Pandemia y desastre


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Como consecuencia lógica de la interminable carrera de armamentos entre las especies para sobrevivir derivada del imperativo fundamental de la vida: Comeos los unos a los otros, por un lado las bacterias, virus y gérmenes tratando de comernos y, nosotros tratando de matarlos para que no nos coman, en determinado momento desde que existe vida en la Tierra, y como sucede en toda guerra, uno de los bandos comienza a perder; así el Coronavirus, nos está ganando porque su armamento ha cambiado, los virus han mutado y aún no tenemos un antídoto, medicamento o vacuna que nos defienda de su arsenal, comenzando lo que en principio fueron casos aislados, a convertirse en epidemia y ahora: Pandemia.

Al día de ayer sumaba la pandemia 4, 600 muertes en el mundo y de acuerdo con el último reporte, el número de personas infectadas de Covid-19 llegó a 126 mil 264, por lo que el avance del coronavirus, calificado ya de Pandemia por la Organización Mundial de la Salud, OMS comienza a afectar la dinámica global, el comercio, turismo y economía en general. Al respecto, el director de la OMS, dijo que el coronavirus puede ser calificado como Pandemia señalando los niveles alarmantes de propagación e infección en el mundo, situación de alto riesgo que ha obligado a países como EU y Alemania a invertir miles de millones de dólares para evitar un desastre en sus países, circunstancia que en breve afectara terriblemente a México y Oaxaca, lamentablemente con mínimas posibilidades de enfrentar el desastre, porque si bien los países desarrollados cuentan con medicina avanzada, laboratorios biomédicos modernos, especialistas médicos de alto nivel y, especialmente fabricas de medicamentos, en México lo que tenemos es un sistema de salud público arrasado por la 4t, que en principio desapareció el Seguro Popular y pretende masificar la atención médica a todos sin crear nueva infraestructura hospitalaria, clínicas y contratar a mayor numero de galenos, pretendiendo que con los mismos se haga más, incluso pidiendo el gobierno federal que los médicos de su peculio compren medicamentos a los enfermos, en esa dinámica populista que funciona si no hay desastres o pandemias, como la de coronavirus que en cuanto se declare como epidemia en México, posibilidad fatal que estadísticamente no es cero, no habrá modo de superar salvando vidas, porque los medicamentos o vacunas que se elaboren serán para ciudadanos de los países fabricantes y, solo después, para los demás, dejando a México relativamente desamparado y, además sin capacidad de respuesta para aislamiento o cuarentena  de enfermos, porque, no obstante que el gobierno sabe de la pandemia, no se ha implementado en Oaxaca aún un protocolo o estrategia para responder a la infección y contagio, dejando que todo siga como siempre, posibilitando que en la guerra contra virus y la carrera de armamentos seamos perdedores, o no, y, simplemente se arruine la economía al colapsar bolsas de valores, finanzas y turismo, cancelándose incluso la Guelaguetza como ya ha sucedido con espectáculos y ceremonias en varias partes del mundo.

Publicado por

Adrián Ortiz Romero

Licenciado en Derecho. Maestro en Derecho Constitucional. Periodista. Ha colaborado en diversos periódicos y revistas de Oaxaca y de la Ciudad de México.

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