Día del profe

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Carlos R. Aguilar Jiménez

De los días que se conmemoran o celebran en Oaxaca, el más importante astronómicamente es el ocho de mayo, el día ascio y el 24 de diciembre, el solsticio, o religiosamente, Semana Santa, asociada con el primer plenilunio después del equinoccio boreal y, socialmente, el día del profe, fecha de bloqueos, plantones, barricadas, huelgas y abandono de aulas dejando a los niños de escuelas públicas sin aprendizaje ni conocimientos esenciales, porque lo que más les interesa, es la política antes que la docencia, la instrucción de niños, quienes debieran ser su prioridad y privilegio.

No existe profesión más noble que la docencia, enseñar a una niña a leer, escribir, contar, abstraer, dudar, pensar críticamente y todo lo que involucra el proceso intelectual, en una era en que el conocimiento científico, tecnológico, digital como base del éxito de quienes pretenden obtener movilidad social, procurando mejorar su calidad de vida, salud, agudeza y comprensión de las cosas y circunstancias para construir un mundo mejor para ellos, sus hijos y los demás.

Gracias a los conocimientos científicos que enseñan catedráticos de países desarrollados, tenemos teléfonos celulares, GPS, Google maps, tomografías, vacunas, medicamentos, aviones, satélites, trenes, anestésicos, antibióticos, computadoras, electricidad, microprocesadores y millones de artefactos que a diario utilizamos y que, a sus inventores, bien enseñados por sus maestros, o dueños de patentes proporcionan riqueza, que luego invierten en más investigación y conocimientos.

Son así, los catedráticos, (no los profes), que enseñan bien a extraer raíz cuadrada, algebra, trigonometría, calculo diferencial, estadística y probabilidad, quienes forman profesionistas lógico- matemáticos: ingenieros, físicos, biólogos, químicos, etc., que serán quienes crearan nuevas empresas y negocios o encontrarán buenos empleos, no obstante, en Oaxaca, los profes, quienes debieran enseñar con entusiasmo y profesionalismo estos conocimientos, mejor enseñan: resistencia social, dizque ciencia ancestral, conocimientos indígenas, medicina tradicional y otras cosas raras o animistas que nunca servirán para superar un examen de licenciatura y menos algún doctorado.

Los profes, dejando a un lado la ciencia, quieren que los niños, como ellos, sean combatientes ideológicos, luchadores sociales, lideres políticos, bailarines de guelaguetza, oradores de mítines o asambleas de pueblo y defensores de tradiciones, abusos y malas costumbres, dejándolos al margen de la tecnología digital, astronáutica, ingeniera, y todas las disciplinas del conocimiento que hoy son fundamentales para el progreso y desarrollo, porque como dijo Carl Sagan; “Hemos creado una sociedad basada en ciencia y tecnología, en la que básicamente nadie sabe de ciencia y tecnología”, y en la que en México a la SEP le interesa más el futbol o el comunismo, que los algoritmos, inteligencia artificial o la comprensión de conceptos y abstracciones de la naturaleza y universo.   

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

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