CONTRAFUEGO || Explosivos y pañuelos blancos

Date:

Aurelio Ramos Méndez

Los radicales de la derecha y la izquierda deben estar tristes y desconsolados ante el arranque, en un ambiente de relativa paz y con saldo blanco, del Mundial de Futbol, que envió al orbe el mensaje ciertamente desmesurado y sin matices de que México es una fiesta. 

Deben estar abatidos, de modo más específico, por el fracaso de su larga, intensa y violenta acometida –artefactos explosivos incluidos—contra el gobierno federal, empecinados como han estado ambos polos en mostrarle al mundo la imagen de un país destartalado, en el caos, la violencia y el desorden, y con un gobierno mafioso, tiránico y corrupto.

Abatidos y, peor, desesperanzados, porque la presidenta Sheinbaum gambeteó con talento y habilidad la celada de dirigentes del conservadurismo, que exhibieron una torpeza lindante con la estupidez al presionarla durante meses y por todos los medios, para que acudiese a la inauguración en el Estadio Azteca; es decir, que se metiese en la boca del lobo y el lobo nomás cerrase la boca. 

Menospreciaron ya no la inteligencia sino el sentido común de la mandataria, a quien buscaron hacerle creer que ricachones con capacidad para erogar decenas y hasta centenares de miles de pesos por un boleto –¡828, 858 pesos!, costo máximo en la reventa registrado por la inteligencia artificial—la recibirían si no con simpatía al menos con elemental respeto y cortesía.

No se requiere el don de la profecía para calcular la dimensión del eventual abucheo y la estridencia de la rechifla, en un episodio que para nada habría sido indicativo de la aceptación popular de la presidenta –arriba de 70 por ciento, dicen las encuestas—pero sí altamente útil para perifonear urbi et orbi y sostener en el debate digital que su gobierno está cayéndose a pedazos. 

Los periodistas más prominentes y los medios más poderosos se desgañitaron gritando que resultaría inédita la inasistencia del gobernante del país anfitrión, que Sheinbaum le tuvo temor al abucheo, que sería descortesía no acompañar a dignatarios extranjeros, que el país estaba en total descontrol e incumplían compromisos de la FIFA, y que hasta se corría el riesgo de cancelar el Campeonato, entre otras babosadas.

En las columnas periodísticas del día después salió el peine. “A la entrada del estadio se estuvieron repartiendo pañuelos blancos que pedían que al cantarse el Himno Nacional, el “Cielito Lindo” y en cada ola, se acompañara por el grito de “¡saca el pañuelo!, ¡saca a Morena!”. No se vieron muchos pañuelos blancos ondeando en las gradas, pero desde el primer tiempo sí hubo muchos “¡fuera Morena!, ¡fuera Morena!”, en las gradas arriba de los palcos”.

Esta versión imprecisa, minusválida, salió de la pluma de un líder de opinión famoso por su confesión de que “la verdad es irrelevante”. Será por esto que, en un alarde de rigor profesional, escribió “se estuvieron repartiendo pañuelos blancos”, sin sentirse en la obligación profesional de precisar quién o quiénes los repartieron u ordenaron que fuesen repartidos.

Menos explicó cómo esta eso de que eran pañuelos “que pedían que al cantarse el Himno Nacional, el “Cielito Lindo” y en cada ola”, la gente gritara “¡saca el pañuelo!, ¡saca a Morena!”. 

¿Quién o quiénes estuvieron detrás de esta fallida embestida política? El sagaz periodista no les ofreció a sus audiencias ni el más leve indicio de ello. Al contrario, hizo de la anfibología envoltura del encubrimiento.

Cualquiera que haya sido la realidad, si los pañuelos se repartieron solos y si eran lienzos parlantes o que mostraban alguna inscripción indicativa de su uso político en el estadio, la chapucera crónica puso en evidencia que radicales de la derecha más opulenta pretendieron emboscar a la jefa del Ejecutivo. 

Desde la orilla izquierda y no se sabe por encargo de quién, si en tándem con el oficialismo o con la derecha más ultra, la CNTE se propuso conseguir la aprobación por las autoridades de un pliego petitorio incumplible –dinero, prestaciones, derogaciones, influencia pedagógica–, o impedir que el balón rodara. Fracasó.

Su accionar mediante choques con la policía, petardazos, pintas en comercios, destrozos de la ornamentación y el mobiliario urbano, y bloqueos de calles y avenidas, entre otras expresiones de barbarie, se topó con el hartazgo de los ciudadanos y los afectados directos de tales acciones. 

Comerciantes del primer cuadro tomaron la decisión de enfrentar al monstruo en varios puntos de la CDMX. Impidieron la extensión hasta el Zócalo de un plantón con carpas y tenderetes, y el día D los docentes debieron despejar el camino hacia esa plaza corazón del país a una multitud dispuesta a educarlos y enseñarles, a la mala, un comportamiento civilizado. 

¿Fue la CNTE aliada del gobierno federal y operó con toda anticipación para impedir que activistas de la derecha dura y pura se posesionaran de espacios públicos y, ellos sí, empañasen la fiesta mundialista? Enigma.

Lo cierto por ahora es que la violencia desplegada por los profesores trastornó la vida de la capital y, para todos los efectos prácticos, tuvo las mismas consecuencias que el activismo de la derecha y la izquierda aún más trogloditas, las cuales desde los medios se adjudicaron sordas sospechas y acusaciones.

Vaya uno a saber si para borrar huellas y zambucar sus propios artefactos explosivos, tras el hallazgo de 59 cartuchos caseros en un autobús procedente de Ayotzinapa, medios identificados con el salinato hablaron de terrorismo y prototerrorismo, de guerrillas y narcoguerrillas, y afirmaron que normalistas disponían de mil sofisticados canutos explosivos más potentes que petardos.

Ni cómo ayudar a los señalados por la repulsiva derecha. En busca de visibilidad en la inauguración del Mundial estudiantes y padres de normalistas desaparecidos se congregaron la víspera en el llamado antimonumento +43; estrangularon el céntrico cruce de Paseo de la Reforma y Bucareli, en la capital del país.

Enterados de que fuerzas de seguridad incautaron los referidos 59 artefactos, y que por consiguiente en la caseta de cobro de Tlalpan fue frenado el paso hacia la CDMX de un convoy de 16 camiones, hacia allá enrumbaron los manifestantes para bloquear la autopista y destruir por completo la caseta.

El episodio pareció burla: mientras impedían el paso invocaban la libertad de tránsito. “Tenemos derecho al libre tránsito”, dijo Mario González, padre del joven Cesar Manuel. Ni una palabra acerca de la libertad de tránsito por ellos denegada a decenas o centenares de miles de automovilistas durante doce años de movilizaciones…

Al final, la jornada futbolera se desarrolló sin contratiempos. Quedó probado que México no es el paraíso, pero tampoco el infierno que a diario y a punta de violencia bosquejan los adversarios del régimen.

BRASAS

La presidenta Sheinbaum acusó de manera directa y con toda razón al empresario Ricardo Salinas Pliego de promover mediante TV Azteca –canales Uno, 7, ADN 40, A Más y unas 300 estaciones locales-la violencia en contra de su gobierno. Le faltó parafrasear el dicho según el cual “no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre”. 

Desde mediados del sexenio del presidente López Obrador el gobierno federal ha estado en grave falta, instalado en la prevaricación, actuando en contra de la ley al omitir el cumplimiento de sus responsabilidades con respecto a la supervisión y control del título de concesión de TV Azteca, el cual hace tiempo debió haber sido revocado.

Envalentonado ante la tolerancia gubernamental frente a la descarada utilización de esa televisora no sólo como medio de manipulación informativa y arma de combate contra el gobierno, sino como instrumento mercantil al servicio de particulares, grupos y personas, en primer lugar, el concesionario, Salinas Pliego ha recrudecido peligrosamente su pugnacidad. 

La semana pasada llegó a extremos inadmisibles, cruzó una línea roja que debe llevar al gobierno a marcarle el alto sin consideración de ninguna índole. Dijo que en la lucha contra la 4T lo que sigue “va a tener que ser otra cosa más ruda… A lo mejor es necesario hace una huelga…” 

Más aún, “a lo mejor es necesario hacer presencia física y bloquear los accesos, nada de que manifestación de blanco y pacífica, vale madre, Ya la hicieron, no sirve para nada. Tiene que ser más rudo”.

También dijo que no se debe pagar impuestos a gobiernos reprobables, e insistió: “Necesitamos una actitud de desafío, de rebeldía, y de no conceder nada frente a estos ineptos, corruptos y mentirosos”

Como para que nadie tenga dudas acerca de lo que viene, dijo que por su experiencia y lo que ha visto en otros países –no necesitó mencionar la cleptocracia argentina de Javier Milei— “estos desgraciados zurdos de mierda no se van por la buena. Entonces, se van a tener que ir por la mala”.

En descargo del patético emulo de Milei, debe decirse que sobre advertencia no hay engaño. 

Del gobierno depende que este usufructuario de un servicio de telecomunicaciones propiedad de todos los mexicanos continue desde la pantalla chica instigando la violencia; manejando a sus anchas, como patrimonio personal, una concesión del Estado mexicano. 

RESCOLDOS

Por cierto, a su llegada al Estadio Azteca Salinas Pliego recibió una muestra de la honda simpatía popular que inspira sus anhelos presidencialistas. Aficionados que no pudieron entrar dado el precio prohibitivo de los boletos, le gritaron de todo: corrupto, ladrón, vividor… Le enviaron saludos a toda su genealogía y hasta formularon hipótesis sobre el oficio de su progenitora. Protegido por media docena de escoltas, el concesionario de TV Azteca avanzaba a paso veloz rumbo a los más confortables espacios del estadio, el aire acondicionado y las viandas apetitosas. ¡Y pensar que este personaje, que ha hecho de la tarea empresarial una actividad que roza lo delictivo, está apenas en el arranque se su campaña!

aurelio.contrafuego@gmail.com

————————————————

Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Share post:

spot_img

Popular

More like this
Related

¿Estadio Azteca?

Carlos R. Aguilar Jiménez Hace unos días se inauguró el...

La pigmentocracia mexicana

Alberto Benítez Tiburcio Durante mucho tiempo, México se mostró cómodo...

Poder Judicial lleva diálogo, orientación y atención a Santa María del Tule

• La estrategia “Justicia Más Cerca de Ti”, acercó...

CONTRAFUEGO || Coscorrón a la oposición

Aurelio Ramos Méndez Una de dos: El gobierno de Estados...