Pacto: sur-sureste


Carlos R. Aguilar Jiménez

El presidente de México celebró esta semana en Oaxaca el Pacto Oaxaca para desarrollar la región sur sureste al considerar que este es un asunto de justicia social ante el abandono que tuvo en las últimas décadas y, ante legisladores, empresarios, sociedad civil, académicos, autoridades municipales y otros sectores, siguiendo con su discurso de culpar a otros, dijo que los gobiernos anteriores no planearon ni promovieron el desarrollo que beneficiará a todos los sectores económicos.

Se reunió el presidente con autoridades y otros sectores de la sociedad oaxaqueña donde los que faltaron (porque no existen), los industriales, que son quienes generan progreso y desarrollo, porque si bien se reunió con empresarios, académicos y demás invitados o acarreados, lo cierto es que para alcanzar adelanto, crecimiento y progreso lo que se requiere es que se industrialice la región, y con fábricas, empresas manufactureras, minería, metalurgia, agroindustria, cultivos transgénicos, generación de energía eólica, solar o cualquier otra actividad industrial, mecánica o técnica se generen empleos y vendan productos derivados de los recursos naturales que se tengan en esa región, en este caso Oaxaca, donde es muy difícil se logre lo que se promete en el Pacto para el Crecimiento Sur  Sureste, porque en principio no existe la propiedad privada en pueblos, aldeas y caseríos donde sus habitantes se oponen a todo o exigen dinero extorsionando a empresarios y gobierno, se resisten a la explotación de productos del subsuelo en minas o filones, obstaculizan la construcción de autopistas y, si estas se hacen las secuestran para robar, como sucede diario en la caseta de Huitzo, en una dinámica social oaxaqueña de egoismo, mezquindad y rencor social de pueblerinos que difícilmente posibilitará se logre alcanzar un cierto grado de desarrollo y crecimiento económico, a no ser que el presidente comience a repartir dinero a líderes, comuneros, aldeanos y pueblerinos para que los industriales se instalen en Oaxaca, pero como los industriales y empresarios son listos y preparados, por eso son adinerados, ni maniáticos se instalarían en Oaxaca, teniendo como ejemplo las tiendas Sanborns, que exitosamente funcionan en todos los estados y ciudades del papis, excepto en Oaxaca donde se demuestra que no únicamente los pueblerinos se oponen a todo, sino también los habitantes de la ciudad, donde sin que se trate de industrias o empresas manufactureras, una simple tienda OXXO significa el fin del mundo y mayor calentamiento global. Otro ejemplo de egoísmo recalcitrante y oposición al desarrollo y progreso es el Libramiento Norte, obra arruinada que para proteger el bucólico ambiente de los pudientes de San Felipe, con ´pretextos ecologistas no se utiliza, así que si bien vino AMLO a firmar su Pacto, lo cierto es que no sabe como son los oaxaqueños: reaccionarios, conflictivos, egoístas y dispuestos a estorbar todo cambió o tendencia al progreso, pretendiendo vivir y crecer únicamente de Guelaguetza, folklore, artesanías, clayudas, tasajo y mezcal, beneficiándonos del trabajo industrial y los impuestos que generan los demás estados industrializados y prósperos.