Rectificación democrática


Carlos R. Aguilar Jiménez.

 Los E.U. tendrán a partir del año próximo un nuevo presidente: Joe Biden y por vez primera una mujer, Kamala Harris en la vicepresidencia, situación que más de la mitad de los estadounidenses alegra por haber rectificado de los yerros que se dan ocasionalmente en países democráticos donde por imagen, populismo, promesas de acabar para siempre con lo que a nadie gusta o conviene, sirven para conseguir muchos votos, principalmente del sector de la población menos informado, poco crítico y con necesidades económicas o carga de resentimiento social, como sucede en nuestro país donde prometer lo improbable o culpar al pasado son y fueron argumentos para conseguir el poder presidencial; pero se también se puede rectificar, porque si con el beneficio de la duda suponemos que realmente creía que sus promesas eran posibles, igual que creen los religiosos en milagros o prodigios, la realidad es distinta y, si alguien suponen que los planes se cumplen, alucina o no entienden porque uno propone y dios dispone, o como decía Arthur C. Clarke: “Si quieres que Dios se ría de ti, cuéntale tus planes”.

Estados Unidos hace cinco años, como México hace tres, eligieron candidatos que prometían todo enfocando sus estrategias hacia donde hay más población, donde existe menor escepticismo y se espera el gobierno o la Virgen de Guadalupe resuelva problemas. En E.U. casi la mitad de la población, los ortodoxos que aún se creen confederados, republicanos, creacionistas, esclavistas, supremacistas, racistas que están en contra de los migrantes y suponen la xenofobia, apartheid, misoginia y valores morales o nacionalistas que funcionaron muy bien hasta mediados del siglo XX eran ideales y les gustaba los representara Trump, pretendían reelegirlo, pero, los otros, lo que se consideran considerar yanquis, los del norte de E.U. antiesclavistas, liberales, demócratas, quienes están contra el racismo y abiertos intelectual y éticamente a la migración, son evolucionistas, les interesa la ciencia y especialmente la igualdad, votaron por Joe Biden, ahora presidente electo quien promete que, no obstante ser demócrata gobernara como presidente para todos los estadounidenses por igual, reconociendo que muchos están dolidos y les pide que le den una oportunidad. Un mensaje de reconciliación que en nuestro país no se dio, sino al contrario, una vez que el gobierno actual asumió el poder se dedico a dividir, polarizar, descalificar y culpar al Devónico de todo lo que no funciona o está mal, inventando incluso nuevos mexicanismos lingüísticos: chairos y fifis a quienes se dedica cada mañana a poner en contra. Pero se puede rectificar y ya falta poco tiempo, dado que si bien este sexenio termina en tres años porque antes de los seis del período habrá un presidente electo y el partido que creo el actual presidente, sin su imagen, devoción popular y personalidad que le llevaron abrumadora y democráticamente a la presidencia, sin AMLO no son nada ,y como en E,U. los mexicanos podríamos rectificar y, obviamente sin volver a lo de antes, optar por alguien que sea probo, digno, ético y que en la medida de lo posible cumpla con lo que esperan los mexicanos nacidos este siglo, no el pasado.   

Publicado por

Adrián Ortiz Romero

Licenciado en Derecho. Maestro en Derecho Constitucional. Periodista. Ha colaborado en diversos periódicos y revistas de Oaxaca y de la Ciudad de México.

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