Antonio Gutiérrez
Doña Carmelita Jiménez Mata es una maestra jubilada hablante de la lengua mixteca. Es originaria de Santiago Amoltepec, Sola de Vega, y radicada en el Municipio de Santiago Tlazoyaltepec, Distrito de Etla. Oaxaca.
Como maestra, como madre y como principal transmisora de la cultura comunitaria, durante una entrevista realizada en el mes de abril de 2022, Carmelita nos compartió sus observaciones sobre la forma como aprenden la lengua materna los integrantes de las comunidades de las regiones donde ella ha vivido, la Sierra Sur y los Valles Centrales de Oaxaca
Sobre este proceso de enseñanza aprendizaje, que en las comunidades indígenas sucede de manera natural, directa y sencilla, ella dice:
“Lo primero que les sucede a los recién nacidos es que sus madres los toman en sus manos, los levantan, los abrazan; los aprietan contra sus senos y luego les dicen en mixteco las palabras que ambos necesitan escuchar”. Aquí las escribimos:
”nene, come, leche, toma, mamá”, conalgunas variantes, esas son las primeras palabras que aprenden los recién nacidos para familiarizarse con la familia, con la lengua y con la comunidad.
“Después de escuchar esas palabras, y solitos sin que nadie los obligue, siguen libremente hablando en mixteco”, no obstante, como ejemplo, aclara; “en otras comunidades nene pequeño en mixteco se dice suchi yɨkɨn”.
Según el testimonio de Carmelita no es exagerado decir que en las comunidades indígenas las madres entregan a sus hijos toda la cultura a través de la lengua. Veamos si no:
Primero les dan el alimento para que crezcan sanos y fuertes; a través de la lengua materna les trasmiten los significados de las palabras; el nombre de las cosas y de las personas; les enseñan las prácticas y las ideas; entretejen en ellos los afectos y las relaciones sociales; les enseñan las normas de comportamiento, los valores y los principios, lo permitido y lo prohibido al interior del grupo; en otras palabras, a través del habla de su propia lengua les transmiten la idea de comunidad y de mundo. Son las madres quienes más aportan a la construcción de la cosmovisión indígena.
Este es tan sólo un ejemplo de cómo en las comunidades indígenas las lenguas maternas, la comunidad y los niños nacen crecen y se desarrollan simultáneamente.
Tal vez por eso las culturas indígenas de México han resistido tanto al silencio, la indiferencia y los intentos de olvido, siempre florecen.
Los niños efectivamente nacen en el seno de una familia, pero la familia no vive desligada de la comunidad.
Los niños van a la escuela, conocen otras personas, hacen nuevos amigos, y en la misma lengua intercambian sus experiencias, juegan y jugando pasan a formar parte del colectivo. Aquí sí, la cultura se hace jugando.
Por eso es muy difícil que los recién nacidos cuando llegan a la adultez no recuerden los primeros ruidos, los tonos y los ritmos de sus lenguas. Lo que los estudiosos han dado en llamar las variantes lingüísticas. Yo me imagino que así, más o menos, lo mismo pasa con todas las lenguas que se hablan en México, dice Doña Carmelita Jiménez Mata.
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