Carlos R. Aguilar Jiménez
En la comprensión lógica e irrefutable respecto que los políticos mienten y engañan a sus votantes (y en general a todos) para ser populares, ya sea en campañas o cuando asumen sus cargos públicos, la única explicación respecto de que sus devotos les crean y profesen adhesión radical, sería por medio de la fe. La fe, según mi diccionario de Word dice: “Fe, es la seguridad o confianza en una persona, cosa, deidad, opinión, doctrinas o enseñanzas de una religión y, como tal se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad”. También puede definirse como la creencia que no está sustentada en pruebas, además de la seguridad, producto de una promesa posible o imposible de cumplir
Así entonces, la fe como las creencias de un niño, tiene una fuerte influencia en nuestra formación, nuestros pensamientos, idea, religión que se profese o político que sepan manipular, ya sea por la autoridad de nuestros padres, de los profesores, locutores, organizaciones, instituciones y ahora, de políticos del partido hegemónico, quienes con todo el poder y capacidad infinita para mentir, toda la publicidad y propaganda a su alcance, hacen creer por consenso o porque ganaron 30 millones de votos, que su palabra es dogma y articulo de fe, infalible y absoluta Verdad.
Si se tiene fe en un partido político, una persona o equipo de futbol, por ejemplo, ni siquiera pasa por nuestra mente dudar de la información que proporcionan a su gusto y, lo que es más peligroso aun, tales acciones de fe afectan el comportamiento y desempeño en sociedad, porque cualquier idea u opinión por fe que tengamos y podamos ejercer, eleva el status de nuestra creencia, dogma o fe descalificando las opiniones o creencias de los demás, a quienes se considera: opositores, herejes, adversarios, aspiracionistas, fifís, neoliberales, capitalistas o explotadores infames.
Obviamente que no tenemos datos reales de lo que hacen los demás o el gobierno inmersos en un mundo de mentiras, pero con sentido común, lógica y cuantificación, por ejemplo de promesas incumplidas y más de 800 mil muertos durante la pandemia por utilizar el escapulario para decir: “¡Detente!”, a la Covid 19, o los 200 mil asesinados en el sexenio pasado, al menos debemos mantener la mente abierta, porque si tenemos capacidad de juicio, sentido común, moderación y objetividad, pensando científicamente y no por fe, entenderemos racionalmente que es lo que sucede y porqué los políticos son sumisos a determinada autoridad y al mismo tiempo mentirosos, falsos de toda falsedad. Y sus militantes llenos de fe.
La mayoría de los devotos del gobierno, se enojan e indignan más por refutar milagros de la virgen Morena que por las mentiras de Morena, y están dispuestos al agravio y violencia defendiendo su fe en el régimen, igual que El Opus Dei, Legionarios de Cristo, Inquisidores o cristeros defendiendo su fe, ya no religiosa, sino política, derivada de la demagogia y publicidad.
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