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El termómetro y el lobo: dos alarmas que nadie quiere oír

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Ernesto Ruiz

  • Errar es de humanos, pero convertir el error en política de Estado y además cobrar un sueldo público por ello, eso es puro talento gubernamental

Vivimos en una época de profundas contradicciones. Por un lado, la ciencia global nos ofrece diagnósticos con una precisión jamás vista sobre el estado del planeta; por el otro, la política electoral y económica insiste en tomar decisiones que ignoran, de forma deliberada, la evidencia científica. En esta semana, dos eventos distintos pero ligados por el mismo hilo conductor, nos recuerdan que el costo de poner el cálculo político por encima del conocimiento técnico puede ser alto.

La primera alarma proviene de las Naciones Unidas y de la Organización Meteorológica Mundial. El más reciente informe sobre el estado del clima global confirma que la temperatura media de la Tierra ya superó en +/- 1.45°C el promedio de la era preindustrial (1850 a 1900), registrando los años más cálidos de los que se tenga memoria instrumental. Más preocupante es que en las superficies continentales el incremento medio ha tocado picos superiores a los 2.0°C, mientras que las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) alcanzaron un récord de aproximadamente 420 partes por millón (ppm), lo que significa un incremento de nivel del 150% superior al de la era anterior a la industrialización.

La advertencia de la ONU no es superflua: cada décima de grado de calentamiento adicional no solo altera las gráficas; se convierte en sequías prolongadas, pérdida de productividad agrícola, incendios de ecosistemas y un ritmo de deshielo en los polos que acelera el aumento del nivel del mar. La ciencia nos está diciendo que la barrera de los 1.5°C dejó de ser un escenario lejano para convertirse en una realidad, un aviso de que ya estamos cruzando el umbral.

Al mismo tiempo que la ONU llama a coordinar la supervivencia colectiva, desde Washington se gira el timón en la dirección opuesta. La administración del presidente Trump ha ordenado revisar y flexibilizar el estatus de protección del lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi), abriendo la puerta para su cacería en favor de las demandas del sector ganadero.

El caso del lobo mexicano es un paradigma. Este fue casi erradicado por completo a mediados del siglo XX debido a campañas sistemáticas de envenenamiento y cacería, la especie logró ser salvada de la extinción total gracias a la Ley de Especies en Peligro de 1973. A partir de apenas siete ejemplares capturados y mantenidos en cautiverio, con un gran esfuerzo biólogos de ambos lados de la frontera lograron criar y reintroducir una población que hoy ronda apenas los 319 individuos en libertad en E.E.U.U. y una cifra similar en México.

La especie enfrenta un grave problema genético que la mantiene al borde de la fragilidad, ya que su descendencia es equivalente a estar emparentando entre hermanos. En lugar de invertir más en su viabilidad genética, hoy el argumento político para autorizar su abatimiento es el supuesto impacto económico en las granjas. Sin embargo, los propios datos oficiales del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos desmienten el mito: los informes del USDA confirman que la depredación por lobos representa menos del 0.2% (e históricamente menos del 1%) de las pérdidas totales de ganado en ese país, siendo las causas más graves, por mucho, las provocadas por enfermedades, condiciones meteorológicas extremas, problemas en el parto e incluso ataques de perros domésticos.

Permitir la cacería de una especie en recuperación evidencia que se ignoran los datos de las propias agencias gubernamentales, como consecuencia se destruyen décadas de inversión biológica y se rompe la conectividad ecológica en la Sierra Madre Occidental y el suroeste de E.E.U.U.

Tanto en la crisis climática como en la gestión de la biodiversidad, la lógica dominante parece ser la misma: la ciencia y las agencias técnicas aportan datos duros para la sostenibilidad a largo plazo, pero la agenda política dispone de atajos inmediatos para complacer a un grupo de intereses económicos o electorales.

No podemos seguir gestionando el planeta con la miopía del calendario político. Cuando la toma de decisiones ignora la evidencia científica, el resultado no es un desacuerdo ideológico más, sino la destrucción irreversible del patrimonio natural que sostiene la vida humana. Si permitimos que el interés del momento aplaste el conocimiento acumulado, no habrá discurso político que nos proteja de las consecuencias.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Realiza Infonavit brigada de promoción y servicios en Huajuapan de León

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● La atención se brindará el martes 8 y miércoles 9 de septiembre, para asesorar a las y los trabajadores sobre las opciones crediticias y soluciones de pago que ofrece el Instituto.
● También se brindará información sobre el Programa de Vivienda para el Bienestar y la aplicación de INFONAVIT Solución Integral para los créditos que eran impagables.

El INFONAVIT instalará un módulo de atención en Huajuapan de León, Oaxaca, con el objetivo de acercar sus diferentes productos de financiamiento, además de ofrecer alternativas de pago a quienes enfrentan dificultades para cubrir sus mensualidades.

La atención se brindará el martes 8 de septiembre, de 10:00 a 19:00 horas, y el miércoles 9 de septiembre, de 09:00 a 15:00 horas, en el estacionamiento del Soriana, ubicado en la calle 5 de Febrero, colonia Tepeyac.

Las y los asistentes también podrán:
• Recibir asesoría sobre los créditos para comprar vivienda nueva o existente, así como para adquirir un terreno.
• Solicitar un financiamiento para construir, reparar y mejorar su patrimonio o para pagar una hipoteca bancaria.
• Recibir asesoría sobre los diferentes apoyos que tiene el Instituto para las personas que tengan dificultades para pagar su crédito.
• Obtener una reestructura para poner al corriente su financiamiento.

Las personas que tengan un crédito que era impagable recibirán información sobre los beneficios que obtuvieron con la implementación del programa INFONAVIT Solución Integral, los cuales van desde reducciones importantes al saldo, la tasa de interés o la mensualidad, hasta la liquidación completa del financiamiento.

Además, los interesados también podrán recibir información acerca del Programa de Vivienda para el Bienestar, impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el cual permite adquirir vivienda a trabajadores que ganan entre uno y dos salarios mínimos, tienen al menos seis meses de antigüedad laboral y no cuentan con un crédito hipotecario.

Es importante que las y los derechohabientes actualicen sus datos personales: teléfono, correo electrónico y dirección, en Mi Cuenta INFONAVIT (www.micuenta.infonavit.org.mx) o en los Centros de Servicio del Instituto. En el INFONAVIT todos los trámites son gratuitos y sin intermediarios, bajo la premisa de que la vivienda es un derecho, no una mercancía.


Tecnofascismo

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Alberto Benítez Tiburcio

Durante siglos, uno de los principales problemas de la política fue bastante fácil de identificar: siempre alguien tenía demasiado poder. Lo tuvieron los reyes, las aristocracias, el clero y los señores feudales y, después los caudillos, los dictadores y los partidos únicos. Cambiaron las justificaciones y los instrumentos, pero permaneció el problema: quien acumula suficiente poder siempre enfrenta la tentación de abusar de él para conservarlo y acrecentarlo.

Buena parte de la historía política de la humanidad puede entenderse como el lento aprendizaje de esa lección. Al monarca se le opusieron parlamentos y límites; al gobierno, constituciones; al presidente, congresos y tribunales e incluso a las mayorías, derechos fundamentales. Con el paso del tiempo descubrimos algo elemental: el poder sin límites termina produciendo abusos, incluso cuando comienza con buenas intenciones.

El constitucionalismo se ha encargado de poner límites al poder para garantizar derechos y nos enseñó que no basta preguntarnos quién gobierna, sino cuánto poder tiene, qué puede hacer con él y quién puede detenerlo. La democracia agregó otra pregunta: ante quién rinde cuentas. Gobernar dejó de ser un derecho del poderoso para convertirse, al menos idealmente, en una función temporal concedida por los ciudadanos.

Resulta paradójico que, después de siglos construyendo mecanismos para contener el poder, contemplemos con relativa naturalidad algunos de los poderes privados más grandes de la historia. Empresas capaces de moldear la opinión pública a conveniencia, almacenar cantidades extraordinarias de información y preferencias personales, desarrollar inteligencia artificial y decidir mediante algoritmos buena parte de la información que recibimos.

Gil Durán advierte sobre este fenómeno en The Nerd Reich: Silicon Valley Fascism and the War on Democracy. Lo llama tecnofascismo y la describe como una corriente surgida alrededor de una parte de las élites tecnológicas que considera a la democracia demasiado lenta, ineficiente e irracional, y que imagina sociedades administradas mediante estructuras privadas, tecnológicas y corporativas con la eficiencia con la que se dirige una empresa.

Conviene evitar la caricatura. Silicon Valley no es ideológicamente homogéneo y sería absurdo presentar a la tecnología como enemiga de la democracia. Internet democratizó el conocimiento y la inteligencia artificial puede ampliar enormemente nuestras capacidades. El problema comienza cuando riqueza, información y capacidad de influencia se concentran hasta transformarse en poder político sin los controles que normalmente exigimos a quien lo ejerce.

La democracia tiene algo particularmente incómodo para quienes están convencidos de saber más que los demás: parte de una noción de igualdad que cuenta personas, no capacidades. El voto de un multimillonario vale lo mismo que el de un desempleado, por tanto inguna superioridad económica, intelectual o tecnológica concede el derecho a gobernar a los demás.

Desde la lógica tecnoempresarial, semejante sistema puede parecer desesperante. Hay que convencer, negociar, formar mayorías, así como tolerar oposiciones y críticas. La democracia es lenta porque hemos decidido que ejercer poder debe ser difícil. El poder absoluto suele ser mucho más eficiente y expedito, pero también mucho más peligroso.

El problema aparece cuando una parte de esas élites ya no se limita a imaginar alternativas a la democracia. Algunos líderes tecnológicos participan directamente en el poder político. Peter Thiel y una red de empresarios tecnológicos financiaron el ascenso de JD Vance al centro del poder estadounidense. La frontera entre poder tecnológico y poder político comienza así a volverse menos clara.

Pero la influencia puede ser todavía más sutil. Cambridge Analytica utilizó datos obtenidos de millones de usuarios de Facebook para construir perfiles de votantes y dirigir publicidad política de manera individualizada con miras a influir en elecciones democráticas. El precedente es inquietante: no hace falta alterar las urnas si se puede intervenir antes en la información y en los mensajes con los que cada ciudadano toma decisiones electorales.

Ahí aparece una nueva vulnerabilidad democrática. Plataformas que conocen nuestros intereses, temores y hábitos pueden influir en qué información vemos, qué asuntos consideramos importantes y qué mensajes políticos llegan a nosotros. El ciudadano conserva formalmente su voto, pero las condiciones en las que forma su preferencia electoral pueden estar siendo moldeadas e influidas por actores privados con agenda propia.

Así entra a escena una de las virtudes de la representación política. Podemos criticar a nuestros diputados, partidos y gobiernos, muchas veces con razón, pero un representante democrático puede ser removido. Un presidente termina su mandato, un diputado puede perder una elección y un partido puede ser expulsado del gobierno. La representación no garantiza buenos gobernantes; garantiza algo quizá más importante y eso es que nadie tenga un derecho permanente a gobernar.

La pregunta se vuelve entonces incómoda. ¿Cómo destituye una sociedad al propietario de una infraestructura digital de la que depende buena parte de su conversación pública? ¿Ante quién responde una empresa capaz de conocer sobre millones de ciudadanos más de lo que cualquier gobierno habría podido imaginar hace apenas unas décadas? Esos poderes fácticos siguen pobremente regulados y su rendición de cuentas es bastante limitada.

La respuesta no consiste en combatir la tecnología. Necesitamos inteligencia artificial, empresas innovadoras y mejores herramientas digitales. Una sociedad que le tenga miedo al futuro terminará perdiéndolo. El siguiente desafío del constitucionalismo será hacer con el poder tecnológico lo que antes hicimos con otros poderes: reconocerlo, transparentarlo y ponerle límites.

Así llega la verdadera advertencia del tecnofascismo. Una democracia puede conservar sus elecciones, sus congresos y sus libertades formales y, sin embargo perder poco a poco el control sobre las condiciones en las que sus ciudadanos deciden. 

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

CONTRAFUEGO || Atisbos de violencia electoral

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Aurelio Ramos Méndez

Inquietantes indicios de desestabilización e incluso de física violencia, a base de espolear al narcotráfico y otras expresiones de delincuencia organizada, se observan en el ambiente preelectoral con miras al 2027, y tempraneramente el 2030, señales éstas que imponen la pregunta de hasta dónde están dispuestos a llegar los antagonistas del régimen en el lance de intentar regresar por sus fueros.

La pregunta no es descabellada a la luz de una serie de hechos de violencia ocurridos durante días previos al II Informe de la presidenta Sheinbaum, de los cuales los más elocuentes fueron la explosión de un coche-bomba frente a una estación de policía municipal, en Ojocaliente, Zacatecas, y el apagón que dejó ocho horas sin electricidad a cuatro estados del sureste.

Doscientos kilos de explosivos fueron utilizados presuntamente por el Cartel Jalisco Nueva Generación en el acto de narcoterrorismo, corolario de una sucesión de hechos de alto impacto sucedidos en un estado donde, a decir de autoridades estatales y federales, la violencia se ha reducido de manera drástica.

Entre 2021 y 2026 los homicidios dolosos pasaron de 4.5 a 0.2, pero a pocas semanas del informe presidencial extrañamente se exacerbó la violencia a base del uso de explosivos. 

En Villa García fue detonada una motocicleta, en el municipio de Tabasco patrullas de la policía estatal fueron atacadas con dinamita, y a finales de julio diez cuerpos sin vida –empresarios, funcionarios, políticos—aparecieron colgados en diversos puntos del estado.

No se requiere perspicacia y menos perversidad para intuir que tales hechos pudieron tener relación con la inminencia del II Informe, sobre todo si se reparara en la absoluta incredulidad con que la oposición ha recibido los datos sobre el estado que guarda la nación.

La estrategia es simple: se descree de la acción gubernamental y en el páramo informativo se arremete contra la autoridad a punta de mentiras y aun mediante la comisión de actos violentos, que luego les son adjudicados a manos anónimas y malintencionadas, cuando no al propio gobierno.

Un comentarista de tardía vocación libertaria escribió que el Informe “fue una catarata de cifras inverificables y de frases hechas en el anterior sexenio, puestas en interdicho por las noticias del día. Por ejemplo, la soberanía energética quedó enmarcada en un megaapagón que oscureció cuatro estados del sureste. La presumida seguridad pública tuvo como telón de fondo las llamas de otro coche-bomba…”.

Tan claras son las cifras sobre baja de la violencia en Zacatecas y el país en general, que lo dicho por el periodista aludido semeja el grito “¡al ladrón…!”, cuya finalidad apunta a cubrir el contraescape del verdadero delincuente.

Añádase que, aquejado de aguda amnesia, el comentarista de marras criticó el estado ciertamente deplorable de la educación, en especial “la lluvia de becas” para estudiantes y el registro de medio millón de alumnos menos –por causas multifactoriales– en primaria.

Omitió que la educación nacional está como está entre otras cosas por el pernicioso cacicazgo instaurado en el sector educativo por su patrón vitalicio Carlos Salinas, que duró ¡un cuarto de siglo!, con la hoy expresidiaria Elba Esther Gordillo –imputada de lavado de dinero y delincuencia organizada—como tosco monigote.

Si extraño fue el recrudecimiento de la violencia en Zacatecas, no menos raro resultó el apagón del sureste, que la CFE atribuyó en principio a actos vandálicos bajo investigación.

¡Vandalismo es grafitear puentes peatonales o incluso romper vidrieras comerciales! Dañar la infraestructura eléctrica, subestaciones o torres de alta tensión, habla de otra cosa. 

El daño que dejó sin energía a 750 mil usuarios en Yucatán, Campeche, Chiapas y Quintana Roo, a horas del Informe, afectó a dos líneas de transmisión de alta tensión de 400 kilovoltios. ¡Que vándalos tan oportunos!

Estos y otros hechos en apariencia imponderables, que dejan entrever quién o quiénes verdaderamente tiene conexiones y mando sobre la delincuencia y pueden manipularla a conveniencia, imponen a las autoridades la obligación de mantenerse ojo avizor de cara a los comicios.

Tranquiliza el que, entre el cúmulo de datos y frases esperanzadoras del II Informe, destacó la notificación al 70 por ciento de mexicanos satisfechos con el gobierno, en el sentido de que “somos parte del proyecto de la Cuarta Transformación de la vida pública.

“¡Que nadie se equivoque: aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos; lo único que hay es la defensa del pueblo de México y su dignidad!”.

Porque entre quienes podrían estar atizando la violencia se cuentan los que interpretan como rompimiento la ausencia de referencias al expresidente López Obrador en el mensaje presidencial…

Omisión que, en realidad, fue elemental estrategia política dado el vendaval generado por la omnipresencia del tabasqueño en el Informe Uno. Algo acordado en clave de José Alfredo: “Si te acuerdas de mí, no me menciones”.

BRASAS

De simuladores está infestada la política. Por más que no se ha percatado de ello la oposición, mangoneada por lo más maloliente del panismo y el priísmo. O ésta, más que simuladora, es cínica.

Con inusitada ira los voceros mediáticos de la oposición le exigen a Morena y la 4T que expliquen las razones por las cuales pasaron del apoyo al abandono en condición de paria al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

El cambio de actitud, en efecto, se produjo tan pronto el mandatario dio por finalizada su licencia y regresó inopinada y fugazmente al cargo.

Los rivales de la 4T consideraron ese lance prueba indiscutible de rompimiento y reto del expresidente y la corriente más radical del partido en el poder –proveniente ésta, ¡uy nanita!, del comunismo– con la jefa del Estado. 

Si esto no es así, si no hay desafío, aducen los antagonistas del régimen, que los cuatroteístas expliquen tal cambio frente a Rocha. Y concluyen: “No lo hacen porque son unos simuladores”. 

Está claro. Buscan partir en dos, o mejor, pulverizar al morenismo, y para ello satanizan a los “radicales” acaudillados –se entiende– por El Peje

Esto, pese a que la concepción pejista del ejercicio de gobierno ya no es porvenir sino cosa del pasado, y sin pizca de comunismo.

“Hace algunos años, no muchos, los comunistas abandonaron su ideal de la dictadura del proletariado y se pasaron del lado del ideal democrático.

“Muy bien, pero nunca dijeron por qué.

“No le dieron explicaciones a nadie y así llegaron al poder en México.

“Hoy todavía hay algunos asombrados por el giro dictatorial que toma el país con la destrucción de las instituciones del Estado democrático-liberal”.

Tanto como la delirante y trasnochada clasificación de Amlo y sus “radicales” como comunistas, sorprende la amnesia –o el cinismo– de los anti 4T.

Ninguno de los voceros mediáticos de la actual oposición les pidió explicaciones a los falsos priistas de mediados de los 80.

Mediante simulación, dinero a carretadas y fraudes electorales, aquellos farsantes se quedaron tres décadas en el poder.

En aquel tiempo, el abanderado de “la nueva derecha” en nuestros pagos, Carlos Salinas, se montó en el PRI y a base de fingimiento causó un cisma que obligó a la línea más progresista poner tienda aparte.

Disfrazado de revolucionario llegó al poder a privatizar a precio de regalo el patrimonio nacional, profundizar la desigualdad social y forjar una élite corrupta y desnacionalizada hoy aun pataleante.

¡Simuladores de marca!

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Debemos darle gracias a la naturaleza o las deidades que corresponda por la justicia inmanente que se ha cernido sobre el ultraderechista británico Milo Yiannopoulos, comentarista del Breitbart News. 

Hicieron justicia y, además, demostraron aquello de que “cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde”. 

Yiannopoulos es racista, xenófobo, misógino, y promotor y defensor de Trump y su homicida política anti inmigratoria. Hace un año demando “inmunidad total” para los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el ejercicio de sus funciones. 

En 2019 entró legalmente a EU, pero su visa caducó y él se quedó allá; ahora fue detenido, torturado y deportado por el ICE. 

Ya en Gran Bretaña, declaró:

“No entendía realmente la realidad física de lo institucionalizada que está la brutalidad en Estados Unidos. La manera en que te arrestan: te ponen grilletes, te encadenan las manos y los pies, todo junto. Duele mucho más de lo que parece en televisión. Lloré como una anciana durante una hora”.

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Estados Unidos es un país admirable en el cual coexisten lo más excelso y lo más degradado del género humano. Premios Nobel y artistas insignes conviven con políticos desquiciados y renombrados mafiosos. 

Por ello sería injusto e injurioso decir que allá sólo hay drogadictos, delincuentes sexuales, científicos locos y asesinos seriales. 

Como ofensivo y de ignorantes resulta decir –como hizo el anencefálico Donald Trump– que México sólo tiene para exportar tamales picantes y tomates. 

Que alguien desasne a este ignaro, oportunista y esquizofrénico, y le diga que el gringaje le compra a México petróleo, automóviles, hortalizas y centenares de productos, tanto que el intenso comercio bilateral ha obligado al rediseño de la política arancelaria de EU.

Y le diga, además, que a causa de la asimetría económica el desarrollo de EU no se explicaría sin la aportación de la fuerza de trabajo de 11 millones de mexicanos y 30 millones más de descendientes de mexicanos, cuyo voto él corteja hasta la humillación.

Este interés electorero está detrás de las flores y ditirambos de esquizofrénico a la presidenta Sheinbaum, que por lo visto ella ni en sueños los toma en serio.

RESCOLDOS

Menos de un año duró el relanzamiento del PAN apostándole a sus siglas sin apoyo del PRI. Jorge Romero y Alito Moreno ya relanzaron el concubinato entre ambos partidos. Irán juntos en los comicios de 2027.  En Chihuahua el campechano pronosticó que por sí solo el PAN no ganará en ese ni otros estados, y Romero consintió el ayuntamiento: “Vamos a hacer lo que tengamos que hacer para lograr tener esos espacios”, dijo. Y se olvidó de la martingala de octubre de 2025: “Comenzamos hoy una nueva era en donde el futuro de Acción Nacional no depende ni dependerá de ninguna alianza partidista ni pasada ni presente ni futura.”

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

De 1988 a la Reforma Sustantiva de la LGEEPA desde la visión biocultural de los pueblos mexicanos.

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Ernesto Ruiz

«La tutela efectiva del medio ambiente en el siglo XXI no se debe construir desde la abstracción de los escritorios centrales, sino desde el reconocimiento pleno del patrimonio biocultural y la autodeterminación de los pueblos sobre sus bienes comunes.»

 En 1988, la LGEEPA representó un parteaguasindispensable para la implementación institucional de la política ambiental en México. No obstante, si la observamos con detenimiento desde la complejidad actual, su diseño se originó a partir de un modelo centralizado y desprovisto de un enfoque integrador de derechos humanos en la gobernanza de la naturaleza. Hoy, a cuatro décadas de su vigencia, la iniciativa promovida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, bajo la dirección de la Dra. Alicia Bárcena, no se debe entender como un ajuste adjetivo o una mera actualización administrativa, sino como una oportunidad histórica de justicia distributiva y procedimental.

 El núcleo de esta reforma radicará en trascender la visión conservacionista tradicional para situar en el centro a los verdaderos guardianes de la biodiversidad: las comunidades indígenas, los pueblos afromexicanos, así como las y los comuneros y ejidatarios de nuestro país. En un estado como Oaxaca, en donde aproximadamente el 73.3% del territorio se rige bajo sistemas de gobernanza basados en sistemas normativos internos y según datos del Registro Agrario Nacional ~81% de la propiedad de la tierra es social, es de vital importancia reconocer que son estas comunidades quienes, a través de formas comunitarias de manejo, han preservado los ecosistemas continentales y marinos frente al avance de la degradación ambiental. Una reforma ambiental que no reconozca formalmente la posesión, el conocimiento ancestral y los derechos territoriales de la propiedad social está destinada a nacer muerta.

 El pilar del Convenio 169 de la OIT y la Consulta Previa

La incorporación de los sujetos de derecho social e indígena no puede ser testimonial. En congruencia con el Artículo 2° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales, cualquier modificación legislativa o marco reglamentario derivado que incida sobre la gestión de sus bienes patrimoniales, el ordenamiento ecológico local o la creación de áreas de conservación exige la implementación rigurosa de la Consulta Previa, Libre e Informada. Este mecanismo formal, coordinado procesalmente en conjunto con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, no debe constituir un trámite secundario, sino un estándar convencional obligatorio cuya inobservancia vicia de origen la validez de las determinaciones públicas.

Alineación con el Marco Convencional Internacional

La trascendencia de esta renovación legislativa se mide por su capacidad para armonizar el ordenamiento interno con las normas internacionales que México ha ratificado soberanamente. Esta reforma debe tejerse muy finamente bajo el amparo de los siguientes instrumentos de observancia obligatoria:

1. Acuerdo de Escazú: El Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe representa la columna vertebral procesal. Exige garantías en la divulgación de información culturalmente adecuada, precisa, clara y oportuna, participación efectiva en la toma de decisiones con impacto ambiental y protección reforzada a las y los defensores del territorio.

2. Convenio sobre la Diversidad Biológica: Específicamente en el mandato de su Artículo 8(j), que obliga al Estado a respetar, preservar y mantener los conocimientos, innovaciones y prácticas de las comunidades indígenas y locales que incluyan estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica.

3. Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal: Cuyas metas globales para 2030 demandan el reconocimiento explícito de los territorios indígenas y tradicionales como categorías clave de conservación, supeditando la expansión de áreas protegidas al respeto de los derechos de tenencia comunitaria de la tierra.

4. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales: En cuya lectura jurisprudencial se consagra el derecho humano a un medio ambiente sano como presupuesto indisoluble para la dignidad, la salud y la vida misma.

5. Acuerdo de París bajo la CMNUCC: Que impone la integración de la mitigación y adaptación al cambio climático con un enfoque de equidad intergeneracional, justicia climática y respeto a las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Por una deliberación pública, incluyente y rigurosa

El anuncio de las fases de participación pública y la apertura del anteproyecto a través de las plataformas de la SEMARNAT, así como los próximos ejercicios de Parlamento Abierto en el Congreso de la Unión, convocan de manera urgente a la academia, a los colegios de especialistas, a los organismos de la sociedad civil y a las autoridades comunitarias a articular propuestas sustantivas. La rigidez de las categorías de manejo ambiental vigentes debe abrir paso a esquemas flexibilizados de coinversión comunitaria, prevención rigurosa de pasivos ambientales y mecanismos procesales expeditos frente a la impunidad ecológica.

La actualización de la LGEEPA no es solo una tarea legislativa pendiente; es el pacto social y normativo que definirá la seguridad jurídica de nuestras regiones y la supervivencia de nuestros ecosistemas para las próximas décadas. Garantizar la presencia de comuneros, ejidatarios, pueblos originarios y afromexicanos en la redacción de esta nueva normaes la única ruta posible hacia un desarrollo verdaderamente equitativo y sustentable.

Borges y yo

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  • “Ese premio que se llama Nobel, nunca alcanzó a ganar un Borges.” Esteban Pinotti
  • “Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.”
  • Fragmentos de un evangelio apócrifo | Jorge Luis Borges

Héctor Florentino Sánchez de la Cruz

A Borges lo conocí no por accidente ni por error, sino por invitación. Mi amigo Adolfo Ulises León López, me habló por primera vez de él. estábamos frente al asta bandera del zócalo del Distrito Federal, a un costado del Antiguo Palacio de Ayuntamiento. En esa ocasión conversábamos sobre la cosmovisión indígena y su peso en el presente. ese diálogo de algunos minutos encapsuló un tema milenario. Casi al final de esa conversación me hizo una pregunta difícil —más para alguien que proviene de Centla, un pueblo indígena de Tabasco— ¿en la sabiduría de los pueblos originarios descansa todo el conocimiento de la humanidad?

En aquel entonces, mi sentido de rescate del conocimiento sobre los pueblos originarios propiciaba una manera de aislamiento de todo conocimiento ajeno a esta ideología, principalmente por mi experiencia; por esa razón, Ulises me hizo esa pregunta, y mejor aún, fue una manera de rescatar mi insaciable curiosidad para conocer y explorar el mundo o el universo desde otra atalaya. Así fue como conocí a Borges. 

Ulises fue paciente y me hizo finas advertencias propias de un hombre formado en el universo borgeano. na de ellas fue que no cayera en la estupenda trampa en la que muchas mentes han caído al querer encontrar las “fuentes” que el maestro precisó en sus cuentos. Sin vacilar, me dijo que a Borges le gustaba poner esos juegos mentales para distraer al lector —opino que incluso para intentar desviarlo o disuadirlo de su misma narrativa—. En algún momento leí que ni el mismo Bioy Casares se salvó de acudir a una librería en Argentina para comprar un libro antiguo —ficticio— que Borges aseguró haber visto.

Después de eso, me dijo que encontraría fácilmente sus textos en internet. Me recomendó leer varios de sus cuentos que estimó me cautivarían. Así sucedió. El primero que empecé fue “El libro de arena”. De los demás no recuerdo el orden en que se presentaron en mi vida, mi terca memoria dista de la de Funes. Es más, estoy cierto que la lectura y la relectura de sus líneas me han hecho perder la noción del tiempo, impidiendo citar día y hora en que sucedieron esos encuentros por primera vez. Por ello me disculpo. Con certeza puedo mencionar que, en lo sucesivo, únicamente evocaré los momentos claros en que Borges se ha mimetizado con pasos taciturnos en mi vida.

Desde el primer encuentro con el maestro Borges, tuve una sensación de estar en contacto con un pensamiento cósmico. Fue ahí cuando descubrí que los temas núcleos de sus textos son eternos y universales —al menos para la comprensión humana—. Lo noté cuando sus líneas expresaban de manera inagotable el tiempo, el infinito, la eternidad, la muerte, la soledad, el amor, la valentía, la cobardía, el mal, el origen de la vida, el nacimiento, el sueño, el insomnio, la vigilia, la luna, los amaneceres y tantos otros detalles, tal como el día muestra sus dos crepúsculos con sus miles de reflejos. Lo que más curiosidad me causó, es que los seres humanos lo dan por sentado —como si fuera obligatoria esa creación para la humanidad por el sólo hecho de existir—. Todas esas experiencias las comparte cada ser humano.

Sobre estas finezas de la vida que componen su auténtica trama literaria, hay que decirlo, el maestro no siempre muestra tal cual su sentir y sus experiencias, porque se revela con paradojas y símbolos, lo que ocasiona cierta incomodidad o frustración en muchos lectores. Lo que puedo asegurar es que, sobre estos obsesivos ejes borgianos, ninguna geografía por pequeña que sea escapa de esas circunstancias innatas a todo ser humano, con independencia de las características vulgares como el dinero o el color de piel —se sabe que en las dinastías y las aristocracias del antiguo Egipto y de la antigua Grecia, se componían de la pluralidad del color de piel; no fue hasta que se creó la ideología en torno a la idea de raza cuando esto cambió—.

Tal es este destino personal entre Borges y yo que, en lo más profundo de mí busco entender los pensamientos propios y ajenos junto con mi mente, descubro en mis noches de lectura y reflexión que el insomnio que me aqueja como a muchos, puede ser transformado en cuento fascinante como el de “Funes el memorioso”. algo dentro de mí tuvo cierta calma. Lo mismo pasó con mis pensamientos que buscaban entender el mal y por qué existiendo personas así tienen éxitos en la vida, al grado de estar exentos de las condenas sociales y religiosas. Sobre este tema de la psicología del mal, antes que Hannah Arendt escribiera sobre el horror humano, ya Borges lo había hilado y descrito en su cuento “Deutsches Requiem”. Ahí, en esas letras pude tener otra visión de cómo piensa o se ejecuta esa actitud de frialdad que aterra a la vida. El maestro expone que, pueden cambiar los idiomas y los rostros, pero esa alma antagónica permanece. 

Los temas de mi interés no sólo se centran en entender a la psicología que me inquieta y roba el sueño, sino también lo que mueve a las sociedades desde hace siglos, como la democracia. Sobre este tema me generó una enorme curiosidad una parte del cuento “El duelo” del maestro Borges. En esta construcción narrativa desarrolla la idea de que las embajadas son un mero anacronismo porque pueden ser sustituidas por el telegrama o el correo. Esa sola mención me hizo crear una critica sobre el papel de la actual democracia, porque las embajadas en apariencias son el reflejo democrático de un Estado ante otras naciones, para conseguir la paz o evitar conflictos a través del diálogo —vemos un mundo colapsado y destruido—. Emplear una crítica tan puntual tal vez nunca fue el objetivo de Borges, porque no era partidario de la politología, pero sin duda, su agudeza de ver el mundo hace sucumbir lo que es inamovible. A partir de este entendimiento crítico, los discursos democráticos me parecen decadentes cuando se intenta sostener con alfileres que las desigualdades se están erradicando —el lujo es una vulgaridad, dijera el mismo maestro Borges—; más rancio me resultan aquellas palabras de los líderes políticos cuando hablan de la igualdad, la libertad y la fraternidad, como si estuviéramos en plena revolución francesa. Muchas vertientes del actuar político generan dóciles democracias. 

En alguna noche o fin de semana llena de infinita soledad —sin recordar otro detalle—, me ocurrió algo similar a lo anterior, pero ahora cuando no sabía qué hacer con Dios en mis días lúgubres; por eso, cuando a Borges le preguntaron sobre Dios en una entrevista, mencionó que creía y descreía de él. Esas palabras fueron bálsamo para entender de otra manera a Dios. No como algo puramente negativo, sino como algo que va más allá de todo entendimiento y que es una idea que habita y acompaña a cada persona. Al poco tiempo, al leer “El golem” y las “Tres versiones de Judas”, sentí entrar en la religión del maestro e involucrarme en la forma en que entiende los propósitos de Dios. El poema “Ajedrez” y el cuento “La sombra de las juzgadas” me fueron reveladores al poner en tela de juicio al libre albedrio, lo cual no es cosa menor. Es más, los estudiosos del cerebro han descubierto que las mentes son moldeables, llamándole neuroplasticidad. Debo apuntar también que, en estas fechas en que el estoicismo de Marco Aurelio se tergiversa y se explica a conveniencia en redes sociales de manera indiscriminada, Borges se adelantó para salvarlo de estos tiempos y prácticas recientes. Para tal propósito nos legó sus “Fragmentos de un evangelio apócrifo”, para que en ellos se consulte que el ser humano puede tener claridad de la vida como la que se observa en su cuento la “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)”.

Yo sueño poco, pero cuando sueño, al despertarme mantengo una larga sensación de interpretaciones e intrigas. Debo acaso citar un par de ellos, para explicar esa sensación. Se acercaba mayo y con él mi cumpleaños. Entonces sucedió algo inesperado —pudo ser psicológico—, pero un hombre como yo en la lejanía de los suyos, de mi sur con sus pantanos como los camalotes como los del Paraná, pienso en mi familia y he soñado realidades alternas y esos sueños me han transportado a otros y a otros —algo que no es exclusivo de quien escribe, es un sentir de la humanidad que aún no se termina de explorar—, en el primero de ellos conviví con mi tío Miguel Ángel (EPD); lo mismo me sucedió en el segundo, la separación de 17 años entre mis hermanos Uldarico y Alberto, no existía, éramos almas que coexistían  en la hermandad, viajando con Bucéfalo —mi motocicleta— por nuestro pantano; durante esa andanza nos recorría la dulce sensación que caracteriza a algunas familias, donde esos viajes constituyen una forma de felicidad que poco se siente en la vida real. Esos sueños que no son pesadillas, son experiencias que se sienten tan reales. Esta conexión de interés que a lo largo de la humanidad no ha consolidado una respuesta, es donde descansa mi coincidencia con la mente cósmica. Es un hecho que mi interés en Borges no se detiene en regiones o encuentros generales, hay citas muy puntuales, al igual que la vigilia, los sueños es una estación de mi ser inmaterial que intento a veces entender. 

A estos entendimientos que navegaban sin agenda entre Borges y yo, puedo añadir una manera de consuelo sobre algo que me agitaba. Sé que no le temo a la muerte, pero tampoco voy por la vida propiciándola. No niego que siempre me ha parecido una incógnita interesante. Creo saber por qué. He convivido con personas que les llena de pavor la sola mención, por eso mi inquietud buscaba saber qué se ha escrito o cómo las culturas se preparan para ese duelo. En mi experiencia sobre esto último puedo hablar de Oaxaca, donde existe Mitla —la Ciudad de los muertos, en su idioma zapoteco— y por todos lados en noviembre, celebran las “muerteadas”, un ritual cultural que transforma el dolor en festividad, como en otras partes de México, pero en Oaxaca parece fiesta nacional. Fuera de ese contexto cultural, a partir del cuento “El Aleph”, considero que me fue revelado cómo sería el camino de la muerte, siento que sería como una escena de las películas de Superman, cuando éste se posa sobre el mundo y desde ese espacio contempla todo el orbe; así siento que sería el camino de cualquier persona al más allá, a partir de ahí vería transcurrir toda su vida hasta contemplar la reflexión, después, todos los secretos del universo le son revelados. Esta es una mera hipótesis, nadie regresa de allá para confirmar mi pensamiento; esa manera de imaginar ha logrado el maestro en mí. 

Antes de continuar revelando mi intimidad literaria y, sobre todo, el hilo conector que me ancla al universo borgeano, debo decir como confesión que muchas veces existe un entendimiento entre el escritor y el lector que no necesita mayores aclaraciones. Únicamente sobreviven las palabras del maestro como si de proverbios o sentencias se trataran, sólo quedan y se mantienen como un eco inagotable en el pensamiento. 

Sin que haya sido su propósito, la sapiencia del maestro universal a través de sus palabras escritas u orales con el paso de los años fue puesta a disposición de toda la humanidad. Esa mezcla entre la gramática inglesa y castellana que extrajo como lo mejor de ambas reglas y mundos, decidió en secreto heredarlas. Lo más fantástico es que sus obras están en el lenguaje de Cervantes para no hacerle malas traducciones y como lo dijo Javier Cercas, después del creador del Quijote, el segundo hombre más importante de la lengua es Borges. Por razones de geografía y no de entendimiento, jamás pensé que la mente de un hombre de pantano como el Chontal, llegara a emocionarse con la magnitud con la que hoy concibe al mundo. Yo que he sido tantos hombres. Yo que era un hombre de libros de poca visión universal, hoy encuentro un universo plagado de ideas por descubrir y redescubrir. Borges es para mí, lo que es para él el libro: la extensión de la memoria. 

Entre estas y otras razones, Borges además de mostrar que mis ideas no eran únicas o que se encontraban fuera lugar, se volvió ese filtro y también ese catalizador para asociar mis ideas y curiosidades sobre lo intrincado de la vida y lo que nuestros sentidos humanos no pueden percibir, ni aún en el largo tiempo en que a la humanidad se le concedió el don de que le fuera despertada la razón o simplemente, a pesar de ello, por origen lo tenemos vedados, como una condenada que llegará hasta que el último hombre se torne polvo. 

Fuera de mi Borges personal, me consterna sin ansiedad la forma de pensar y trabajar del maestro, debo revelar que en mis pensamientos se encierra algo de misticismo sobre como relaciona el número siete, aunque puede que exista cierto cabalismo en ello, no menos importante es que, sigo sin comprender cómo eligió los temas para decir que eran su mayor herencia a la humanidad cuando dio las charlas como si dictara ensayos; por siete noches dedicó, siete temas distintos, al tener la semana tiene siete días. En esas noches narró sobre: La divina comediaLa pesadillaLas mil y una nochesEl budismoLa poesíaLa cábala y La ceguera. Esas incógnitas que me rondan la cabeza, acaso fue un regalo especial para continuar pensando, como sus intelectuales trampas en sus cuentos o algo así como el misterio que encierra a las siete maravillas del mundo o emular a las mil y una noche como símbolo de infinito. Es algo que puede que el tiempo me lo otorgue por gracia o suplicio.

En Borges encontré familiaridad porque no juzga, sino que comprende y enseña, así es la vida borgeana, extiende gratas concesiones; no sólo yo he hecho esta estima, lo mismo encontró el gran Mario Vargas Llosa, así fue como creó un mundo genuino de admiración por Borges. Entre los años borgeanos, cincuenta años hicieron conformar la familia de Mario, esa familia literaria la descubrió Vargas Llosa en Francia, lejos de América y más cercano a la historia de Napoleón; en ese lugar, cercano a Louvre, don Mario se encontró y descubrió a Borges escrito; tal como lo expresó en la recepción de su más que bien merecido premio Nobel. Al paso de esos diez lustros Vargas Llosa, se empleó en lo que creo es el más alto homenaje que ha recibido el universal Borges, sobre esta tarea de magnifica admiración construyó su célebre libro “Medio siglo con Borges”, una revelación que desde el título enmarca una profundidad que invita no sólo al considerar que fue su guía durante su trayectoria, sino que deja una profunda huella para quien quiera emular un homenaje digno a un hombre del talento y la capacidad de Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo. 

Sobre esto último, no puedo mermar mi sinsabor sobre otras líneas que se han escrito sobre la vida del maestro, eso sí, a Vargas Llosa difícilmente le quitarán lo que he mencionado antes, no es para menos. Al igual, he leído obras mal logradas del ilustre Borges, como el que escribió José Emilio Pacheco, aunque es célebre con “Las batallas en el desierto”, desatinadamente considero que no comprendió a la mente cósmica —como he platicado con Ulises— Borges no es una mente fácil, inclusive para los taquilleros editoriales o a los que llegaron a conocerle en vida. Aun así, debo expresar mi sentir sobre esas literaturas.

Pacheco no es el único, el peor insulto recientemente lo cometió el comentarista deportivo José Ramón Fernández, quien abusando de la ausencia de conocimiento del público que lo admira, inició un charla con el conductor Jordi Rosado —sólo asentía con la cabeza como párvulo ante los dichos del comentarista —, lo que dejó ver su claro desconocimiento sobre la literatura; sin ética y falto al no reconocer sus límites, José Ramón realizó el diálogo cínico donde aseguró que Borges era un amante del fútbol —al maestro nunca le simpatizó y en una entrevista citó a Kipling para decir que ambos compartían un desagrado por este deporte—; lo mismo ocurrió cuando dijo que era dramaturgo —sus trabajos eran ajenos al teatro, él prefería la brevedad, por ello sus cuentos—; hasta llegó a decir que el maestro regalaba bastonazos y que María Kodama era rubia —el maestro a diferencia García Márquez y Vargas Llosa, era tímido con las mujeres, por dichos propio—; la cosa como buen espacio humorístico no paró ahí, resultó optometrista el comentarista al decir que el maestro tenía treinta por ciento de visión. Válgame el insulto, yo por eso no hablo del balompié porque no sé.

Regresando a la seriedad y a otra simetría del arte, el mundo de Borges no acaba en la literatura, ahí empieza, el cine es otra de las formas de apreciar su genio, Nolan y Del Toro no escatiman en tomar su prosa para llevarlo a la pantalla; Del Toro ha dicho que su “Zoología fantástica” le parece una maravilla, y creo la plasmó en su “Frankenstein”; cabe advertir que, para Borges, la palabra monstruo inicialmente significaba algo digno de ser mostrado. En cambio, en Nolan se aprecia que su obra fílmica “Memento” está inspirada en “Funes el memorioso” e “Inception” está basada en “Las ruinas circulares”. Es más, los paisajes que ambientaron a “Interestellar” son adecuaciones de muchos de sus cuentos. No es para menos, a Nolan en cierta ocasión le preguntaron en una entrevista que si estuviera en una isla perdida qué libros traería consigo y dijo que únicamente “Ficciones”, con el imaginaría muchos universos. 

Por esas apreciaciones tal vez muy personales, el olvido del maestro Borges no existe, como su poema “Everness” del que el papa Francisco no escapó y lo recitaba de memoria, por encima de su argentinidad; lo mismo puedo decir sobre la “La biblioteca de Babel” donde motiva a descubrir que ya todo está escrito con las veintidós letras del alfabeto, indicando que, no existe imaginación que este misterioso código numérico no pueda revelar en algún momento. Creo notar por lo que he leído que, no existe premio Nobel, ni mente erudita que escape de la sabiduría del maestro Borges. Es más, como pilón, la escritora ganadora del Nobel, Han Kang, decía que cuando tenía bloqueos creativos para escribir, se refugiaba en la literatura de Borges, no sólo se refugiaba en su obra, llegó a citarlo en su libro “La vegetariana”, como también lo ha empleado Irene Vallejo, en sus diversos textos llega a parafrasear a la mente cósmica. 

Casi para ir terminado, debo agregar que, el maestro Borges dijo que la biblia es un libro trampa porque está compuesto de muchos libros; lo mismo llegó a realizar él. A Borges se le lee como a la biblia, se le puede abrir en cualquier página y en cualquier párrafo para conocer el universo y la sabiduría. Si logro ese desafío que parecía imposible, es inconcebible que algunos despistados le atribuyan textos apócrifos escritos de formas cursis o melosos, cuando él hasta para hablar del amor no dejaba de ser un sabio, basta con leer su poema “El amenazado” para no tomarlo por sensible a pesar de serlo, en este poema dijo que el nombre de una mujer le delataba y le dolía en todo el cuerpo, es más, que la medida de su tiempo era estar o no con ella. Así de extravagante era. 

Espero un día no muy lejano se me haga visitar el arrabalero sur de Borges y pasearme por la calle México, para después perderme en la Biblioteca Nacional y al final del día tomar café donde él se disponía en sus días a disfrutarlo acaso sólo o en compañía; lo deseo como los románticos cursis piden disfrutar la Torre Eiffel o los ludópatas como Fiódor Dostoyevski que hubiese anhelado conocer Las Vegas. Antes de cerrar estas significativas letras sobre lo que es Borges en mi vida, debo decir que al igual que él, tan rodeado de símbolos en el lenguaje, para mí los símbolos son: el tiempo, el té, la luna y los amaneceres. 

Hace cuarenta años que murió el admirado maestro Borges que alcanzó como pocos, la sabiduría y la inmortalidad, falleció el 14 de junio de 1986, a los 86 años. Lamento no haber escrito antes. Sirvan estas palabras como homenaje póstumo al gran maestro que ilumina mis crepúsculos y dan la sensación de llenar vacíos que la humanidad carga como el Atlas o que tiene que rodar el peso como Sísifo, por la eternidad.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista.

“Corredor Zapoteca”: cuando ponerle nombre indígena a una obra no sustituye el consentimiento de los pueblos

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Daniel Velázquez Paz

Los grandes proyectos gubernamentales deben analizarse más allá del discurso oficial. Una obra pública no se legitima solamente porque prometa desarrollo, conectividad o modernización. En un Estado constitucional, también importa cómo se decide, a quién afecta, qué derechos compromete y quiénes participan en esa decisión. Precisamente eso es que lo que debemos discutir respecto del llamado Corredor Zapoteca Binni Zaa, impulsado por el actual titular de la Administración Pública del Estado de Oaxaca.

NO ES UNA IDEA NUEVA

Empecemos por un dato importante que suele perderse en la narrativa gubernamental. El Corredor Zapoteca no nació en este sexenio. Sus antecedentes se remontan, al menos, a 2009, durante el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, cuando fue presentado como Libramiento Sur de Oaxaca: una vía de poco más de 70 kilómetros destinada a rodear la ciudad y conectar los principales ejes carreteros de los Valles Centrales.

El proyecto en esa época encontró oposición comunitaria. En 2010 diversos pueblos afectados se organizaron contra el trazo, particularmente por sus implicaciones sobre tierras agrícolas y territorios comunitarios.

Años después volvió a aparecer, y es durante el gobierno de Alejandro Murat Hinojosa cuando se desempolva el proyecto del Libramiento Sur, sin embargo, en el año 2021 se tramitó una Manifestación de Impacto Ambiental e investigadores del Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad de la UNAM documentaron entonces preocupaciones respecto del impacto sobre tierras agrícolas, pastizales, vegetación, biodiversidad y derechos territoriales, por lo que, el pueblo sabio y bueno bateo dicho proyecto.

Ahora en una tercera ronda, durante el actual gobierno, el viejo proyecto reaparece bajo un nombre políticamente mucho más atractivo: Corredor Zapoteca Binni Zaa. Como dice el refrán, aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Cambiar el nombre de una obra no elimina sus antecedentes, sus impactos ni la obligación del Estado de explicar con absoluta transparencia qué ha cambiado respecto de los proyectos anteriores.

70 KILÓMETROS, 25 COMUNIDADES Y 11 MUNICIPIOS

Los datos oficiales permiten dimensionar la obra. El actual Gobierno de Oaxaca incluyó el Corredor Zapoteca Binni Zaa entre los compromisos estratégicos para la segunda mitad del sexenio. Se proyecta una vialidad de aproximadamente 70 kilómetros para conectar la carretera Cuacnopalan-Oaxaca con los ejes hacia la Costa —Barranca Larga-Ventanilla— y hacia el Istmo —Mitla-Tehuantepec—.

La información presentada en este año 2026 señala que el proyecto atravesaría 25 comunidades pertenecientes a 11 municipios de los Valles Centrales. No estamos, por tanto, frente a una carretera secundaria, estamos frente a una intervención territorial de escala metropolitana y regional. Y cuando una carretera atraviesa comunidades, parcelas agrícolas, ejidos, escurrimientos y zonas de recarga, la discusión deja de ser solamente de ingeniería. Se convierte en una discusión sobre territorio, agua, medio ambiente, derechos colectivos y gobernanza.

EL VERDADERO ELEFANTE EN LA HABITACIÓN: EL AGUA

Aquí está, a mi juicio, uno de los temas que menos se está explicando públicamente. Las comunidades han preguntado qué sucederá con sus mantos acuíferos, escurrimientos, pozos y fuentes de abastecimiento. No es una preocupación menor y tampoco es una ocurrencia de quienes se oponen al proyecto.

Existe un documento oficial que debería estar sobre la mesa antes de colocar una sola máquina. La Comisión Nacional del Agua identifica a esta región como el acuífero Valles Centrales, clave 2025, con una superficie aproximada de 3,769 kilómetros cuadrados. Dentro de esa delimitación se encuentran, entre muchos otros municipios, San Lorenzo Cacaotepec, Cuilápam de Guerrero, Villa de Zaachila, Trinidad Zaachila, Santa Ana Zegache y Santa Catarina Quiané.

CONAGUA ha determinado una recarga media anual de aproximadamente 153.6 millones de metros cúbicos y ha advertido expresamente sobre la necesidad de controlar su aprovechamiento. Más aún, el estudio técnico oficial advierte que un incremento descontrolado de la extracción podría superar la capacidad natural de renovación del acuífero y provocar abatimiento de los niveles de agua subterránea, reducción o desaparición de manantiales, afectaciones al flujo de los ríos, inutilización de pozos y deterioro de la calidad del agua.  

LO DICE LA COMISIÓN NACIONAL DEL AGUA

Y existe otro dato difícil de ignorar. Desde 2021, mediante decreto federal, la gestión del acuífero Valles Centrales fue declarada de utilidad pública y asunto de seguridad nacional, estableciéndose una zona reglamentada durante treinta años para controlar la extracción y conservar las aguas subterráneas.

Entonces la pregunta resulta inevitable:

¿Dónde está el estudio hidrogeológico específico que demuestre qué impacto tendrá una carretera de aproximadamente 70 kilómetros sobre las zonas de infiltración, escurrimientos superficiales, pozos, obras de captación y procesos de recarga del acuífero?

Si existe, debe hacerse público. Si todavía no existe, entonces estamos queriendo poner la carreta delante de los bueyes.

PRIMERO EL PROYECTO Y DESPUÉS LA CONSULTA

Aquí aparece el problema jurídico. La presidenta municipal de San Lorenzo Cacaotepec, solicitó expresamente que se realizara una consulta previa, libre e informada respecto del proyecto.

El 23 de agosto de 2026, la Asamblea General Comunitaria de San Lorenzo Cacaotepec acordó no permitir que el Corredor Vial Zapoteco atraviese su territorio. Los habitantes señalaron preocupaciones por la pérdida de tierras agrícolas, los precios ofrecidos por los terrenos y los posibles impactos territoriales como ambientales.

Además, ocho núcleos agrarios —Cuilápam de Guerrero, Santa María Zaachila, Santa María Asunción Roaló, Barrio La Guadalupe, La Raya, Reyes Mantecón, Santa Catarina Quiané y Santa Ana Zegache— se han organizado para cuestionar el proyecto y han señalado precisamente que desconocen sus posibles efectos sobre mantos acuíferos, escurrimientos, pozos y acceso al agua.

Y aquí surge una contradicción difícil de explicar: ¿Cómo puede existir un proyecto estratégico de esta magnitud, y reuniones gubernamentales para “avanzar” en su construcción, mientras la consulta indígena previa sigue pendiente?

Jurídicamente importante resulta la palabra PREVIA. Derivado de esto, el artículo 6 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo obliga a los gobiernos a consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y a través de sus instituciones representativas, cuando se prevean medidas administrativas o legislativas susceptibles de afectarles directamente.

La consulta no es una reunión informativa. Tampoco consiste en presentar una obra prácticamente diseñada y preguntar después quién está de acuerdo. Y mucho menos debe convertirse en un procedimiento administrativo para legitimar una decisión previamente tomada.

CONSULTAR NO ES INFORMAR, ES PERMITIR PARTICIPAR EN LA DECISIÓN

Denominarle “Zapoteca” no resuelve el problema. Hay además una contradicción política que resulta imposible ignorar. El gobierno que reivindica como uno de sus principales fundamentos políticos a los pueblos originarios decidió denominar esta obra: Corredor Zapoteca Bini Zaa.

Pero diversas comunidades zapotecas directamente involucradas están cuestionando precisamente su construcción. El nombre indígena puede tener enorme fuerza discursiva, pero ponerle nombre indígena a una obra no sustituye el consentimiento de los pueblos.

La identidad zapoteca no puede convertirse en una etiqueta gubernamental mientras las comunidades son llamadas después a conocer decisiones que ya avanzaron desde los escritorios de la administración pública.

Porque entonces aparece una pregunta incómoda: ¿Zapoteca para quién? ¿Para quién bautiza la carretera o para quienes habitan desde generaciones los territorios por donde pretende construirse?

LO QUE VEMOS DETRÁS DEL PROYECTO Y TODAVÍA NO NOS DICEN

No sostengo que Oaxaca no necesite mejorar su infraestructura carretera, sería absurdo. La Zona Metropolitana de Oaxaca enfrenta problemas evidentes de movilidad, saturación vehicular y transporte pesado. Un libramiento técnicamente bien diseñado podría incluso producir beneficios importantes.

Pero ésa no es la discusión. La discusión es qué modelo de desarrollo estamos construyendo y quién decide sobre él. Una carretera de esta magnitud modifica inevitablemente el territorio. Cambia usos de suelo, incrementa plusvalías, genera nuevos corredores comerciales, induce urbanización y transforma actividades económicas.

Por eso necesitamos conocer mucho más que el número de kilómetros. ¿Qué desarrollos inmobiliarios, industriales, comerciales o logísticos se proyectan alrededor del corredor? ¿Cuáles serán exactamente los terrenos adquiridos? ¿Cuánto pagará el Estado por ellos? ¿Dónde están los estudios hidrológicos e hidrogeológicos? ¿Qué superficie agrícola se perderá? ¿Cuáles serán las medidas de compensación ambiental? ¿Qué efectos tendrá la impermeabilización del suelo sobre la infiltración del agua? ¿Dónde estarán los pasos hidráulicos? ¿Quién financiará la obra y cuál será su costo total? ¿Será una carretera completamente pública? 

Pero la pregunta elemental es: ¿por qué primero conocemos el proyecto y después hablamos de consulta? No afirmemos aquello que todavía no podemos demostrar. Pero tampoco dejemos de preguntar aquello que el gobierno tiene la obligación de explicar.

DESARROLLO SÍ, PERO NO A CUALQUIER COSTO

La administración pública contemporánea ya no puede entender el desarrollo como se hacía hace cincuenta años, hay que transitar a los modelos que permiten su progreso y la clave esta en la gerencia pública. Por ello, gobernar no consiste solamente en construir. Gobernar también significa escuchar, justificar, consultar, transparentar, evaluar impactos y rendir cuentas. Sí lo hace este gobierno, entonces estará construyendo las bases de una verdadera gobernanza.

El desarrollo que destruye las fuentes de agua de una comunidad difícilmente puede llamarse desarrollo. El progreso que se impone sobre el territorio sin participación termina generando conflicto. Y la infraestructura que necesita apropiarse discursivamente de la identidad indígena, pero no consigue el acuerdo de los pueblos que llevan ese nombre, enfrenta un serio problema de legitimidad.

El Gobernador del Estado ha dicho, después del rechazo en Cacaotepec, que quizá la obra no se construya durante su gobierno, pero que, en cinco, diez o veinte años será necesaria. Puede tener razón respecto de la necesidad futura de mejorar la conectividad, pero la necesidad de una obra no cancela los derechos de quienes habitan el territorio.

Como estudioso y especialista del Derecho Administrativo existe un principio elemental: perseguir un fin público legítimo no autoriza cualquier medio para alcanzarlo. Y desde la gobernanza existe otro igualmente importante: las mejores políticas públicas no son necesariamente las que un gobierno consigue imponer, sino aquellas sobre las que logra construir legitimidad social.

El Corredor Zapoteca puede ser una oportunidad para modernizar la movilidad de Oaxaca. O puede convertirse nuevamente en el viejo Libramiento Sur que distintas administraciones intentaron construir y que las comunidades volvieron a detener. La diferencia dependerá de algo mucho más importante que cambiarle el nombre: información completa, estudios ambientales e hídricos independientes, transparencia, consulta verdaderamente previa y respeto a la decisión de los pueblos. Porque en Oaxaca sabemos algo desde mucho antes de que existieran los modernos conceptos de gobernanza: la tierra tiene memoria y el agua también.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista.

Realiza Infonavit brigada de promoción y servicios en Oaxaca

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La atención se brindará el 27 y 28 de agosto, 10:00 a 15:00 horas, para asesorar a las y los trabajadores sobre las opciones crediticias y soluciones de pago que ofrece el Instituto.
También se brindará información sobre el Programa de Vivienda para el Bienestar y la aplicación de INFONAVIT Solución Integral para los créditos que eran impagables.

El INFONAVIT realizará un módulo de atención en Oaxaca de Juárez, con el objetivo de acercar sus diferentes productos de financiamiento, además de ofrecer alternativas de pago a quienes enfrentan dificultades para cubrir sus mensualidades.

La atención se brindará el jueves 27 y el viernes 28 de agosto, de 10:00 a 15:00 horas, en el DIF Oaxaca, ubicado en Vicente Guerrero #114, colonia Miguel Alemán Valdez.

Las y los asistentes también podrán:
Recibir asesoría sobre los créditos para comprar vivienda nueva o existente, así como para adquirir un terreno.
Solicitar un financiamiento para construir, reparar y mejorar su patrimonio o para pagar una hipoteca bancaria.
Recibir asesoría sobre los diferentes apoyos que tiene el Instituto para las personas que tengan dificultades para pagar su crédito.
Obtener una reestructura para poner al corriente su financiamiento.

Las personas que tengan un crédito que era impagable recibirán información sobre los beneficios que obtuvieron con la implementación del programa INFONAVIT Solución Integral, los cuales van desde reducciones importantes al saldo, la tasa de interés o la mensualidad, hasta la liquidación completa del financiamiento.

Además, los interesados también podrán recibir información acerca del Programa de Vivienda para el Bienestar, impulsado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el cual permite adquirir vivienda a trabajadores que ganan entre uno y dos salarios mínimos, tienen al menos seis meses de antigüedad laboral y no cuentan con un crédito hipotecario.

Es importante que las y los derechohabientes actualicen sus datos personales: teléfono, correo electrónico y dirección, en Mi Cuenta INFONAVIT (www.micuenta.infonavit.org.mx) o en los Centros de Servicio del Instituto. En el INFONAVIT todos los trámites son gratuitos y sin intermediarios, bajo la premisa de que la vivienda es un derecho, no una mercancía.


CONTRAFUEGO || Con los hijos, no

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Aurelio Ramos Méndez

La furiosa embestida de la ultraderecha y la oposición en general en contra del segundo vástago del expresidente López Obrador, Andrés Manuel López Beltrán, a propósito del retiro de su visa estadunidense, ha detonado, ¡en buena hora!, una saludable discusión pública acerca del nepotismo y el juniorismo, inveteradas lacras en la actividad política.

Mediante ambas prácticas y en efecto no de ahora sino a lo largo de la historia, se ha distorsionado nuestra democracia y se ha llegado a configurar una élite enquistada como tumor maligno en el poder público, por encima de ideologías y partidos.

Se han cerrado espacios y desalentado la incorporación de savia nueva a la vida pública, y se ha normalizado el arribo en paracaídas de buenos para nada –en la mayoría de los casos–, herederos de los capitales políticos más rancios y en muchos casos marcados por pecados originales inconfesables.

A primera vista se antoja normal y hasta plausible que en cualquier ámbito de la vida los hijos aspiren a repetir los pasos profesionales de los padres, o que estos abriguen el anhelo de que sus descendientes sigan sus huellas. 

El problema radica en que, en la política y por consiguiente en el acceso al poder del Estado, el nepotismo y el juniorismo se han tornado prácticas perniciosas, inhibidoras de un sano desarrollo nacional.

Botones de muestra pueden ser jefes del Ejecutivo del último medio siglo, a partir del ciertamente brillante José López Portillo, de quien sin embargo debe reconocerse que a nadie engañó al llamar a su criatura José Ramón “el orgullo de mi nepotismo”, y justificar la asignación de suculentos huesos al chaval de finales de los 70.

Vendrían luego, de la mano de su padre Raúl Salinas Lozano –secretario de Estado, presidenciable, legislador, funcionario hacendario– Carlos y Raúl Salinas de Gortari, genios del mal de una de cuyas ramas el brote más notable, Emiliano, se involucró en el tráfico de personas con fines de explotación sexual VIP, vía la tenebrosa secta NXIVM. 

Y Claudia Ruiz Massieu, hasta el sol de hoy todavía en la nómina de servidores de la patria, desde donde medraron y delinquieron a placer el abuelo, el padre, los tíos y una larga y peligrosa estirpe.

Llegaría después el turno de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, el primero apalancando a su cónyuge Marta Sahagún para intentar sentarla en la Silla del Águila, y el segundo necio en hacer lo propio con su esposa Margarita Zavala; ambos con el apoyo de gran parte de la prensa hoy vociferante en contra del nepotismo y haciendo tiras con el pellejo de López Beltrán.

Ni de lejos puede decirse que Fecal y sus hermanos Luisa María (senadora) y Juan Luis (diputado) llegaron por esfuerzo y méritos propios a la política. Cayeron en esos predios catapultados por su padre Luis Calderón Vega, fundador del PAN y dirigente y diputado por este partido.

Andy –hipocorístico que le corresponde sin asomo de mofa al retoño del Peje— el Tío Sam le ha visto espolones para gallo en 2030. 

Eso explica la revocación de la visa, indiscutible atribución gringa pero también descarada y grave intromisión en asuntos mexicanos, y por añadidura desatinada y ociosa.

Ociosa intromisión porque, visto el asunto con objetividad, sin pizca de animosidad, pierden el tiempo los detractores del exsecretario de Organización de Morena y el gobierno norteamericano. 

El exdirigente morenista y legítimo aspirante a diputado –se declaró, con buen juicio, en receso político al inicio del gobierno de su progenitor– carece de suficientes méritos en campaña para buscar despachar en 2030 en el Palacio Nacional. Hay una larga fila india antes que él y con derecho propio.

Mal podría, en esta condición deficitaria, buscar la nominación, a menos que trate de hacer valer sus apellidos como ineludible derecho de sucesión monárquica, o de emular a la horda de juniorazos, hijos de papi, que ha tenido tomada la política a lo largo de la historia.

Con decir que todavía pululan por las mesetas de la grilla remotos parientes y herederos de Vicente Guerrero, la bíblica dinastía de los Riva Palacio, prendidos de la ubre del Estado pero a distancia sideral del patriotismo del prócer que preconizó “La Patria es primero”.

Se necesita desfachatez para que uno de los vástagos del frondoso árbol genealógico de los Riva Palacio, cuyas raíces en la función pública datan de más de 200 años, haya escrito y publicado por estos días insolencias del tenor siguiente:

 “Andy no vale nada en términos individuales”, porque “nunca tuvo un trabajo formal”, “no ha hecho algo que pueda presumir en su vida pública”, y “políticamente nunca ha sido nada”, pues “el cargo en Morena se lo debe a su padre”. ¡Lo que uno tiene que leer!

¿Creerá ese petulante opinador que la tribu de políticos y funcionarios, secretarios de Estado, gobernadores, legisladores, alcaldes, directores de empresas públicas, líderes sindicales y periodistas portadores de sus ilustres apellidos, enchufada al erario desde el surgimiento de la República, le ha debido sus cargos a un talento inconmensurable y la vocación de servicio, no al trampolín de papá, el influyentismo y la corrupción? No nos digamos mentiras…

Llama la atención que entre los más furibundos golpeadores de Andy está el vocero salinista José Carreño Carlón, esforzándose en hacer creer que su pimpollo Paulo Carreño King ha escalado altos peldaños dentro del gobierno –subsecretario de Estado, coordinador de Medios Internacionales en la Presidencia, director de Proméxico—sin respaldo paternal, provisto tan sólo de un enorme y envidiable talento.

La verdad es que en materia de nepotismo, donde uno pose la mirada hay roña. De los Hank y los Murat a los Monreal y los Clouthier, y de los Zavala a los Gómez del Campo, los González Torres, Gómez Morín y Castillo Peraza.

De los partidos y del INE, el tribunal y otras instancias electorales, depende el empezar a ponerle límite a estas abusivas prácticas antidemocráticas. Urge que así sea.

Porque ya están con el pie en el acelerador y a escala federal, estatal y municipal no sólo los hijos de López Obrador sino también los de Xóchitl y de Calderón, entre una larga y multicolor lista de clanes familiares. Y hasta los hijos de Su, el jocoso colectivo creado por el recordado Tomás Mojarro…

Con algunos de estos brotes en el poder los ciudadanos comunes no podríamos siquiera llamarnos a engaño.

¡Cómo que por qué! A varios de ellos los hemos visto borrachos y pendencieros, mientras papi y mami los apuntalaban invocando disparatados códigos y protocolos, como el rufianesco “con los hijos, no”.

BRASAS

Hizo bien el canciller Roberto Velasco en rebatir con diplomacia, pero también con energía la sarta de calumnias y lugares comunes en contra del gobierno mexicano, aparecidos en The Wall Street Journal, diario al cual –dicho sea de paso– le calzaría mejor el cabezal de Candil de la calle.

En su columna Las Américas –de escaso rigor y discutible ética, pero innegable influencia en el mundo financiero dado el medio que la valida– la periodista Mary Anastasia O’Grady recogió lo más manido del discurso opositor contra la 4T, a propósito del proyecto de lineamientos sobre derechos de las audiencias de radio y tv.

El cogollo de su argumentación sostiene que tal iniciativa representa un riesgo para la libertad de expresión, en la misma línea y hasta con las mismas palabras expuestas, con entera libertad y hasta tono sulfurado, por una multitud de opinadores vernáculos.

El titular de la Relaciones Exteriores le envió un comunicado en el cual afirma que “México vive el momento más libre y democrático de su historia”. y que, a pesar de lo que sostiene la columnista, “la prensa de México no está silenciada”.

Y le planteó una verdad de veinticuatro quilates:

“Determinar si un gobierno está censurando a su prensa no es una cuestión de retórica. Es una cuestión de evidencia, y los hechos contradicen su afirmación”.

O’Grady es una periodista para quien la noción de imparcialidad vale queso. Se dice, sin ambages, especialista en asuntos hispanoamericanos y en “cómo las políticas de izquierda destruyen sus sociedades”.

Tan famosa es por la inconsistencia de sus textos antiizquierdistas que hasta pesos pesados de la política estadunidense han salido a refutarla, uno de ellos Jimmy Carter.

La prensa gringa tiene en el pescuezo la bota de uno de los gobiernos más autoritarios del orbe, pero TWSJ decidió alumbrar con su quinqué a nuestro país. 

Lamentable desatino. En su lance demostró que ha empezado a transitar del análisis estricto de datos mediante instrumentos científicos, al mundo de adivinación, la mántica, el misterio de prácticas como la alquimia, la astrología, la quiromancia, nigromancia y hasta la rumpología.

Juzgue el lector si la conclusión de la columnista O’Grady no tantea más bien los terrenos de augures, arúspices y espiritistas:

“Quizás sea un milagro que, tras tantos años de Morena en la presidencia, aún queden vestigios de la libertad mexicana. Quién sabe por cuánto tiempo”.

Ni milagro ni vestigios. Son políticas publicas y amplias libertades. 

RESCOLDOS

A propósito de adivinar el porvenir, hay razones para suponer que la suerte de Rubén Rocha Moya está echada y no es halagüeña. El gobernador de Sinaloa ha quedado sin poyo y a merced de la justicia gringa, por más que volvió a pedir licencia de su cargo tras 34 horas de inopinado retorno. Tuvo razón en la ansiedad de que su situación jurídica sea aclarada con prontitud; cuatro meses se antoja tiempo razonable para disponer, no de chismes, sino de indicios reales sobre sus andanzas. Pero eso de regresar al puesto sin avisarles a quienes debía, se antoja políticamente imperdonable por muy soberano que sea su gobierno.

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

AL MARGEN EXPRESS || ROCHA MOYA PONE A PRUEBA AL FEDERALISMO 

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Adrián Ortiz Romero Cuevas 

Este viernes 21 de agosto, el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya anunció su reincorporación al gobierno de aquella entidad, luego de haber estado cuatro meses bajo los efectos de una licencia temporal al cargo de Gobernador derivado de las acusaciones que formuló en su contra el gobierno de los Estados Unidos y, según, para facilitar las investigaciones de la FGR sobre esos señalamientos. Unas horas después de ese anuncio, tanto el gobierno federal, las bancadas legislativas federales del oficialismo, el partido Morena, y 23 gobernadores, se deslindaron de las decisiones de Rocha. Lo que siga hacia adelante, pondrá a prueba al olvidado y ahora desacreditado federalismo mexicano. 

En efecto, la misma tarde de este viernes tanto el gobierno de la República, como Morena, se deslindaron de la decisión tomada por Rocha Moya. Algo similar hicieron las representaciones de Morena tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República. Ya entrada la noche, los 23 gobernadores de Morena y partidos aliados, publicaron una carta en la que llaman al mandatario sinaloense “a la madurez y a la responsabilidad”. Rechazan que los proyectos políticos o de facción tengan cabida “cuando se contrapesan con el bienestar de la nación. Y calificaron como desmesura y “decisiones de facción” las tomadas, afirmando que eso atenta contra los principios de honestidad y lealtad que juraron defender.

Es decir, políticamente, Rocha Moya se quedó solo. Y jurídicamente, lo que tendría que proceder es que el sistema federal actúe en consecuencia para restablecer el orden que la propia mayoría morenista considera quebrantado. Si bien no existe vía específica en la Constitución federal que permita la remoción de un gobernador, sí existen dos mecanismos por los que podría optarse: uno, a través de la figura de la desaparición de poderes (contenida en la fracción V del artículo 76 constitucional como facultad exclusiva del Senado); y dos, a través de la declaratoria de procedencia (quinto párrafo del artículo 111 constitucional), para retirarle la inmunidad constitucional (el fuero, pues) y pudiera ser procesado judicialmente. 

Ninguno de los dos caminos parece viable, si no fuera por la circunstancia política. En el caso de la declaratoria de procedencia, la Constitución señala que ésta se aplicaría para permitir que un gobernador responda ante la justicia por la presunta comisión de delitos federales (delincuencia organizada, narcotráfico, lavado de dinero, etcétera), pero que, en este supuesto, este supuesto, “la declaración de procedencia será para el efecto de que se comunique a las Legislaturas Locales, para que en ejercicio de sus atribuciones procedan como corresponda”. En este punto, si hoy la Legislatura de Sinaloa le permitió al Gobernador reasumir sus funciones, entonces ya se puede prever el resultado. Además implicaría que la Federación reconozca que el gobernador Rocha es presunto responsable de la comisión de delitos federales. Y quién sabe si estén dispuestos a reconocerlo.

El otro camino estaría en la desaparición de poderes, para corregir este “exceso” por parte de Rocha. Si está solo políticamente, sin el apoyo expreso de la Presidenta, sin el respaldo de las cámaras federales ni de los gobernadores, entonces queda claro que podría existir un acuerdo político de todos ellos para desaparecer los poderes en Sinaloa. 

De hecho, es claro que hoy existe ya un consenso político sobre el quebranto al pacto interno del morenismo. Por eso los deslindes institucionales, los “llamados a la civilidad”, y el rechazo a las decisiones de facción. La Presidenta, queda claro, no lo respalda; tampoco los gobernadores, ni las cámaras federales. 

¿Qué queda? Que ese consenso en contra se traduzca en el hecho teórico/práctico de que cada uno de los 23 gobernadores del oficialismo, más los opositores, consensen que su representación en la cámara alta proceda con la desaparición de poderes. El Senado, recordemos, representa no al pueblo sino a las entidades federativas. Y si todas están a favor en un mismo sentido, lo que quedaría es su formalización. 

Paradójicamente aquí habría una motivación criminal, más que política. Nunca en el pasado reciente se había contemplado la posibilidad de remover a un gobernador por otra causa que no fuera la política. No obstante, el bienestar de la nación está en juego, reconocen los gobernadores. Y la única forma que tendrían para cortar ese cáncer está en la Constitución y en el sistema federal, a través de los mecanismos ya señalados. ¿Será el momento en que Morena y la presidenta Sheinbaum decidan amputar a uno de sus ejes, antes de que la gangrena ponga a todo el sistema en un franco peligro de muerte? 

@ortizromeroc

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