialogar y sin razón exterminó millones de judíos, asesino millones de europeos, devasto a toda Europa incluida Inglaterra a la que arrasó con bombas voladoras, de la misma forma que no se puede dialogar con Maduro ni con el dictador de Corea del Norte o con los fundamentalistas islámicos que creen tener toda a verdad y nada más que la verdad. Conste.

Anticiudadanos


Carlos R. Aguilar Jiménez.

“Amigos y nadie más…el resto, la selva”, dice la letra de una canción famosa de Alberto Cortez, porque así es la vida social; quizá las únicas personas que se comportan ética y honestamente con alguien sean los amigos, porque las amistades cuestan; para tener un amigo de verdad se debe cultivar ese afecto con un excelente comportamiento, solidaridad, apoyo y respeto mutuos, y si no es así, los amigos se alejan y se quedan únicamente los cuates, conocidos, compañeros de trabajo, cómplices, coautores o encubridores, que cuando se hace algo ilícito como robar gasolina o lo que sea hurten, lejos de alejarse, son participes como delincuentes o criminales.

“Fábrica de delincuentes” es el titulo de uno de los libros de mi hermano el psiquiatra Deimos Aguilar Jiménez, en el que de manera precisa y con conocimiento profesional, señala las causas por qué la sociedad mexicana es corrupta y capaz de cometer cualquier delito. Dice así uno de los capítulos: “No cabe duda que tenemos el primer lugar en crimen, medalla de oro, porque en México sí se fabrican y preparan buenos delincuentes, homicidas y criminales, porque México es un excelente caldo de cultivo para que se desarrollen excelentes criminales. Y como ejemplo, los altos niveles de secuestro, donde según estadísticas…” Y sigue con una serie de explicaciones que nos hacen después de reflexionar, entender que la mayoría de mexicanos no son gente buena, son anti ciudadanos, individuos inhumanos que impunemente roban combustibles, saquean tiendas departamentales, desvalijan camionetas de reparto, como ejemplo, los de alumnos de las escuelas normales, los profes de la Secta 22 y, las familias de los delincuentes que murieron calcinados o quedaron gravemente quemados cuando explotó y se incendió la gasolina que robaban de un ducto que habían perforado, siendo lo más lamentable y revelador respecto de la baja calidad moral de los mexicanos, la selva dice Cortés, que mamás y papás, abuelas, hermanos, hijos, sobrinos, nietos, parientes y amigos, todos sean delincuentes, rateros, desvergonzados que, no obstante saben que todo su pueblo o municipio es de delincuentes, aún se puedan mirar a los ojos y seguir su vida como si fueran personas decentes u honestas. Es inconcebible que, en todos los trayectos de oleoductos, casi todos los habitantes de los pueblos roben gasolina sin remordimiento, sin culpa, porque son delincuentes, aunque digan que lo hacen por necesidad, porque no tienen empleo o lo que sea. Incluso la ignorancia no es atenuante frente a los ladrones o criminales. Anti ciudadanos o inhumanos son aquellos que carecen de sentimientos de culpa, no tienen empatía y utilizan su inteligencia para delinquir, pasan por encima de quien sea, sin importarles si se trata de sus padres, hermanos familiares o amigos, mienten y se les hace fácil robar dinero o gasolina…después pueden secuestrar, violar O asesinar, porque en impunidad, como hasta el momento, no hay detenidos ni arrestados, no obstante sabemos que  los habitantes de esos pueblos son delincuentes, incluidos todos los parientes, hasta las mamás, como encubridores, cómplices de ladrones, producto de la Fabrica de delincuentes que es México, incluidos especialmente los políticos…

¿La cuarta transformación no entiende nada sobre el federalismo en México?


Tiene razón el Presidente Electo cuando dice que no se dejará chantajear por nada ni por nadie, incluidos los gobernadores de las entidades federativas. En lo que no parece haber claridad, es en el entendimiento del poder que históricamente ha tenido el federalismo en México, y que por ese solo hecho el nuevo Presidente debería afianzar intereses y alianzas con los mandatarios estatales antes que pelear con ellos. Razones y referencias existen de sobra, y por eso mismo es indispensable que él y sus aliados entiendan mejor el federalismo que, le guste o no, nos rige y nos debe seguir determinando.

En efecto, una de las decisiones del nuevo gobierno federal que más ha incomodado a los gobernadores es la del establecimiento de la figura de “súper delegados federales”, que a partir del 1 de diciembre sustituirán a los actuales representantes de las dependencias y programas federales y concentrarán las funciones en una sola persona. En varios casos, la incomodidad tiene que ver con la ruptura a la regla no escrita de que cada Gobernador podía opinar e influir en el nombramiento de los delegados federales en su estado; pero sobre todo, tiene que ver también con el retorno del resabio del centralismo que, sin exagerar, en México ha provocado asonadas, conspiraciones y rebeliones armadas. Andrés Manuel López Obrador debería voltear a ver esas referencias para repensar hacia dónde quiere dirigir los esfuerzos de la cuarta transformación.

Y es que la semana pasada, el senador Félix Salgado Macedonio —guerrerense y legislador por Morena— hizo una referencia sensible para el país: aludió a la facultad que el artículo 76 de la Constitución federal le otorga al Senado para declarar la desaparición de poderes en las entidades federativas, para advertir a los Gobernadores que se deben adaptar a la nueva realidad relacionada con los súper delegados federales y para decirles que quien no esté de acuerdo puede enfrentarse a dicha intervención federal en los poderes estatales.

En esa lógica, parece que sin dimensionarlo los aliados de la cuarta transformación comienzan a jugar con fuego en un tema eminentemente político —no económico o de violencia—, pero no por ello menos relevante. En cada uno de los periodos de autoritarismo presidencial en México ha ocurrido la utilización de dicha facultad de desaparecer los poderes de las entidades federativas, y en todos los casos se usó con fines distintos a los que de manera natural establece la Constitución. Ocurrió durante el régimen de partido hegemónico priista, pero también ocurrió en los periodos previos a la segunda y tercera transformación —la República Restaurada y la Revolución—, cuando cada presidente intentaba exceder su poder interviniendo en la soberanía de las entidades federativas.

En ese sentido, quizá López Obrador olvida o no sabe que una de las discusiones nacionales de fondo que ocurrieron luego de la restauración de la República, tuvo que ver con la reinstauración del Senado como una forma de dar voz a las entidades federativas, pero también con el riesgo del doble filo de que, a través de esa figura, el gobierno federal pudiera intervenir en las decisiones soberanas de las entidades federativas. El presidente Juárez murió sin haber resuelto de fondo dicha polémica, y fue el régimen de Porfirio Díaz quien consolidó la existencia del Senado junto con el establecimiento de la figura de los “jefes políticos” —que es de alguna forma similar a la actual figura de los súper delegados federales en los estados de la república.

FEDERACIÓN, CONTRA EL FEDERALISMO

La facultad establecida en la fracción V del artículo 76 constitucional sobre la desaparición de poderes en las entidades federativas, es una de las vías de protección de la federación a los estados y no una amenaza, como hoy la presentan algunos integrantes de Morena. ¿Por qué? Porque igual que como otros artículos disponen diversos mecanismos para que la federación preste auxilio a las entidades federativas en caso de trastornos sociales o amenazas, también establece las bases mínimas, extraordinarias, para la reorganización de los poderes estatales en caso de que hubieren desaparecido todos los poderes.

Así, dicho precepto dispone: “Son facultades exclusivas del Senado: Fracción V.- Declarar, cuando hayan desaparecido todos los poderes constitucionales de una entidad federativa, que es llegado el caso de nombrarle un titular del poder ejecutivo provisional, quien convocará a elecciones conforme a las leyes constitucionales de la entidad federativa.” ¿Qué significa eso? Que dicha norma es únicamente instrumental y que, de darse el caso, de todos modos sería con base en las leyes estatales —y sólo con el nombramiento de un gobernador provisional, de transición hacia el restablecimiento del orden político— como tendrían que reorganizarse los poderes de una entidad federativa dicha situación, evitando así un posible vacío total de poder, que sería previsible justamente en una situación de violencia o incertidumbre.

El problema es que, en contraposición a ello, hoy pareciera que los poderes federales se encuentran intentando socavar el federalismo en aras de la cuarta transformación, o del proyecto de gobierno que plantean. Es cierto que se debe transitar del feuderalismo al federalismo —es decir, dejar esa idea de que los gobernadores son virreyes o pequeños señores feudales cobijados por el federalismo—; pero ello no significa que se desmantele el poder de esos virreyes en aras del establecimiento de un imperio federalizado.

La pugna centralismo-federalismo provocó la secesión de Texas en 1836 —como doloroso preámbulo de la intervención estadounidense en México de 1847 para legitimar la anexión de Texas, Nuevo México y la Alta California, con la vastísima extensión territorial que éstas implicaban—; y, antes, la discusión sobre el establecimiento de un modelo de República unitaria o uno de República federal, en los prolegómenos de la Constitución de 1824, casi provoca el desmantelamiento anticipado del país cuando varias de las antiguas provincias virreinales —Oaxaca, entre ellas— proclamaron su independencia antes que acudir a un Congreso constituyente que planteara el establecimiento de un modelo centralista de gobierno.

Es cierto que hoy muchas de las ideas políticas están matizadas por los intereses. Pero una de las cosas que la propia historia mexicana deja en claro es que hay algunos puntos sensibles que deben ser tratados con cuidado. Convertir en una amenaza las potencialidades del federalismo constituye una afrenta al modelo de gobierno y a la Constitución en México, y ni una mayoría legislativa amplia, ni una simple coyuntura política —como lo es en realidad esta tercera alternancia de partidos en el poder federal en México— debe revivir los fantasmas de las tragedias que esas disputas han provocado en el país a lo largo de otros tiempos.

¿Y LOS GOBERNADORES?

A partir del 1 de diciembre veremos qué gobernadores comprenden su papel y relevancia política en el sostenimiento de la Constitución y del pacto federal. El servilismo y la sumisión al nuevo régimen federal significará ahondar los daños que esto le puede provocar al país. No sólo se trata de ver qué actitud tendrá el nuevo Presidente, sino también de ver de si entre los mandatarios estatales hay sólo intereses o si hay verdaderas personas con visión de Estado. Al tiempo.

Transformación

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Cualquier cosa o circunstancia que alguien o uno pretenda transformar de su forma original, requiere de un proyecto y estrategia para poder llevarse a cabo, aunque nunca se puede predecir a ciencia cierta el resultado hasta que se termine o concluya totalmente con el proceso, ya que es bien sabido y como dijo el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke: “Si quieres que Dios se ría de ti, cuéntale tus planes”, y es que así es la vida, las cosas nunca resultan como uno las planea porque siempre hay imponderables, variables y contingencias que nos obligarán a adaptarnos a las circunstancias, especialmente cuando se trata de algo político o social, ya que en ningún lugar del mundo, ni en ninguna época de la humanidad nadie ha estado dispuesto a perder sus privilegios o prerrogativas. Así en esta dizque Cuarta Transformación anunciada por AMLO, nadie puede saber si de verdad será una transformación y no únicamente un barniz superficial a lo ya existente.

Se puede transformar el gobierno, la burocracia y lo que dependa del sistema político nacional, pero no se pueden transformar los negocios, el comercio, la industria y el libre mercado, en sí el capitalismo en que vivimos (llámese neoliberal o como sea), lo cierto es que todos queremos vivir bien y tener cosas, comprar y gastar en diversiones, alimentos, ropa, vehículos, teléfonos, internet y todo lo que se nos ocurra como se acaba de comprobar al terminar los días del Buen Fín, así que si bien los funcionarios no podrán hacer transas, los expresidentes recibir pensión y se hayan tirado miles de millones de pesos a la basura en las obras del aeropuerto que se canceló, la economía seguirá siendo sustentada por la gente que trabaja, proporciona servicios industriales, agricultores, ganaderos, empresarios y académicos e intelectuales igual que los artistas, porque políticos y funcionarios, únicamente viven a todo lujo gracias al trabajo de los demás, y si el gobierno desestima a quienes crean riqueza para regalarla a los pobres, indolentes, flojos, ninis, adultos mayores o a quien sea que el populismo y apoyos sociales convenga, con la finalidad de quedar bien y ganar votos,  generando que la economía se desquicie ya que la gente con recursos no invertirá ni arriesgará su dinero y no crecerá la economía, si bien para los políticos es fácil decir que con acabar con la corrupción y eliminar “la mafia del poder” resolverá todo, quedando muy lejos de la realidad, ya que a excepción de los funcionarios y el entorno podrido de los políticos, en el ámbito empresarial privado, no existe tal corrupción, no hay escalafón, no se venden plazas, no se acepta a quien es incompetente solo porque es familiar de la directora o amigo del ministro, sino a quien con curriculum impresionante y compromiso total, tiene la capacidad y competencias para ocupar puestos o encargos, así que todo lo que dice AMLO podrá hacerlo a nivel de los politicos y los que viven del presupuesto, pero no de la iniciativa privada ni del capitalismo y neoliberalismo que tanto dice le repugnan, pero bien que sus familiares y el viven felices con lo que del capitalismo se deriva, y si no es así, ¿que viaje entonces en carretas o a caballo como los que dice le antecedieron en transformaciones fallidas.