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El Mundial más contaminante de la historia

Alberto Benítez Tiburcio

El fútbol tiene una capacidad única para unir al mundo. Durante un mes, millones de personas comparten emociones, celebran victorias y lloran derrotas. Pocas cosas generan un sentido de comunidad global tan poderoso como una Copa del Mundo.

Pero no todo es positivo. Todo indica que el Mundial FIFA 2026 será el evento deportivo con mayor huella de carbono de la historia. Las estimaciones de diversos centros de investigación calculan que el torneo podría generar alrededor de 9.5 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e). Para dimensionar la magnitud de esa cifra, equivale aproximadamente a las emisiones anuales de casi dos millones de automóviles circulando durante todo un año.

Lo más llamativo es que la diferencia respecto de otros mundiales es abismal. FIFA reportó para Qatar 2022 alrededor de 3.8 millones de toneladas de CO₂e, mientras que los estudios sobre Rusia 2018 estiman emisiones cercanas a 2.1 millones de toneladas. En otras palabras, el Mundial 2026 podría generar más emisiones que los dos últimos mundiales combinados. Nunca antes una Copa del Mundo había estado siquiera cerca de una cifra semejante.

En pleno siglo XXI, cuando la crisis climática dejó de ser una advertencia para convertirse en una realidad cotidiana, conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿puede el evento deportivo más importante del planeta seguir celebrándose como si el cambio climático no existiera?

La razón principal de estas cifras astronómicas de contaminación no está en los estadios ni en la electricidad consumida durante los partidos. El problema está en los traslados. Por primera vez en la historia, una Copa del Mundo se organizará en tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Además, contará con 48 selecciones, 104 partidos y 16 sedes repartidas a lo largo de un continente.

La consecuencia es inevitable: millones de desplazamientos en avión. Se estima que cerca del 85 por ciento de las emisiones del torneo provendrán exclusivamente del transporte aéreo. Equipos, medios de comunicación, patrocinadores y aficionados recorrerán miles de kilómetros entre sedes separadas por distancias equivalentes a cruzar países completos.

Un aficionado podría ver un partido en Vancouver y, pocos días después, viajar a Ciudad de México. Otro podría trasladarse de Los Ángeles a Toronto o de Guadalajara a Nueva York para seguir a su selección.

La paradoja es evidente. Mientras gobiernos, empresas y ciudadanos reciben mensajes constantes sobre reciclar, ahorrar energía o reducir el uso del automóvil, la FIFA organizará uno de los eventos más visibles del planeta, generando una huella climática gigantesca por decisiones frívolas de diseño y logística, como si el cambio climático no existiera.

Durante décadas hemos pensado el desarrollo desde una lógica incompleta. Evaluamos costos financieros, beneficios económicos, derrama turística y rentabilidad comercial, pero rara vez incorporamos el costo ambiental real de nuestras decisiones. La pregunta correcta ya no es únicamente cuánto cuesta un proyecto, sino cuánto le cuesta al planeta.

Porque cuando un evento genera millones de toneladas de emisiones, produce miles de toneladas de residuos y obliga a movilizar personas a través de un continente entero, la variable ambiental debería dejar de ser solo un detalle para convertirse en el centro de la discusión.

Además de las emisiones asociadas al torneo, el impacto ambiental también se refleja en los residuos que produce. Diversas estimaciones señalan que un partido de fútbol de este Mundial generará, en promedio, alrededor de 54 toneladas de basura, entre envases, alimentos, plásticos y otros desechos generados por miles de asistentes; una cantidad comparable a la producida por un Super Bowl. Si extrapolamos esa realidad a las 16 sedes y a los 104 partidos, así como a los Fan Fest, zonas comerciales, conciertos y actividades paralelas, estaremos hablando de cientos de miles de toneladas de residuos producidos en apenas unas semanas.

El Mundial 2026 también enfrentará otro desafío provocado por el cambio climático. Varias de sus sedes registran cada vez más días de calor extremo. Ciudades como Miami, Houston, Dallas, Monterrey y Guadalajara podrían experimentar temperaturas y niveles de humedad que representen riesgos para jugadores y aficionados.

La ironía es difícil de ignorar: un torneo que aportará significativamente a las emisiones globales tendrá que aplicar protocolos especiales para protegerse de un clima cada vez más extremo. Es como si el problema y la consecuencia se dieran cita en el mismo estadio.

Nadie propone dejar de disfrutar del fútbol ni cancelar la pasión deportiva. La solución pasa por reconocer que los grandes eventos del futuro deben diseñarse de otra manera: más compactos, más eficientes, mejor conectados mediante transporte público y ferroviario, y con criterios ambientales tan decisivos como los financieros.

La verdadera sostenibilidad no consiste en plantar algunos árboles para compensar emisiones. Consiste en evitar generarlas desde el principio. Mientras sigamos organizando algunos de los eventos más grandes del mundo sin considerar plenamente su impacto ambiental, la factura climática seguirá creciendo.

La pasión por el fútbol es universal. La responsabilidad con el planeta también debería serlo.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

CONTRAFUEGO || CNTE, ¡hasta aquí!

Aurelio Ramos Méndez

“No queremos represión, no somos delincuentes, somos maestros y personal administrativo que sale a luchar por sus derechos laborales”. Esto declaró en la antesala de la secretaría de Gobernación la dirigente de la sección XXII de la CNTE, Yenni Aracely Pérez Martínez, y se oyó bien pero resultó inverosímil.

Los profesores agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ciertamente no pueden ser considerados delincuentes –o no todos ni abiertamente–; pero en modo alguno se sostiene la afirmación de que son sólo trabajadores “que salen a luchar por sus derechos laborales”.

Durante casi medio siglo la Coordinadora ha sido una corriente política y sindical en cómoda coexistente y franco y muy rentable entendimiento con los cacicazgos del sindicato magisterial que en sus orígenes dizque se propuso depurar.

En cosa de muy pocos años sus líderes desvirtuaron los fines de esta organización e hicieron de la lucha gremial un jugoso modus vivendi, a costas de los derechos de la población general, víctima del activismo de rasgos punibles.

El charrismo sindical persiste como en los mejores tiempos de Carlos Jongitud Barrios o Elba Esther Gordillo, a despecho de los dirigentes centistas, un puñado de los cuales ha capitalizado regiamente su actividad política. Dinero, diputaciones, senadurías, presidencias municipales, puestos burocráticos y cuanto hueso le resulta apetitoso…

En la actualidad la CNTE –destacadamente el magisterio oaxaqueño—atiende menos los intereses laborales de los docentes que los económicos, políticos y partidistas de sus jefes políticos, y desde hace algunos lustros de los contratantes de sus servicios de agitación y desestabilización.

Vale preguntar qué intereses sirve esta vez el magisterio disidente del SNTE, que emprendió movilizaciones hace meses y las recrudeció en el inicio de la cuenta regresiva para el arranque del Mundial de Futbol, el 11 de junio.

¿Quién mueve los hilos de la CNTE y hasta dónde está dispuesto a llegar en su ánimo de ganar rentabilidad a cambio de hacer polvo la imagen del gobierno federal, al que busca bosquejar autoritario, sin base social, lejano al pueblo, ajeno a reclamos salariales y democráticos, mentirosamente de izquierda?

No cuesta trabajo suponer que, en modo mercenario, al poner de cabeza la capital del país con plantones, estrangulamientos de calles y avenidas y amenazas de bloqueos al aeropuerto, el Metro e infraestructuras y servicios básicos el magisterio “democrático” sirve intereses de la oposición, la derecha pura y dura.

Para nada resulta descabellada tal posibilidad, aunque tampoco es improbable que el intenso activismo y la suma a diario de nuevas exigencias a un pliego de imposible cumplimiento inmediato pueda formar parte de una pantomima maquinada en el seno del gobierno federal. No sería la primera vez que algo así sucediese.

En más de una ocasión, lo mismo en tiempos del PRI o el PAN en el poder, y aun en la 4T, manifestantes a sueldo han sido utilizados para prevenir acciones indeseables de la oposición de turno, mediante la ocupación anticipada de espacios físicos, antes de que puedan ser copados por opositores.

Es llamativo que esta vez la sección XXII desplegó su activismo semanas antes de que empiece a rodar el balón, en prevención quizá de que pudiera ser la oposición la que ocupase lugares emblemáticos como el Zócalo, el Monumento a la Revolución, el Ángel o las inmediaciones del Estadio Ciudad de México con el fin de llevar agua a su molino.

Quienquiera que sea el titiritero de los disidentes, quienes ahora buscan involucrar a la burocracia nacional toda en su modelo de activismo, debe reparar en que empieza a ser patente el fastidio de la sociedad y de ciertas autoridades ante sus desafueros.

Fue elocuente el rapto de enojo del alcalde de Mitla, Esaú López Quero, que salió con su policía a intentar despejar a balazos una carretera.

Mientras el ánimo social frente a los docentes disidentes da señales de hartazgo, los líderes se proponen ampliar su radio de acción vía el fortalecimiento del denominado Frente Nacional en Defensa de la Seguridad Social Solidaria, que aglutinaría al más amplio bloque posible de trabajadores al servicio del Estado.

El señuelo es imposible de ser desdeñado. Se trata de impulsar un nuevo modelo de seguridad social que garantice pensiones dignas. O sea, eliminar el actual sistema de cuentas individuales en las Afores, uno de los cambios más nocivos del periodo neoliberal.

La CNTE, en todo caso, le ha causado un daño enorme a niños y jóvenes de las entidades donde actúa. En el cercenamiento del calendario escolar por el ausentismo de profesores, por sólo mencionar la más obvia consecuencia de medio siglo de perniciosa grilla.

De la calidad educativa mejor ni hablar, y menos del crecimiento de la educación privada, sector en el cual con indecibles esfuerzos económicos se refugian los padres, no porque cualitativamente sea mejor que la pública sino porque al menos el calendario no experimenta recortes.

No nos engañemos. Es mentira, por donde se mire, que “el maestro, luchado, está enseñando”, y que las acciones de la Coordinadora tienden a beneficiar a los sectores populares. 

Medio siglo de intentos por democratizar el SNTE y contribuir a mejorar la educación sólo ha redundado en la conformación de una banda de vividores de un sindicalismo altamente rentable, al cual es menester ponerle un ¡hasta aquí!

Está por verse si los altos niveles de aprobación popular de la 4T sirven para algo en el ámbito del sindicalismo de los maestros.

BRASAS

Miércoles de efemérides aleccionadoras fue el pasado 27 de mayo. Ese día, en 2015, estalló el llamado FIFAgate, el mega escándalo de corrupción –el más sonado en la historia del futbol mundial– por archimillonarios sobornos para la obtención de contratos de televisión y la “elección” de sedes mundialistas. 

Ese día, en Suiza, siete altos directivos de esa Federación Internacional de Futbol Asociación fueron arrestados, a solicitud del Departamento de Justicia gringo, bajo la acusación de crimen organizado, fraude electrónico y lavado de dinero.

Dos días después Joseph Blatter fue reelecto presidente de la FIFA, pero las presiones, dada la magnitud del escándalo, acabaron por tumbarlo del cargo, junto con el titular de la Unión de Asociaciones Europeas de Futbol (UEFA), Michel Platini.

Por indagaciones del FBI en total fueron imputadas 14 personas, nueve dirigentes de la FIFA y cinco ejecutivos del negocio futbolero global.

Algunos libraron la cárcel mediante el resarcimiento de centenares de millones de dólares y otros fueron inhabilitados por décadas. 

Dos años después, el 10 de abril de 2017, fue presentada la postulación conjunta de México, Estados Unidos y Canadá para el Mundial 2026, la cual resultó electa el 13 de junio de 2018.

También el pasado miércoles se cumplieron 50 años de la desaparición en Argentina –1976– del cineasta Raymundo Gleyzer, argentino director de la película México, la revolución congelada, filmada en los inicios del gobierno de Luis Echeverría.

Gleyzer había obtenido permiso para la filmación del mismísimo Echeverría, entonces secretario de Gobernación, luego candidato y Presidente. Fue invitado a grabar la campaña electoral, le fue asignado un lugar en el autobús del candidato; tuvo todas las facilidades, incluido el préstamo de un helicóptero.

Echeverría buscaba recomponer su imagen manchada por la matanza de Tlatelolco, pero ignoraba el perfil ideológico de Gleyzer, aguerrido comunista.

El filme fue estrenado en Buenos Aires el 10 de mayo de 1973. Sólo entonces LEA se percató de que no era la exaltación de la Revolución institucionalizada, sino una dura crítica por los ideales traicionados.

Furioso, vía el general Jaime Jiménez Muñoz, embajador de México en Argentina, el mandatario consiguió que la exhibición fuera suspendida; duró un día en cartelera. En nuestro país fue enlatada más de tres décadas, hasta su proyección en 2007.

Con apenas diez meses en el cargo el general Jiménez Muñoz fue retirado de la embajada cuatro meses después –septiembre del 73– del estreno del filme. Lo relevó Celso Humberto Delgado.

Secuestrado por la Alianza Anticomunista Argentina en 1976, Gleyzer está desde entonces en calidad de desaparecido.

El 27 de mayo, asimismo, fue aniversario del natalicio (1923), en Alemania, de Henry Kissinger, canciller de EU durante los gobiernos de Richard Nixon y Gerald Ford.

En octubre de 1973 le fue otorgado el Nobel de la Paz, pese a su fama de impulsor de la Operación Cóndor, el pacto de militares golpistas sudamericanos para acorralar y reprimir la resistencia de izquierda, y sólo un mes después del derrocamiento en Chile de Salvador Allende.

Fue también el artífice de un proyecto, capitaneado por Pelé, destinado a instalar el futbol soccer de EU entre las principales potencias mundiales.

RESCOLDOS

Nace una estrella. Dirigentes del PAN con Felipe Calderón y Vicente Fox a la cabeza han empezado a reeditar la historia de Xóchitl Gálvez, ahora en la persona de Maru Campos. Apoyados por su influencia en medios de comunicación, la presentan como la revelación política de la temporada. Y van directo a tropezar con la misma piedra…

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

La erosión democrática

Alberto Benítez Tiburcio

En los últimos años, América Latina ha empezado a mostrar una paradoja inquietante: las elecciones perduran, pero la confianza democrática se erosiona. No estamos frente al viejo autoritarismo de los golpes militares. La amenaza contemporánea es más silenciosa: democracias que conservan sus formas, pero pierden legitimidad, eficacia y cohesión social.

Ese es el diagnóstico del más reciente informe del PNUD sobre democracia y desarrollo en América Latina. Un documento incómodo porque obliga a reconocer algo que durante años evitamos admitir: la transición democrática logró abrir las urnas, pero no construyó Estados capaces, sociedades menos desiguales ni ciudadanía con confianza en sus instituciones.

Durante décadas asumimos que bastaba con elecciones competitivas y alternancia para consolidar democracias estables. Pero votar no resolvió la desigualdad, la inseguridad ni la captura institucional por intereses económicos, criminales o facciosos.

La democracia electoral avanzó más rápido que la capacidad del Estado para producir bienestar, justicia y cohesión social. Ahí está el núcleo del problema latinoamericano. La frustración social no surge sólo de la pobreza; nace de la percepción de abandono, de la sensación de que las reglas no operan igual para todos (la revancha de las mayorias) y de gobiernos incapaces de garantizar seguridad, movilidad social o igualdad ante la ley.

En ese vacío prosperan el culto al líder, la antipolítica y los discursos que convierten la frustración en combustible emocional. Pero quizá el deterioro más delicado sea otro: la pérdida de una noción compartida de verdad.

Las democracias liberales dependían de consensos mínimos: que los hechos importan, que existe diferencia entre verdad y mentira y que el adversario político no es un enemigo absoluto. Las redes sociales erosionaron precisamente ese terreno común. La conversación pública dejó de organizarse alrededor de argumentos y comenzó a estructurarse en torno a emociones, algoritmos e indignación permanente.

Cuando desaparece la posibilidad de construir hechos compartidos, la deliberación democrática se vuelve casi imposible. El desacuerdo deja de ser político y se convierte en tribal.

Por eso el desafío latinoamericano ya no puede reducirse a elegir entre más mercado o más Estado. La tarea es reconstruir el pacto democrático sobre tres bases: instituciones eficaces, cohesión social y una cultura pública menos intoxicada por el resentimiento y la desinformación.

El informe del PNUD plantea algo esencial: las democracias necesitan capacidad concreta de gobernar. Un ciudadano vuelve a confiar cuando el transporte funciona, cuando la escuela pública sirve, cuando la justicia llega y cuando el crimen deja de controlar territorios enteros.

Por eso una prioridad central es reconstruir la capacidad estatal. América Latina pasó demasiados años debilitando burocracias técnicas e improvisando administraciones. Ninguna democracia puede generar confianza si cada cambio de gobierno implica empezar desde cero. El Estado necesita continuidad, memoria institucional y servidores públicos de carrera.

El segundo desafío es reducir desigualdades extremas, no sólo por razones morales, sino por estabilidad democrática. Cuando la movilidad social desaparece y el origen pesa más que el talento, la democracia comienza a percibirse como una ficción útil para otros.

Por eso el informe insiste en políticas concretas: educación temprana de calidad, sistemas de salud funcionales, transporte accesible, conectividad digital y empleos formales capaces de reconstruir seguridad material. No se trata de igualar resultados, sino de impedir que millones compitan desde la derrota.

El tercer desafío es recuperar el control territorial frente al crimen organizado. En muchas regiones el Estado ha dejado de ejercer plenamente el monopolio legítimo de la fuerza. Allí donde desaparece la autoridad pública aparecen poderes paralelos que sustituyen funciones estatales y condicionan procesos electorales. La solución no puede reducirse a la militarización. Requiere policías locales profesionales, inteligencia financiera, ministerios públicos funcionales y presencia permanente del Estado.

La otra gran discusión pendiente es la dimensión digital. Durante años las democracias asumieron que las plataformas tecnológicas eran espacios neutrales. Hoy los algoritmos moldean emociones políticas, amplifican la polarización y facilitan campañas de desinformación. El informe propone avanzar hacia una regulación democrática de las plataformas: transparencia algorítmica, combate a redes de manipulación y alfabetización digital desde las escuelas.

Pero quizá la propuesta más profunda sea otra: recuperar la cultura democrática. No basta con tener instituciones formales si desaparece la disposición social para convivir en la diferencia. La región necesita menos épica refundacional y más inteligencia institucional. Menos política basada en enemigos absolutos y más ciudadanía capaz de deliberar.

Las democracias rara vez mueren por un solo golpe. Normalmente se desgastan cuando dejan de resolver problemas concretos y cuando la sociedad pierde la confianza en que vale la pena defenderlas. Esa, precisamente, es la batalla que América Latina todavía está a tiempo de ganar.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista

Poder Judicial de Oaxaca acerca la justicia a comunidades de la Mixteca

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  • Magistradas, jueces y autoridades judiciales dialogaron con habitantes de Tlaxiaco sobre violencia familiar, despojos y conflictos agrarios.

Por Karen Gabriel Vázquez | SDPNoticias

El Poder Judicial de Oaxaca puso en marcha una nueva etapa de acercamiento comunitario con el programa “Justicia más cerca de ti”, estrategia encabezada por la magistrada presidenta Erika María Rodríguez Rodríguez, quien acudió a la Heroica Ciudad de Tlaxiaco junto con juezas, jueces y magistrados para escuchar directamente a habitantes de la región Mixteca.

La jornada marcó un hecho inédito para la zona, ya que por primera vez autoridades judiciales realizaron un encuentro abierto con la población para atender inquietudes relacionadas con la violencia familiar, conflictos agrarios, despojos, robos y demandas por pensión alimenticia, problemáticas que afectan principalmente a mujeres, niñas y niños.
Justicia más cerca de ti” busca acercar servicios judiciales a comunidades de Oaxaca

Durante el encuentro, realizado ante más de 500 personas, Erika Rodríguez aseguró que el objetivo es transformar la manera en que opera la justicia de Oaxaca, dejando a un lado modelos burocráticos y distantes para construir una institución más cercana.

La presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca explicó que este modelo de justicia itinerante pretende generar diálogo directo con la ciudadanía y abrir espacios donde las personas puedan expresar inconformidades y necesidades relacionadas con procesos legales y acceso a derechos.

Además, “Justicia más cerca de ti” contempla mecanismos de conciliación comunitaria para prevenir conflictos antes de que escalen a procesos judiciales o situaciones de violencia, con el objetivo de fortalecer la mediación local y reducir la saturación en juzgados mediante acuerdos construidos desde las propias comunidades.

Por su parte, el alcalde de Tlaxiaco, Jorge Octavio Hernández Martínez, calificó la visita de los magistrados y jueces como un hecho histórico para una región donde muchas personas perciben la justicia como lejana y complicada.

La iniciativa forma parte de las acciones del Poder Judicial de Oaxaca para fortalecer el acceso a la justicia, especialmente en municipios con alta dispersión territorial y rezagos institucionales.

Fuente: https://www.sdpnoticias.com/estados/oaxaca/poder-judicial-de-oaxaca-acerca-la-justicia-a-comunidades-de-la-mixteca/

Magistrada Erika Rodríguez, entre las mujeres mejor evaluadas del país en impartición de justicia

La magistrada presidenta del Poder Judicial de Oaxaca, Erika María Rodríguez Rodríguez, se colocó como la quinta mujer mejor evaluada del país entre las y los titulares de los Tribunales Superiores de Justicia de México, de acuerdo con la más reciente encuesta nacional de GobernArte.

Con un 22.8% de aprobación ciudadana, también se ubicó en el lugar número 15 del ranking nacional, destacando entre las posiciones mejor evaluadas a nivel país.

Este reconocimiento refleja no solo el trabajo institucional que se impulsa desde Oaxaca, sino también el avance de las mujeres en espacios históricamente reservados para los hombres. Hoy, más mujeres siguen abriendo camino con liderazgo, compromiso y cercanía con la ciudadanía.

La encuesta fue realizada del 28 de abril al 3 de mayo de 2026 para medir el nivel de conocimiento y aprobación ciudadana de los poderes judiciales estatales y se puede consultar en el enlace: https://gobernarte.com.mx/ranking-tribunales-4-de-mayo-2026/

La trampa moral de la meritocracia

Alberto Benítez Tiburcio

A raíz de mis artículos sobre La revancha de las mayorías y La revancha contra la meritocracia, recibí comentarios que compartían una preocupación común: el riesgo de explicar el malestar social únicamente desde las estructuras económicas y terminar diluyendo la responsabilidad individual. Varias personas me decían, en esencia, que una sociedad tampoco puede sostenerse si desaparecen el deber, el mérito, la disciplina y la exigencia personal; que culpar siempre al sistema termina produciendo ciudadanos sin responsabilidad y democracias incapaces de premiar el esfuerzo legítimo.*

La objeción me pareció valiosa porque revela algo profundamente arraigado en nuestra cultura política contemporánea: la convicción de que el mérito explica naturalmente el lugar que cada quien ocupa en la sociedad. Lo interesante es que esa idea suele asumirse como sentido común, no como ideología. 

Mi crítica nunca ha sido contra el mérito ni contra el esfuerzo. Una sociedad que deja de reconocer la disciplina, el trabajo bien hecho y la excelencia termina inevitablemente premiando la mediocridad. Tampoco defiendo una cultura del subsidio permanente ni una política que sustituya indefinidamente la responsabilidad individual. 

Pero una cosa es defender el mérito y otra muy distinta convertir la meritocracia en doctrina moral para justificar el orden social completo. En una competencia donde las condiciones de arranque son razonablemente semejantes, el mérito  no solo es legítimo: es justo.

El problema es que la vida social casi nunca funciona así. No compite desde el mismo punto quien nace con redes familiares sólidas, buena escuela, seguridad, tiempo libre y capital cultural, frente a quien crece entre violencia, precariedad, mala alimentación, transporte deficiente y sistemas educativos rotos. Decirles a ambos que el resultado depende exclusivamente de “echarle ganas” no es una defensa del esfuerzo. Es una ficción moral conveniente solo para quienes ya partieron con ventaja.

Ahí aparece la crítica más importante a la meritocracia contemporánea. Durante años nos hicieron creer que habíamos dejado atrás las viejas aristocracias hereditarias. Pero en realidad sólo cambiamos la forma de reproducir privilegios. Antes se heredaban tierras y apellidos. Hoy se heredan escuelas, redes, credenciales, idiomas, estabilidad emocional, tiempo y acceso a instituciones de élite.

El privilegio dejó de presentarse como privilegio y empezó a presentarse como mérito. Ésa es la gran trampa que señala Daniel Markovits: la meritocracia moderna ya no corrige desigualdades; las administra y las reproduce. El sistema premia habilidades y trayectorias que, en gran medida, fueron construidas previamente por ventajas familiares, económicas y culturales. Después convierte ese resultado en evidencia de virtud individual.

La consecuencia no es sólo económica. Es moral. El ganador desarrolla la convicción de que merece completamente su posición. El perdedor termina sintiendo que merece su fracaso. La desigualdad deja entonces de verse como problema estructural y se transforma en juicio moral sobre las personas.

Ahí la meritocracia deja de ser un mecanismo de movilidad y se convierte en una pedagogía de humillación. El problema es una cultura que convierte el éxito económico en superioridad humana y el fracaso material en insuficiencia personal.

Esa lógica ha erosionado silenciosamente la empatía social. Si todo depende exclusivamente del esfuerzo individual, la solidaridad empieza a parecer injustificada. El pobre deja de ser víctima de circunstancias complejas y se convierte en sospechoso de su propia pobreza.

El viejo “échaleganismo” latinoamericano terminó funcionando muchas veces como coartada moral del abandono.

Pero tampoco la respuesta puede ser negar el valor del esfuerzo o romantizar la pasividad. Una sociedad sana necesita responsabilidad individual, exigencia y disciplina. El punto está en el equilibrio. Mérito sin igualdad mínima de condiciones se convierte en privilegio maquillado. Igualdad sin mérito termina derivando en mediocridad administrada.

El verdadero desafío democrático consiste en construir un piso común suficientemente digno para que entonces sí el mérito pueda operar con legitimidad. Educación pública sólida, acceso real a salud, seguridad, movilidad social, instituciones funcionales y mercados menos capturados. No para eliminar diferencias naturales entre personas, sino para impedir que el origen determine de manera casi irreversible el destino.

Porque una democracia termina fracturándose cuando millones sienten que el sistema está diseñado para que unos pocos ganen siempre, mientras al resto sólo se le pide paciencia y resiliencia emocional.

Ahí conecta esta discusión con el fenómeno más amplio que he venido planteando en artículos anteriores: la revancha de las mayorías. El resentimiento social no nace únicamente de la pobreza. Nace de la humillación. De la sensación de haber sido excluido, olvidado y, además, culpado por esa exclusión.

Cuando esa sensación se acumula durante demasiado tiempo, la política deja de ser deliberación racional y comienza a convertirse en ajuste de cuentas emocional.

Por eso la salida no puede consistir ni en destruir la idea de mérito ni en seguir adorándola como religión civil. En el fondo, ésa es la pregunta verdaderamente democrática de nuestro tiempo: cómo reconstruir igualdad sin matar la excelencia y cómo defender el mérito sin convertirlo en justificación de la desigualdad.

*Entre las respuestas recibidas destaca una carta particularmente inteligente y provocadora del Dr. Arturo Vásquez Urdiales, cuya reflexión ayudó a enriquecer este debate.  

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Busca Poder Judicial de Oaxaca llevar justicia a las comunidades: magistrada Erika Rodríguez

Por Alejandro Páez | Crónica

  • La presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca, , Erika María Rodríguez Rodríguez, sostuvo que la justicia no comienza en los tribunales, sino en los municipios.

Con el objetivo de llevar la justicia a las comunidades, el Poder Judicial de Oaxaca lanzó un modelo de pacificación comunitaria que busca capacitar y brindar formación especializada en resolución de conflicto a alcaldes y autoridades tradicionales como síndicos e integrantes del Consejo de Ancianos, que fungen como los primeros mediadores en problemas en sus localidades antes que un juez.

La presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca, , Erika María Rodríguez Rodríguez, sostuvo que la justicia no comienza en los tribunales, sino en los municipios.

En ese sentido, la titular del Poder Judicial en esa entidad, anunció la puesta en marcha del “Diplomado de Formación de Facilitadores/as Comunitarios y Agentes de Paz”, que consiste en dar formación especializada en resolución de conflictos en comunidades indígenas a alcaldes y autoridades tradicionales como síndicos e integrantes del Consejo de Ancianos como primera línea de resolución y pacificación antes de llegar a los tribunales.

La apuesta no es menor. Mientras buena parte del país enfrenta sistemas judiciales saturados y niveles crecientes de violencia social, Oaxaca apuesta a las alianzas con las propias comunidades para impulsar el diálogo como herramienta de convivencia pacífica.

La formación especializada que recibirán las autoridades comunitarias se centrará en resolución de conflictos, justicia restaurativa, perspectiva de género y mediación intercultural, entre otros aspectos orientados a fortalecer las capacidades de los facilitadores para prevenir la violencia y construir acuerdos desde el entendimiento.

En esta primera fase del diplomado se capacita a personas de 39 municipios de la Costa, Sierra, Istmo, Cuenca, Valles Centrales y Mixteca.

Con ello, Oaxaca busca convertirse en punta de lanza de un modelo de pacificación comunitaria que, de funcionar, podría marcar ruta para otras regiones del país donde el sistema formal de justicia sigue siendo lento, distante y, muchas veces, insuficiente.

La magistrada Rodríguez Rodríguez explicó que el proyecto forma parte de la estrategia MASComunidad, un proyecto inédito con el que Oaxaca traslada la construcción de la justicia fuera de los tribunales para llevarla directamente a las comunidades.

La iniciativa contempla la creación de Centros de Paz Comunitarios operados por facilitadoras y facilitadores formados en mecanismos alternativos de solución de conflictos, con la intención de convertir el diálogo y la mediación en la primera línea de atención social.

La meta es que estos espacios permanezcan más allá de los cambios de gobierno y se consoliden como estructuras comunitarias permanentes para prevenir la violencia contra la mujer y fortalecer la convivencia armónica.

Así, la iniciativa se construye desde la diversidad de pueblos, lenguas y formas de organización comunitaria, con la participación de hablantes de zapoteco, mixteco, chinanteco y mazateco; mujeres y hombres de distintas regiones; profesionistas y autoridades comunitarias sin formación universitaria.

Fuente:
https://www.cronica.com.mx/nacional/2026/05/15/busca-poder-judicial-de-oaxaca-llevar-justicia-a-las-comunidades-magistrada-erika-rodriguez/#google_vignette

Asesorará Infonavit a trabajadores sobre opciones de crédito en Oaxaca

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• El 19 de mayo, de 10:00 a 18:00 horas, se llevará a cabo una Feria de Crédito con el fin de informar a los derechohabientes.
• También se brindará asesoría sobre el Programa de Vivienda para el Bienestar y se informará a los acreditados sobre los beneficios que obtuvieron los créditos que eran impagables, con la aplicación de INFONAVIT Solución Integral.

El INFONAVIT llevará a cabo su Feria de Crédito en Oaxaca, Oaxaca el próximo 19 de mayo, de 10:00 a 18:00 horas, con el propósito de asesorar a las y los trabajadores sobre las opciones de crédito.
Las y los asistentes a esta feria, con sede en la Cooperativa Cruz Azul en Oaxaca (avenida Cooperativismo #7, colonia Ciudad Lagunas), podrán:
• Solicitar información sobre créditos para adquirir una vivienda o terreno, así como para pagar una hipoteca del banco.
• Recibir asesoría sobre Mejoravit solo para ti, para mejorar, ampliar o reparar su hogar.
Las personas que cuenten con al menos seis meses de antigüedad laboral, ganen entre uno y dos salarios mínimos y no cuenten con crédito INFONAVIT podrán informarse sobre el Programa de Vivienda para el Bienestar. Durante la feria también podrán actualizar sus datos de contacto, ya que el Instituto notificará directamente a las personas preseleccionadas.

Además, las personas acreditadas que acudan a la feria recibirán atención sobre el programa Solución Integral (SI), que permite sanear y reestructurar créditos que eran impagables, así como revisar las nuevas condiciones de su financiamiento y verificar si son elegibles para liquidación, reducción de saldo o beneficios como tasas de interés y mensualidades más bajas.

El INFONAVIT facilita sus trámites gratuitos, sin intermediarios, bajo la premisa de que la vivienda es un derecho humano y no una mercancía.

Día del profe

Carlos R. Aguilar Jiménez

De los días que se conmemoran o celebran en Oaxaca, el más importante astronómicamente es el ocho de mayo, el día ascio y el 24 de diciembre, el solsticio, o religiosamente, Semana Santa, asociada con el primer plenilunio después del equinoccio boreal y, socialmente, el día del profe, fecha de bloqueos, plantones, barricadas, huelgas y abandono de aulas dejando a los niños de escuelas públicas sin aprendizaje ni conocimientos esenciales, porque lo que más les interesa, es la política antes que la docencia, la instrucción de niños, quienes debieran ser su prioridad y privilegio.

No existe profesión más noble que la docencia, enseñar a una niña a leer, escribir, contar, abstraer, dudar, pensar críticamente y todo lo que involucra el proceso intelectual, en una era en que el conocimiento científico, tecnológico, digital como base del éxito de quienes pretenden obtener movilidad social, procurando mejorar su calidad de vida, salud, agudeza y comprensión de las cosas y circunstancias para construir un mundo mejor para ellos, sus hijos y los demás.

Gracias a los conocimientos científicos que enseñan catedráticos de países desarrollados, tenemos teléfonos celulares, GPS, Google maps, tomografías, vacunas, medicamentos, aviones, satélites, trenes, anestésicos, antibióticos, computadoras, electricidad, microprocesadores y millones de artefactos que a diario utilizamos y que, a sus inventores, bien enseñados por sus maestros, o dueños de patentes proporcionan riqueza, que luego invierten en más investigación y conocimientos.

Son así, los catedráticos, (no los profes), que enseñan bien a extraer raíz cuadrada, algebra, trigonometría, calculo diferencial, estadística y probabilidad, quienes forman profesionistas lógico- matemáticos: ingenieros, físicos, biólogos, químicos, etc., que serán quienes crearan nuevas empresas y negocios o encontrarán buenos empleos, no obstante, en Oaxaca, los profes, quienes debieran enseñar con entusiasmo y profesionalismo estos conocimientos, mejor enseñan: resistencia social, dizque ciencia ancestral, conocimientos indígenas, medicina tradicional y otras cosas raras o animistas que nunca servirán para superar un examen de licenciatura y menos algún doctorado.

Los profes, dejando a un lado la ciencia, quieren que los niños, como ellos, sean combatientes ideológicos, luchadores sociales, lideres políticos, bailarines de guelaguetza, oradores de mítines o asambleas de pueblo y defensores de tradiciones, abusos y malas costumbres, dejándolos al margen de la tecnología digital, astronáutica, ingeniera, y todas las disciplinas del conocimiento que hoy son fundamentales para el progreso y desarrollo, porque como dijo Carl Sagan; “Hemos creado una sociedad basada en ciencia y tecnología, en la que básicamente nadie sabe de ciencia y tecnología”, y en la que en México a la SEP le interesa más el futbol o el comunismo, que los algoritmos, inteligencia artificial o la comprensión de conceptos y abstracciones de la naturaleza y universo.   

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

El nacionalismo es una enfermedad

Carlos R. Aguilar Jiménez

“El nacionalismo es una enfermedad que se cura viajando”, escribió y defendió el filósofo francés Voltaire, quien vivió en Paris y otras ciudades de Europa y sabía que, si bien Paris podría considerarse la ciudad mas bella del planeta y la cultura francesa podría ser modelo y ejemplo para el mundo, el hecho que viajara y conociera otros lugares, (los viajes ilustran,…a los ilustrados) le hacía ubicarse y facilitaba entender que ningún nacionalismo o patriotismo tiene importancia, sino que es una “enfermedad” que ataca a quienes, sin haber viajado a otros países creen que su nación es la mejor, como aquellos patrioteros que dicen que: “como México no hay dos”.

Qué bueno que como México no hay dos, porque uno, con monstruosa inseguridad, decenas de miles de desaparecidos (muertos), corrupción política extrema, asesinatos, mucho más que en países en guerra, además de extorsión, cobro de piso, impunidad al 99 %, polarización social, resentimiento individual exacerbado por el gobierno, delincuentes y criminales organizados, narcos protegidos y millones de pobres, con un México… es suficiente para el mundo.

Ser nacionalista y defender una nación es ideología que sirve a gobernantes, caudillos, lideres o partidos políticos para mantenerse en el poder, utilizando publicidad para hacer creer a la gente que debe defender su soberanía y nación incluso con la vida, cuando lo cierto, como demuestra la historiografía, los hechos, no la interpretación, es que, excepto algunas guerras, casi todas han sido para defender ideologías de políticos: nazis, maoístas, zapatistas, maderistas o lo que sea se les ocurra a los gobernantes que envían a morir millones, mientras ellos desde sus oficinas contemplan las batallas y masacres.

Todos somos terrícolas, humanos, descendemos de ancestros africanos y nos consideramos nacionalistas únicamente porque así nos adoctrinan y adiestran con himnos nacionales, banderas, historias inventadas de héroes, que no fueron héroes, como la batalla del 5 de mayo o de los niños héroes, Si se es militar y ese es el trabajo del soldado, que mate o lo maten en la guerra es normal, pero si se es un ciudadano común, pretender matar o morir por un pedazo de tierra al que llamamos nación, es un sinsentido, es absurdo, a menos que ya se este suficientemente alienado para que alguien este dispuesto a matar a otro por ser extranjero, excepto en invasiones o irrupciones, claro está.

En estos días se habla de defender la soberanía, y podría decirse que es correcto si se tratara de una guerra de invasión y conquista, no obstante, si quien argumenta que” un soldado que cada hijo te dio”, se caracteriza por dudosa reputación, ideologías, polarización social y defender lo indefendible, entonces ningún nacionalismo es válido y solo es una enfermedad que se cura viajando.     

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