Revertir el andador turístico


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Construido con esa intención, la calle de Macedonio Alcalá se convirtió en el primer andador de la ciudad de Oaxaca; contra toda la oposición y resistencia de comerciantes y vecinos del rumbo (incluida la de mi padre dueño de la relojería CRONOS que se encontraba en esa vía vehicular), al final se habilitó como andador, una vía peatonal exclusiva para transeúntes que pudieran disfrutar plenamente del paisaje, entorno y arquitectura colonial urbana sin automóviles estacionados o en circulación, transformando una calle vehicular en un Andador para distracción, esparcimiento, convivencia familiar y social con resultados exitosos para los oaxaqueños y turistas que caminaban felizmente entre el zócalo y santo domingo… hasta que se convirtió en un grotesco mercado.

A finales del siglo pasado la intención del andador turístico cambió, cuando comenzó a convertirse en un mercado plagado de vendedores ambulantes, puestos fijos y semifijos de artesanos en competencia desleal con negocios del mismo giro bien establecidos, además de pordioseros, niños mendicantes, madriguera de cristaleros, raterillos y carteristas, transformando progresivamente el Andador en grotesco mercado que ha lastimado el ambiente de tranquilidad que tenía hasta hace un par de décadas, por lo que para evitar continúe creciendo la degradación del Andador Turístico y en unos años sea intransitable y convierta en extensión del mercado de abasto a través de las calles de las casa o trujano, mejor sería se revirtiera su uso y convirtiera otra vez en calle de circulación vehicular y andador, como García Vigil donde circulan automóviles y peatones imposibilitando ubicación de puestos de pacotilla, comida insalubre, artesanías chinas y cosa robadas. Ya sea por la violencia y amenazas de lideres venales a autoridades que ponen de rodillas con intimidación de protesta o cierre de calles, ya que el estado de derecho no existe en Oaxaca porque la corrupción es mayor o porque en eso consiste la 4t –”t” con minúscula–, lo cierto es que el aspecto de ciudad patrimonio de la humanidad que esperan encontrar los turistas o la que quisiéramos tuviera los residentes de Oaxaca, lo que lamentablemente vemos es grotesco porque el Centro Histórico se ha convertido en lugar exclusivo para turistas, indígenas y resentidos sociales, la buena noticia es que existe alternativa como centros comerciales, bancos, cafés, bares y calles para caminar en la colonia Reforma o Jalatlaco, donde damos gracias que aun no invaden ni irrumpen con sus risibles mercados los ambulantes, aunque tengan una vez a la semana un tianguis de cosas robadas, piratería y baratijas que sus residentes promueven porque les compran y en esa dinámica de desgobierno, pronto los invadirán mototaxis; con malhechores a bordo o cualquier negocio ilegal amparado por membretes de luchadores, sociales, indígenas o comunistas.