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Borges y yo

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  • “Ese premio que se llama Nobel, nunca alcanzó a ganar un Borges.” Esteban Pinotti
  • “Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.”
  • Fragmentos de un evangelio apócrifo | Jorge Luis Borges

Héctor Florentino Sánchez de la Cruz

A Borges lo conocí no por accidente ni por error, sino por invitación. Mi amigo Adolfo Ulises León López, me habló por primera vez de él. estábamos frente al asta bandera del zócalo del Distrito Federal, a un costado del Antiguo Palacio de Ayuntamiento. En esa ocasión conversábamos sobre la cosmovisión indígena y su peso en el presente. ese diálogo de algunos minutos encapsuló un tema milenario. Casi al final de esa conversación me hizo una pregunta difícil —más para alguien que proviene de Centla, un pueblo indígena de Tabasco— ¿en la sabiduría de los pueblos originarios descansa todo el conocimiento de la humanidad?

En aquel entonces, mi sentido de rescate del conocimiento sobre los pueblos originarios propiciaba una manera de aislamiento de todo conocimiento ajeno a esta ideología, principalmente por mi experiencia; por esa razón, Ulises me hizo esa pregunta, y mejor aún, fue una manera de rescatar mi insaciable curiosidad para conocer y explorar el mundo o el universo desde otra atalaya. Así fue como conocí a Borges. 

Ulises fue paciente y me hizo finas advertencias propias de un hombre formado en el universo borgeano. na de ellas fue que no cayera en la estupenda trampa en la que muchas mentes han caído al querer encontrar las “fuentes” que el maestro precisó en sus cuentos. Sin vacilar, me dijo que a Borges le gustaba poner esos juegos mentales para distraer al lector —opino que incluso para intentar desviarlo o disuadirlo de su misma narrativa—. En algún momento leí que ni el mismo Bioy Casares se salvó de acudir a una librería en Argentina para comprar un libro antiguo —ficticio— que Borges aseguró haber visto.

Después de eso, me dijo que encontraría fácilmente sus textos en internet. Me recomendó leer varios de sus cuentos que estimó me cautivarían. Así sucedió. El primero que empecé fue “El libro de arena”. De los demás no recuerdo el orden en que se presentaron en mi vida, mi terca memoria dista de la de Funes. Es más, estoy cierto que la lectura y la relectura de sus líneas me han hecho perder la noción del tiempo, impidiendo citar día y hora en que sucedieron esos encuentros por primera vez. Por ello me disculpo. Con certeza puedo mencionar que, en lo sucesivo, únicamente evocaré los momentos claros en que Borges se ha mimetizado con pasos taciturnos en mi vida.

Desde el primer encuentro con el maestro Borges, tuve una sensación de estar en contacto con un pensamiento cósmico. Fue ahí cuando descubrí que los temas núcleos de sus textos son eternos y universales —al menos para la comprensión humana—. Lo noté cuando sus líneas expresaban de manera inagotable el tiempo, el infinito, la eternidad, la muerte, la soledad, el amor, la valentía, la cobardía, el mal, el origen de la vida, el nacimiento, el sueño, el insomnio, la vigilia, la luna, los amaneceres y tantos otros detalles, tal como el día muestra sus dos crepúsculos con sus miles de reflejos. Lo que más curiosidad me causó, es que los seres humanos lo dan por sentado —como si fuera obligatoria esa creación para la humanidad por el sólo hecho de existir—. Todas esas experiencias las comparte cada ser humano.

Sobre estas finezas de la vida que componen su auténtica trama literaria, hay que decirlo, el maestro no siempre muestra tal cual su sentir y sus experiencias, porque se revela con paradojas y símbolos, lo que ocasiona cierta incomodidad o frustración en muchos lectores. Lo que puedo asegurar es que, sobre estos obsesivos ejes borgianos, ninguna geografía por pequeña que sea escapa de esas circunstancias innatas a todo ser humano, con independencia de las características vulgares como el dinero o el color de piel —se sabe que en las dinastías y las aristocracias del antiguo Egipto y de la antigua Grecia, se componían de la pluralidad del color de piel; no fue hasta que se creó la ideología en torno a la idea de raza cuando esto cambió—.

Tal es este destino personal entre Borges y yo que, en lo más profundo de mí busco entender los pensamientos propios y ajenos junto con mi mente, descubro en mis noches de lectura y reflexión que el insomnio que me aqueja como a muchos, puede ser transformado en cuento fascinante como el de “Funes el memorioso”. algo dentro de mí tuvo cierta calma. Lo mismo pasó con mis pensamientos que buscaban entender el mal y por qué existiendo personas así tienen éxitos en la vida, al grado de estar exentos de las condenas sociales y religiosas. Sobre este tema de la psicología del mal, antes que Hannah Arendt escribiera sobre el horror humano, ya Borges lo había hilado y descrito en su cuento “Deutsches Requiem”. Ahí, en esas letras pude tener otra visión de cómo piensa o se ejecuta esa actitud de frialdad que aterra a la vida. El maestro expone que, pueden cambiar los idiomas y los rostros, pero esa alma antagónica permanece. 

Los temas de mi interés no sólo se centran en entender a la psicología que me inquieta y roba el sueño, sino también lo que mueve a las sociedades desde hace siglos, como la democracia. Sobre este tema me generó una enorme curiosidad una parte del cuento “El duelo” del maestro Borges. En esta construcción narrativa desarrolla la idea de que las embajadas son un mero anacronismo porque pueden ser sustituidas por el telegrama o el correo. Esa sola mención me hizo crear una critica sobre el papel de la actual democracia, porque las embajadas en apariencias son el reflejo democrático de un Estado ante otras naciones, para conseguir la paz o evitar conflictos a través del diálogo —vemos un mundo colapsado y destruido—. Emplear una crítica tan puntual tal vez nunca fue el objetivo de Borges, porque no era partidario de la politología, pero sin duda, su agudeza de ver el mundo hace sucumbir lo que es inamovible. A partir de este entendimiento crítico, los discursos democráticos me parecen decadentes cuando se intenta sostener con alfileres que las desigualdades se están erradicando —el lujo es una vulgaridad, dijera el mismo maestro Borges—; más rancio me resultan aquellas palabras de los líderes políticos cuando hablan de la igualdad, la libertad y la fraternidad, como si estuviéramos en plena revolución francesa. Muchas vertientes del actuar político generan dóciles democracias. 

En alguna noche o fin de semana llena de infinita soledad —sin recordar otro detalle—, me ocurrió algo similar a lo anterior, pero ahora cuando no sabía qué hacer con Dios en mis días lúgubres; por eso, cuando a Borges le preguntaron sobre Dios en una entrevista, mencionó que creía y descreía de él. Esas palabras fueron bálsamo para entender de otra manera a Dios. No como algo puramente negativo, sino como algo que va más allá de todo entendimiento y que es una idea que habita y acompaña a cada persona. Al poco tiempo, al leer “El golem” y las “Tres versiones de Judas”, sentí entrar en la religión del maestro e involucrarme en la forma en que entiende los propósitos de Dios. El poema “Ajedrez” y el cuento “La sombra de las juzgadas” me fueron reveladores al poner en tela de juicio al libre albedrio, lo cual no es cosa menor. Es más, los estudiosos del cerebro han descubierto que las mentes son moldeables, llamándole neuroplasticidad. Debo apuntar también que, en estas fechas en que el estoicismo de Marco Aurelio se tergiversa y se explica a conveniencia en redes sociales de manera indiscriminada, Borges se adelantó para salvarlo de estos tiempos y prácticas recientes. Para tal propósito nos legó sus “Fragmentos de un evangelio apócrifo”, para que en ellos se consulte que el ser humano puede tener claridad de la vida como la que se observa en su cuento la “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)”.

Yo sueño poco, pero cuando sueño, al despertarme mantengo una larga sensación de interpretaciones e intrigas. Debo acaso citar un par de ellos, para explicar esa sensación. Se acercaba mayo y con él mi cumpleaños. Entonces sucedió algo inesperado —pudo ser psicológico—, pero un hombre como yo en la lejanía de los suyos, de mi sur con sus pantanos como los camalotes como los del Paraná, pienso en mi familia y he soñado realidades alternas y esos sueños me han transportado a otros y a otros —algo que no es exclusivo de quien escribe, es un sentir de la humanidad que aún no se termina de explorar—, en el primero de ellos conviví con mi tío Miguel Ángel (EPD); lo mismo me sucedió en el segundo, la separación de 17 años entre mis hermanos Uldarico y Alberto, no existía, éramos almas que coexistían  en la hermandad, viajando con Bucéfalo —mi motocicleta— por nuestro pantano; durante esa andanza nos recorría la dulce sensación que caracteriza a algunas familias, donde esos viajes constituyen una forma de felicidad que poco se siente en la vida real. Esos sueños que no son pesadillas, son experiencias que se sienten tan reales. Esta conexión de interés que a lo largo de la humanidad no ha consolidado una respuesta, es donde descansa mi coincidencia con la mente cósmica. Es un hecho que mi interés en Borges no se detiene en regiones o encuentros generales, hay citas muy puntuales, al igual que la vigilia, los sueños es una estación de mi ser inmaterial que intento a veces entender. 

A estos entendimientos que navegaban sin agenda entre Borges y yo, puedo añadir una manera de consuelo sobre algo que me agitaba. Sé que no le temo a la muerte, pero tampoco voy por la vida propiciándola. No niego que siempre me ha parecido una incógnita interesante. Creo saber por qué. He convivido con personas que les llena de pavor la sola mención, por eso mi inquietud buscaba saber qué se ha escrito o cómo las culturas se preparan para ese duelo. En mi experiencia sobre esto último puedo hablar de Oaxaca, donde existe Mitla —la Ciudad de los muertos, en su idioma zapoteco— y por todos lados en noviembre, celebran las “muerteadas”, un ritual cultural que transforma el dolor en festividad, como en otras partes de México, pero en Oaxaca parece fiesta nacional. Fuera de ese contexto cultural, a partir del cuento “El Aleph”, considero que me fue revelado cómo sería el camino de la muerte, siento que sería como una escena de las películas de Superman, cuando éste se posa sobre el mundo y desde ese espacio contempla todo el orbe; así siento que sería el camino de cualquier persona al más allá, a partir de ahí vería transcurrir toda su vida hasta contemplar la reflexión, después, todos los secretos del universo le son revelados. Esta es una mera hipótesis, nadie regresa de allá para confirmar mi pensamiento; esa manera de imaginar ha logrado el maestro en mí. 

Antes de continuar revelando mi intimidad literaria y, sobre todo, el hilo conector que me ancla al universo borgeano, debo decir como confesión que muchas veces existe un entendimiento entre el escritor y el lector que no necesita mayores aclaraciones. Únicamente sobreviven las palabras del maestro como si de proverbios o sentencias se trataran, sólo quedan y se mantienen como un eco inagotable en el pensamiento. 

Sin que haya sido su propósito, la sapiencia del maestro universal a través de sus palabras escritas u orales con el paso de los años fue puesta a disposición de toda la humanidad. Esa mezcla entre la gramática inglesa y castellana que extrajo como lo mejor de ambas reglas y mundos, decidió en secreto heredarlas. Lo más fantástico es que sus obras están en el lenguaje de Cervantes para no hacerle malas traducciones y como lo dijo Javier Cercas, después del creador del Quijote, el segundo hombre más importante de la lengua es Borges. Por razones de geografía y no de entendimiento, jamás pensé que la mente de un hombre de pantano como el Chontal, llegara a emocionarse con la magnitud con la que hoy concibe al mundo. Yo que he sido tantos hombres. Yo que era un hombre de libros de poca visión universal, hoy encuentro un universo plagado de ideas por descubrir y redescubrir. Borges es para mí, lo que es para él el libro: la extensión de la memoria. 

Entre estas y otras razones, Borges además de mostrar que mis ideas no eran únicas o que se encontraban fuera lugar, se volvió ese filtro y también ese catalizador para asociar mis ideas y curiosidades sobre lo intrincado de la vida y lo que nuestros sentidos humanos no pueden percibir, ni aún en el largo tiempo en que a la humanidad se le concedió el don de que le fuera despertada la razón o simplemente, a pesar de ello, por origen lo tenemos vedados, como una condenada que llegará hasta que el último hombre se torne polvo. 

Fuera de mi Borges personal, me consterna sin ansiedad la forma de pensar y trabajar del maestro, debo revelar que en mis pensamientos se encierra algo de misticismo sobre como relaciona el número siete, aunque puede que exista cierto cabalismo en ello, no menos importante es que, sigo sin comprender cómo eligió los temas para decir que eran su mayor herencia a la humanidad cuando dio las charlas como si dictara ensayos; por siete noches dedicó, siete temas distintos, al tener la semana tiene siete días. En esas noches narró sobre: La divina comediaLa pesadillaLas mil y una nochesEl budismoLa poesíaLa cábala y La ceguera. Esas incógnitas que me rondan la cabeza, acaso fue un regalo especial para continuar pensando, como sus intelectuales trampas en sus cuentos o algo así como el misterio que encierra a las siete maravillas del mundo o emular a las mil y una noche como símbolo de infinito. Es algo que puede que el tiempo me lo otorgue por gracia o suplicio.

En Borges encontré familiaridad porque no juzga, sino que comprende y enseña, así es la vida borgeana, extiende gratas concesiones; no sólo yo he hecho esta estima, lo mismo encontró el gran Mario Vargas Llosa, así fue como creó un mundo genuino de admiración por Borges. Entre los años borgeanos, cincuenta años hicieron conformar la familia de Mario, esa familia literaria la descubrió Vargas Llosa en Francia, lejos de América y más cercano a la historia de Napoleón; en ese lugar, cercano a Louvre, don Mario se encontró y descubrió a Borges escrito; tal como lo expresó en la recepción de su más que bien merecido premio Nobel. Al paso de esos diez lustros Vargas Llosa, se empleó en lo que creo es el más alto homenaje que ha recibido el universal Borges, sobre esta tarea de magnifica admiración construyó su célebre libro “Medio siglo con Borges”, una revelación que desde el título enmarca una profundidad que invita no sólo al considerar que fue su guía durante su trayectoria, sino que deja una profunda huella para quien quiera emular un homenaje digno a un hombre del talento y la capacidad de Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo. 

Sobre esto último, no puedo mermar mi sinsabor sobre otras líneas que se han escrito sobre la vida del maestro, eso sí, a Vargas Llosa difícilmente le quitarán lo que he mencionado antes, no es para menos. Al igual, he leído obras mal logradas del ilustre Borges, como el que escribió José Emilio Pacheco, aunque es célebre con “Las batallas en el desierto”, desatinadamente considero que no comprendió a la mente cósmica —como he platicado con Ulises— Borges no es una mente fácil, inclusive para los taquilleros editoriales o a los que llegaron a conocerle en vida. Aun así, debo expresar mi sentir sobre esas literaturas.

Pacheco no es el único, el peor insulto recientemente lo cometió el comentarista deportivo José Ramón Fernández, quien abusando de la ausencia de conocimiento del público que lo admira, inició un charla con el conductor Jordi Rosado —sólo asentía con la cabeza como párvulo ante los dichos del comentarista —, lo que dejó ver su claro desconocimiento sobre la literatura; sin ética y falto al no reconocer sus límites, José Ramón realizó el diálogo cínico donde aseguró que Borges era un amante del fútbol —al maestro nunca le simpatizó y en una entrevista citó a Kipling para decir que ambos compartían un desagrado por este deporte—; lo mismo ocurrió cuando dijo que era dramaturgo —sus trabajos eran ajenos al teatro, él prefería la brevedad, por ello sus cuentos—; hasta llegó a decir que el maestro regalaba bastonazos y que María Kodama era rubia —el maestro a diferencia García Márquez y Vargas Llosa, era tímido con las mujeres, por dichos propio—; la cosa como buen espacio humorístico no paró ahí, resultó optometrista el comentarista al decir que el maestro tenía treinta por ciento de visión. Válgame el insulto, yo por eso no hablo del balompié porque no sé.

Regresando a la seriedad y a otra simetría del arte, el mundo de Borges no acaba en la literatura, ahí empieza, el cine es otra de las formas de apreciar su genio, Nolan y Del Toro no escatiman en tomar su prosa para llevarlo a la pantalla; Del Toro ha dicho que su “Zoología fantástica” le parece una maravilla, y creo la plasmó en su “Frankenstein”; cabe advertir que, para Borges, la palabra monstruo inicialmente significaba algo digno de ser mostrado. En cambio, en Nolan se aprecia que su obra fílmica “Memento” está inspirada en “Funes el memorioso” e “Inception” está basada en “Las ruinas circulares”. Es más, los paisajes que ambientaron a “Interestellar” son adecuaciones de muchos de sus cuentos. No es para menos, a Nolan en cierta ocasión le preguntaron en una entrevista que si estuviera en una isla perdida qué libros traería consigo y dijo que únicamente “Ficciones”, con el imaginaría muchos universos. 

Por esas apreciaciones tal vez muy personales, el olvido del maestro Borges no existe, como su poema “Everness” del que el papa Francisco no escapó y lo recitaba de memoria, por encima de su argentinidad; lo mismo puedo decir sobre la “La biblioteca de Babel” donde motiva a descubrir que ya todo está escrito con las veintidós letras del alfabeto, indicando que, no existe imaginación que este misterioso código numérico no pueda revelar en algún momento. Creo notar por lo que he leído que, no existe premio Nobel, ni mente erudita que escape de la sabiduría del maestro Borges. Es más, como pilón, la escritora ganadora del Nobel, Han Kang, decía que cuando tenía bloqueos creativos para escribir, se refugiaba en la literatura de Borges, no sólo se refugiaba en su obra, llegó a citarlo en su libro “La vegetariana”, como también lo ha empleado Irene Vallejo, en sus diversos textos llega a parafrasear a la mente cósmica. 

Casi para ir terminado, debo agregar que, el maestro Borges dijo que la biblia es un libro trampa porque está compuesto de muchos libros; lo mismo llegó a realizar él. A Borges se le lee como a la biblia, se le puede abrir en cualquier página y en cualquier párrafo para conocer el universo y la sabiduría. Si logro ese desafío que parecía imposible, es inconcebible que algunos despistados le atribuyan textos apócrifos escritos de formas cursis o melosos, cuando él hasta para hablar del amor no dejaba de ser un sabio, basta con leer su poema “El amenazado” para no tomarlo por sensible a pesar de serlo, en este poema dijo que el nombre de una mujer le delataba y le dolía en todo el cuerpo, es más, que la medida de su tiempo era estar o no con ella. Así de extravagante era. 

Espero un día no muy lejano se me haga visitar el arrabalero sur de Borges y pasearme por la calle México, para después perderme en la Biblioteca Nacional y al final del día tomar café donde él se disponía en sus días a disfrutarlo acaso sólo o en compañía; lo deseo como los románticos cursis piden disfrutar la Torre Eiffel o los ludópatas como Fiódor Dostoyevski que hubiese anhelado conocer Las Vegas. Antes de cerrar estas significativas letras sobre lo que es Borges en mi vida, debo decir que al igual que él, tan rodeado de símbolos en el lenguaje, para mí los símbolos son: el tiempo, el té, la luna y los amaneceres. 

Hace cuarenta años que murió el admirado maestro Borges que alcanzó como pocos, la sabiduría y la inmortalidad, falleció el 14 de junio de 1986, a los 86 años. Lamento no haber escrito antes. Sirvan estas palabras como homenaje póstumo al gran maestro que ilumina mis crepúsculos y dan la sensación de llenar vacíos que la humanidad carga como el Atlas o que tiene que rodar el peso como Sísifo, por la eternidad.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista.

“Corredor Zapoteca”: cuando ponerle nombre indígena a una obra no sustituye el consentimiento de los pueblos

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Daniel Velázquez Paz

Los grandes proyectos gubernamentales deben analizarse más allá del discurso oficial. Una obra pública no se legitima solamente porque prometa desarrollo, conectividad o modernización. En un Estado constitucional, también importa cómo se decide, a quién afecta, qué derechos compromete y quiénes participan en esa decisión. Precisamente eso es que lo que debemos discutir respecto del llamado Corredor Zapoteca Binni Zaa, impulsado por el actual titular de la Administración Pública del Estado de Oaxaca.

NO ES UNA IDEA NUEVA

Empecemos por un dato importante que suele perderse en la narrativa gubernamental. El Corredor Zapoteca no nació en este sexenio. Sus antecedentes se remontan, al menos, a 2009, durante el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, cuando fue presentado como Libramiento Sur de Oaxaca: una vía de poco más de 70 kilómetros destinada a rodear la ciudad y conectar los principales ejes carreteros de los Valles Centrales.

El proyecto en esa época encontró oposición comunitaria. En 2010 diversos pueblos afectados se organizaron contra el trazo, particularmente por sus implicaciones sobre tierras agrícolas y territorios comunitarios.

Años después volvió a aparecer, y es durante el gobierno de Alejandro Murat Hinojosa cuando se desempolva el proyecto del Libramiento Sur, sin embargo, en el año 2021 se tramitó una Manifestación de Impacto Ambiental e investigadores del Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad de la UNAM documentaron entonces preocupaciones respecto del impacto sobre tierras agrícolas, pastizales, vegetación, biodiversidad y derechos territoriales, por lo que, el pueblo sabio y bueno bateo dicho proyecto.

Ahora en una tercera ronda, durante el actual gobierno, el viejo proyecto reaparece bajo un nombre políticamente mucho más atractivo: Corredor Zapoteca Binni Zaa. Como dice el refrán, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Cambiar el nombre de una obra no elimina sus antecedentes, sus impactos ni la obligación del Estado de explicar con absoluta transparencia qué ha cambiado respecto de los proyectos anteriores.

70 KILÓMETROS, 25 COMUNIDADES Y 11 MUNICIPIOS

Los datos oficiales permiten dimensionar la obra. El actual Gobierno de Oaxaca incluyó el Corredor Zapoteca Binni Zaa entre los compromisos estratégicos para la segunda mitad del sexenio. Se proyecta una vialidad de aproximadamente 70 kilómetros para conectar la carretera Cuacnopalan-Oaxaca con los ejes hacia la Costa —Barranca Larga-Ventanilla— y hacia el Istmo —Mitla-Tehuantepec—.

La información presentada en este año 2026 señala que el proyecto atravesaría 25 comunidades pertenecientes a 11 municipios de los Valles Centrales. No estamos, por tanto, frente a una carretera secundaria, estamos frente a una intervención territorial de escala metropolitana y regional. Y cuando una carretera atraviesa comunidades, parcelas agrícolas, ejidos, escurrimientos y zonas de recarga, la discusión deja de ser solamente de ingeniería. Se convierte en una discusión sobre territorio, agua, medio ambiente, derechos colectivos y gobernanza.

EL VERDADERO ELEFANTE EN LA HABITACIÓN: EL AGUA

Aquí está, a mi juicio, uno de los temas que menos se está explicando públicamente. Las comunidades han preguntado qué sucederá con sus mantos acuíferos, escurrimientos, pozos y fuentes de abastecimiento. No es una preocupación menor y tampoco es una ocurrencia de quienes se oponen al proyecto.

Existe un documento oficial que debería estar sobre la mesa antes de colocar una sola máquina. La Comisión Nacional del Agua identifica a esta región como el acuífero Valles Centrales, clave 2025, con una superficie aproximada de 3,769 kilómetros cuadrados. Dentro de esa delimitación se encuentran, entre muchos otros municipios, San Lorenzo Cacaotepec, Cuilápam de Guerrero, Villa de Zaachila, Trinidad Zaachila, Santa Ana Zegache y Santa Catarina Quiané.

CONAGUA ha determinado una recarga media anual de aproximadamente 153.6 millones de metros cúbicos y ha advertido expresamente sobre la necesidad de controlar su aprovechamiento. Más aún, el estudio técnico oficial advierte que un incremento descontrolado de la extracción podría superar la capacidad natural de renovación del acuífero y provocar abatimiento de los niveles de agua subterránea, reducción o desaparición de manantiales, afectaciones al flujo de los ríos, inutilización de pozos y deterioro de la calidad del agua.  

LO DICE LA COMISIÓN NACIONAL DEL AGUA

Y existe otro dato difícil de ignorar. Desde 2021, mediante decreto federal, la gestión del acuífero Valles Centrales fue declarada de utilidad pública y asunto de seguridad nacional, estableciéndose una zona reglamentada durante treinta años para controlar la extracción y conservar las aguas subterráneas.

Entonces la pregunta resulta inevitable:

¿Dónde está el estudio hidrogeológico específico que demuestre qué impacto tendrá una carretera de aproximadamente 70 kilómetros sobre las zonas de infiltración, escurrimientos superficiales, pozos, obras de captación y procesos de recarga del acuífero?

Si existe, debe hacerse público. Si todavía no existe, entonces estamos queriendo poner la carreta delante de los bueyes.

PRIMERO EL PROYECTO Y DESPUÉS LA CONSULTA

Aquí aparece el problema jurídico. La presidenta municipal de San Lorenzo Cacaotepec, solicitó expresamente que se realizara una consulta previa, libre e informada respecto del proyecto.

El 23 de agosto de 2026, la Asamblea General Comunitaria de San Lorenzo Cacaotepec acordó no permitir que el Corredor Vial Zapoteco atraviese su territorio. Los habitantes señalaron preocupaciones por la pérdida de tierras agrícolas, los precios ofrecidos por los terrenos y los posibles impactos territoriales como ambientales.

Además, ocho núcleos agrarios —Cuilápam de Guerrero, Santa María Zaachila, Santa María Asunción Roaló, Barrio La Guadalupe, La Raya, Reyes Mantecón, Santa Catarina Quiané y Santa Ana Zegache— se han organizado para cuestionar el proyecto y han señalado precisamente que desconocen sus posibles efectos sobre mantos acuíferos, escurrimientos, pozos y acceso al agua.

Y aquí surge una contradicción difícil de explicar: ¿Cómo puede existir un proyecto estratégico de esta magnitud, y reuniones gubernamentales para “avanzar” en su construcción, mientras la consulta indígena previa sigue pendiente?

Jurídicamente importante resulta la palabra PREVIA. Derivado de esto, el artículo 6 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo obliga a los gobiernos a consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y a través de sus instituciones representativas, cuando se prevean medidas administrativas o legislativas susceptibles de afectarles directamente.

La consulta no es una reunión informativa. Tampoco consiste en presentar una obra prácticamente diseñada y preguntar después quién está de acuerdo. Y mucho menos debe convertirse en un procedimiento administrativo para legitimar una decisión previamente tomada.

CONSULTAR NO ES INFORMAR, ES PERMITIR PARTICIPAR EN LA DECISIÓN

Denominarle “Zapoteca” no resuelve el problema. Hay además una contradicción política que resulta imposible ignorar. El gobierno que reivindica como uno de sus principales fundamentos políticos a los pueblos originarios decidió denominar esta obra: Corredor Zapoteca Bini Zaa.

Pero diversas comunidades zapotecas directamente involucradas están cuestionando precisamente su construcción. El nombre indígena puede tener enorme fuerza discursiva, pero ponerle nombre indígena a una obra no sustituye el consentimiento de los pueblos.

La identidad zapoteca no puede convertirse en una etiqueta gubernamental mientras las comunidades son llamadas después a conocer decisiones que ya avanzaron desde los escritorios de la administración pública.

Porque entonces aparece una pregunta incómoda: ¿Zapoteca para quién? ¿Para quién bautiza la carretera o para quienes habitan desde generaciones los territorios por donde pretende construirse?

LO QUE VEMOS DETRÁS DEL PROYECTO Y TODAVÍA NO NOS DICEN

No sostengo que Oaxaca no necesite mejorar su infraestructura carretera, sería absurdo. La Zona Metropolitana de Oaxaca enfrenta problemas evidentes de movilidad, saturación vehicular y transporte pesado. Un libramiento técnicamente bien diseñado podría incluso producir beneficios importantes.

Pero ésa no es la discusión. La discusión es qué modelo de desarrollo estamos construyendo y quién decide sobre él. Una carretera de esta magnitud modifica inevitablemente el territorio. Cambia usos de suelo, incrementa plusvalías, genera nuevos corredores comerciales, induce urbanización y transforma actividades económicas.

Por eso necesitamos conocer mucho más que el número de kilómetros. ¿Qué desarrollos inmobiliarios, industriales, comerciales o logísticos se proyectan alrededor del corredor? ¿Cuáles serán exactamente los terrenos adquiridos? ¿Cuánto pagará el Estado por ellos? ¿Dónde están los estudios hidrológicos e hidrogeológicos? ¿Qué superficie agrícola se perderá? ¿Cuáles serán las medidas de compensación ambiental? ¿Qué efectos tendrá la impermeabilización del suelo sobre la infiltración del agua? ¿Dónde estarán los pasos hidráulicos? ¿Quién financiará la obra y cuál será su costo total? ¿Será una carretera completamente pública? 

Pero la pregunta elemental es: ¿por qué primero conocemos el proyecto y después hablamos de consulta? No afirmemos aquello que todavía no podemos demostrar. Pero tampoco dejemos de preguntar aquello que el gobierno tiene la obligación de explicar.

DESARROLLO SÍ, PERO NO A CUALQUIER COSTO

La administración pública contemporánea ya no puede entender el desarrollo como se hacía hace cincuenta años, hay que transitar a los modelos que permiten su progreso y la clave esta en la gerencia pública. Por ello, gobernar no consiste solamente en construir. Gobernar también significa escuchar, justificar, consultar, transparentar, evaluar impactos y rendir cuentas. Sí lo hace este gobierno, entonces estará construyendo las bases de una verdadera gobernanza.

El desarrollo que destruye las fuentes de agua de una comunidad difícilmente puede llamarse desarrollo. El progreso que se impone sobre el territorio sin participación termina generando conflicto. Y la infraestructura que necesita apropiarse discursivamente de la identidad indígena, pero no consigue el acuerdo de los pueblos que llevan ese nombre, enfrenta un serio problema de legitimidad.

El Gobernador del Estado ha dicho, después del rechazo en Cacaotepec, que quizá la obra no se construya durante su gobierno, pero que, en cinco, diez o veinte años será necesaria. Puede tener razón respecto de la necesidad futura de mejorar la conectividad, pero la necesidad de una obra no cancela los derechos de quienes habitan el territorio.

Como estudioso y especialista del Derecho Administrativo existe un principio elemental: perseguir un fin público legítimo no autoriza cualquier medio para alcanzarlo. Y desde la gobernanza existe otro igualmente importante: las mejores políticas públicas no son necesariamente las que un gobierno consigue imponer, sino aquellas sobre las que logra construir legitimidad social.

El Corredor Zapoteca puede ser una oportunidad para modernizar la movilidad de Oaxaca. O puede convertirse nuevamente en el viejo Libramiento Sur que distintas administraciones intentaron construir y que las comunidades volvieron a detener. La diferencia dependerá de algo mucho más importante que cambiarle el nombre: información completa, estudios ambientales e hídricos independientes, transparencia, consulta verdaderamente previa y respeto a la decisión de los pueblos. Porque en Oaxaca sabemos algo desde mucho antes de que existieran los modernos conceptos de gobernanza: la tierra tiene memoria y el agua también.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista.

Realiza Infonavit brigada de promoción y servicios en Oaxaca

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La atención se brindará el 27 y 28 de agosto, 10:00 a 15:00 horas, para asesorar a las y los trabajadores sobre las opciones crediticias y soluciones de pago que ofrece el Instituto.
También se brindará información sobre el Programa de Vivienda para el Bienestar y la aplicación de INFONAVIT Solución Integral para los créditos que eran impagables.

El INFONAVIT realizará un módulo de atención en Oaxaca de Juárez, con el objetivo de acercar sus diferentes productos de financiamiento, además de ofrecer alternativas de pago a quienes enfrentan dificultades para cubrir sus mensualidades.

La atención se brindará el jueves 27 y el viernes 28 de agosto, de 10:00 a 15:00 horas, en el DIF Oaxaca, ubicado en Vicente Guerrero #114, colonia Miguel Alemán Valdez.

Las y los asistentes también podrán:
Recibir asesoría sobre los créditos para comprar vivienda nueva o existente, así como para adquirir un terreno.
Solicitar un financiamiento para construir, reparar y mejorar su patrimonio o para pagar una hipoteca bancaria.
Recibir asesoría sobre los diferentes apoyos que tiene el Instituto para las personas que tengan dificultades para pagar su crédito.
Obtener una reestructura para poner al corriente su financiamiento.

Las personas que tengan un crédito que era impagable recibirán información sobre los beneficios que obtuvieron con la implementación del programa INFONAVIT Solución Integral, los cuales van desde reducciones importantes al saldo, la tasa de interés o la mensualidad, hasta la liquidación completa del financiamiento.

Además, los interesados también podrán recibir información acerca del Programa de Vivienda para el Bienestar, impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el cual permite adquirir vivienda a trabajadores que ganan entre uno y dos salarios mínimos, tienen al menos seis meses de antigüedad laboral y no cuentan con un crédito hipotecario.

Es importante que las y los derechohabientes actualicen sus datos personales: teléfono, correo electrónico y dirección, en Mi Cuenta INFONAVIT (www.micuenta.infonavit.org.mx) o en los Centros de Servicio del Instituto. En el INFONAVIT todos los trámites son gratuitos y sin intermediarios, bajo la premisa de que la vivienda es un derecho, no una mercancía.


CONTRAFUEGO || Con los hijos, no

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Aurelio Ramos Méndez

La furiosa embestida de la ultraderecha y la oposición en general en contra del segundo vástago del expresidente López Obrador, Andrés Manuel López Beltrán, a propósito del retiro de su visa estadunidense, ha detonado, ¡en buena hora!, una saludable discusión pública acerca del nepotismo y el juniorismo, inveteradas lacras en la actividad política.

Mediante ambas prácticas y en efecto no de ahora sino a lo largo de la historia, se ha distorsionado nuestra democracia y se ha llegado a configurar una élite enquistada como tumor maligno en el poder público, por encima de ideologías y partidos.

Se han cerrado espacios y desalentado la incorporación de savia nueva a la vida pública, y se ha normalizado el arribo en paracaídas de buenos para nada –en la mayoría de los casos–, herederos de los capitales políticos más rancios y en muchos casos marcados por pecados originales inconfesables.

A primera vista se antoja normal y hasta plausible que en cualquier ámbito de la vida los hijos aspiren a repetir los pasos profesionales de los padres, o que estos abriguen el anhelo de que sus descendientes sigan sus huellas. 

El problema radica en que, en la política y por consiguiente en el acceso al poder del Estado, el nepotismo y el juniorismo se han tornado prácticas perniciosas, inhibidoras de un sano desarrollo nacional.

Botones de muestra pueden ser jefes del Ejecutivo del último medio siglo, a partir del ciertamente brillante José López Portillo, de quien sin embargo debe reconocerse que a nadie engañó al llamar a su criatura José Ramón “el orgullo de mi nepotismo”, y justificar la asignación de suculentos huesos al chaval de finales de los 70.

Vendrían luego, de la mano de su padre Raúl Salinas Lozano –secretario de Estado, presidenciable, legislador, funcionario hacendario– Carlos y Raúl Salinas de Gortari, genios del mal de una de cuyas ramas el brote más notable, Emiliano, se involucró en el tráfico de personas con fines de explotación sexual VIP, vía la tenebrosa secta NXIVM. 

Y Claudia Ruiz Massieu, hasta el sol de hoy todavía en la nómina de servidores de la patria, desde donde medraron y delinquieron a placer el abuelo, el padre, los tíos y una larga y peligrosa estirpe.

Llegaría después el turno de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, el primero apalancando a su cónyuge Marta Sahagún para intentar sentarla en la Silla del Águila, y el segundo necio en hacer lo propio con su esposa Margarita Zavala; ambos con el apoyo de gran parte de la prensa hoy vociferante en contra del nepotismo y haciendo tiras con el pellejo de López Beltrán.

Ni de lejos puede decirse que Fecal y sus hermanos Luisa María (senadora) y Juan Luis (diputado) llegaron por esfuerzo y méritos propios a la política. Cayeron en esos predios catapultados por su padre Luis Calderón Vega, fundador del PAN y dirigente y diputado por este partido.

Andy –hipocorístico que le corresponde sin asomo de mofa al retoño del Peje— el Tío Sam le ha visto espolones para gallo en 2030. 

Eso explica la revocación de la visa, indiscutible atribución gringa pero también descarada y grave intromisión en asuntos mexicanos, y por añadidura desatinada y ociosa.

Ociosa intromisión porque, visto el asunto con objetividad, sin pizca de animosidad, pierden el tiempo los detractores del exsecretario de Organización de Morena y el gobierno norteamericano. 

El exdirigente morenista y legítimo aspirante a diputado –se declaró, con buen juicio, en receso político al inicio del gobierno de su progenitor– carece de suficientes méritos en campaña para buscar despachar en 2030 en el Palacio Nacional. Hay una larga fila india antes que él y con derecho propio.

Mal podría, en esta condición deficitaria, buscar la nominación, a menos que trate de hacer valer sus apellidos como ineludible derecho de sucesión monárquica, o de emular a la horda de juniorazos, hijos de papi, que ha tenido tomada la política a lo largo de la historia.

Con decir que todavía pululan por las mesetas de la grilla remotos parientes y herederos de Vicente Guerrero, la bíblica dinastía de los Riva Palacio, prendidos de la ubre del Estado pero a distancia sideral del patriotismo del prócer que preconizó “La Patria es primero”.

Se necesita desfachatez para que uno de los vástagos del frondoso árbol genealógico de los Riva Palacio, cuyas raíces en la función pública datan de más de 200 años, haya escrito y publicado por estos días insolencias del tenor siguiente:

 “Andy no vale nada en términos individuales”, porque “nunca tuvo un trabajo formal”, “no ha hecho algo que pueda presumir en su vida pública”, y “políticamente nunca ha sido nada”, pues “el cargo en Morena se lo debe a su padre”. ¡Lo que uno tiene que leer!

¿Creerá ese petulante opinador que la tribu de políticos y funcionarios, secretarios de Estado, gobernadores, legisladores, alcaldes, directores de empresas públicas, líderes sindicales y periodistas portadores de sus ilustres apellidos, enchufada al erario desde el surgimiento de la República, le ha debido sus cargos a un talento inconmensurable y la vocación de servicio, no al trampolín de papá, el influyentismo y la corrupción? No nos digamos mentiras…

Llama la atención que entre los más furibundos golpeadores de Andy está el vocero salinista José Carreño Carlón, esforzándose en hacer creer que su pimpollo Paulo Carreño King ha escalado altos peldaños dentro del gobierno –subsecretario de Estado, coordinador de Medios Internacionales en la Presidencia, director de Proméxico—sin respaldo paternal, provisto tan sólo de un enorme y envidiable talento.

La verdad es que en materia de nepotismo, donde uno pose la mirada hay roña. De los Hank y los Murat a los Monreal y los Clouthier, y de los Zavala a los Gómez del Campo, los González Torres, Gómez Morín y Castillo Peraza.

De los partidos y del INE, el tribunal y otras instancias electorales, depende el empezar a ponerle límite a estas abusivas prácticas antidemocráticas. Urge que así sea.

Porque ya están con el pie en el acelerador y a escala federal, estatal y municipal no sólo los hijos de López Obrador sino también los de Xóchitl y de Calderón, entre una larga y multicolor lista de clanes familiares. Y hasta los hijos de Su, el jocoso colectivo creado por el recordado Tomás Mojarro…

Con algunos de estos brotes en el poder los ciudadanos comunes no podríamos siquiera llamarnos a engaño.

¡Cómo que por qué! A varios de ellos los hemos visto borrachos y pendencieros, mientras papi y mami los apuntalaban invocando disparatados códigos y protocolos, como el rufianesco “con los hijos, no”.

BRASAS

Hizo bien el canciller Roberto Velasco en rebatir con diplomacia, pero también con energía la sarta de calumnias y lugares comunes en contra del gobierno mexicano, aparecidos en The Wall Street Journal, diario al cual –dicho sea de paso– le calzaría mejor el cabezal de Candil de la calle.

En su columna Las Américas –de escaso rigor y discutible ética, pero innegable influencia en el mundo financiero dado el medio que la valida– la periodista Mary Anastasia O’Grady recogió lo más manido del discurso opositor contra la 4T, a propósito del proyecto de lineamientos sobre derechos de las audiencias de radio y tv.

El cogollo de su argumentación sostiene que tal iniciativa representa un riesgo para la libertad de expresión, en la misma línea y hasta con las mismas palabras expuestas, con entera libertad y hasta tono sulfurado, por una multitud de opinadores vernáculos.

El titular de la Relaciones Exteriores le envió un comunicado en el cual afirma que “México vive el momento más libre y democrático de su historia”. y que, a pesar de lo que sostiene la columnista, “la prensa de México no está silenciada”.

Y le planteó una verdad de veinticuatro quilates:

“Determinar si un gobierno está censurando a su prensa no es una cuestión de retórica. Es una cuestión de evidencia, y los hechos contradicen su afirmación”.

O’Grady es una periodista para quien la noción de imparcialidad vale queso. Se dice, sin ambages, especialista en asuntos hispanoamericanos y en “cómo las políticas de izquierda destruyen sus sociedades”.

Tan famosa es por la inconsistencia de sus textos antiizquierdistas que hasta pesos pesados de la política estadunidense han salido a refutarla, uno de ellos Jimmy Carter.

La prensa gringa tiene en el pescuezo la bota de uno de los gobiernos más autoritarios del orbe, pero TWSJ decidió alumbrar con su quinqué a nuestro país. 

Lamentable desatino. En su lance demostró que ha empezado a transitar del análisis estricto de datos mediante instrumentos científicos, al mundo de adivinación, la mántica, el misterio de prácticas como la alquimia, la astrología, la quiromancia, nigromancia y hasta la rumpología.

Juzgue el lector si la conclusión de la columnista O’Grady no tantea más bien los terrenos de augures, arúspices y espiritistas:

“Quizás sea un milagro que, tras tantos años de Morena en la presidencia, aún queden vestigios de la libertad mexicana. Quién sabe por cuánto tiempo”.

Ni milagro ni vestigios. Son políticas publicas y amplias libertades. 

RESCOLDOS

A propósito de adivinar el porvenir, hay razones para suponer que la suerte de Rubén Rocha Moya está echada y no es halagüeña. El gobernador de Sinaloa ha quedado sin poyo y a merced de la justicia gringa, por más que volvió a pedir licencia de su cargo tras 34 horas de inopinado retorno. Tuvo razón en la ansiedad de que su situación jurídica sea aclarada con prontitud; cuatro meses se antoja tiempo razonable para disponer, no de chismes, sino de indicios reales sobre sus andanzas. Pero eso de regresar al puesto sin avisarles a quienes debía, se antoja políticamente imperdonable por muy soberano que sea su gobierno.

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

AL MARGEN EXPRESS || ROCHA MOYA PONE A PRUEBA AL FEDERALISMO 

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Adrián Ortiz Romero Cuevas 

Este viernes 21 de agosto, el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya anunció su reincorporación al gobierno de aquella entidad, luego de haber estado cuatro meses bajo los efectos de una licencia temporal al cargo de Gobernador derivado de las acusaciones que formuló en su contra el gobierno de los Estados Unidos y, según, para facilitar las investigaciones de la FGR sobre esos señalamientos. Unas horas después de ese anuncio, tanto el gobierno federal, las bancadas legislativas federales del oficialismo, el partido Morena, y 23 gobernadores, se deslindaron de las decisiones de Rocha. Lo que siga hacia adelante, pondrá a prueba al olvidado y ahora desacreditado federalismo mexicano. 

En efecto, la misma tarde de este viernes tanto el gobierno de la República, como Morena, se deslindaron de la decisión tomada por Rocha Moya. Algo similar hicieron las representaciones de Morena tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República. Ya entrada la noche, los 23 gobernadores de Morena y partidos aliados, publicaron una carta en la que llaman al mandatario sinaloense “a la madurez y a la responsabilidad”. Rechazan que los proyectos políticos o de facción tengan cabida “cuando se contrapesan con el bienestar de la nación. Y calificaron como desmesura y “decisiones de facción” las tomadas, afirmando que eso atenta contra los principios de honestidad y lealtad que juraron defender.

Es decir, políticamente, Rocha Moya se quedó solo. Y jurídicamente, lo que tendría que proceder es que el sistema federal actúe en consecuencia para restablecer el orden que la propia mayoría morenista considera quebrantado. Si bien no existe vía específica en la Constitución federal que permita la remoción de un gobernador, sí existen dos mecanismos por los que podría optarse: uno, a través de la figura de la desaparición de poderes (contenida en la fracción V del artículo 76 constitucional como facultad exclusiva del Senado); y dos, a través de la declaratoria de procedencia (quinto párrafo del artículo 111 constitucional), para retirarle la inmunidad constitucional (el fuero, pues) y pudiera ser procesado judicialmente. 

Ninguno de los dos caminos parece viable, si no fuera por la circunstancia política. En el caso de la declaratoria de procedencia, la Constitución señala que ésta se aplicaría para permitir que un gobernador responda ante la justicia por la presunta comisión de delitos federales (delincuencia organizada, narcotráfico, lavado de dinero, etcétera), pero que, en este supuesto, este supuesto, “la declaración de procedencia será para el efecto de que se comunique a las Legislaturas Locales, para que en ejercicio de sus atribuciones procedan como corresponda”. En este punto, si hoy la Legislatura de Sinaloa le permitió al Gobernador reasumir sus funciones, entonces ya se puede prever el resultado. Además implicaría que la Federación reconozca que el gobernador Rocha es presunto responsable de la comisión de delitos federales. Y quién sabe si estén dispuestos a reconocerlo.

El otro camino estaría en la desaparición de poderes, para corregir este “exceso” por parte de Rocha. Si está solo políticamente, sin el apoyo expreso de la Presidenta, sin el respaldo de las cámaras federales ni de los gobernadores, entonces queda claro que podría existir un acuerdo político de todos ellos para desaparecer los poderes en Sinaloa. 

De hecho, es claro que hoy existe ya un consenso político sobre el quebranto al pacto interno del morenismo. Por eso los deslindes institucionales, los “llamados a la civilidad”, y el rechazo a las decisiones de facción. La Presidenta, queda claro, no lo respalda; tampoco los gobernadores, ni las cámaras federales. 

¿Qué queda? Que ese consenso en contra se traduzca en el hecho teórico/práctico de que cada uno de los 23 gobernadores del oficialismo, más los opositores, consensen que su representación en la cámara alta proceda con la desaparición de poderes. El Senado, recordemos, representa no al pueblo sino a las entidades federativas. Y si todas están a favor en un mismo sentido, lo que quedaría es su formalización. 

Paradójicamente aquí habría una motivación criminal, más que política. Nunca en el pasado reciente se había contemplado la posibilidad de remover a un gobernador por otra causa que no fuera la política. No obstante, el bienestar de la nación está en juego, reconocen los gobernadores. Y la única forma que tendrían para cortar ese cáncer está en la Constitución y en el sistema federal, a través de los mecanismos ya señalados. ¿Será el momento en que Morena y la presidenta Sheinbaum decidan amputar a uno de sus ejes, antes de que la gangrena ponga a todo el sistema en un franco peligro de muerte? 

@ortizromeroc

http://columnaalmargen.mx

Las letras chiquitas de la Ley Indígena

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Ernesto Ruiz

  • — Las leyes más peligrosas para los pueblos originarios no han sido las que despojan de frente, sino las que prometen reconocimiento y autonomía, pero lo condicionan en el fondo 

En mi andar por y con las comunidades de Oaxaca, he aprendido que el derecho no es neutral, el que hace la ley hace la trampa y sabe la salida. A lo largo de la historia, las leyes más peligrosas para los pueblos originarios no han sido las que despojan de frente, sino las que prometen reconocimiento y autonomía, pero lo condicionan en el fondo.

En septiembre de 2024 todos celebramos un paso largamente anhelado: la reforma al artículo 2o. constitucional reconoció por fin a los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público. Para reglamentar esta inédita reforma, el Gobierno Federal preparó la Propuesta de Iniciativa de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos. La idea de aterrizar la autonomía en una ley suena loable y plausible, una ley que no aterriza es letra muerta. Sin embargo, si te tomas el tiempo para ir desgranando el documento, que contiene más de 450 artículos —Así le proponemos a las comunidades que lo hagan—, descubrimos que debajo del discurso demagógico se esconden trampas legales que ponen en riesgo directo nuestra tierra, nuestras aguas y nuestra paz comunitaria. El diablo está en los detalles.

Convocan a las comunidades a validar a toda prisa una propuesta sumamente compleja. Entregan un cuadernillo oficial de 104 páginas muy vistoso, pero que deja en la sombra el alcance real de las restricciones que contiene el texto legal.

Desde la perspectiva jurídica y los derechos humanos, esta consulta nace con vicios graves:

  • Viola el Convenio 169 de la OIT (Arts. 6, 7.3 y 14): Este tratado internacional —el cual se encuentra al mismo nivel que nuestra Constitución— exige que se nos consulte ante cualquier medida susceptible de afectar nuestros derechos, ofreciendo información completa y objetiva sobre los riesgos. La propuesta de ley hace trampa: reduce ese derecho y dice que solo nos consultarán cuando ellos consideren que hay un “impacto significativo”, entendiéndose como un daño “permanente e irreversible” (Arts. 326 y 333). Por poner un ejemplo: si una empresa minera o un megaproyecto contamina nuestra agua por algunos años, pero la autoridad dice que es “reparable”, según esta propuesta, no tendrían ni que pedirnos permiso.
  • No cumple con el Consentimiento Libre, Previo e Informado (DNUDPI, Arts. 19 y 32): Las Naciones Unidas son claras según su Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas: no se puede imponer ningún proyecto sin el acuerdo previo de la comunidad. Pero en la fracción III del artículo 333 de esta iniciativa se guarda una puerta trasera: si la comunidad dice que “NO” a un proyecto, pero el Estado determina que el daño no es “significativo”, la autoridad podrá pasar por encima de la asamblea e imponer la obra alegando “interés público”.
  • Atenta contra las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos: Casos emblemáticos como Saramaka o Sarayaku exigen que la información previa sea transparente, honesta y culturalmente adecuada. El material explicativo oficial menciona conceptos decisivos como “áreas estratégicas” e “interés público”, pero no explica su alcance ni las consecuencias que tienen sobre nuestros derechos, que es justamente lo que una comunidad necesita saber antes de opinar.
  • Incumple con el Acuerdo de Escazú: Este tratado ratificado por México obliga al Estado a proporcionar información ambiental clara, oportuna y comprensible, asegurando una participación pública real desde las etapas iniciales de cualquier proyecto o ley. No explicar con claridad en los materiales oficiales los riesgos de contaminación o la pérdida de control sobre los recursos atenta contra el derecho a la información ambiental transparente que garantiza Escazú.

Los riesgos ocultos: lo que está en juego en el territorio

Al analizar el texto apoyado por razonamientos de especialistas agrarios y organizaciones comunitarias, identifico cuatro focos rojos que amenazan la vida en nuestras regiones:

  • La trampa de las “áreas estratégicas” y la “urgencia ambiental” (Arts. 33 y 332): La ley dice que podemos disponer de nuestros recursos naturales, salvo los de las áreas estratégicas. ¿Y cuáles son esas áreas? La ley no lo dice, extiende un cheque en blanco al Estado para decidir que el agua, los minerales, el litio o la energía son de ellos y no de los pueblos. Peor aún, el artículo 332 invoca la “urgencia ambiental” para imponer reservas naturales o prohibiciones sin consulta previa, violando el Artículo 7 del Acuerdo de Escazú, el cual exige que las decisiones sobre conservación e impacto ambiental cuenten siempre con la participación directa de las comunidades afectadas.
  • Tierra por decreto: la restitución convertida en favor político (Arts. 109 a 111): Se crea la “propiedad comunal tradicional”, una forma de titular tierras mediante Decreto de la persona Presidente. El peligro está en una sola palabra: el texto dice que el Ejecutivo podrá titular, no que deberá hacerlo. Al volverlo una facultad opcional y no un derecho obligatorio, la entrega de títulos de propiedad queda condicionada a la simpatía o negociación política del gobierno en turno.
  • El conflicto social de “Dos asambleas sobre la misma tierra” (Arts. 112 a 116): La iniciativa pretende equiparar la Asamblea Comunitaria con la Asamblea Agraria, y el Censo Comunitario con el Padrón Agrario. En nuestros ejidos y comunidades hay vecinos, hijos o avecindados que no tienen certificado de comuneros, pero viven ahí. Al darles poder de decisión sobre la propiedad de la tierra sin definir qué asamblea manda ni cómo se coordinan con la Ley Agraria, la ley va a sembrar conflictos internos entre familias, comuneros y avecindados sobre el mismo territorio.
  • Vulnerabilidad de las y los defensores del territorio según lo previsto en el Acuerdo de Escazú: La imposición de proyectos bajo la excusa del “interés público” y la falta de información transparente suelen detonar criminalización y agresiones contra quienes defienden la tierra. La propuesta omite mecanismos claros para proteger a las autoridades y defensores comunitarios, ignorando el mandato del Artículo 9 de Escazú, que obliga al Estado a garantizar un entorno seguro e investigar cualquier amenaza contra quienes cuidan los bienes comunes.

¿Qué podemos hacer desde nuestras asambleas en Oaxaca?

En Oaxaca sabemos bien lo que cuesta defender la tierra y las formas de gobierno tradicionales. No podemos quedarnos cruzados de brazos, ni permitirnos firmar actas a ciegas en reuniones armadas al vapor que avalen lo que no conocemos. Si nos convocan a consulta, propongo que actuemos con estrategia comunitaria:

  1. Exigir la información completa y culturalmente adecuada: Dejemos asentado en acta que el material del gobierno resultó insuficiente porque no explica el alcance de las restricciones de la ley, y exijamos que nos entreguen el texto íntegro de los artículos 33, 109, 326, 332 y los transitorios antes de votar. Solicitemos la suspensión de la Asamblea hasta no contar con toda la información y un periodo de debate adecuado para poder profundizar en la propuesta.
  1. Llevar propuestas de redacción hechas por la propia comunidad:
  1. Titulación obligatoria: Exigir que el artículo 109 diga “deberá” en lugar de “podrá”, obligando al Poder Ejecutivo a titular la tierra cuando se cumplan los requisitos. 
    1. Consulta sin trampas: Exigir que se consulte toda medida susceptible de afectarnos, eliminando el candado de “impacto significativo”. 
    1. Proteger la paz comunitaria: Exigir un artículo transitorio que aclare que la Ley Agraria prevalece sobre la propiedad individual hasta que la propia comunidad apruebe su Estatuto Comunitario de común acuerdo entre ambas asambleas.
    1. Un árbitro neutral: Exigir que quien decida si una consulta procede o no, no sea el mismo gobierno (INPI/SEGOB), sino un comité tripartito imparcial con representantes indígenas, afromexicanos y peritos independientes.
  1. Garantizar el Estándar Escazú: Exigir que cualquier estudio de impacto o consulta cumpla con el estándar del Acuerdo de Escazú, entregando las manifestaciones de impacto ambiental y los análisis socio-territoriales traducidos a las lenguas originarias correspondientes y con la debida anticipación.

Para revisar esta ley con ojos críticos, además de mi opinión sugiero consultar, descargar y compartir los materiales de análisis independiente que la sociedad civil y especialistas agrarios han puesto a nuestra disposición de forma gratuita:

MATERIALES PARA EL TRABAJO EN ASAMBLEA

Cuadernillo Sombra “Deshilachando la propuesta de Ley Indígena”: Redactado por Álvaro Mena a partir de los análisis del jurista Francisco López Bárcenas y el equipo de Indígenas 3D y Comunidades por la Autonomía. Es un texto pedagógico y directo diseñado para el trabajo en asambleas.

Serie “Análisis a Fondo” y Notas Temáticas de Raíces y Conexiones: Elaboradas por el mediador agrario Gonzalo Villalobos López. Incluyen el Análisis a fondo —que cierra con una hoja de ruta de seis pasos para incidir en la consulta— y las notas temáticas Tierra por decreto, Dos asambleas, una misma tierra, La conciliación no se decreta y El dinero siempre se queda en la cabecera.

Que la lucha por la defensa del territorio y el reconocimiento pleno de los pueblos originarios y afromexicanos no se vean empañados por las trampas ocultas de una ley disfrazada de nobleza. No permitamos que la prisa del gobierno ni los discursos bonitos pasen por encima de nuestra historia: ¡hilo por hilo vayamos desenredando esta madeja de ley en cada asamblea, levantemos la voz y exijamos que el respeto a la tierra y a la dignidad de nuestros pueblos no se quede en palabras, sino que se firme y se cumpla!

SOBRE EL AUTOR

José Ernesto Ruíz López es abogado ambientalista, maestrante en Derecho Ambiental y licenciado en Ciencia Política, con veintiocho años de trabajo en comunidades de Oaxaca y de otros ocho estados del país. Fue Procurador de Protección al Ambiente del Estado de Oaxaca y Delegado Federal de la SEMARNAT en la entidad. Dirige la consultoría Guidxilayú, coordina la Red de los Humedales de la Costa de Oaxaca y es miembro fundador de la Red Nacional para la Defensa Jurídica del Territorio y la Implementación del Acuerdo de Escazú.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

CONTRAFUEGO || Listas, codicia y oprobio

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Aurelio Ramos Méndez

Hay de listas a listas. Y entre el medio centenar de columnistas, reporteros, conductores de noticiarios, dueños de diarios digitales y activistas indignados por la mención de sus nombres por la consejera jurídica de la presidencia, Luisa María Alcalde, señalándolos como iniciadores y referentes de críticas injustas, feroces y sistemáticas al gobierno federal, de seguro muchos han sido dichosos al haber aparecido en algunas de ellas.

Infortunadamente para este gremio, no es necesario aparecer en la relación nominal de un gobierno –cualquier gobierno–, como con perversidad algunos propalan pensando más con el deseo y las vísceras que con el cerebro, para estar expuesto al riesgo, al alcance de una mano aviesa interesada en causar daño por cuenta propia o para comprometer a un tercero, la 4T por ejemplo.

Vale esta observación porque entre las lecturas más facilonas de la comentocracia sobre la relación presentada por la funcionaria, sobresale la que –haciendo changuitos para que esto suceda- advierte similitud con “un blanco en la espalda” de esos comunicadores.

Tampoco implica automática acusación de delito o conducta antiética el aparecer en una lista de reales o supuestos recipiendarios de sobornos, elaboradas por titulares de comunicación social, publirrelacionistas, jefes de prensa o enlaces con medios, estiradas de manera deliberada con tal de presumir control mediático y abultar partidas y moches para el que parte y reparte.

Les consta que así es a los veteranos de la lista de marras –López Dóriga, figura ineludible–, quienes en su dilatada trayectoria han entrado y salido de toda suerte de elencos. Desde los tiempos de Luis Echeverría, con Mauro Jiménez Lazcano en la comunicación presidencial; José Carreño Carlón, Carlos Salomón Cámara, Rubén Aguilar, Maximilano Cortázar o Eduardo Sánchez, más un ejército de voceros de dependencias públicas y gobiernos estatales.

También son legión los periodistas honrada y ampliamente reconocidos en su gremio como limpios, insobornables, que alguna vez aparecieron en listados de quienes recibieron –como diría una conductora famosa por su propensión al datismo, esa desagradable repetición continua e innecesaria de vocablos sinónimos– igualas, obvenciones, embutes, mesadas, sobornos, chayotes…

Analistas que bucean un poco más profundo consideran la enumeración de Luisa María indicativa de “desesperación del gobierno”, porque –nótese la imitación de conceptos provenientes no de la ciencia política sino de la cavernícola ultraderecha global– dizque va perdiendo frente a sus adversarios la “batalla cultural” emprendida por el presidente López Obrador.

La práctica totalidad de los comentaristas han equiparado las menciones de la funcionaria a las listas del fascismo, el macartismo, el nazismo, el Khmer Rojo de Pol Pot. Pocos a las listas de Schindler –los salvados del nazismo– y menos aún a la Lista Clinton, de personas, empresas y países a quienes los gringos consideran narcos.

Sin citar las listas de políticos y funcionarios con real o supuestos vínculos con la delincuencia, entregadas por EU al gobierno mexicano, como no se cansan de decir y repetir –ajenos a la diana en la frente que sus “voladas” significan—comentaristas dizque hiperconectados en Washington. 

Se quejan de la “lista negra” de Luisa María al tiempo que, aparentemente sin percatarse, van elaborando su propia oprobiosa y peligrosa lista, en la que incluyen a todo aquel que no piensa como ellos y por convicción o conveniencia simpatiza con la 4T. 

Enlistan con punible obstinación a Jesús Ramírez Cuevas, Iván Silva y “cercanos, incondicionales, hijos y títeres” de miembros del gobierno, más Rubén Rocha Moya, Américo Villarreal y otros gobernadores, legisladores y dirigentes morenistas.

No se requiere imaginación para ver a muchos de estos comunicadores lanzando cohetes al cielo ahora que el Tío Sam le retiró su visa a Andrés Manuel López Beltrán, al parecer sin otro motivo que la más clara injerencia gringa registrada hasta ahora en nuestro sistema electoral, de cara no al 2027 sino al 2030. 

A la luz de esta medida, menos hostil que francamente intervencionista, ya no hay duda de que EU meterá su cuchara en forma descarada en nuestros procesos electorales democráticos. 

Peor: metido ya está. Las preguntas ahora son hasta donde está dispuesto a llegar, qué misión le encomendará a la cincuentena del catálogo de la consejera jurídica, quién será su candidato, y si el grueso de los mexicanos consentirá los desafueros de Trump y sus contlapaches. 

No sorprende que los mencionados en Derecho de Réplica se muestren alharaquientos, a despecho de la expertis y el duro cuero que a estas alturas deben haber desarrollado. Hasta hace no mucho en las fuentes de información gubernamental regían listas para todo… 

Para la integración de grupos –pools— de coberturas dentro y fuera de nuestro país, para ingresar por turnos a eventos en espacios estrechos, para entrevistar celebridades o jefe de Estado, y hasta listas inmutables de cronistas consentidos por complacientes, acarreados en helicóptero para reseñar campañas electorales, como la de Salinas.

La más conocida, sin embargo, era la talis, como solía denominarse de modo alrevesado –como en el lunfardo, la germanía y otros lenguajes de los bajos fondos—, aludiendo en tono juguetón y cargado de promesas a la lista más prosaica, la de quienes recibían del poder dinero contante y sonante.

Sapos de otro pozo, aunque también enlistados, eran los columnistas y opinadores, cuyas “atenciones” estaban varios ceros arriba de las de reporteros rasos. 

Y ni hablar de los dueños, concesionarios y directivos de medios, a quienes el poder apapachaba con contratos, créditos a fondo perdido, exenciones fiscales, dispensas de cotizaciones al IMSS, el Infonavit u otras instituciones…

No hay pues, por donde se mire, razón alguna para el escándalo. Ni menos temor por haber aparecido en una lista de virtuales operadores políticos y tiralínea ideológica. 

Desempeños estos, por lo demás, en los cuales se ha especializado la mayoría de los enlistados por la consejera presidencial.

BRASAS

Es cierto. Se trata del publicista Carlos Alazraki, a quien nadie confundiría con un comunicador serio y cuya credibilidad está a nivel del drenaje; pero el empresario Alejandro Vargas Guajardo, uno de los mandamases de MVS, no debería mantenerse imperturbable y fingiendo sordera ante las cubetadas de lodo y aparentes mentiras con que lo ha cubierto el deslenguado capo de Atypical TV.

La atmósfera está saturada de versiones según las cuales MVS ha despedido en ocho meses a por lo menos dos conductores de noticiarios, Manuel López San Martín y Luis Cárdenas, debido a presiones del gobierno federal. 

Ambos periodistas son no sólo francos, sino obcecados opositores del gobierno federal, aunque ninguno ha tenido el valor profesional de precisar, sin lugar a dudas, las circunstancias de su salida de aquella empresa.

No sólo eso. Uno –Cárdenas– con más énfasis que el otro, ha dicho urbi et orbi que de la empresa de la familia Vargas no salió por amenazas y nadie pidió su cabeza, además de que durante dieciséis años sólo tuvo apoyo y respeto a su trabajo, y por lo mismo les guarda a sus expatrones gratitud y lealtad eternas.

En entrevistas en radio y tv, sin embargo, este comunicador ha jugado al sí pero no. Afirma que en el país rige la censura y los periodistas a diario se juegan la vida, pero que él ha gozado de irrestricta libertad de expresión. ¡Felicidades!

López San Martín, en cambio, ha dicho en cuanto micrófono ha tenido a la mano –entre otros el de Alazraki–, que “a mi me corrieron de MVS por criticar al régimen, al gobierno de Morena”.

Más específicamente, “por señalar los abusos, excesos, atropellos, ilegalidades y saña” del gobierno en contra de Ricardo Salinas Pliego… ¡Pssst! Respeto. Cada quien es libre de abrazar las causas que le resulten caras…

Este comunicador no ha dicho con la claridad que el periodismo riguroso reclama quién desde el gobierno –nombre y apellidos– pidió que lo corrieran, y ¿quién dentro de MVS –generales al canto– recibió la real o supuesta petición? 

En el curso de una entrevista a Cárdenas, Alazraki contó –en su tono habitual de chisme y con lenguaje prostibulario– que le preguntó a López San Martín quién lo despidió y la respuesta fue Alejandro Vargas, quien le habría así el asunto: 

“Bueno, te voy a decir, a mí me acaban de amenazar… Que me quitan el total del presupuesto publicitario si sigues tú. Lo mismo con Luis Cárdenas”.

Y, ¿quién hizo la amenaza desde el gobierno? Enigma. O mentira. 

Corresponde pues a Vargas despejar las dudas o permitir que el cabezal MVS y su propia reputación naufraguen en el estercolero de Atypical.

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Mal anda la oposición si para vigorizarse en lo electoral ha tenido que recurrir a EU y Vicente Fox, cuyas escasas luces congénitas resienten los estragos de 84 años.

El Presidente 2000-2006, que malogró la alternancia en el poder, buscó ser rehabilitado en lo político vía una entrevista al diario El País, en la cual hizo trasnochado diagnóstico de “esta nueva ola” de gobiernos de izquierda en América Latina; o sea, la ola que arrancó hace tres décadas.

Centró su mirada en el ascenso al poder de Morena e hizo un mea culpa y una tácita petición de perdón, con obvia intención de intentar recuperar la confianza de los ciudadanos.

“¿Por qué entró esta nueva ola?”, se preguntó, veintisiete años después de que esa cresta empezó a elevarse, con la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela, en 1999, un año antes de Fox.

“¡Por decepción!”, repuso. Y ensayó su autocrítica:

Señaló que López Obrador “tomó la buena medida –alguien lo iluminó ese día, a la mera hora vino un angelito del cielo y le dijo: ‘sube los salarios, sube el salario mínimo…’.

“Yo tuve la oportunidad (de hacerlo)”, expresó, y recordó sus juntas mensuales con la cúpula empresarial, en las cuales “cuando yo mencionaba el tema del salario, de subirlo más aprisa, que pagaran mejor los empresarios, la respuesta era negativa y rotundamente en contra”.

Decían –continuó—que el país perdería competitividad, no podríamos exportar y la nación no tendría éxito económico. “¡Y yo me tragué el anzuelo! Esa fue una de las cosas que yo pude haber hecho”, expresó, con tono de adolescente chamaqueado.

 “Por eso digo que hay cosas que no hicimos a tiempo”, agregó Fox, justificando la imperdonable demora de 18 años –hasta la gestión de Amlo– para el resarcimiento del poder adquisitivo de los trabajadores.

Refirió otra omisión, con la cual emuló a la proverbial vaca suiza, aquella que suele dar hasta veinte litros de leche pero, al final… la riega.

“Revolucionar a toda velocidad el sistema educativo, porque es la manera de darle a una gente no dinero… ¡para qué le das dinero si no está preparada y no sabe administrar ese dinero! (…) Dale hambre por ser empresario o emprender actividades económicas, artísticas, o lo que sea.

“No darle dinero pa que esté de huevón. En esto es donde no sirven los programas sociales”.

¡Clarísimo el concepto en que el mariscal de campo de la oposición tiene a quienes reciben apoyos del Estado!

Entendido y anotado.

RESCOLDOS

La lumbre por fin empieza a llegarle a los aparejos a Alejandro Alito Moreno Cárdenas. Que bueno. Ya despide penetrante olor a carne de presidio. Soltado de la mano por sus compinches del PAN, los zombis del difundo PRD y sus amigazos de Somos México, sólo cabe esperar que no logre amnistía vendiéndole a Morena su muy exiguo capital político. Ya se sabe que la política hace extraños compañeros de cama, pero todo tiene límite…

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

El derecho a pensar en privado en tiempos de la IA

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Alberto Benítez Tiburcio

Hasta hace muy poco había una parte de nuestra vida que no dejaba expediente. Pensamientos absurdos, deseos que nos avergonzaban, resentimientos pasajeros, preguntas que jamás habríamos formulado en público. Pensábamos, exagerábamos, cambiábamos de opinión y buena parte de aquello desaparecía sin consecuencias. La vida interior era siempre provisional. La inteligencia artificial comienza a modificar esa condición: convierte dudas, impulsos, hipótesis y conversaciones íntimas en registros persistentes, almacenados y potencialmente recuperables.

No se trata de un fenómeno marginal. Más de 70% de las conversaciones de consumidores con ChatGPT corresponde a actividades no laborales y una parte creciente se relaciona con orientación personal, decisiones privadas, salud, apoyo emocional y organización de la vida cotidiana. Hay cierta lógica en ello: una máquina no se decepciona, no juzga, no se cansa y está disponible a cualquier hora. La usamos para ordenar una decisión antes de tomarla, ensayar una explicación o formular preguntas que preferimos no hacer delante de nadie.

Ahí comienza el verdadero problema constitucional: los chats con inteligencia artificial pueden servir como evidencia, pero cuanto más íntima sea la información que revelan, más estrictos deben ser los límites para acceder a ella. Control judicial, justificación, proporcionalidad y prohibición de búsquedas indiscriminadas deberían ser el punto de partida. 

Algunos tribunales estadounidenses han comenzado a autorizar el acceso a conversaciones concretas con la IA, aunque su jurisprudencia constitucional ha reconocido que entregar datos a una empresa tecnológica no equivale a renunciar a toda expectativa de privacidad frente al Estado. Europa avanza en la misma tensión; a partir del 18 de agosto de 2026 entrará en vigor su nuevo régimen de evidencia electrónica, que permitirá a autoridades judiciales ordenar directamente a proveedores la preservación o entrega de datos digitales, incluso a través de fronteras, pero bajo requisitos de necesidad, proporcionalidad y protección de derechos fundamentales. La tendencia parece clara: facilitar el acceso a evidencia digital, sin convertir la intimidad almacenada en territorio libre para la investigación. 

Suele presentarse esta discusión como un nuevo episodio del conflicto entre seguridad y privacidad. Creo que esa descripción se queda corta. Lo que está en juego es algo más elemental: la diferencia entre lo que una persona piensa y aquello que finalmente decide hacer. La condición humana es menos coherente de lo que aparenta. Podemos odiar por unos minutos a una persona que amamos durante décadas, imaginar una venganza y descartarla, ensayar un argumento para descubrir que es incorrecto o preguntar por una posibilidad precisamente porque queremos evitarla. La conciencia está llena de borradores, tachaduras y contradicciones. Nadie debería ser definido por las versiones preliminares de sí mismo.

Por eso hay una secuencia que el derecho no puede permitirse olvidar: imaginar no es querer, querer no es intentar e intentar no es ejecutar. Entre cada una de esas etapas existe una distancia psicológica, moral y jurídica. Buena parte de lo que llamamos libertad ocurre precisamente dentro de esa distancia.

El derecho penal de un Estado constitucional no castiga almas imperfectas ni pensamientos impuros. Persigue conductas. Puede reconstruir intención para explicar un acto, pero no debería convertir cada pensamiento incómodo en evidencia anticipada de culpabilidad. La presunción de inocencia exige bastante más que encontrar palabras que, observadas en retrospectiva, parezcan inquietantes.

La inteligencia artificial vuelve esa frontera más frágil porque registra aquello que antes era efímero. Guarda la pregunta que descartamos, la hipótesis que exploramos y la decisión que finalmente no tomamos. Además, la conversación no es un monólogo. La IA propone alternativas, completa razonamientos, introduce conceptos y reorganiza argumentos. Por eso un chat no puede leerse como una fotografía transparente del pensamiento humano. Puede contener elementos probatorios relevantes, pero su significado depende del contexto de la interacción.

Nada de esto significa que esas conversaciones deban convertirse en un santuario de impunidad. Si el Ministerio Público cuenta con datos objetivos que relacionan a una persona con un delito y existen razones específicas para considerar que determinadas conversaciones pueden aportar elementos para esclarecerlo, el Estado debe poder preservarlas y solicitar su acceso conforme al procedimiento aplicable y bajo estricto control judicial.

La cuestión está en el orden constitucional de la investigación: primero los indicios, después la persona, finalmente los datos necesarios. Cuando esa secuencia se invierte aparece una forma distinta de poder.

Los llamados reverse prompt warrants muestran con claridad el problema. Ya no se trataría de investigar las conversaciones de una persona previamente individualizada, sino de pedir a una plataforma que identifique quién formuló determinadas preguntas o utilizó determinadas expresiones. “Dígame quiénes preguntaron esto para decidir a quién investigar” empieza a pertenecer al Estado policial.

En el ejemplo, la intimidad de millones de personas se convierte en el lugar donde el Estado sale a pescar sospechosos. Nuestro artículo 16 constitucional fue construido precisamente contra esa lógica. La fundamentación y motivación, el control judicial sobre determinadas intervenciones y la protección de las comunicaciones privadas no son obstáculos burocráticos para dificultar la procuración de justicia. Son límites deliberados a la capacidad invasiva del poder.

Una orden para acceder a conversaciones de inteligencia artificial debería exigir una motivación reforzada, relación directa con el hecho investigado, delimitación material y temporal estricta, minimización de información ajena y control judicial efectivo. Explorar indiscriminadamente años de conversaciones para encontrar algo incriminatorio sería un abuso autoritario.

La privacidad protege algo más que secretos: protege la posibilidad de vivir sin estar permanentemente expuestos a la mirada del poder. La vigilancia modifica el comportamiento de quien sabe que puede ser vigilado. Si asumimos que una pregunta formulada hoy podrá ser reinterpretada dentro de diez años por una fiscalía, un gobierno o un algoritmo, comenzaremos a autoinhibirnos. Evitaremos ciertas palabras, abandonaremos algunas curiosidades y aprenderemos a autocensurar nuestras dudas antes incluso de formularlas.

El constitucionalismo tendrá que aprender a proteger ese nuevo territorio sin convertirlo en refugio de impunidad. La privacidad, en el fondo, protege precisamente eso: el derecho a no convertir cada duda en confesión, cada impulso en intención y cada pensamiento en evidencia. El derecho a pensar en privado.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

El laberinto de la justicia || Lengua materna, primera “casa de los saberes”

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Antonio Gutiérrez

Doña Carmelita Jiménez Mata es una maestra jubilada hablante de la lengua mixteca. Es originaria de Santiago Amoltepec, Sola de Vega, y radicada en el Municipio de Santiago Tlazoyaltepec, Distrito de Etla. Oaxaca. 

Como maestra, como madre y como principal transmisora de la cultura comunitaria, durante una entrevista realizada en el mes de abril de 2022, Carmelita nos compartió sus observaciones sobre la forma como aprenden la lengua materna los integrantes de las comunidades de las regiones donde ella ha vivido, la Sierra Sur y los Valles Centrales de Oaxaca

Sobre este proceso de enseñanza aprendizaje, que en las comunidades indígenas sucede de manera natural, directa y sencilla, ella dice:

“Lo primero que les sucede a los recién nacidos es que sus madres los toman en sus manos, los levantan, los abrazan; los aprietan contra sus senos y luego les dicen en mixteco las palabras que ambos necesitan escuchar”. Aquí las escribimos:

nene, come, leche, toma, mamá”, conalgunas variantes, esas son las primeras palabras que aprenden los recién nacidos para familiarizarse con la familia, con la lengua y con la comunidad. 

“Después de escuchar esas palabras, y solitos sin que nadie los obligue, siguen libremente hablando en mixteco”, no obstante, como ejemplo, aclara; “en otras comunidades nene pequeño en mixteco se dice suchi yɨkɨn”. 

Según el testimonio de Carmelita no es exagerado decir que en las comunidades indígenas las madres entregan a sus hijos toda la cultura a través de la lengua. Veamos si no: 

Primero les dan el alimento para que crezcan sanos y fuertes; a través de la lengua materna les trasmiten los significados de las palabras; el nombre de las cosas y de las personas; les enseñan las prácticas y las ideas; entretejen en ellos los afectos y las relaciones sociales; les enseñan las normas de comportamiento, los valores y los principios, lo permitido y lo prohibido al interior del grupo; en otras palabras, a través del habla de su propia lengua les transmiten la idea de comunidad y de mundo. Son las madres quienes más aportan a la construcción de la cosmovisión indígena. 

Este es tan sólo un ejemplo de cómo en las comunidades indígenas las lenguas maternas, la comunidad y los niños nacen crecen y se desarrollan simultáneamente.

Tal vez por eso las culturas indígenas de México han resistido tanto al silencio, la indiferencia y los intentos de olvido, siempre florecen.

Los niños efectivamente nacen en el seno de una familia, pero la familia no vive desligada de la comunidad.

Los niños van a la escuela, conocen otras personas, hacen nuevos amigos, y en la misma lengua intercambian sus experiencias, juegan y jugando pasan a formar parte del colectivo.  Aquí sí, la cultura se hace jugando. 

Por eso es muy difícil que los recién nacidos cuando llegan a la adultez no recuerden los primeros ruidos, los tonos y los ritmos de sus lenguas. Lo que los estudiosos han dado en llamar las variantes lingüísticas. Yo me imagino que así, más o menos, lo mismo pasa con todas las lenguas que se hablan en México, dice Doña Carmelita Jiménez Mata.

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CONTRAFUEGO || Don dinero y los medios

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Aurelio Ramos Méndez

Los concesionarios de radio y televisión intentan seguir recogiendo dinero a paladas, mediante la patraña de disfrazar como información y libre opinión periodística la publicidad, y asimismo –su jugada más ambiciosa, que los confabula con la oposición política– tratar de forzar un cambio de régimen que les permita a los conchabados reinstalarse en el gobierno con el fin de… seguir ganando dinero a carretadas.

Estos dos propósitos –disfrazar la publicidad y contribuir a desplazar la 4T– son los combustibles esenciales de la alharaca configurada por los barones de la radiodifusión, vía sus empleados mediáticos más conspicuos, alrededor del proyecto de Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, presentado por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRE)

En dichos lineamientos no existe resquicio para la censura. Así lo han establecido de manera pública y con claridad no sólo la presidenta Sheinbaum, algunos medios y opinadores, los legisladores más compenetrados en el tema y dirigentes del partido en el gobierno, sino además los popes de la comunicación y hasta los bifrontes concesionarios –una cara que apoya, otra que deturpa–, pero la aspaventosa estridencia nomás no cede.

Visto por encima parecería que el periodismo en medios electrónicos ya no es negocio, pues algunas empresas se aprestan a bajar la cortina. Aristegui Noticias acaba de despedir a 10 trabajadores y MVS ha empezado a dar sus últimas boqueadas. Error de apreciación.

En un ámbito en que no sólo políticos y funcionarios –alcaldes, gobernadores, diputados, senadores, candidatos, aspirantes a candidatos, outsaiders, dirigentes de partidos—y empresarios, industriales, comerciantes, financieros, e incluso “periodistas” compran tiempo en noticiarios y programas de entretenimiento para monetizar su trabajo, estos aún son rentables.

Sin hablar de la llave maestra que la posesión de un medio de comunicación significa para acceder a regios contratos de ejecución de obras o prestación de servicios distintos del periodismo, de manera directa con el gobierno o en áreas reguladas por éste.

Para la preparación de un buen sancocho de publicidad e “información” resulta vital el absoluto control del medio –¡qué códigos de ética, defensores, reguladores, empleados perspicaces ni que ocho cuartos!– por el posesionario.

Ejemplo de la indispensable y total permisividad que se requiere lo dio en 2021 el inefable Ricardo Salinas Pliego, al recordar entre burlas y soberbia –el video está en Internet– sus inicios en el control de la corporación radiotelevisiva que obtuvo del salinato a precio de ganga, y que pagó gracias a un mega préstamo –sin más garantía que su palabra– del narcohermano presidencial Raúl Salinas de Gortari:

“Me acuerdo de Aristegui y (Javier) Solorzano. Esos son los primeros que corrí, ¡caray! –¡Adióoos!– Desde entonces me ama Aristegui ¡Me ama! Si no, no tendría cliente a quien jeringar…

“Los tuve que despedir porque estaban agarrando pal monte y yo no iba a dejar que me comprometieran a mí y mi proyecto con sus opiniones. Yo me comprometo con las mías”.

Así le dijo a Pati Chapoy y, a renglón seguido, ofreció acabado ejemplo de tolerancia y repulsión al autoritarismo y el pensamiento único:

“Y nosotros hemos tenido siempre una línea editorial perfectamente articulada. Somos liberales, creemos en la libertad, en la iniciativa privada, y el que no comulgue con eso ¡pues que se vaya para otro lado, y ya!”. 

Aleccionadora confesión ésta que debe registrar con todo detalle el hoy desempleado Luis Cárdenas, su muy probable próximo recluta.

En la gritería contra las directrices se ha apelotonado, al lado de la cuadrilla de Salinas Pliego –el más notable cruzado contra los lineamientos–, lo más granado de la comentocracia: Loret, Joaquín, Riva Palacio, Sarmiento, Ciro, Jorge Fernández, Marín, Castañeda, Aguilar Camín, Carreño Carlón, entre otros próceres. Más una nutrida fauna de acompañamiento y un coro de voces que no saben ni a qué le gritan.

El artículo 250 de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión y el proyecto de lineamientos establecen la obligación de los concesionarios de facilitar elementos para diferenciar entre información noticiosa y opinión, susceptibles de ser valorados en caso de impugnación vía el derecho de réplica.

En plana blanca, eso no significa que los periodistas propensos a editorializar en forma indebida ya no podrán hacer sus intragables cocteles de información y opinión, sino simplemente que de algún modo deberán separar cada género, o atenerse no a la revocación de la concesión, multa, cárcel, destierro o pena infamante, sino apenas a una “recomendación” ética. De esas que, ¡viva la autorregulación!, podrán coleccionar hasta formar con ellas una alta pila sobre su mesa de trabajo.

Sorprende que, así y todo, expertos en el tema de la comunicación se afanan en enmarañar el punto con el argumento de que “es imposible” tal separación, ya que “todo comunicador y todos los medios tienen sesgos, enfoques, contextos e intenciones que trasladan a las noticias”.

Argumento éste esencialmente cierto, pues la objetividad no existe, aunque oculta que sí puede existir un acercamiento intelectualmente honesto a la verdad y la realidad: “El cielo es azul”. Punto. No como Lupercio de Argensola dijo –en efecto sin mentir—hace casi 500 años: “Porque ese cielo azul que todos vemos, no es cielo ni es azul”.

De dientes para afuera los concesionarios respaldan los lineamientos, mas, en realidad, se oponen a la totalidad del proyecto. Pero lo que les causa urticaria es la obligación de separar y especificar el contenido de la publicidad. Ven en peligro su mina de oro.

Alguien debería aconsejarles que desmonten su mitote, no hay nada de qué preocuparse.

BRASAS

“Una filtración llega a la opinión pública, cuando no hay documento de por medio, tras varios controles, como la corroboración de la información de manera independiente o, en casos extremos, el nivel y calidad de la fuente”. Esto escribió, axiomático, el veterano columnista y autor de manuales sobre periodismo, Raymundo Riva Palacio, sólo 24 horas antes de que fuese rotundamente desmentido por la secretaría de Gobernación.

Lo dijo el lunes (3), al ilustrar la utilidad de las filtraciones mediante el reversazo a que el Financial Times obligó en los negocios de la parentela de Trump y la FIFA, algo que –sostuvo– no hubiera sido factible de regir el proyecto de lineamientos sobre derecho de las audiencias.

Como no hubieran podido ser posibles –añadió—otros muchos casos de grandes asuntos periodísticos detonados por filtraciones. El caso Watergate, por ejemplo.

Al día siguiente (4) este comunicador, quien a diario –¡a diario!—les administra a sus audiencias trascendidos de muy, muy alto nivel, publicó que la presidenta Sheinbaum “le pidió recientemente” a su coordinador de asesores, Jesús Ramírez Cuevas, “que se sume a la estrategia de apoyo jurídico por parte del gobierno a (Israel) Vallarta”, el presunto secuestrador que pasó veinte años en la cárcel y fue exonerado.

Escribió, además, asociando tácitamente ambos hechos: “Vallarta dijo durante un reciente foro organizado y encabezado por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, que preparaba las demandas por daño moral” contra Loret y Ciro Gómez Leyva. 

“Pero la anomalía que envuelve su iniciativa (de Vallarta) es la disposición presidencial para que lo respalden jurídicamente”, insistió el colaborador de El Financiero.

Mediante un comunicado oficial la Segob afirmó que es “falso que ese foro se haya organizado, contemplado o formado parte de la agenda de la Secretaría de Gobernación”.

Que la titular de esta dependencia “no ha ‘organizado’, ‘encabezado’ ni participado en ningún foro o reunión pública o privada con el señor Israel Vallarta”.

Y, “se desmiente de manera categórica cualquier apoyo institucional, ‘instrucción presidencial’ o participación” de la Segob o su titular “en la organización de foros o respaldo jurídico a demandas particulares o estrategia dirigida contra persona alguna”.

El periodista no aportó en su descargo ni una prueba. Dejó revoloteando las dudas sobre el nivel y calidad de su fuente y con cuantas fuentes corroboró de manera independiente el retazo de información que le lanzaron.

Filtraciones, las de Garganta Profunda a Bob Woodward; los de Riva Palacio son chismes.

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¿En qué momento el periodismo pasó de atestiguar, registrar y reportar la realidad a ser el actor principal en el proceso informativo y de la comunicación en general? ¡Vaya usted a saber! Pero el caso es que ahora vemos toda suerte de sinsentidos en aras del ánimo de figuración.

El más reciente episodio de este género lo ofreció el viernes el periodista Luis Cárdenas, quien concluyó su ciclo –así dijo, con cautivante originalidad—de 16 años en ese medio. 

Se despidió de su audiencia con una alocución ditirámbica y a la vez críptica y tremendista, de agradecimiento y lealtad eternos a los integrantes de la familia Vargas, hoy sus expatrones, de quienes sólo tuvo –dijo—la más absoluta libertad para desempeñar su trabajo. “Aquí, en MVS, ¡nunca, jamás recibí una instrucción para dejar de ser libre!”.

De inicio, sin embargo, expresó que “no estamos viviendo buenos tiempos para la libertad de expresión ni la democracia en México”, pues “aquí, en este país, hay miedo de hablar, de opinar e informar”, y “aquí hay periodistas amenazados, intimidados, perseguidos, demandados, desplazados, secuestrados y hasta asesinados”.

Luego dijo que, justo por esta realidad, “yo quiero ser completamente sincero en esta mañana”. No lo fue.

“Me voy de MVS noticias no por una amenaza. ¡Nadie, nadie pidió mi cabeza! Nadie ofreció mi cabeza en bandeja de plata. Para mi hoy sería muy fácil convertirme en mártir; pero, ¿sabes qué?, también sería muy ruin”.

En ese tono y por ese camino, Cárdenas dejó la impresión de que su circunstancia es absolutamente singular –¡suertudote!–, pues en un país donde los periodistas “a diario se juegan la vida”, él disfrutó de una libertad sin límites.

Está en deuda ahora este comunicador de, en verdad, ser “completamente sincero” y, sin dobleces, revelar las causas reales de su salida de la empresa radiotelevisiva. Porque si bien se dijo fervoroso defensor de la libertad de expresión, también lo es –afirmó– de la libertad de empresa.

Y apuntó que “cuando dos caminos dejan de coincidir no necesariamente tiene que haber un malo de la película”, sino que, simplemente, “toman caminos separados”. Lo cual suena a despido laboral. 

¿Hay gato encerrado? ¡Averígüelo, Vargas! El caso es que el tremendista Cárdenas cerró su inconsistente perorata con una expresión inverosímil: “Neta, los ciclos terminan”.

RESCOLDOS

Más de mentirosos contumaces. El empresario, ex funcionario federal y escurridizo prófugo de la justicia, Simón Levy, fue desmentido de manera tajante por la embajada de Estados Unidos. En redes publicó lo siguiente: “Comparto el proemio de la orden de aprehensión internacional contra Adán Augusto López Hernández emitida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos que ya tiene conocimiento Claudia Sheinbaum y él mismo”. La embajada publicó una captura de pantalla de este mensaje, con el lacónico pero merecido zurriagazo: “Esta información es falsa”.  Allá quien siga creyendo los bulos de este despreciable personaje…

Como búmeran le rebotó a Sergio Sarmiento su sinceramiento de hace un cuarto de siglo: “Los medios muchas veces mentimos… A veces adrede y a veces por otro tipo de razones, por supuesto”. Ya no siente lo duro sino lo tupido. Aunque debe reconocérsele que necio, sí es. Se refugió en la supuesta sacada de contexto y el paso del tiempo, solo que aun como dicho suelto, sin explicaciones sobre la falacia involuntaria o la inducción al error, su frase es clarísima. Resta que expliquen, él y quienes lo han defendido, si es dinero lo que hay detrás de las mentiras de los medios, ya sean éstas deliberadas o “por otras razones…”.

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista.