Multi Guelaguetzas piratas


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Por considerarse una fiesta popular, tradicional y pública, suponiendo se trata de un festejo o jolgorio del pueblo y para el pueblo, la Guelaguetza como representación máxima del folclore Oaxaqueño, fantaseando que se remonta a tiempos prehispánicos y otras quimeras que se inventan los del Comité de Autenticidad al gusto del gobernante y autoridades en turno, (como quieren innovar  ahora con Guelaguetza todo el mes) lo cierto es que es una fiesta que se está vulgarizando, acorrientando y comercializando en extremo, porque como usanza popular se presenta libremente y sin control en todos lados y cualquier lugar, ya sea en restaurantes, centros comerciales y todos los pueblos alrededor de Oaxaca, incluida la Guelaguetza de la Gestapo del magisterio y su secta 22.

De la Guelaguetza por ser fiesta oficial de origen popular que cuando llegó al gobierno el nefasto Gabino Cue aún incluía el Lunes del Cerro, convivencia popular y familiar que se realizaba en las colinas del cerro del fortín alrededor y arriba del Auditorio, que fue cancelada absolutamente prohibiendo el acceso con amenazas policiacas a todo individuo o familia que quiera subir al Cerro los lunes de Guelaguetza, suprimiendo también la instalación de puestos de comida y en general una tradición que por décadas reunió decenas de miles de oaxaqueños en los Lunes del Cerro, que desde Gabino Cue no existen más, excepto en las escaleras del Fortín donde aún turistas y oaxaqueños pueden comer deliciosos antojitos en las fondas instaladas junto a las escalinatas que llevan el nombre del ilustre cronista de la ciudad: Don Rubén Vasconcelos Beltrán, porque el gobierno del estado favorece a compañías refresqueras y cerveceras o telefónicas, para que ellos sean los únicos que vendan y hagan negocios y publicidad, motivando ahora que ante la imposibilidad de asistir a la Guelaguetza oficial con sus elevados costos y excesivo mercantilismo, miles asistan a alguna de las decenas de Guelaguetzas alternas realizadas en la mayoría de pueblos del valle y sin costo alguno, con más autenticidad, realidad y naturalidad autóctona de sus integrantes, dejando la Guelaguetza oficial y las presentaciones piratas para turistas y amigos de funcionarios, facilitando una dinámica de proliferación de Guelaguetzas alternas por no existir derechos de autor, marca registrada o patentes y  reglamentos que limiten o exijan determinados requisitos para presentarse públicamente, ya sea con danzantes autóctonos o con grupos folclóricos invitados, perdiéndose así paulatinamente entre tanta Guelaguetza: oficiales, piratas, alternativas, aparentes o improvisadas el sentido y propósito de la Guelaguetza para convertirla en una multi Guelaguetza de la que pronto pocos sabrán cual es la auténtica o genuina porque todo lo que no tiene control ni regulación oficial o institucional al final se ultraja y diversifica a tal grado que nadie sabe de que se trata, como próximamente sucederá con la Guelaguetza que será popular solo en pueblos y aldeas, porque la del Fortín pertenecerá, como ya sucedió una vez, a empresas trasnacionales a las que se le concesiona la fiesta que se supone es de los oaxaqueños y no de la Corona, Telmex, pepsi o coca.