Aurelio Ramos Méndez
“No queremos represión, no somos delincuentes, somos maestros y personal administrativo que sale a luchar por sus derechos laborales”. Esto declaró en la antesala de la secretaría de Gobernación la dirigente de la sección XXII de la CNTE, Yenni Aracely Pérez Martínez, y se oyó bien pero resultó inverosímil.
Los profesores agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ciertamente no pueden ser considerados delincuentes –o no todos ni abiertamente–; pero en modo alguno se sostiene la afirmación de que son sólo trabajadores “que salen a luchar por sus derechos laborales”.
Durante casi medio siglo la Coordinadora ha sido una corriente política y sindical en cómoda coexistente y franco y muy rentable entendimiento con los cacicazgos del sindicato magisterial que en sus orígenes dizque se propuso depurar.
En cosa de muy pocos años sus líderes desvirtuaron los fines de esta organización e hicieron de la lucha gremial un jugoso modus vivendi, a costas de los derechos de la población general, víctima del activismo de rasgos punibles.
El charrismo sindical persiste como en los mejores tiempos de Carlos Jongitud Barrios o Elba Esther Gordillo, a despecho de los dirigentes centistas, un puñado de los cuales ha capitalizado regiamente su actividad política. Dinero, diputaciones, senadurías, presidencias municipales, puestos burocráticos y cuanto hueso le resulta apetitoso…
En la actualidad la CNTE –destacadamente el magisterio oaxaqueño—atiende menos los intereses laborales de los docentes que los económicos, políticos y partidistas de sus jefes políticos, y desde hace algunos lustros de los contratantes de sus servicios de agitación y desestabilización.
Vale preguntar qué intereses sirve esta vez el magisterio disidente del SNTE, que emprendió movilizaciones hace meses y las recrudeció en el inicio de la cuenta regresiva para el arranque del Mundial de Futbol, el 11 de junio.
¿Quién mueve los hilos de la CNTE y hasta dónde está dispuesto a llegar en su ánimo de ganar rentabilidad a cambio de hacer polvo la imagen del gobierno federal, al que busca bosquejar autoritario, sin base social, lejano al pueblo, ajeno a reclamos salariales y democráticos, mentirosamente de izquierda?
No cuesta trabajo suponer que, en modo mercenario, al poner de cabeza la capital del país con plantones, estrangulamientos de calles y avenidas y amenazas de bloqueos al aeropuerto, el Metro e infraestructuras y servicios básicos el magisterio “democrático” sirve intereses de la oposición, la derecha pura y dura.
Para nada resulta descabellada tal posibilidad, aunque tampoco es improbable que el intenso activismo y la suma a diario de nuevas exigencias a un pliego de imposible cumplimiento inmediato pueda formar parte de una pantomima maquinada en el seno del gobierno federal. No sería la primera vez que algo así sucediese.
En más de una ocasión, lo mismo en tiempos del PRI o el PAN en el poder, y aun en la 4T, manifestantes a sueldo han sido utilizados para prevenir acciones indeseables de la oposición de turno, mediante la ocupación anticipada de espacios físicos, antes de que puedan ser copados por opositores.
Es llamativo que esta vez la sección XXII desplegó su activismo semanas antes de que empiece a rodar el balón, en prevención quizá de que pudiera ser la oposición la que ocupase lugares emblemáticos como el Zócalo, el Monumento a la Revolución, el Ángel o las inmediaciones del Estadio Ciudad de México con el fin de llevar agua a su molino.
Quienquiera que sea el titiritero de los disidentes, quienes ahora buscan involucrar a la burocracia nacional toda en su modelo de activismo, debe reparar en que empieza a ser patente el fastidio de la sociedad y de ciertas autoridades ante sus desafueros.
Fue elocuente el rapto de enojo del alcalde de Mitla, Esaú López Quero, que salió con su policía a intentar despejar a balazos una carretera.
Mientras el ánimo social frente a los docentes disidentes da señales de hartazgo, los líderes se proponen ampliar su radio de acción vía el fortalecimiento del denominado Frente Nacional en Defensa de la Seguridad Social Solidaria, que aglutinaría al más amplio bloque posible de trabajadores al servicio del Estado.
El señuelo es imposible de ser desdeñado. Se trata de impulsar un nuevo modelo de seguridad social que garantice pensiones dignas. O sea, eliminar el actual sistema de cuentas individuales en las Afores, uno de los cambios más nocivos del periodo neoliberal.
La CNTE, en todo caso, le ha causado un daño enorme a niños y jóvenes de las entidades donde actúa. En el cercenamiento del calendario escolar por el ausentismo de profesores, por sólo mencionar la más obvia consecuencia de medio siglo de perniciosa grilla.
De la calidad educativa mejor ni hablar, y menos del crecimiento de la educación privada, sector en el cual con indecibles esfuerzos económicos se refugian los padres, no porque cualitativamente sea mejor que la pública sino porque al menos el calendario no experimenta recortes.
No nos engañemos. Es mentira, por donde se mire, que “el maestro, luchado, está enseñando”, y que las acciones de la Coordinadora tienden a beneficiar a los sectores populares.
Medio siglo de intentos por democratizar el SNTE y contribuir a mejorar la educación sólo ha redundado en la conformación de una banda de vividores de un sindicalismo altamente rentable, al cual es menester ponerle un ¡hasta aquí!
Está por verse si los altos niveles de aprobación popular de la 4T sirven para algo en el ámbito del sindicalismo de los maestros.
BRASAS
Miércoles de efemérides aleccionadoras fue el pasado 27 de mayo. Ese día, en 2015, estalló el llamado FIFAgate, el mega escándalo de corrupción –el más sonado en la historia del futbol mundial– por archimillonarios sobornos para la obtención de contratos de televisión y la “elección” de sedes mundialistas.
Ese día, en Suiza, siete altos directivos de esa Federación Internacional de Futbol Asociación fueron arrestados, a solicitud del Departamento de Justicia gringo, bajo la acusación de crimen organizado, fraude electrónico y lavado de dinero.
Dos días después Joseph Blatter fue reelecto presidente de la FIFA, pero las presiones, dada la magnitud del escándalo, acabaron por tumbarlo del cargo, junto con el titular de la Unión de Asociaciones Europeas de Futbol (UEFA), Michel Platini.
Por indagaciones del FBI en total fueron imputadas 14 personas, nueve dirigentes de la FIFA y cinco ejecutivos del negocio futbolero global.
Algunos libraron la cárcel mediante el resarcimiento de centenares de millones de dólares y otros fueron inhabilitados por décadas.
Dos años después, el 10 de abril de 2017, fue presentada la postulación conjunta de México, Estados Unidos y Canadá para el Mundial 2026, la cual resultó electa el 13 de junio de 2018.
También el pasado miércoles se cumplieron 50 años de la desaparición en Argentina –1976– del cineasta Raymundo Gleyzer, argentino director de la película México, la revolución congelada, filmada en los inicios del gobierno de Luis Echeverría.
Gleyzer había obtenido permiso para la filmación del mismísimo Echeverría, entonces secretario de Gobernación, luego candidato y Presidente. Fue invitado a grabar la campaña electoral, le fue asignado un lugar en el autobús del candidato; tuvo todas las facilidades, incluido el préstamo de un helicóptero.
Echeverría buscaba recomponer su imagen manchada por la matanza de Tlatelolco, pero ignoraba el perfil ideológico de Gleyzer, aguerrido comunista.
El filme fue estrenado en Buenos Aires el 10 de mayo de 1973. Sólo entonces LEA se percató de que no era la exaltación de la Revolución institucionalizada, sino una dura crítica por los ideales traicionados.
Furioso, vía el general Jaime Jiménez Muñoz, embajador de México en Argentina, el mandatario consiguió que la exhibición fuera suspendida; duró un día en cartelera. En nuestro país fue enlatada más de tres décadas, hasta su proyección en 2007.
Con apenas diez meses en el cargo el general Jiménez Muñoz fue retirado de la embajada cuatro meses después –septiembre del 73– del estreno del filme. Lo relevó Celso Humberto Delgado.
Secuestrado por la Alianza Anticomunista Argentina en 1976, Gleyzer está desde entonces en calidad de desaparecido.
El 27 de mayo, asimismo, fue aniversario del natalicio (1923), en Alemania, de Henry Kissinger, canciller de EU durante los gobiernos de Richard Nixon y Gerald Ford.
En octubre de 1973 le fue otorgado el Nobel de la Paz, pese a su fama de impulsor de la Operación Cóndor, el pacto de militares golpistas sudamericanos para acorralar y reprimir la resistencia de izquierda, y sólo un mes después del derrocamiento en Chile de Salvador Allende.
Fue también el artífice de un proyecto, capitaneado por Pelé, destinado a instalar el futbol soccer de EU entre las principales potencias mundiales.
RESCOLDOS
Nace una estrella. Dirigentes del PAN con Felipe Calderón y Vicente Fox a la cabeza han empezado a reeditar la historia de Xóchitl Gálvez, ahora en la persona de Maru Campos. Apoyados por su influencia en medios de comunicación, la presentan como la revelación política de la temporada. Y van directo a tropezar con la misma piedra…
aurelio.contrafuego@gmail.com
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