La historia de la magistrada Frida

Una lucha contra el autoritarismo desde el litigio estratégico

Edgar Adair Pérez Ortiz 

Frida Jiménez Valencia es una mujer y abogada oaxaqueña con amplia experiencia en el servicio público. Siempre buscó compatibilizar su trabajo con la importante actividad de madre de familia. Fue jueza del Poder Judicial del Estado de Oaxaca durante más de 10 años. Como jueza impartía justicia con sabiduría y equidad.  

En el año 2011, el gobernador Gabino Cúe, la propuso, por su perfil incorruptible, para ser magistrada de un recién creado Tribunal de Fiscalización. El congreso ratificó la propuesta y la designó por un plazo de ocho años. 

El perfil de Frida era garantía de un gran trabajo. 

Aun cuando su nombramiento está fechado el cuatro de marzo de 2012, el Tribunal de Fiscalización inició labores el 21 de marzo de 2014, por lo que el plazo de ocho años vencería el día 21 de marzo de 2022.

En el 2015, el Tribunal de Fiscalización sé integró al Tribunal de Justicia Administrativa (TJA). Durante seis años hizo un gran trabajo que incomodó a sus pares. Analizaba sus asuntos con equidad y justicia y eso no era del agrado de los demás integrantes del tribunal. 

Por su actuación imparcial, sufrió violencia de género y discriminación.  En las actas de las sesiones aparecen las manifestaciones de Frida levantando la voz por sus derechos. 

Pero el extremo de violencia llegó el día cuatro de marzo de 2020: la presidencia del TJA le notificó que había concluido su encargo, no obstante que le faltaban dos años de ejercicio y la posibilidad de ser reelecta.

Nada de eso importó a la presidencia del TJA. Se le impidió ingresar a su oficina. En su pequeño espacio de trabajo quedaron resguardados su computadora portátil y sus objetos personales. Nunca se los devolvieron.

La explicación que recibió es que el gobernador en funciones necesitaba espacios para darle trabajo a sus amigos. Entonces, Frida inició la lucha por sus derechos: el derecho como mujer a desempeñar el cargo de magistrada por el tiempo que el Congreso la designó. 

Varias veces pensó en iniciar una huelga de hambre y protestar en las plazas públicas.

Pero optó por la lucha jurídica: promovió un juicio de amparo. Con Mariana Yáñez y Carlos Morales, abogados especialistas en derechos humanos de Litigio Estratégico Indígena A.C. ¾asociación que busca materializar derechos de las víctimas, medio ambiente y defensa de servidores públicos¾ luchó codo a codo para que la demanda de amparo fuera admitida. 

Todo se agravó por la pandemia. 

Durante cinco meses, las oficinas del Poder Judicial de la Federación estuvieron cerradas. La incertidumbre siempre estuvo presente, pero no fue motivo para abandonar la lucha.

El trabajo fue arduo. El juicio de amparo duró casi tres años. El argumento central ha sido que Frida tiene un derecho que proviene del derecho internacional de los derechos humanos: el derecho a desempeñar el cargo por el tiempo en que fue designada. Las sentencias de la Corte IDH han explicitado ese derecho.

En el juicio de amparo el TJA tuvo que admitir que la fecha de inicio de cargo fue el 21 de marzo de 2014. Quedó acreditado que le faltaban dos años en el ejercicio del cargo. 

Ante la certeza de la violación a los derechos humanos, el juez segundo de Distrito concedió a Frida el amparo: deberá ser restituida en el cargo de magistrada, o en caso contrario, se le tendría que restituir de manera integral el daño causado.

La sentencia de amparo fue impugnada por el magistrado presidente del TJA pero lo hizo de manera extemporánea. Cometió un error garrafal: se les fue el término. El único recurso pendiente era el promovido por el consejero jurídico representando al gobernador.

Finalmente, el día 30 de diciembre de 2022, el Tribunal Colegiado de Oaxaca, bajo la ponencia del magistrado Meixueiro, le dio la razón a Frida: confirmó la sentencia que le otorgó el amparo. 

El anhelo de justicia se cumplió. 

Ahora es necesario seguir empujando para que la sentencia se cumpla. Pero ya se ha avanzado mucho. El caso de Frida es un precedente contra las decisiones autoritarias que buscan reducir los espacios a las mujeres.

“Luchamos por un mundo sin techos de cristal y sin asimetrías” es la divisa de Litigio Estratégico Indígena A.C. Falta mucho por hacer. Pero nada se hará sin voluntad.

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