La delincuencia manda


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Robos a casas habitación, asaltos en la vía pública, robo de automóviles y autopartes, cristalazos, acometidas a tiros y agresiones contra ciudadanos, bloqueo de calles, secuestro de la ciudad por sindicatos, invasión impune de vendedores ambulantes y derecho de piso, extorsión y violencia contra las mujeres y muchos otros delitos e infracciones son constante de la cotidianidad de Oaxaca desde finales del siglo pasado, sin que ninguna autoridad se haya atrevido a aplicar la ley contra los delincuentes, quienes amparados en membretes sociales, sindicatos o grupos en resistencia se vuelven intocables.

El gobierno, como bien sabemos, únicamente disimula que aplica la ley, porque lo cierto es que no hay resultados, aumentando cada año la criminalidad y delincuencia ante la ineptitud de quienes les corresponde salvaguardar la seguridad de la población, porque en el entendido que si se usa la fuerza policiaca, serán condenados como represores, abusivos y tiranos, en una dinámica maligna en la que conviene más desentenderse de los problemas que aplicar la ley, teniendo como resultado que es la delincuencia la que manda, la que puede impunemente tomar una caseta de la autopista para extorsionar automovilistas, la que puede bloquear las calles de la ciudad para exigir al gobierno les cumpla, la que deja sin clases a miles de estudiantes de la UABJO, la que permite abunden miles de mototaxis tripulados por póngidos dispuestos a lo que sea porque no tienen nada que perder y lo único que les interesa es el placer y la diversión, en un país donde no importa el respeto, la palabra, la integridad y honestidad, porque la delincuencia es la que manda y como consecuencia señala el Psiquiatra Deimos Aguilar Jiménez, en su libro: “Fabrica de Delincuentes”: Sexo, pachangas, cotorreo, cuates, fines de semana en la playa, amanecer chupando hasta vomitar sangre; drogas; el jueves es juevebes; viernes sexual, sábado social, domingo familiar y luego san lunes, o sea que nada más se trabajan martes y miércoles y además hacen como que trabajan…pura pereza, puros sueños guajiros y puros pretextos, total, de algo me he de morir. Esa es la manera de pensar de muchísimos jóvenes; que mi mamá lave y planche, que me lleve a la escuela, que me despierte, que mis padres me mantengan, prefiero copiar que estudiar, con una lana compró al maestro, todo está difícil”. Porque en realidad no manda la honestidad, la integridad y el respeto, sino que la delincuencia manda y, cuidado no se le obedece porque las consecuencias sol letales, ya sea cuando asaltan a alguien en la calle, cuando irrumpen en un domicilio, se roban gasolina, bloquean una calle, secuestran un autobús urbano o extorsionan un negocio cobrando protección por dejarlo funcionar. La consecuencia es la muerte, el secuestro o el incendio del negocio.  

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