Asistencialismo y dádivas


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Acostumbrados a vivir como la mayoría de los mexicanos, y que sea el Estado o el gobierno, quien les proporcione o suministre toda clase de servicios y bienes (incluyendo la educación gratuita de sus hijos en escuelas públicas), la mayoría nunca se detiene un momento a reflexionar sobre el costo de la vida, de su instrucción escolar y del impacto de cada nuevo niño respecto al medio ambiente y así, sin pensarlo siquiera dos veces tienen hijos por montones cumpliéndose la sentencia que dice: “Los ricos cada vez más ricos y los pobres tienen hijos”, porque es un hecho que si se sabe será el Estado con su asistencialismo y dádivas el que pagara los costos del parto, de instrucción escolar, que proporcionara donativos a inútiles adolescentes que ni estudian ni trabajan y además, suministrará electricidad, agua potable, carreteras, represas, puentes, escuelas, hospitales y toda clase de asistencialismo, pues que vengan todos los hijos que sea, al fin que los mantendrá y educará el Estado.

Si no hubiera asistencialismo, si todo costara y tuviera un precio entonces probablemente antes de tener un hijo o más nos lo pensaríamos dos veces y, de esa forma cada pareja quizás únicamente tendría uno o ninguno, porque no es lo mismo recapacitar respecto de que habrá que pagar todos los gastos del embarazo, parto, alimentación, educación y cuidado de los hijos, especialmente la instrucción escolar que debiera tener un costo, que saber que casi todo será proporcionado por el gobierno y así, sin mayor problema en décadas hemos llegado a ser más de 120 millones de mexicanos con 70 por ciento dependientes de dádivas oficiales y asistencialismo gubernamental, especialmente en este gobierno que dilapida dinero que no es suyo para regalarlo a los que votan. Existen países donde por ley quienes reciben asistencia social o dádivas no pueden votar, porque es un hecho demostrable que las dádivas son votos, que por cada asistencia social o programa de gobierno que apoye a los que menos piensan, habrá un voto más para el gobierno y así la asistencia social, los programas de bienestar o desarrollo social son los más apoyados por el gobierno, especialmente por el actual que entendiendo bien la trascendencia política del asistencialismo, apoya con dinero y discursos todo lo que esté relacionado y, por el contrario, retira todo ayuda y solidaridad a la ciencia y cultura, incluso convirtiendo el Palacio de Bellas Artes en templo religioso. Quizá sea herejía para muchos, pero a diferencia de lo que cree y defiende la mayoría respecto de la educación gratuita, debería tener un costo, porque así no se desperdiciaría en quienes no tienen suficiente IQ para asistir a la escuela y, los padres se lo pensarían dos veces antes de tener hijos que no podrán alimentar y menos educar; evitándole también al ambiente o ecología el impacto de tanta gente, que se quiera o no cada uno impacta en el agotamiento de los recursos naturales, disponibilidad de agua, electricidad, alimentos, espacio, salud, bienestar y especialmente instrucción escolar, que de pretendida calidad será ahora de austeridad y todavía más mediocridad con la contrarreforma educativa…