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El periodismo y la libertad de expresión

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Alberto Benítez Tiburcio

Cada vez que asesinan a un periodista en México ocurre, además del crimen, una liturgia. Esta semana fue Francisco Alejandro Leyva Aguilar, periodista oaxaqueño y autor de la columna política El Zumbido del Moscardón. Antes fueron muchos otros. De acuerdo con Artículo 19, desde el año 2000 alrededor de 180 periodistas han sido asesinados en el país. México aparece, año tras año, entre los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo fuera de un contexto formal de guerra. Sin embargo, quizá lo más inquietante no sea la repetición de los asesinatos, sino la normalidad con la que hemos aprendido a recibirlos. El crimen ocurre; llegan los comunicados oficiales; se promete una investigación exhaustiva; se condenan los hechos; se asegura que no habrá impunidad. Después sobreviene el silencio. Hemos perfeccionado el ritual del pésame mientras la indignación se desvanece con una rapidez cada vez mayor.

La muerte de un periodista nunca representa únicamente la pérdida de una vida. También significa la desaparición de una mirada crítica sobre la realidad. El miedo no sólo mata periodistas; también produce autocensura, desalienta la investigación y empobrece el debate público. El silencio, como casi siempre ocurre, termina favoreciendo al poder.

Solemos decir que la libertad de expresión es un derecho fundamental. Lo es, pero esa definición resulta insuficiente. En realidad, constituye el mecanismo que permite que todos los demás derechos dejen de ser simples promesas constitucionales para convertirse en derechos vivos. Un abuso que nadie se atreve a denunciar, un acto de corrupción que nadie puede revelar o una arbitrariedad que permanece oculta terminan convirtiendo los derechos en declaraciones vacías. La diferencia entre una Constitución viva y una meramente simbólica suele depender de que exista algún periodista dispuesto a contar aquello que el poder preferiría mantener en secreto.

Por eso la libertad de expresión no protege únicamente a quien habla. Protege, sobre todo, el derecho de toda la sociedad a saber. La democracia necesita información no por una razón romántica, sino por una necesidad práctica. Los ciudadanos sólo pueden controlar al poder si conocen cómo ejerce ese poder. Para elegir no basta con depositar una boleta en una urna. Hace falta comprender qué decisiones se tomaron, quién se benefició de ellas, cuánto costaron, quién cumplió con su responsabilidad y quién abusó de ella. Sin información independiente, el voto deja de ser una decisión racional para convertirse en un acto de confianza ciega.

La democracia tampoco se agota el día de la elección. Los ciudadanos necesitan información para elegir a sus gobernantes, pero también para evaluarlos mientras ejercen el cargo y decidir, llegado el momento, si merecen continuar o ser sustituidos. El periodismo permite distinguir entre gobiernos eficaces e ineficaces, entre funcionarios íntegros y servidores públicos corruptos, entre quienes honran la confianza ciudadana y quienes la defraudan. Hace posible premiar a los buenos gobiernos y retirar democráticamente del poder a los malos. La denuncia periodística precede, casi siempre, a la evaluación ciudadana del poder.

Con frecuencia se presenta al periodismo como un adversario de los gobiernos. Es exactamente lo contrario. Los buenos gobiernos necesitan una prensa libre. Ningún gobernante es infalible ni dispone de toda la información. El poder tiende al aislamiento y a la autocomplacencia. El periodismo rompe ese círculo: detecta errores, revela abusos y obliga a corregir decisiones antes de que sus costos sean irreparables. La crítica no debilita al poder democrático, por el contrario, mejora la calidad de sus decisiones. Una prensa libre no sólo protege a la sociedad frente al poder; también protege al propio poder de sus errores y de la ilusión de que nunca se equivoca.

Quien decide asumir un cargo público acepta, al mismo tiempo, someterse a un escrutinio más intenso que el resto de los ciudadanos. No se trata de ataques personales, sino de una exigencia inherente a la función pública. Quien administra recursos, toma decisiones y ejerce autoridad debe rendir cuentas. La crítica, la sátira y el cuestionamiento no son excesos de la democracia; constituyen algunos de sus mecanismos de control más eficaces.

Precisamente por eso resultan preocupantes los intentos por inhibir la crítica desde el propio poder. La utilización de figuras jurídicas ambiguas para sancionar expresiones en medios y redes sociales, o el uso de litigios, fiscalías y tribunales para hostigar a periodistas críticos, revelan una preocupante intolerancia al escrutinio público. Aunque estas medidas suelen presentarse como mecanismos para combatir la desinformación o proteger derechos, su efecto consiste en elevar el costo de cuestionar al poder y empobrecer la deliberación democrática. Cuando el poder pretende decidir qué críticas son legítimas y cuáles deben callarse, deja de comportarse como un poder limitado por la Constitución y comienza a actuar como si la Constitución estuviera subordinada a su voluntad.

Las democracias no suelen morir mediante un solo acto espectacular. Se erosionan lentamente. Primero se desacredita a la prensa crítica. Después se multiplican las demandas judiciales. Más tarde aparecen leyes que prometen proteger a la sociedad, pero terminan protegiendo a los gobernantes del escrutinio ciudadano. Poco a poco, el espacio para disentir se reduce, la conversación pública se empobrece y los ciudadanos dejan de contar con la información necesaria para vigilar a quienes gobiernan. Es entonces cuando la democracia comienza a vaciarse desde dentro, aun cuando las elecciones continúen celebrándose con aparente normalidad.

Por eso el asesinato de un periodista, la censura de una caricatura, la intimidación judicial contra un reportero o el intento de castigar a un ciudadano por criticar a un gobierno en redes sociales no son episodios aislados. Forman parte de un mismo fenómeno: la tentación permanente del poder de reducir el espacio de la crítica. Ése ha sido, históricamente, el primer síntoma del deterioro democrático. Porque la democracia no empieza a perderse cuando se dejan de celebrar elecciones. Empieza a perderse mucho antes: el día en que el poder deja de aceptar que alguien pueda decirle, públicamente, que está equivocado.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

CONTRAFUEGO || Al rescate de Ruffo

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Aurelio Ramos Méndez

Más de un año le llevó al acucioso, perspicaz y muy atento escritor, historiador y periodista Héctor Aguilar Camín percatarse de que “el Estado policiaco”, que según él y sus adláteres rige en nuestro país, salió a “buscar en las yerbas marginales de la pradera a un presunto miembro de la tribu huachicola, para presentarlo como el huachicolero mayor”, Ernesto Ruffo Appel.

El emblemático político tricachuchista –del PAN, PRI y Somos México—fue investigado ¡durante más de un año! antes de ser detenido y encarcelado, acusado de haber contrabandeado por lo menos 15 millones de litros de hidrocarburos, con daño al erario por más de cuatro mil millones de pesos, noticia de la cual está claro que no se enteró el director de Nexos, a quien Carlos Salinas le llenaba de oro la faltriquera. 

Ruffo estaba siendo indagado desde antes del 22 de julio de 2025, cuando el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, confirmó tal noticia no mediante filtración o chisme –“trascendido”, lo denominan ciertos medios cultores del “periodismo con carácter”—sino en conferencia de prensa.

En una columna titulada Ruffo y la arbitrariedad legalizada, el historiador criticó la semana pasada cómo es que “estando la pradera llena de huachicoleros impunes, todos de Morena”, el gobierno detuvo a Ruffo, “un adversario político, histórico por el PAN y actual, por la pertenencia al consejo del nuevo partido de oposición, Somos México”.

El texto de ese Día con día fue inspirado por otro columnista –Gil Gamés—también convencido de que el arresto de Ruffo fue inopinado, como si el 16 de julio los jefes de las fuerzas de seguridad se hubiesen reunido por la mañana y uno de ellos hubiera preguntado “¿hoy, a quién detenemos?”, a lo cual otro hubiere respondido de bote pronto: “¡A Ruffo!”.

Gamés motivó a Aguilar Camín y éste a su vez estimuló a Sergio Sarmiento, quien hasta tomó como acápite para su columna un párrafo –“Lo de Ruffo es un exceso, un abuso de la ley y una advertencia. La arbitrariedad es el mensaje”– del escritor chetumaleño, y así, como en bici tándem y acompañados por otros de su jaez pedalearon el tema. Sarmiento de plano le confirió al bajacaliforniano la condición de “preso político”.

Al historiador, confeso nostálgico de los apapachos de Salinas, Gamés lo sedujo con un párrafo del tenor siguiente: 

“Mientras en un operativo de alta gama detuvieron a Ruffo, Rocha Moya (el gobernador de Sinaloa) asoma la cabeza y dice que él está tranquilo en su casa, que como la Martina allí se ha estado sentado, no se ha movido de ahí”.

Mintió Gamés e indujo a la mentira a Aguilar Camín. El sinaloense no asomó la cabeza de manera simultánea con el desarrollo del “operativo de alta gama”, sino una semana antes, cuando despejó la atmósfera saturada de falsedades sobre su paradero e informó que él ha permanecido en su casa de Culiacán. 

Lapso semanal que sería irrelevante, si no fuera porque denota grave, deliberado y muy elocuente enredo de fechas y circunstancias, conveniente para la sucia maniobra de intentar hacer creer que se actúa en contra del prianista porque ahora, además, es integrante del Consejo Ciudadano de Somos.    

A tan afamados escritores, Gamés y Aguilar Camín, les parece trivial que a Ruffo se le haya investigado justo el tiempo que la Martina demoró en pasar del concubinato a la deslealtad, pues –a decir de la ranchera– ella entregó su amor a los 15 y a los 16 cumplidos una traición le jugó al concubino ausente.

Alguien debió al menos haber intentado convencer al fabulador e ideólogo de la derecha de que el primer gobernador dizque no priista –formalmente era del PAN, pero para llegar al gobierno de BC fue “inflado” por el PRI de Salinas–, y que en modo alguno de trata del súbito arresto de un inocente.

Si el peón de la democracia salinista de hace 37 años está libre de culpa, esto es algo que deberán decir los tribunales, no los intelectuales orgánicos del sexenio 1988-94. Por ahora cabe solo presumir que, como investigador, se necesitaría ser harto chambón para fallar en una averiguación que insumió más de doce meses. 

En otras palabras, hay razones fundadas para presumir que a Ruffo lo tienen prendido de su parte más vulnerable.

Los columnistas confabulados para defender a este político buscan sembrar la idea de que fue detenido injustamente por su adhesión al partido encabezado por Guadalupe Acosta Naranjo. Lo que debieran preguntarse es por qué fue convocado en marzo a integrar dicho Consejo, si hasta las piedras –menos, claro, Aguilar Camín, Gamés y Sarmiento—sabían que sobre él pesaban fundadas sospechas de que contrabandeaba hidrocarburos.

Sarmiento buscó equiparar al icónico panista con Hilario Ramírez, el saltimbanqui exalcalde de San Blas, Nayarit –PAN, “independiente”, Panal–, quien sin ambages confesó que como munícipe del blanquiazul “sí robé, pero poquito”. 

“La procuradora fiscal Grisel Galeano García afirmó en octubre de 2025 que las pérdidas por contrabando de combustible ascendían a 600 mil millones de pesos”, escribió el brazo derecho de Ricardo Salinas Pliego, y minimizó el daño estimado del bajacaliforniano a las arcas públicas:

“4,456 millones de pesos serían así sólo 0.7%, y los 106.8 millones (por evasión del IVA), 0.02%. ¿De verdad es Ruffo el líder de la mayor red de huachicol fiscal?”.

Respuesta: Quizá no. Tal vez también sólo robó poquito.

RESCOLDOS

El que sabe, sabe. José Carreño Carlón, exvocero oficial y ahora oficioso de Carlos Salinas, celebró brincando en una pata el que “quedó nublado por delitos de alto impacto –que ocuparon la agenda informativa—el costoso despliegue propagandístico de la semana para presumir grandes avances en el combate al crimen”.

Despliegue propagandístico –ilustró– consistente en “titulares de diarios, entradas de noticieros, invasión de redes socio-digitales y columnas que celebraron la reducción de homicidios y la captura de miles de delincuentes”.

Frente a tanta sagacidad, se impone preguntarle al exvocero presidencial ¿de dónde tan conocedor de las estrategias de manipulación informativa desde el poder? ¿Sabe por experiencia propia de lo que habla?

Y, además, cual es la razón por la que festejó este fracaso, pues en el colmo de la ruindad, henchido de felicidad, añadió:

“Pero no pudieron contra la carga de noticias que reafirman la percepción extendida de omnipresencia criminal, fuera de control. Quedó viva una sensación de inseguridad insuperable con cifras y gráficas”.

El fundador de diarios por encargo y con dinero público para lavarle la cara a Salinas y su dinastía, dijo, sin sonrojarse, que el actual régimen “ha uniformado la información y los encuadres de buena parte de medios, como no se veía acaso desde Díaz Ordaz”.

Falso. Si época hubo en que se uniformaron la información y los encuadres mediáticos esa fue el salinato, cuando desde la campaña electoral fueron cooptados algunos de los periodistas más destacados, ya fuese por su talento o por el medio que representaban. Joaquín López Dóriga, por mencionar solo uno.

Instalado en la más cínica falacia, Carreño Carlón aseveró que lectores y audiencias tienen ahora “la experiencia de un sistema más libre de comunicación pública en décadas pasadas”.

Y que “aún en las épocas más oscuras de control de los medios” por los gobiernos, “los periodistas desarrollaron habilidades para ejercer sus libertades informativas, como ahora se persevera en varios medios”.

Hay que creerle al comunicólogo del prianato cuando dibuja una estampa propia de las dictaduras sudamericanas de los 70, cuando las juntas militares nombraban interventores en diarios, radios y televisoras, y los periodistas debían ingeniárselas para burlar la censura. 

Hay que creerle porque sólo él sabe a quiénes les confió el triste encargo de representar los intereses del gobierno en los medios durante el sexenio 1988-94.

RESCOLDOS

Flaco favor le hicieron a Ruffo, el expresidente Fox y los exgobernadores panistas Francisco Ramírez Acuña, Alberto Cárdenas, Juan Carlos Romero Hicks y Miguel Márquez. Conformaron un frente dizque en defensa del presunto huachicolero mayor, pero se concretaron a exigir que el proceso judicial en contra de éste se conduzca con plena transparencia y estricto apego al Estado de derecho. O sea, exactamente lo que el gobierno tiene que hacer, no como concesión ni por encono sino porque así lo marca la ley. ¡Ni modo que el proceso sea ilegal y opaco! Lo que debieron haber pedido es que la ley se tuerza a su favor, porque una ayudadita canalla es lo que el bajacaliforniano necesita para salvar su pellejo.

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Arte, conciencia y territorio

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Ernesto Ruiz

“El arte que no jode, solo es diseño”. Inicio con esta frase pronunciada por Federico Kampf, porque nos hemos acostumbrado tanto a contemplar la belleza decorativa que, cuando una obra nos enfrenta a la crudeza de nuestra propia realidad, el impacto es inevitable. Precisamente eso fue lo que viví hace unos días en la Galería de los 100 durante la exposición del maestro Kampf.

De entre todas, hubo una obra en particular que me sacudió hasta los cimientos: “Fortuna”. En ella, Kampf reinterpreta la clásica escena de La Piedad, despojada de toda santidad y saturada de la tragedia contemporánea de México. Una madre desgarrada sostiene el cuerpo inerte de su hijo —con el rostro cubierto por una bolsa de plástico— en medio de un páramo sofocante dominado por hieleras de una tienda de conveniencia llenas de restos humanos, un bebé abandonado en otra de ellas, aves de rapiña al acecho y una cabra demacrada devorando los despojos.

“Fortuna” es una alegoría brutal de nuestro tiempo: el consumo desmedido, la contaminación de plástico que ahoga la vida, la violencia, la cultura del desecho y la deshumanización. Evidentemente Kampf no busca complacer; su pintura es un grito desgarrador que nos pone de frente a las ruinas de un modelo que devora tanto a la naturaleza como a la dignidad humana.

Sin embargo, salir de una exposición conmovido o indignado no basta. La denuncia visual de creadores como Kampf —quien, nos regala un diagnóstico indispensable a través de su arte— debe ser el punto de partida, no el destino final. La sacudida en el estómago no puede quedarse en la contemplación pasiva; debe ser el puente hacia la acción.

Es en ese cruce entre la provocación estética y la transformación real donde cobra sentido la alianza que decidimos emprender. Desde el Centro de Formación Ambiental Pitao Peeche, hemos unido fuerzas con el Arq. Juan Monterrosa y la Galería de los 100. La propuesta es clara: convertir el espacio del arte en un motor tangible para financiar proyectos de conservación, protección territorial y educación ambiental.

Queremos lograr que la sensibilidad que despierta el arte no se disipe al cruzar la puerta de la galería. Si cuadros como “Fortuna” nos muestran con crudeza la degradación del entorno y el costo del consumo voraz, la gestión ambiental debe aportar las herramientas para cambiar esa narrativa en el territorio: sembrar conciencia, restaurar ecosistemas, educar a las nuevas generaciones y proteger la biodiversidad. Buscaremos que teniendo al arte como herramienta poderosa, podamos impulsar proyectos para la restauración de humedales y manglares, la gestión integral de residuos, la conservación de bosques y la implementación de jardines urbanos.  

Agradezco al Arq. Juan Monterrosa por compartir esta visión donde la galería deja de ser un mero espacio de exhibición para convertirse en una trinchera activa. En Oaxaca, el arte siempre ha sido un espejo de nuestra identidad; hoy, necesitamos que también sea un escudo para defender la vida. Les invito a visitar la exposición que estará instalada durante un mes y también a estar atentos al proyecto que pronto daremos a conocer.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Los ciclos del poder y el retorno de la historia

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Alberto Benítez Tiburcio

Existe una explicación recurrente para la crisis de las democracias: culpar al populismo. Según esa narrativa, las instituciones se debilitan porque aparecen dirigentes carismáticos capaces de explotar el enojo social, dividir a la ciudadanía y concentrar el poder. Sin embargo, esa explicación confunde el desenlace con el proceso. Los populismos rara vez son el origen de la crisis; con mayor frecuencia son el síntoma de un deterioro que comenzó muchos años antes.

Hace unas semanas leí End Times, del historiador Peter Turchin quien concluye que las democracias empiezan a perder estabilidad cuando se rompe el equilibrio entre tres elementos que deberían reforzarse mutuamente: una prosperidad razonablemente compartida, instituciones capaces de generar confianza y liderazgos comprometidos con preservarlas. Cuando ese equilibrio desaparece, el conflicto político deja de canalizarse por las reglas y comienza a dirigirse contra ellas.

La historia demuestra que ninguna sociedad permanece estable únicamente porque su economía crezca. El crecimiento deja de integrar cuando ya no mejora la vida de la mayoría. La movilidad social se reduce, la desigualdad crece y las nuevas generaciones comienzan a sospechar que vivirán peor que sus padres. La frustración colectiva no nace exclusivamente de la pobreza, sino de la percepción de desigualdad y que el esfuerzo ha dejado de ser un camino confiable para progresar.

Al mismo tiempo, una parte creciente de la riqueza comienza a concentrarse en sectores cada vez más reducidos. El problema aparece cuando los beneficios del crecimiento dejan de distribuirse de manera suficientemente amplia como para sostener la cohesión social. Los ciudadanos dejan de creer que el mérito explica el ascenso social y empiezan a pensar que las oportunidades dependen cada vez más de pertenecer al grupo correcto.

Ese proceso suele venir acompañado por un Estado sometido a presiones crecientes. El endeudamiento aumenta, los servicios públicos pierden calidad, la capacidad de inversión disminuye y las instituciones comienzan a mostrar signos de fatiga. Conforme el Estado pierde eficacia, también pierde legitimidad. 

Es justamente en ese contexto donde los liderazgos adquieren un papel decisivo. Turchin denomina élites a estos grupos, no en un sentido económico o aristocrático, sino en el sentido clásico de la ciencia política: las personas que, desde distintas posiciones, tienen capacidad para influir en las decisiones colectivas. Gobernantes, jueces, legisladores, empresarios, dirigentes sociales o altos funcionarios forman parte de ese universo. Ninguna democracia puede prescindir de ellos. La cuestión nunca ha sido su existencia, sino la forma en que ejercen la responsabilidad que les ha sido confiada.

La desintegración comienza cuando también desaparece la movilidad dentro de esos propios liderazgos. Los espacios de decisión dejan de renovarse, las oportunidades de acceso al poder se estrechan y distintos grupos empiezan a competir por un número limitado de posiciones estratégicas. La política deja entonces de ser un mecanismo de representación para convertirse en una lucha permanente por el control de las instituciones. Cada facción intenta ocupar todos los espacios disponibles porque entiende que perder significa quedar excluida del sistema. El pluralismo se transforma en tribalismo y el adversario deja de ser un competidor legítimo para convertirse en una amenaza existencial.

Las grandes rupturas históricas no suelen originarse únicamente en la inconformidad de las mayorías, sino en la convergencia entre ese descontento social y las disputas internas de quienes aspiran a conducir el poder. La historia ofrece numerosos ejemplos. La República romana se consumió en la rivalidad entre sus propios grupos dirigentes antes de sucumbir al Imperio. Las guerras de religión francesas combinaron crisis económicas, deterioro fiscal y una feroz competencia entre facciones aristocráticas. La Revolución Francesa fue encabezada por una burguesía ilustrada que reclamaba acceso a un sistema político cerrado. Incluso la independencia de la Nueva España difícilmente puede comprenderse sin la disputa entre criollos y peninsulares por el acceso a los principales cargos del gobierno virreinal. En todos esos procesos existían agravios sociales reales, pero las crisis adquirieron una dimensión revolucionaria cuando coincidieron con una competencia cada vez más intensa entre los propios grupos dirigentes.

Las democracias no se destruyen exclusivamente por culpa de un líder, de un partido o de una ideología. Se deterioran cuando coinciden durante demasiado tiempo el estancamiento del bienestar, la concentración de la riqueza, el debilitamiento del Estado y la incapacidad de los liderazgos para aceptar reglas compartidas de competencia y renovación. Cuando esos factores convergen, la política deja de resolver conflictos y comienza a producirlos.

El populismo encuentra ahí un terreno particularmente fértil. No crea la crisis; la interpreta. Ofrece culpables visibles, respuestas sencillas y la promesa de que basta con desplazar a un grupo para corregir problemas que en realidad son estructurales. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que con frecuencia termina reproduciendo aquello que criticaba: concentra poder, debilita los contrapesos y convierte las instituciones en patrimonio de una mayoría circunstancial. 

Quizá la lección más importante sea que las democracias no sobreviven únicamente gracias a sus constituciones ni a la celebración periódica de elecciones. Sobreviven porque logran preservar un delicado equilibrio entre prosperidad compartida, instituciones eficaces y liderazgos responsables capaces de renovarse dentro de reglas aceptadas por todos. Cuando los tres comienzan a deteriorarse simultáneamente, la historia enseña que la desintegración deja de ser una posibilidad remota para convertirse en un riesgo real.

Las diferencias políticas son inevitables y constituyen la esencia de una sociedad libre. Lo verdaderamente peligroso aparece cuando los mecanismos para procesarlas dejan de funcionar y la disputa por el poder sustituye a la responsabilidad de gobernar. Ninguna democracia colapsa de un día para otro. Antes de quebrarse, pierde lentamente la capacidad de renovar sus liderazgos, de distribuir oportunidades y de convencer a sus ciudadanos de que las reglas siguen siendo comunes para todos. Es entonces cuando el equilibrio se rompe y la política comienza, silenciosamente, a volverse contra sí misma.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

CONTRAFUEGO || Huachicol y oposición

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Aurelio Ramos Méndez

Ernesto Ruffo Appel no es un militante más sino un genuino ícono dentro del PAN, pero no fue este sino Somos México, el partido nuevo tripulado por políticos decrépitos, el que lo defendió con mayor gallardía, apenas minutos después de su arresto acusado del mayor contrabando de hidrocarburos desde Estados Unidos –huachicol fiscal– descubierto hasta ahora, cuyo daño al erario asciende a ¡cuatro mil millones de pesos!

Es explicable. Además de su credencial blanquiazul Ruffo forma parte del Consejo Consultivo Ciudadano del partido color de rosa, lo que impone la pregunta de cuál puede ser la razón –¿pecuniaria?– por la que un grupo de políticos pretendidamente reformadores invitó a sumársele al principal huachicolero del país. 

O, peor, cuántos otros integrantes de la delincuencia organizada se ocultan en el referido cuerpo colegiado, prestos a hacer política electoral, y con mucho dinero y algo de suerte en 2027 ingresar al Congreso de la Unión, varios congresos locales y diecisiete gubernaturas.

Habrá quien diga que los dirigentes de Somos encabezado por ese dechado de probidad que es Guadalupe Acosta Naranjo no son más que grillos desprevenidos. Costaría creer tan peregrina justificación.

Ni para el menos avezado de los observadores pudo pasar de noche que Ruffo estaba siendo investigado —-se difundió pública y profusamente hace más de un año—, pues el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, lo confirmó el 22 de julio de 2025.

Este funcionario dijo en conferencia de prensa que la empresa Ingemar, fundada por el emblemático panista, estaba en el centro de un entramado de contrabando descubierto por las secretarías de Defensa y Marina, y por la FGR, tras el decomiso de 15 millones 300 mil litros de derivados del petróleo. 

Por si fuera poco, la FGR citó al exmandatario a comparecer como testigo el 17 de noviembre de 2025, cuando, obviamente, éste negó las acusaciones en su contra.

Al ser Ruffo arrestado el jueves, el PAN pidió que las autoridades actúen con apego a la ley y virtualmente le soltó la mano. Somos México dio gritos y sombrerazos y exigió la inmediata liberación del presunto delincuente.

Adujo que la captura constituye una cortina de humo, un inaudito atropello, una injusticia y persecución política para esconder delitos de morenistas. Se entiende la vehemencia. Veamos.

De acuerdo con la FGR la investigación descubrió 4,238 importaciones chuecas, efectuadas a través de las aduanas de Nuevo Laredo, Ciudad Camargo, Matamoros y Reynosa, todas de Tamaulipas, estado a la sazón gobernado por el hoy prófugo de la justicia, el panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

En 2016 el ahora presidente de Somos, Acosta Naranjo, siendo dirigente del PRD y al costo de duro conflicto interno, aunque sin miedo a la expulsión, se sumó como coordinador a la campaña de Cabeza de Vaca y fungió luego como representante de su gobierno en la capital del país.

Así las cosas, si los inciertos lectores de esta columna han escuchado por ahí que estamos ante una maniobra distractora, un súbito caso de persecución, de justicia selectiva con doble vara, ultrarrápida con los adversarios y con tortuguismo para los propios, rían de buena gana y cerciórense de lo que son capaces los antagonistas del régimen con tal de encubrir sus propias fechorías.

Y si han oído que un río de dinero del huachicol ha nutrido campañas de Morena en Sinaloa y otros estados, pregúntense si son ciertos estos dichos o si, como en el tango, nuestros políticos se hallan “en un mismo lodo, todos manoseaos”.

Lo que por ahora ha quedado claro es que mientras la vociferante oposición exigía combatir el contrabando de hidrocarburos y acusaba encubrimiento del gobierno federal, en realidad sólo emulaba al ladrón gritando “¡al ladrón, al ladrón!”, con intención de evitar que volteen a mirarlo. 

A despecho de la investigación ministerial, el exgobernador de Baja California fue convocado para integrar aquel Consejo Consultivo, formalizado en marzo pasado, y ahora tiene asiento de honor en el grupo del cual forman parte María Amparo Casar, Lorenzo Córdova, José Ramón Cossío, Rubén Aguilar, María del Carmen Alanís, Jorge Castañeda, Javier Laynes Potisek, María Elena Morera…

Y, además, Adrián Lebarón, Gustavo Madero, Federico Reyes Heroles, Carlos Medina Plascencia, Agustin Basave, Arturo Sarukhán, Carlos Navarrete, Diego Valadés, Beatriz Pages, Demetrio Sodi, entre un total de 128 asesores de ese rediseñado Jurasik Park, partido nuevo con viejas mañas.

Ruffo ha sido desde 1989 peón del salininato y pieza clave en el tablero del PRIAN. Llegó al gobierno de Baja California mediante un fraude sustentado en traiciones partidistas, maquinado por Carlos Salinas con el fin de legitimarse en el poder tras su descomunal burla de un año antes a la voluntad popular. 

Por orden de Salinas el PRI le extrajo oxígeno –dinero, cercanía al poder, estrategas, apoyo político—a su candidata Margarita Ortega Villa, al tiempo que inflaba la candidatura del panista, hasta hacerlo triunfar en las urnas. 

Sobrevino el inmediato reconocimiento del PRI sin siquiera patalear, en lo que fue el inicio de las “concertacesiones”, la oleada de triunfos amañados del PAN, destinados a garantizar el respaldo blanquiazul al defraudador del 88.

Tan ardoroso como el partido rosa en la defensa del aprehendido Ruffo fue Felipe Calderón, quien llegó a tantear los terrenos del cinismo. En 2017 lo acusó de narco y de haberle entregado Baja California al cartel de los Arellano Félix y ahora lo hizo víctima de persecución política.

“RUFFO dilapidó esa gubernatura, él y especialmente su hermano Claudio entregaron BC a los Arellano”, escribió Calderón en 2017. Es “una justicia discriminatoria, selectiva”, dijo el viernes quien sabe si dopado o en sus cabales…

A los ciudadanos del común sólo nos cabe respirar aliviados, si reparamos en que este mega huachicolero en algún momento aspiró a ser Presidente de la República. !Uf!

BRASAS

Ya se sabe que dinero y educación, cultura o simple información no siempre van de la mano. Se comprende, por ello, que desde la más absoluta ignorancia el cavernícola Ricardo Salinas Pliego haya anunciado su determinación de cometer un acto universalmente reprobable: la quema de libros. 

Se propone, según dijo, quemar una casa llena de “libros comunistas”.

Lo anticipó en X, al contestar un mensaje del exfuncionario de la SEP Marx Arriaga, quien anunció la puesta en venta de su casa ubicada en Ciudad Juárez, con la finalidad –según dijo—de afrontar deudas hipotecarias derivadas de que no ha recibido su liquidación laboral.

Exudando primitivismo, Salinas Pliego se interesó por el inmueble y así lo plasmó en Internet: 

“Cuando el banco remate tu casa, que me busquen para comprarla, llenarla de libros comunistas y quemarla junto con ellos”.

Así dijo, como si más allá del oscurantismo, con lógica, fuera posible llenar de libros una casa, quemarla, y esperar que sólo se incinere la casa no los libros junto con ella.

A renglón seguido el abstruso y patán empresario ofreció otra muestra de su colosal incultura, esa que exhiben quienes se tragan cualquier despropósito, sin pasarlo por el tamiz del sentido común y menos de la valoración crítica: “Dicen que así se acaba con las plagas como tú”.

Obliga Salinas Pliego a pensar en su salud mental, al considerar “plaga” a un ser humano, y para mayor agravio un exfuncionario que tuvo el valor de arriesgar empleo y patrimonio en aras de su ideología, por equivocada que ésta sea. Algo que, moralmente, lo ubica a distancia sideral de despreciable evasor de impuestos. 

Aguardemos a constatar si Salinas se hará de la propiedad e incurrirá en el acto de censura extrema, destrucción de la memoria, represión del pensamiento y anticipo de persecución hasta el asesinato de seres humanos, que implica la quema de libros. Como hicieron Hitler, Goebels, Savonarola, Francisco Franco, las dictaduras sudamericanas de los 70, o hace 500 años con los códices mayas, en Yucatán, el sacerdote español Diego de Landa.

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Entre los más sedicentes defensores de la democracia pululan topos que, en realidad, intentan aniquilarla. Sobresale la abogada, analista política y panista vergonzante Natalia Torres Salim. 

Acaba de ganarse en las redes unos cuantos “me gusta” y un alud de pulgares hacia abajo, al proponer despojar del derecho de voto a prácticamente a todos los mexicanos, empezando por ella.

Dijo, con lenguaje prostibulario –“me turbo vale madre si no les pareció”–, que sólo deben votar los más preparados acerca del cabal funcionamiento del Estado. O sea, nadie, ni los doctorados en Ciencia Política.

Como si no todos los mexicanos –los seres humanos, en realidad—tuviéramos una idea, así sea confusa, en obra negra, de nuestras necesidades sociales y de lo que pensamos que es más útil para mejorar nuestro entorno, nuestra vida en comunidad. Desde recoger la basura y abrir una calle o tapar un bache, hasta orientar la educación, edificar un hospital, trazar una carretera o defender la soberanía, que todo eso es la política.

Parece no estar lejos esta abogada de abrazar la corriente gringa del household votig –voto por hogar–, impulsada por la iglesia King’s Way Reformed Church, de Arizona, la cual propone que en cada familia vote únicamente el hombre, como cabeza, en representación de todos.

A Torres Salim, quintaesencia del pensamiento que rezuma su alma mater, la Universidad Panamericana, de donde es egresada y profesora, por lo visto le gusta poco nuestro país. Algunas perlas de sus dichos:

“Me da una rabia asquerosa que este país sea lo que es. Me da ASCO que el gobierno tan deleznable que tenemos haya cerrado filas con todos, menos con quienes lo necesitan”.

 “Un país en donde todos gritan “¿Y POR QUÉ NO DENUNCIAS?” ¿CÓMO QUE POR QUÉ? Porque cuando tienes convicción, cuando haces las cosas bien, cuando levantas la voz y accionas en ese mismo sentido, en este puto país, TE MATAN. 

“Me da asco (…) Pinche país basura”.

¡Urge levantar, ya, un país a la medida y los deseos de esta exigente jurista del PAN!

RESCOLDOS

Para justicia selectiva, la FIFA. Obligó a Haití cambiar el diseño de su camiseta porque politizaba el Mundial con la imagen minúscula de una épica batalla independentista, pero consintió el despliegue de una manta argentina sobre las Malvinas y que Trump hiciera de la final un ecuménico evento político. ¡Qué bueno que así ocurrió!, en los dos últimos casos; pero de que la FIFA usó dos varas, las usó…

El irredimible grillo y ex senador Emilio Álvarez Icaza acaba de dar elocuente muestra de valor civil y de su condición de macho por los cuatro costados. La emprendió a gruesas leperadas, propias de un deforestado mental, en contra la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Algo que no se atrevería a hacerle, por ejemplo, al rudo golpeador Alito Moreno. 

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Juquila: ¿Soberanía ambiental o veto selectivo?

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Ernesto Ruiz

“La soberanía no es un concepto de escritorio; es la facultad de los pueblos para decidir qué entra a su cuerpo y qué se queda para siempre en su tierra”.

Vandana Shiva

En el municipalismo y el derecho indígena en México se acaba de escribir un capítulo digno de análisis y discusión desde las montañas de Oaxaca. En un acto que debe sacudir a las cúpulas empresariales e incitar a la reflexión a los teóricos del derecho constitucional, la Asamblea General Comunitaria de Santa Catarina Juquila —máxima autoridad de este emblemático municipio de usos y costumbres— determinó prohibir formalmente la entrada, distribución y venta de productos de las marcas Bimbo y Barcel dentro de su territorio. La razón oficial detrás del veto es tan contundente como alarmante: el colapso de su sistema de limpia pública ante las toneladas de envolturas plásticas y metalizadas que asfixian sus arroyos, saturan el tiradero municipal y se fragmentan convirtiéndose en microplásticos imposibles de remediar.

La oportunidad, que desafortunadamente pocos tenemos, de recorrer las comunidades de nuestro bello Estado nos permite adquirir conocimiento sobre su cultura, saberes, situación actual, formas de vida y organización. Es este andar el que me permite decir que en aproximadamente el 90% de los municipios de Oaxaca existe un rezago peligroso en la gestión de residuos. Muchos sitios de disposición final se han convertido en pasivos ambientales y la mayoría de las autoridades municipales rehúyen asumir su obligación constitucional -muchas de las veces porque no les alcanza el presupuesto y hay otros ‘temas prioritarios’ que atender-¿Y qué decir del Estado, de la Federación y de las empresas productoras y comercializadoras? Estas últimas, verdaderas responsables de este fiasco, no asumen con seriedad la investigación científica para la innovación tecnológica, ni en el diseño de nuevos materiales sustentables ni en la disminución del impacto generado por los que ya existen.

No podemos sino celebrar el fondo de esta decisión. Desde hace tiempo, diversos especialistas y defensores del territorio hemos insistido en que el marco del Artículo Segundo Constitucional no es un adorno folclórico ni una concesión discursiva; es una herramienta de vanguardia jurídica. La libre determinación y la autonomía de los pueblos originarios deben ser el escudo definitivo para proteger la salud colectiva y los ecosistemas frente a la invasión silenciosa de los microplásticos. Juquila ha demostrado que la soberanía comunitaria no se debate en los escritorios de la federación; se ejerce con el poder de la gobernanza comunitaria, decidiendo qué entra al territorio y qué no se debe quedar para siempre en nuestra tierra.

Sin embargo, el rigor analítico y la experiencia en la procuración de justicia nos obligan a encender las alertas y a mirar con desconfianza inteligente la letra chiquita de este fenomenal suceso. Cuando uno observa las tienditas de Juquila tras el veto, la paradoja salta a la vista de inmediato. Se fue el osito Bimbo, pero se quedaron los empaques de Sabritas; se prohibieron las papas de Barcel, pero los refrigeradores siguen repletos de botellas de Coca-Cola y PepsiCo. Las envolturas de polipropileno biaxialmente orientado de las empresas expulsadas son idénticas en su poder destructivo a las de Nestlé o a los plásticos de un solo uso de cualquier otra transnacional. Entonces, cabe hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Por qué solo ellos? ¿Qué pasó realmente tras bambalinas en esa Asamblea?

Parece que el detonante en Juquila no fue únicamente la conciencia ecológica colectiva, sino la flagrante negativa de estas dos empresas específicas a colaborar con la logística municipal en la gestión de los residuos. Mientras el ayuntamiento y el comercio local absorben los estratosféricos costos económicos y ambientales de gestionar la basura que dejan millones de peregrinos al año, las corporaciones se limitaron a levantar las ganancias de sus ventas sin aportar un solo peso o camión para mitigar el desastre de sus empaques. La Asamblea, haciendo un uso legítimo de sus facultades normativas, les cerró la puerta como una medida drástica de presión.

El riesgo de que esta histórica prohibición se quede a medias es sumamente alto. Al focalizar la sanción en solo dos marcas, la autoridad comunitaria camina por la cuerda floja, exponiendo una enorme vulnerabilidad regulatoria. Un veto selectivo corre el peligro de ser interpretado ante la opinión pública y los tribunales como un simple pleito comercial, un veto de proveedores, una revancha política local o un preocupante caso de extorsión, en lugar de consolidarse como una auténtica e integral política pública comunitaria contra la contaminación por microplásticos. Para que el precedente de Juquila sea el faro que ilumine a otros municipios indígenas y afromexicanos en la defensa de sus recursos, la regla debe ser pareja. El veneno plástico no se vuelve aceptable dependiendo de la marca que lo patrocine.

La lección que nos deja Juquila es tan clara como urgente. El camino está trazado y el Artículo Segundo Constitucional ha demostrado su vigencia para cerrarle el paso a los gigantes de la chatarra y el empaque eterno. Pero la soberanía ambiental exige congruencia absoluta, transparencia y visión de largo alcance. Si las comunidades van a legislar desde la autonomía para rescatar sus ríos y sus tierras del colapso ecológico, la prohibición debe ser general y sin concesiones. Las ventanillas de la simulación corporativa se cierran completas o no se cierran. Hoy, Juquila ha dado el primer paso, pero la gran incógnita queda flotando sobre Oaxaca: ¿Se atreverán a aplicar la misma ley a todos los demás, o nos conformaremos con una soberanía a medias donde el futuro de nuestros pueblos se siga fragmentando en partículas de plástico?

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CONTRAFUEGO || México-Argentina, a restañar heridas

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Aurelio Ramos Méndez

El argentino es un pueblo maravilloso, prejuiciosa e injustamente estigmatizado a escala internacional como petulante, altanero y soberbio, al cual, sin embargo, ni remotamente lo representa el mentiroso periodista Eduardo Feinmann, quien por estos días pasó de la fama al ridículo al haber confesado, a modo de pueril desquite, que detesta con el alma a los mexicanos.

Imposible saber qué motivó la animadversión del comunicador de Radio Mitre, conocido desde hace tres lustros –en sus tiempos de Radio 10– como el facho cool, si bien cabe aventurar un comprensible e ingrato recuerdo –todo hay que decirlo– del estadio Azteca repleto y desclasado, apoyando no a la Argentina sino a Inglaterra en la final del México 86.

Era sólo futbol, es cierto, pero hemerotecas, videotecas y fonotecas pueden corroborar, cuatro décadas después, la absurda, vergonzosa y prejuiciosa empatía de la afición y los medios mexicanos no con el país latinoamericano con el cual nos hermanan el idioma, la historia, la cultura, la geografía y la similitud de intereses políticos y económicos, sino con la pérfida Albión.

Acicateados por los estentóreos comentaristas deportivos de la Televisa de entonces y de todavía –incluido Enrique El Perro Bermúdez, el narrador de la voz impostada modelo 1950–, más prácticamente la totalidad de los medios radiofónicos e impresos, los aficionados exacerbaron su predisposición frente al estereotipo de los compatriotas de Gardel.

Deglutieron sin masticar el cliché de que, en el asentamiento fundado por indígenas y esclavos africanos a orillas del Río de la Plata, tierra de promisión después para inmigrantes procedentes de Europa en busca de mejor suerte, hoy habita una comunidad de fanfarrones y jactanciosos.

Como de seguro ingieren sin sentido crítico el cuento de que los franceses son cultos, los ingleses flemáticos, los jarochos alegres, los pastusos de Colombia torpes, los alemanes trabajadores, los gringos incultos y los oaxaqueños nobles… ¡Como si no hubiera de todo en la viña del Señor!

En el rugiente Azteca del 86 de nada valió el espíritu latinoamericanista, la comunidad identitaria de argentinos y mexicanos, la admiración y el respeto que allá se tenía por Amado Nervo, cuya inspiración también nutrió la música más emblemática, el tango; o por el primer embajador de nuestro país (1927), Alfonso Reyes; el asilado en Buenos Aires (1933-35) José Vasconcelos, o el también asilado (1933) David Alfaro Siqueiros.

Establecida la sacrosanta libertad de elegir equipo, la antipatía de los mexicanos ochenteros no fue muy distinta de la estulticia de Feinmann y coterráneos suyos que ahora apoyaron no a México sino ¡a la potencia que busca despojarlos de las Malvinas!

Soslayaron esos pampeanos el aprecio y aun la fascinación que – ideologías políticas aparte– en nuestros lares se ha tenido siempre por una legión de artistas, escritores, políticos, periodistas, actores, músicos y diplomáticos de país austral.

Del autor de Don Segundo Sobra, Ricardo Güiraldes, que visitó México en 1912 y una de cuyas obras, El Cencerro de Cristal, guarda –según los críticos—notable similitud con el ensayo Visión de Anáhuac, de Alfonso Reyes, al expresidente Héctor J. Cámpora, asilado casi dos años en la embajada mexicana en Buenos Aires.

O la admiración que aún hoy se tiene por el Martín Fierro, de José Hernández, materia de estudio entre la literatura hispanoamericana en las escuelas, y por Borges.

Para no hablar del alud de exiliados de las dictaduras de los 70, que encontraron hospitalidad en México y no pocos decidieron permanecer en estos lares, ni de los incontables folkloristas, baladistas, tangueros y rockeros que han actuado o residido en México. 

De Libertad Lamarque, que en nuestros pagos estreno El Choclo, al lado de Jorge Negrete, en la película mexicana de Luis Buñuel Gran Casino –sobre los abusos de las empresas inglesas y gringas en la industria petrolera anterior a la nacionalización–, a Hugo del Carril, la incomparable Susana Rinaldi, Astor Piazzola o Sandro…

O Enrique Santos Discépolo, el autor de Cambalache, que pisó la capital mexicana en 1944, halló un amor fuera de la cancha en la periodista de Excélsior Raquel Díaz de León, con quien en un segundo viaje (1947) procreó un hijo y así extendió su sangre en tierra azteca.

Carece de justificación la actitud de los futboleros mexicanos ante la selección de Bilardo, Maradona y Valdano. Valga, sin embargo, como atenuante, el que se trató de una rivalidad deportiva. Rivalidad que, por lo visto, le dejó a Feinmann –para entonces un varón de 28 años con psique de infante– un trauma insuperable.

Esto explica por qué ahora, tras quedar exhibido como un periodista descaradamente mentiroso –no pudo probar su falacia según la cual cinco futbolistas ecuatorianos habían sido amenazados por un cartel para dejarse ganar por la selección mexicana–, en su mente se incubó el desquite y desde ahí lanzó su declaración de antipatía. 

Inspirado por la estupidez, el turiferario de los corruptísimos gobernantes hermanos Milei esparció su odio:

“¡La envidia que los mexicanos le tienen a los argentinos!… No solamente en el fútbol…, en todo, en todo. Nos envidian. Quieren ser como nosotros y no les da el piné”. No dan la talla, pues.

Este mendaz personaje, que intentó luego borrar con el codo lo que escribió con la mano –“no solamente en el fútbol…, en todo, en todo”– diciendo que no habló en general del pueblo de México sino sólo del futbol, es el mismo que, en el empeño de pasar por modélico no ha tenido empacho en agraviar a sus colegas.

En abril de 2025, tras el deceso del Papa Francisco, criticó con acritud, ante el periodista Pedro Rosemblat, al diario Perfil y su director Jorge Fontevecchia, a propósito de un titular según el cual “El próximo Papa estuvo en el funeral de Francisco, pero nadie sabe quién es”.

–¿Eso es periodismo?, ¿eso es periodismo? –se preguntó, escandalizado, el Facho cool

Y embistió a quien es uno de los periodistas más respetados de aquellos rumbos: “¡Eso es una pelotudez! ¡Basura! ¡Una porquería! Como todo lo que hace Perfil y todo lo que hace Fontevecchia”. 

Más allá de la mendacidad de este convencido de que difundir bulos eso sí es buen periodismo, se impone de lado y lado trabajar para restañar heridas, superar malentendidos, respetar la idiosincrasia de cada pueblo y reforzar la cohesión geopolítica.

Tiene que ser así pues hoy, más que nunca, cobran valor las palabras del gaucho matrero Martín Fierro, quien habló en tiempos del arribo masivo a su patria de capitales ingleses, y los últimos coletazos de la esclavitud:

“Los hermanos sean unidos/Porque esa es la ley primera/Tengan unión verdadera/En cualquier tiempo que sea/Porque si entre ellos pelean/Los devoran los de afuera”.

En cuanto a Feinmann, bien podríamos cantarle el futbolero tango Patadura, con énfasis en los versos que recomiendan dedicarse a otra cosa por estar siempre fuera de lugar: “Piantate de la cancha/dejale el puesto a otro/De puro patadura/estás siempre en orsay”.

BRASAS

Del nado sincronizado al sainete de payasos transitaron los más furibundos periodistas anti 4T, a quienes ahora se les puede ver en el escenario dándose empellones, propinándose porrazos, chocando entre sí y escenificando caídas y persecuciones.

Dos de ellos, Carlos Loret y Raymundo Riva Palacio, les ofrecieron a sus audiencias, el mismo día y con respecto al mismo asunto, dos informaciones distintas, ambas entregadas por confidentes de altísimo rango. Se vale reir.

Loret, a quien si la imaginación pone su parte uno puede verlo con nariz sarmentosa y colorete en las mejillas, escribió en El Universal:

“Según me revelan fuentes de primer nivel, de manera intempestiva fuerzas federales acudieron al sitio donde se refugia el morenista gobernador con licencia de Sinaloa (Rubén Rocha Moya) y lo cambiaron de ubicación. Recibieron la información de que el gobierno de Estados Unidos podría estar implementando un operativo para llevárselo”.

Riva Palacio, a quien uno puede figurárselo con saco de retazos y zapatotes multicolores, aseguró en El Financiero que tras solicitar licencia de su cargo Rocha se escondió “en un rancho en Guamúchil, a una hora y media al norte de Culiacán, bajo vigilancia especial del Ejército”.

Luego, ¡faltaba más!, soltó la primicia:

“Nueva información que ha trascendido en la Secretaría de la Defensa revela que el exgobernador está siendo protegido por el Ejército en una de sus dos instalaciones militares: la 9ª Zona Militar en Culiacán, o la III Región Militar, que se encuentra en Mazatlán, al sur del estado. Ahí está resguardado, en secreto”.

Al comunicador famoso por sus montajes televisivos y al autor de Estrictamente Personal los desmintieron el propio Rocha, el Gabinete de Seguridad y la presidenta Sheinbaum.

El mandatario con licencia refirió que desde el 1 de mayo “he permanecido, sin moverme, en mi domicilio en la ciudad Culiacán. No me protegen ni resguardan elementos de corporación federal alguna”, y tildó de “absolutamente falso” lo que escribe Loret.

La Presidenta, tras de reiterar que en su administración no se protegerá a ningún culpable, expresó:

“Que el Gobierno de México tiene escondido al gobernador con licencia de Sinaloa es absolutamente falso. El señor está en su casa y ni siquiera tiene protección federal”.

Y el Gabinete de Seguridad, refiriéndose a la supuesta movilización para que el Ejército oculte y proteja al sinaloense, asentó en un comunicado: “Ninguna institución que integra el Gabinete de Seguridad realizó un operativo con ese propósito”.

Además, “es falso que Rubén Rocha Moya se encuentre o haya permanecido bajo resguardo del Ejército en la 9ª Zona Militar, en la III Región Militar o en cualquier otra instalación militar del país”.

Inútil. Cada clown defendió su versión, expresó total credibilidad a sus fuentes e hizo aprestos para seguir el sainete.

Los cánones del periodismo aconsejan que si una fuente ha intentado engañar, si se corrobora que la información proporcionada fue intencionalmente falsa, el reportero está en la obligación de revelar la identidad de tal fuente, sin incurrir por ello en capitulación ética.

Los bufones, claro, tienen otra ética.

RESCOLDOS

Empachado de sapos debe estar el exembajador gringo Ken Salazar, de quien ya sabíamos que es chismoso y ahora sabemos además que es mentiroso y cobarde. Le mintió a nuestro gobierno al asegurar que ninguna agencia de EU intervino en el secuestro de El MayoZambada. Y muestra pavor de desmentir a la administración Trump, que le adjudicó al FBI el mérito de aquella operación y hasta exhibe como trofeo la avioneta del plagio. La intromisión gringa desencadenó una confrontación entre Los chapitos –“narcoterroristas” conchabados con EU– y La mayiza, que ha dejado unos tres mil muertos. ¿Quién responde por esas vidas? 

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Desde las regiones, Oaxaca impulsa el debate nacional sobre la nueva justicia civil y familiar

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• La Comisión para la Implementación del CNPCyF del Poder Judicial del Estado colocó nuevamente a Oaxaca como referente nacional en los retos del nuevo modelo de justicia

Con un recorrido por la Sierra Sur, la Costa y el Istmo de Tehuantepec, y bajo la premisa de que una reforma de alcance nacional debe considerar la diversidad, la pluriculturalidad y los desafíos particulares que enfrenta cada entidad, se realizó en Oaxaca el II Foro Nacional “Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares. Dos realidades, un mismo reto. Reflexiones sobre la implementación, disparidad entre entidades federativas”.

Organizado por la Comisión para la Implementación del Poder Judicial del Estado, que preside el magistrado Juan Carlos Díaz Carranza, el encuentro se desarrolló durante tres días en las sedes de Miahuatlán de Porfirio Díaz, Santa Cruz Huatulco y Salina Cruz, donde especialistas, magistradas y magistrados, académicos, litigantes, estudiantes, operadores jurídicos y representantes de distintos sectores, compartieron puntos de vista sobre el modelo que entrará en vigor en 2027.

Al clausurar los trabajos, la magistrada presidenta Erika María Rodríguez Rodríguez reconoció la labor de la Comisión para la Implementación y afirmó que Oaxaca ha decidido anticiparse a los retos que implica la reforma. “Oaxaca no se va a detener”, expresó al reiterar que el Poder Judicial continuará impulsando acciones de capacitación y preparación gradual para que la entidad llegue en condiciones óptimas a la entrada en vigor del Código.

Por su parte, el magistrado Juan Carlos Díaz Carranza resaltó que esta actividad se realiza sin intervención del presupuesto del Poder Judicial y en su mensaje de bienvenida mencionó que Oaxaca enfrenta retos mayúsculos, no solo por la compleja orografía, sino por otras razones de peso: La primera, es porque las personas y comunidades indígenas demanda redoblar esfuerzo para caminar de la mano con nuestros pueblos originarios y llevar la agilidad y humanización que el Código promete a todos los rincones de nuestro estado. La segunda por el rezago estructural y tecnológico que tenemos, y la ausencia de una partida presupuestal para la inversión necesaria.

Los desafíos para el cambio

Durante los trabajos, la magistrada Zulema Mosri Gutiérrez señaló que el Código Nacional representa mucho más que una nueva legislación: supone una transformación institucional orientada a unificar criterios en todo el país, fortalecer la oralidad, simplificar los procedimientos y garantizar una justicia más eficiente, cercana y equitativa. No obstante, advirtió que el mayor desafío será preparar a las instituciones y a quienes operarán el sistema para hacer realidad ese cambio.

Ese diagnóstico se enriqueció durante el panel “Ventajas y desventajas de operar el CNPCyF en entidades federativas como Oaxaca”, en el que especialistas coincidieron en que la implementación no puede ser uniforme en todo el país.
La diversidad territorial, social e institucional obliga a diseñar estrategias acordes con la realidad de cada estado, haciendo de la capacitación, la coordinación y el intercambio de buenas prácticas elementos indispensables para el éxito de la reforma.

Asimismo, la dimensión práctica del nuevo modelo quedó de manifiesto durante la simulación de una audiencia preliminar en materia familiar, dirigida por la jueza de Chihuahua, Sabela Patricia Asiain Hernández, quien mostró cómo la oralidad, la inmediación judicial y la flexibilidad procesal permiten privilegiar la solución efectiva de los conflictos por encima del exceso de formalismos.

Entre las y los especialistas que participaron en las conferencias y paneles destacaron Alejandro Zegbe Camarena, quien presidió el Comité Redactor del Código; el doctor Yaopol Pérez Amaya; el especialista en derecho digital Erik Alejandro Grifaldo Maldonado; el exdirector de la Facultad de Derecho de la UNAM, Raúl Juan Contreras Bustamante y el juez de Oralidad de la Ciudad de México, Enrique de Jesús Durán Sánchez.

Supervisa Infonavit trabajos de limpieza y reposición enfrente de obra del fraccionamiento Bosques de Rio Medio

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El INFONAVIT informa que, derivado de las fuertes lluvias registradas la noche de ayer, se presentó un arrastre de material en un frente de obra del fraccionamiento Bosques de Río Medio, ubicado en Veracruz.
La zona involucrada corresponde a un área que se encuentra en proceso de construcción y en la que permanecía pendiente el colado de un tramo de banquetas y guarniciones, por lo que la empresa constructora ya realiza los trabajos de limpieza y reposición correspondientes, mismos que quedarán concluidos este mismo día.
Es importante precisar que el incidente ocurrió exclusivamente en un área que aún se encuentra en proceso de construcción y que no forma parte de viviendas entregadas y por la misma razón no están habitadas, por lo que en ningún momento representó riesgo para las y los derechohabientes.
De acuerdo con la empresa constructora, las precipitaciones extraordinarias provocaron el arrastre superficial de material en una sección de la obra que permanecía pendiente de colado, condición propia de un frente de construcción aún no concluido. Esta situación no corresponde a una afectación de las viviendas ni a una falla en la construcción del desarrollo, sino a un efecto derivado de las lluvias sobre un elemento que aún se encontraba en ejecución.
Asimismo, el INFONAVIT mantendrá una supervisión permanente de este conjunto habitacional para verificar que los trabajos de reposición concluyan conforme a la normatividad aplicable y que el proyecto cumpla con los estándares de calidad y seguridad establecidos, en beneficio de las y los futuros acreditados y sus familias.


Gobierno de Oaxaca y UABJO anuncian acciones históricas para fortalecer la Universidad rumbo a su Bicentenario

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El Gobernador Salomón Jara Cruz y el Rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), Farid Acevedo López, anunciaron una agenda histórica de fortalecimiento para la máxima casa de estudios de la entidad, resultado del trabajo coordinado entre ambas instituciones. Entre las principales acciones destacan el incremento sin precedentes en la aportación estatal, la rehabilitación integral del Edificio Central, la creación del primer Hospital Universitario, la entrega de nuevas unidades de servicio y atención, así como el programa conmemorativo por el Bicentenario de la Universidad.

Como parte del fortalecimiento financiero de la institución, se informó que la aportación del Gobierno del Estado al convenio de financiamiento pasará del 12.89 al 26 por ciento, al incrementarse en 256 millones de pesos respecto al último ejercicio, pasando de 185 millones a 442 millones de pesos. Farid Acevedo López destacó que este respaldo permitirá brindar estabilidad financiera a la Universidad, atender su déficit presupuestal y avanzar en la consolidación de la gratuidad de la educación superior, en cumplimiento con la reforma educativa de 2019.

En materia de infraestructura y servicios universitarios, Salomón Jara Cruz anunció una inversión de 65 millones de pesos para la rehabilitación integral del Edificio Central, donde se habilitará un Centro Cultural Universitario. Asimismo, dio a conocer la creación del primer Hospital Universitario, que se establecerá en las instalaciones del antiguo Hospital Civil de Oaxaca, fortaleciendo la formación académica y la prestación de servicios de salud. A estas acciones se suma la entrega de nuevas unidades de servicio para la Universidad, entre ellas un camión cisterna, una unidad móvil veterinaria y una ambulancia para urgencias veterinarias, destinadas a fortalecer la atención que la institución brinda a la sociedad.

El Rector de la máxima casa de estudios de Oaxaca también anunció que preparan un amplio programa de actividades para conmemorar el Bicentenario de la Universidad, fundada en 1826 e inaugurada en 1827. La celebración se desarrollará del 26 de agosto de 2026 al 8 de enero de 2027 con actividades académicas, científicas, culturales y artísticas que rendirán homenaje a los 200 años de historia de la institución y proyectarán una nueva etapa de desarrollo para la educación superior en Oaxaca.