Para obtener seguridad


Carlos R. Aguilar Jiménez.

De los más de 6 mil millones de pesos erogados como consecuencia de la inseguridad que se vive en Oaxaca, 3 mil fueron invertidos en esas medidas, obligando a los empresarios locales a incrementar hasta en un 20 % sus gastos para reforzar su protección y otras medidas de seguridad; reportó hace unos días la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación en el estado, destacando que tan solo en diez años, los gastos aumentaron exponencialmente como resultado de los constantes asaltos y robos, sin que haya castigo alguno para los delincuentes.

Y no hay ni habrá castigo alguno para los delincuentes, porque en principio no existe gobernante o autoridad que se respete a si misma y aplique las leyes y ordenanzas, multando o encarcelando a los delincuentes, desde quienes roban gasolina, asaltan en carreteras, los que desvalijan en autobuses de pasajeros, hasta quienes venden cosas robadas en tianguis y puestos callejeros, porque al no haber autoridad ni aplicación de la ley, al no existir policías, detectives o investigadores para seguir pesquisas o averiguaciones,  los inadaptados hacen lo que quieren sabiendo que en total impunidad lograran sus ilegales objetivos, y si bien no son rufianes, por ejemplo, los vendedores ambulantes permitidos por el gobierno, sí violan las ordenanzas municipales, teniendo a los inspectores humillados y de rodillas a sus jefes, quienes prefieren soslayar problemas antes que cumplir con sus obligaciones. Oaxaca es ciudad sin ley, donde no aplica el estado de derecho porque todo se arregla con influencia de grupos políticos y, si se disfraza un grupo de delincuentes como defensores de indígenas, obreros o de quien sea, la impunidad crece porque ante cualquier respuesta en que se pretenda ejercer la ley, será considerada represión y despotismo, técnica que utiliza la SS22 del magisterio o quienes medran en portales del zócalo o venden baratijas en todo el andador, calle de Gurrión, Allende y el atrio de Santo Domingo, además de todas las calles alrededor del mercado, lugares donde proliferan delincuentes que han hecho del Centro Histórico su “modus operandi”, donde saben ningún policía o inspector municipal impedirá operen, porque en Oaxaca no hay autoridad ni ley que se ejerza, excepto contra negocios establecidos y ciudadanos honestos, porque no obstante el cambio prometido, Oaxaca sigue peor, continuan los bloqueos, proliferan vendedores callejeros, delincuentes, asaltantes de casas, negocios y la inseguridad de gente que camina o deja sus vehículos en las calles, sospechando será asaltado o desvalijado. Ya casi se cumple medio año de este gobierno que dice ser de la 4T, continuando la inseguridad, apatía, incompetencia e improvisación, y no lo que prometieron, aunque entendiendo lo populistas que son, no se pueden esperar otras circunstancias políticas, sociales ni de seguridad, teniendo que recurrir, desde empresarios hasta dueños de casas a gastar mucho dinero para asegurar su persona, sus bienes y negocios, porque es un hecho que no hay seguridad en ningún lugar de Oaxaca y para demostrarse, platique al respecto con cualquier habitante de la ciudad…