La CNTE abre su juego: fustigando los foros, va por la derogación —sin diálogo— de la reforma educativa

Un abrazo fraterno a mi colega y amiga Carolina Espina, ante el fallecimiento de su señor padre. Respetuosamente.

Hoy queda claro que Andrés Manuel López Obrador no necesitaba ni al SNTE ni a la CNTE para ganar la elección presidencial, pero que se rodeó de ellos —a pesar de que son el agua y el aceite— para afianzar el consenso social que ya tenía a su favor. Lo hizo aduciendo la derogación de la reforma educativa. El problema es que no es lo mismo ser oposición que gobierno, y por eso hoy —que todavía no llega al poder, pero que ya cogobierna fácticamente con la administración federal saliente— cuando intenta dialogar con sus aliados electorales, está recibiendo sus primeras dosis de realidad. La reacción violenta de la CNTE en Guerrero no es sino preámbulo —anunciado— del enorme problema al que se enfrentará por el destino de la reforma educativa.

En efecto, el pasado domingo uno de los foros convocados por el Presidente Electo para recabar propuestas y definir la nueva política educativa del país, fue cancelado luego de que un grupo magisterial irrumpiera y se desataran hechos violentos, agresiones con sillas y otros objetos, en un centro de convenciones de Acapulco.

Maestros de la CETEG —organismo espejo de la CNTE en aquella entidad—, marcharon y llegaron al recinto, acusando que ahí había integrantes del “charrismo sindical”, que aprobaron la reforma educativa; esto, en referencia a maestros del SNTE. Los de la CETEG quitaron vallas, subieron al templete, y lanzaron gritos en contra del SNTE y la exdirigente Elba Esther Gordillo; en respuesta, maestros de la sección 14, comenzaron a corear el nombre de su organización, y de ahí pasaron a los insultos y luego a los golpes, por lo que dicho foro fue cancelado.

Para muchos esta fue una reacción inusitada. En la interpretación lineal, se pensaba que al haber una promesa y un eje discursivo concreto y aceptado —la cancelación de la reforma educativa— por los simpatizantes magisteriales de Morena tanto en la CNTE como en el SNTE, lo único que debían hacer es construir juntos las rutas para llegar a ese resultado, y luego establecer los mecanismos y las reglas bajo las cuales se va a regir el magisterio nacional luego de quedar cancelada la reforma educativa.

El problema es que nadie en Morena vio —porque no quiso ver— que el diálogo y la concertación entre las dos facciones magisteriales es imposible, y que sus diferencias son históricas. No había forma de prever entendimiento cuando las discordancias de la CNTE y la SNTE no tienen su origen en la reforma educativa y, acaso, ésta no ha sido más que una simple coyuntura de coincidencias.

De hecho, ayer el portal Diálogos Oaxaca reportaba que a pesar de que Oaxaca es de una las entidades dominadas por la CNTE, es de las que menos propuestas ha aportado a la plataforma de la consulta educativa denominada “Por un Acuerdo Nacional sobre la Educación”, que promueve el gobierno electo de López Obrador. Hasta la fecha, indica la información, se han subido 48 mil 171 ideas a la página “Por un Acuerdo Nacional sobre la Educación” que, junto con los foros que se realizan en el país desde el 27 de agosto, tiene como objetivo la construcción de la política educativa que implementará el próximo Gobierno federal. Del total, Oaxaca registra sólo 50 propuestas, es decir el 0.1 por ciento, en el portal en las cuatro categorías: educación básica, educación media superior, educación superior y otros servicios educativos.

¿Cuál es la razón? La misma nota lo aclara: la Sección 22 acordó realizar un Congreso Político para integrar sus propuestas en la materia y remitirlas de forma directa al Gobierno electo y no a través de los foros organizados por el futuro titular de la SEP, Esteban Moctezuma. “El mecanismo no es exactamente los foros. En los foros lo que hemos ido a manifestar es nuestro posicionamiento político, sobre todo, sobre las consecuencias o los desastres que ha dejado la reforma educativa”, señala la nota, al tiempo de establecer que la disidencia considera que los foros impulsados por Moctezuma son insuficientes, pues una consulta tiene que abarcar la totalidad de los maestros, no sólo los que puedan llegar a los encuentros o registren sus propuestas en la plataforma.

Es decir, que para ellos los foros educativos ni son un mecanismo constructivo, ni son relevantes.

HOY, IGUAL QUE SIEMPRE, IRÁN POR TODO

La postura actual de la Sección 22 en Oaxaca, y de la CETEG en Guerrero —ambos, referentes de la CNTE— eran previsibles. Aquí escribimos el 4 de abril: “Si AMLO se convierte en Presidente, la Coordinadora y la Sección 22 no esperarán a que manifieste voluntad por la derogación de la reforma educativa, sino que desde el primer día de su gestión —y quizá desde antes, porque el cambio de la Legislatura federal ocurrirá desde el mes de septiembre, y posiblemente Morena llegue a tener mayoría— comenzarán a exigirle el cumplimiento de su palabra a través no de las vías institucionales, o las que llegara a plantear AMLO para lograrlo, sino como ellos mismos lo quisieran en forma y fondo.

‘¿Qué querría la CNTE y la Sección 22?’, nos preguntábamos en aquel entonces. Y la respuesta hoy, cobra puntual sentido: “Querrían lo que han dicho, como forma de derogación: es decir, la emisión de un decreto presidencial que deje sin efecto la reforma educativa. Pero además, como fondo del planteamiento, ellos asumirán la postura de que no quieren la reforma actual —por eso piden su derogación—, pero que además tampoco aceptarán cualquier otra forma de evaluación de la educación pública, que no sea las que ellos mismos establezcan.”

Esto es exactamente lo que estamos viendo: grupos políticos que están de acuerdo en la meta inicial (la derogación de la reforma educativa), pero que no están dispuestos a aceptar consensos y tampoco a negociar sus posturas. Ellos no quieren diálogo con el SNTE ni con el gobierno, siempre que uno u otro no estén dispuestos a plegarse a sus consideraciones. Por eso, el foro educativo que se supone que fue creado para recabar propuestas y construir la vía alternativa, para la CNTE no es sino un espacio de denuncia política en el que no caben las propuestas, porque éstas deben emanar de un proceso distinto en el que sólo ellos pueden dictar las condiciones.

DESTINO: EL CAOS

Evidentemente, ni el gobierno de López Obrador ni el SNTE querrán plegarse a las condiciones, o a la visión educativa o política de la CNTE. Unos y otros conocen el valor de sus respectivas porciones de legitimidad. Y por eso, la reforma educativa no parece tener otro derrotero que el del caos, la confrontación y la reiteración de escenarios violentos como el que vimos hace algunos días en Acapulco; o acciones legislativas impulsadas por los diputados federales de la CNTE, que más allá de su planteamiento político no son sino una invitación velada para que las autoridades de la SEP —las actuales y las próximas, obligadas a cumplir y hacer cumplir, mientras viva la actual legislación educativa— violen la ley.

La CNTE no cede: vela armas en espera del decreto derogatorio de la reforma educativa… que no llegará

Ha habido un debate intenso respecto al futuro incierto de la reforma educativa, aunque la realidad sigue siendo una sola: todas han sido promesas, pero ninguna ha venido acompañada de acciones o coordenadas concretas. El Presidente Electo ha reiterado su promesa de cancelarla; sin embargo, hasta el momento no hay luz alguna sobre cuál será el camino para cumplir su promesa. Mientras, la CNTE vela armas esperando el cumplimiento de su exigencia. El problema es que una reforma de tal magnitud no se deroga de la forma simplista con la que pretenden presionar al Presidente Electo y a Morena.

En efecto, la Coordinadora sigue con el dedo en el renglón respecto a la derogación inmediata de la reforma educativa. El fin de semana CNTE en la Ciudad de México lanzó una advertencia al Gobierno entrante de Andrés Manuel López Obrador.  Integrantes de las secciones 9, 10, 11 y 60 de la CDMX apremiaron al Presidente Electo y a la bancada de Morena en el Congreso, a cancelar la reforma educativa en su totalidad.

De acuerdo con una nota del periódico Reforma, afuera de la oficina donde despacha López Obrador, quien no se encontraba en el lugar, Roberto Gómez, director Político de la Sección 9, afirmó que al nuevo Gobierno no le “conviene” iniciar funciones con un conflicto magisterial. Tras entregar un pliego de peticiones en el despacho de López Obrador, Gómez pidió a Morena en la Cámara de Diputados utilizar su mayoría absoluta para aprobar un punto de acuerdo en el que se exhorta a las autoridades a frenar la evaluación docente.

“No vamos a descansar hasta que la reforma educativa sea abrogada. ¿Qué les pedimos a las nuevas instancias? Que esto se lleve a cabo antes del 1 de diciembre. ¿Qué cosa le planteamos al nuevo Gobierno? Que no se eche la bronca encima, que se resuelva antes del 1 de diciembre, tienen tres meses los diputados (…) Yo creo que lo que le conviene a este nuevo Gobierno es que empiece a gobernar sin el problema magisterial”, señaló.

Luego de anunciar que hoy martes se discutiría un “punto de acuerdo” en la Cámara de Diputados federal para lograr la cancelación de la reforma educativa —cuestión que técnicamente resulta imposible de cumplir por la vía de un punto de acuerdo—, Gómez señaló que en la Cámara baja hay legisladores de Morena solidarios con la CNTE y que han participado en sus movilizaciones.

“Se va a llevar al Pleno, seguramente va a haber debate, pero nosotros esperamos que, así como votaron a favor de darle licencia al Gobernador de Chiapas (Manuel Velasco), también se tomen ellos el tiempecito para votar con la mayoría que ya tienen a favor de este punto de acuerdo, que plantea la suspensión de la evaluación educativa y punitiva en lo que respecta al ingreso, la promoción y la permanencia (…) Posteriormente, van a presentar otros puntos de acuerdo con temas específicos, como son la reinstalación de los compañeros cesados y para demandar la libertad de los compañeros presos; ésa es la dinámica que ellos plantean llevar a cabo”.

Esta postura, es la primera que constata el largo anuncio hecho con relación a que la CNTE asumiría una postura intolerante respecto a un tema sobre el cual no ha habido referencias aún de cómo sería abordado.

DEROGAR LA REFORMA, ¿CÓMO?

Los profesores de la CNTE hacían referencia a un punto de acuerdo. Aunque ésta, en realidad, es una herramienta del derecho parlamentario mediante la cual se eleva una petición, exigencia o posicionamiento de parte del Poder Legislativo ante los Poderes del Estado, Órganos constitucionalmente autónomos y entidades federativas, con el objeto de conminarlos a realizar o abstenerse de alguna conducta o cuestión administrativa.

Aunque ésta es una postura institucional que emana del Poder Legislativo, lo cierto es que los efectos de un punto de acuerdo carecen de cualquier evento vinculante, y mucho menos podría tener el efecto de un acto formalmente legislativo. Además, vale la pena considerar que la suspensión —acto parcial, administrativo— de la reforma educativa o al menos de la evaluación docente, tendría que ser una decisión tomada en conjunto por el Titular del Ejecutivo federal a través de la Secretaría de Educación Pública, y de un órgano constitucionalmente autónomo denominado “Instituto Nacional de Evaluación de la Educación”, y no del Legislativo, que carece de toda injerencia en los actos administrativos que recaen en el ámbito del Ejecutivo.

Ahora bien, vale también la pena considerar otra cuestión: la reforma educativa se encuentra establecida en la Constitución de la República. Sabemos que Morena tiene la mayoría en las dos cámaras integrantes del Poder Legislativo federal, y también cuenta con la mayoría en la mayoría de las Legislaturas estatales. Con ello, queda claro que no tendrían ningún problema en lograr la aprobación de una modificación al artículo tercero constitucional, incluso en el contexto del proceso dificultado de aprobación de una reforma constitucional. Más bien, el problema sería que conseguir una reforma de esa magnitud llevaría tiempo para que pasara por ambas cámaras, y luego fuera asimismo aprobado por 17 legislaturas locales. Por eso, aún en el caso de que hubiera voluntad a favor de la derogación de la reforma, no sería fácil que esto ocurriera en el plazo que se están proponiendo los integrantes de la Coordinadora.

De hecho, desde febrero la CNTE dejó clara su postura respecto a qué esperaba de la reforma educativa, y su destino frente al triunfo de AMLO. En aquel entonces, frente a la postura de AMLO de enviar una iniciativa abrogatoria al Congreso, dijeron: “Su acuerdo no convence a la CNTE puesto que en vez de establecer un decreto que abrogue la reforma educativa, plantea una iniciativa de ley, Obrador le deja la tarea al legislativo”, indicó la Coordinadora, en un comunicado.

¿Qué se puede esperar frente a la realidad? Que la esperada derogación de la reforma educativa no llegue ni sea tan rápida como pretende la Coordinadora, y que ese será uno de sus pretextos para mantener vivas sus protestas. Es un tema previsible.

DE MEDIOS Y COMPARECENCIAS

La semana pasada comparecieron en el Congreso los secretarios de Sinfra, Economía y algunos funcionarios más. De todos, el único que tuvo un resultado positivo en los medios fue Fabián Sebastián Herrera Villagómez. El diputado Dónovan Rito comentaba que le faltó muy poco para cortar oreja y rabo ante los diputados y ante los medios le fue muy bien porque fue el único que cumplió la encomienda de Comunicación Social de dar una conferencia de prensa al terminar la comparecencia. Los demás prefirieron evitar a los medios y el resultado fue bastante negativo. Muchos funcionarios no acaban de entender que es mejor hablar de frente en una conferencia organizada, que salir huyendo de los reporteros o una entrevista de banqueta multitudinaria dónde los riesgos son mucho más críticos.

Estado-magisterio: discusión sobre la reforma educativa, ¿comenzará a correr en carriles distintos?

Con la instalación de la LXIV Legislatura federal comenzó a correr la cuenta regresiva para conocer tanto el destino de la reforma educativa actual, como las nuevas directrices que marcarán el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y los grupos a los que están consultando, para sustituir la actual reforma por un proceso de evaluación distinto al actual. Aunque la consulta y los foros educativos están en proceso, el espacio vacío que está dejando la incógnita sobre el destino de la reforma educativa del gobierno saliente, ha comenzado a generar rutas distintas en los derroteros posibles, que muy probablemente terminen enrareciendo —o descarrilando— la posibilidad de una segunda reforma educativa aprobada y aceptada en consenso.

En efecto, desde hace algunos días comenzó la realización de los foros relacionados con la realidad educativa. Dichos foros, fueron convocados por el Presidente Electo para definir el rumbo de la política educativa del próximo sexenio que sustituirá a la reforma educativa. “El propósito de escuchar la voz y experiencia de los actores vinculados con la educación, en especial la del magisterio”, dijo el propio López Obrador, cuando habilitó una página web (http://porunacuerdoeducativo.com) en la que se establece que cualquier persona puede subir su propuesta sobre qué camino debe de tomar la siguiente reforma educativa, que será tomada en cuenta.

Según la convocatoria a dichos encuentros de discusión sobre el futuro de la educación en el país —uno de esos foros nacionales se realizará en las instalaciones de la UABJO, en Oaxaca—, esto ocurre por el compromiso de construir una verdadera transformación educativa, y argumentan que para ello es necesaria la participación de la sociedad; para escuchar ideas y propuestas para mejorar la educación y fortalecer su carácter laico, gratuito y plural”. Estos foros son organizados por el equipo de transición en coordinación con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior; serán en total 32 (uno por estado) y se prolongarán hasta el 29 de octubre.

Esos foros han tenido el contenido esperado. Por ejemplo, según información del encuentro celebrado hace algunos días en Puebla, se dijo que los participantes –trabajadores de la educación— plantearon al próximo Titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, mejores condiciones laborales para los trabajadores de la educación, homologación de pagos para los docentes de los estados y evaluación apoyada por capacitación. Éste prometió que en la próxima administración federal habrá apertura a la participación social y no habrá más reformas educativas sin diálogo de todos los involucrados: maestros, tutores, alumnos y expertos.

De acuerdo con la información, Moctezuma Barragán también dijo que otras cuestiones que planea hacer la próxima administración, son un plan educativo incluyente, fortalecer las Escuelas Normales y la Universidad Pedagógica Nacional, revalorar al magisterio y respetar su autonomía, proveer de alimentos a las escuelas de educación básica marginadas, suspender cuotas para mantenimiento de las escuelas, garantizar que estudiantes no sean rechazados de las universidades públicas, brindar becas a estudiantes de nivel medio superior y superior de escasos recursos, entre otras estrategias.

CAMINOS DISTINTOS

Lo hemos apuntado aquí, y es algo bastante claro: tanto el SNTE, como su expresión interna disidente, la CNTE, tienen un consenso claro respecto a qué se debe eliminar de la reforma educativa. Ambos sectores coinciden en que el problema central se encuentra en la evaluación al personal docente, y concretamente en el hecho de que la consecuencia de esa evaluación pueda llegar a ser el cese del trabajador cuando repruebe cierto número de evaluaciones en forma consecutiva.

A pesar de que parece haber cierta claridad en ese sentido, lo cierto es que la disipación que existe respecto al tono y las propuestas que se están socializando en los foros educativos —que hasta ahora no han dejado ver que el gobierno electo tenga un derrotero y una propuesta definidos para socializar con los sectores a los que se les está consultando, y que más bien parece que los foros serían una especie de “buzón de quejas y sugerencias” pero con formato de encuentro de la sociedad— en cualquier momento puede motivar que la radicalización de las posiciones, o de las “propuestas alternas”, marque un rumbo distinto al posible para la evolución de esa reforma.

Pues, tal y como lo hemos apuntado, lo único que no podrá ocurrir es la cancelación lisa y llana de la reforma actual, pero sin la sustitución de otra redacción que garantice constitucionalmente el derecho a la educación de calidad que ya tienen los niños y jóvenes mexicanos que se instruyen en escuelas gubernamentales.

En esa lógica, vale la pena repensar las posturas que han mantenido tanto el SNTE, como la CNTE, respecto a la “reforma de la reforma” en materia educativa, y los riesgos que implican las posiciones radicalizantes que eventualmente podrían tomarse en el camino rumbo a la modificación de la Constitución federal y las leyes que actualmente rigen la evaluación educativa.

A este respecto se ha referido el investigador en temas educativos Carlos Ornelas, quien recientemente apuntaba en Excélsior (https://bit.ly/2oyFBoy) lo siguiente: “parece que los militantes de la CNTE, que alguna vez estuvieron enojados con el presidente electo hoy le dan el sí, pero con ciertas condiciones. En el otro lado, sin quedarse atrás, el SNTE también quiere que se olviden sus mohínas y regresará al carril de subordinación corporativa ante el nuevo jefe; claro, con algún provecho.

En este punto es donde radica el peligro de que una discusión, aparentemente consensada sobre la eliminación de los efectos de la evaluación docente, se desvíe a otros temas que no podrían establecerse en la ley. Pues Ornelas apunta las exigencias de la CNTE: “Líderes representantes de varias facciones de la CNTE se reunieron en la Cuidad de México el sábado 25 de agosto. Tras horas de discusión, acordaron desplegar un “Manifiesto a la Nación”, en el que exigen al Presidente electo: 1) abrogar la matriz constitucional de la Reforma Educativa y sus leyes secundarias; 2) desaparecer el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; 3) eliminar al Servicio Profesional Docente; 4) desechar el Nuevo Modelo Educativo; 5) frenar la Reforma en Normales; 6) acabar con la autonomía de gestión; 7) prescindir del Sistema nacional de información y gestión educativa; 8) desmantelar al Fondo de Aportaciones de Nómina Educativa y Gasto Operativo y regresar el control de la nómina a los estados; 9) finiquitar los programas de Escuelas al Centro, Escuelas al CIEN y Escuelas de Tiempo Completo; y, 10) que el próximo gobierno federal repare los daños, resuelva las consecuencias y costos provocados por la aplicación de la ley educativa.

DISCUSIÓN SIN VÍAS POSIBLES

El SNTE, por su parte, sostiene un conjunto de propuestas abstractas que más bien parecen encaminadas a que el nuevo régimen les permita seguir siendo el sindicato cogobernante que siempre han sido. Lo que preocupa, en el fondo, es la inconsistencia del gobierno electo, que no deja claro hacia dónde se pretende conducir la discusión. Ello permitirá la apertura de carriles paralelos en los que esta discusión podría terminar en las fauces del radicalismo o el detrimento de los derechos de quienes sí merecen —independientemente de cómo— educación de calidad en las escuelas de gobierno.

Elba Esther y CNTE, del brazo de AMLO: la ruptura en el SNTE los convertirán en aliados

El mismo día que Andrés Manuel López Obrador recibió su constancia como Presidente Electo de México, la ex lideresa magisterial Elba Esther Gordillo fue exonerada de todos los delitos federales que se le habían imputado, y por los que estuvo cinco años presa. Luego, el mismo día en que López Obrador dijo, en presencia del presidente Enrique Peña Nieto, que al iniciar su gobierno cancelaría la reforma educativa actual, la maestra Gordillo apareció en un acto público, por primera vez desde su exoneración, para decir que al ser ella liberada la reforma educativa “se había derrumbado”. ¿Qué escenarios se prevén en este anunciado ajuste de cuentas relacionado con el SNTE, la reforma educativa, AMLO, la CNTE y la maestra Gordillo?

En efecto, hoy parece quedar claro el escenario en el que parece haber un consenso a favor de eliminar no la reforma educativa, sino las consecuencias de la evaluación docente. Al mismo tiempo, la liberación y ruidosa reaparición pública de la maestra Gordillo parece anunciar un reacomodo importante en el SNTE, a partir del aval dado por el Presidente Electo para que ella pueda continuar “ejerciendo sus derechos” como ciudadana, aunque negando que ella pudiera integrarse a su equipo de trabajo. En el telón de todo esto se encuentra la nada casual pasividad mostrada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, frente a estos importantes movimientos y mensajes enviados desde y hacia las más altas esferas del sector educativo nacional. ¿Qué ocurre?

Con respecto a la evaluación, algunos de los argumentos que ahora cobrarán fuerza para eliminar las sanciones, y reorientar el rumbo de la reforma educativa, ya los habíamos reseñado en este espacio desde el mes de abril pasado.

En aquel tiempo, apuntamos: “Existe una especie de coincidencia disimulada entre diversas expresiones magisteriales, respecto a la evaluación docente. Esa coincidencia, hasta ahora poco vista, apunta al hecho de que la evaluación fue confeccionada por el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, sin considerar que son muchos factores sociales los que influyen en el aprovechamiento de los niños que reciben educación pública, y que al mismo tiempo de implementar procesos de evaluación, era necesario también impulsar mecanismos de regularización para los trabajadores de la educación en todo el país.

“Esto parece algo menos complejo de lo que es. Según esa visión, para lograr resultados verdaderamente aceptables en una evaluación docente es necesario que existan las condiciones mínimas de aprovechamiento para todos los niños y jóvenes que asisten a las escuelas públicas. Ello, dicen, no sólo implica que puedan acceder a clases todos los días, sino también que cuenten con alimentación mínima, un entorno familiar y comunitario seguro, y una infraestructura educativa que les permita cubrir sus necesidades básicas.

“El problema, señalan, es que a lo largo y ancho del país hay miles de escuelas que no tienen ni la infraestructura indispensable. Es decir, no tienen pisos de cemento firme, no tienen muros y techos sólidos, no tienen agua potable, energía eléctrica, drenaje, sanitarios y áreas mínimas de esparcimiento. Si muchas escuelas del país no tienen eso, muchas más no cuentan con lo necesario para potenciar el aprovechamiento de los educandos a través de materiales educativos, tecnología, e incluso los libros y los materiales que son indispensables para las actividades cotidianas.

“Si todo eso está del lado social, también reconocen que el Estado debería considerar más las condiciones en que se ha formado el magisterio desde hace años. En las escuelas normales del país se han anidado vicios que hoy impactan en la preparación mínima de los maestros. Por esa razón, no todos los profesores del país son capaces de aprobar dignamente la evaluación, y a muchos de ellos ni siquiera les son suficientes los cursos de actualización que se les ofrecen para poder superar una primera calificación reprobatoria.

“En el fondo, sostienen, es positivo que el Estado quiera evaluar la calidad de la educación. Pero debería hacerlo no en un escenario fantasioso, sino considerando la realidad de la educación en el país. Esa realidad debe considerar que hay millones de niños que llegan a la escuela con hambre; que las condiciones en las que reciben instrucción son inadecuadas, riesgosas e insalubres, y que los profesores —no todos, pero sí muchos— tienen también deficiencias estructurales en su formación como docentes, que primero deben ser corregidas antes que evaluadas.” (Al Margen 24.04.2018).

ESCISIÓN MAGISTERIAL

Quién sabe si Elba Esther Gordillo vaya por el SNTE o tenga objetivos más ambiciosos. Le declaró la guerra a los traidores, pero las circunstancias la ponen en una posición más cercana a la CNTE, que a la estructura formal del sindicato que antiguamente presidió. Esa línea parecía también ya trazada desde meses antes del día de la elección presidencial, y era ya también independiente del triunfo o derrota de López Obrador en las urnas. De haber perdido la elección el tabasqueño, el escenario sería más complicado; pero siendo ya Presidente Electo las cosas parecen clarificarse.

Al respecto hubo también señalamientos oportunos. El 11 de junio —tres semanas antes de la jornada electoral— apuntamos en este espacio: “Lo más grave es que todo esto podría no terminar el 1 de julio. No hay razones para suponer, ni en lo lineal ni en la interpretación política que ellos mismos hacen de las acciones presentes, que el magisterio detenga sus actos de hostigamiento. Gane o pierda Andrés Manuel López Obrador la elección presidencial, ellos tienen ya delineada una agenda política para los meses siguientes en donde está incluida la presión para la abrogación de la reforma educativa y, posiblemente, la formación de un nuevo movimiento sindical producto del cisma nacional que parece irremediable en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.”

El cisma (casi) irremediable vendrá a partir del ajuste de cuentas que debe estar preparando la maestra Gordillo al interior del SNTE, con el aval del nuevo régimen. Ello podría provocar, o una ruptura al interior del Sindicato por el control de su dirigencia, o una escisión de agremiados para la formación de una nueva agrupación sindical. Junto a ello, vendrá una nueva discusión —política, ideológica y de rumbo gremial— sobre qué tipo de reforma educativa se pretende, a partir de la cancelación de la actual, a manos de López Obrador.

Evidentemente, la CNTE pujará por el reconocimiento —nacional, incluso— de su Plan para la Transformación de la Educación (PTEO, como es conocido en Oaxaca); el magisterio aliado a Elba Esther irá por su propia versión de una nueva reforma. Al final, todos se sentirán ganadores —al menos parcialmente— cuando se derogue la disposición que establece que la sanción por reprobar las evaluaciones, sea la destitución del trabajador docente. Una vez logrado eso, tendrán que ir a definir si el rumbo nacional del magisterio se cristaliza en la formación de una nueva organización, ya que en las circunstancias actuales esto parece también algo posible.

Se cumple la previsión: advierte CNTE que la crisis magisterial escalará más allá del 1 de julio

Hay quienes, con cierta candidez, creen que las acciones de presión emprendidas en Oaxaca por el magisterio agremiado en la Sección 22 del SNTE, y a nivel regional a través de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, tienen como fondo demandas salariales o relacionadas con sus planteamientos políticos ordinarios, pero no con el proceso electoral. Lejos de eso, la Coordinadora ya aceptó públicamente —cuestión que ha sido sabida, pero pocas veces reconocida— que sus movilizaciones tienen como causa el proceso electoral, y anunciaron que irán más allá. Es la constatación de un vaticinio largamente anunciado.

En efecto, el pasado martes al manifestarse en el Zócalo de la Ciudad de México, profesores adheridos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación advirtieron a los candidatos presidenciales que no creen en “varitas mágicas”, y que las cosas no cambiarán a partir del 2 de julio. “Desde aquí les decimos (a los candidatos presidenciales) que ninguno tiene propuesta educativa. Más allá de la coyuntura electoral, la Coordinadora está antes, durante y después del proceso electoral. No creemos en varitas mágicas ni que todo va a cambiar a partir del 2 de julio”, dijo Víctor Manuel Zavala Hurtado, dirigente de la sección 18 de la CNTE en Michoacán.

Luego lanzaron otras advertencias: “No creemos en el proceso electoral, estamos con la independencia política de gobiernos y de partidos y a pesar de eso, vamos a presentar nuestras propuestas a quien llegue al gobierno”, agregó el dirigente michoacano. En sus propuestas de campaña, los candidatos se han referido a generalidades pero no han tocado aspectos centrales del tema educativo: como la didáctica, la pedagogía, y los libros de texto que se tienen que utilizar para lograr que los niños aprendan.

“Están hablando de lo general porque no conocen en qué condiciones trabaja el magisterio. No nos han escuchado de cómo debe ser el trabajo en las aulas y las condiciones de las escuelas. Por eso decimos que desconocen y no van más allá (…) La CNTE se ha mantenido independiente de cualquier partido político, dijo, “no está a favor de ningún candidato ni del Pacto por México ni de los que están contendiendo ahora. Mantiene su independencia y por eso decimos que cada quien podrá hacer lo conducente”, dijo Enrique Enríquez, dirigente de la Sección 9 de la Ciudad de México, también identificada con la Coordinadora.

Hasta ahora, ninguna de las representaciones del magisterio disidente ha sido recibida en la Ciudad de México por representantes de la Secretaría de Gobernación, y ellos mismos reconocen que no han tenido acercamiento alguno con el gobierno federal. Eso les ha servido para mantener su advertencia de que en las entidades federativas donde tiene presencia la Coordinadora —Oaxaca, entre ellas— mantendrán el paro indefinido de labores así como la resistencia en las calles, independientemente de cuánto tiempo se mantengan movilizados, hasta lograr que se cumpla “su derecho de audiencia”.

PREVISIÓN CUMPLIDA

Aunque parece larga la cita, vale la pena releer lo asentado aquí el pasado 11 de junio: “el 28 de mayo la Asamblea Estatal de la Sección 22 anunció el comienzo de su jornada anual de lucha. Lo hicieron con la intensidad propia de una lucha enmarcada en la elección presidencial y por eso, desde el inicio, establecieron coordenadas relativas a que su intención era participar —a su modo— en el proceso democrático, independientemente de si conseguían o no las respuestas exigidas a sus demandas salariales, políticas y sindicales.

“A nivel regional, la CNTE inició acciones una semana después, quedando claro hasta ahora que ni la Sección 22 en Oaxaca, ni la CNTE como movimiento regional, tienen intención alguna de detener sus respectivas acciones hasta que no lleguen al día de la jornada electoral. Esa es la razón por la que, en la entidad, a pesar de que el magisterio ha entablado diversas mesas de trabajo con el Gobierno del Estado, y ha dialogado directamente con el Gobernador, siguen sosteniendo que las respuestas gubernamentales son “mínimas e insuficientes”, y eso les ha servido de justificación para sostenerse en la idea del paro indefinido de labores —cuestión que no ha sido homogénea, ya que en la entidad hay muchas escuelas laborando con normalidad.

“En ambos casos —la 22 en Oaxaca, y la CNTE como expresión regional del magisterio, ambos interesados en mantenerse presentes en este proceso electoral—, podría suponerse que hay claridad entre sus agremiados, y que todo terminará con la jornada electoral del próximo 1 de julio.

“En ninguno de los casos es así: tan no hay claridad, que en Oaxaca las acciones impulsadas por la Sección 22 han sido duramente cuestionadas por sus propios agremiados —por eso hay escuelas abiertas—, aunque la dirigencia magisterial se ha valido de sus incondicionales (que no pasan de ser un puñado de personas frente al universo de trabajadores, que rebasa los 80 mil agremiados sólo en Oaxaca) para mantener acciones como el plantón en el primer cuadro de la capital, y los bloqueos a diversos puntos carreteros, terminales de autobuses y el aeropuerto.

“Lo más grave es que todo esto podría no terminar el 1 de julio. No hay razones para suponer, ni en lo lineal ni en la interpretación política que ellos mismos hacen de las acciones presentes, que el magisterio detenga sus actos de hostigamiento. Gane o pierda Andrés Manuel López Obrador la elección presidencial, ellos tienen ya delineada una agenda política para los meses siguientes en donde está incluida la presión para la abrogación de la reforma educativa y, posiblemente, la formación de un nuevo movimiento sindical producto del cisma nacional que parece irremediable en el SNTE.”

Y luego apuntamos lo que hoy se confirma: “Si gana López Obrador la Presidencia de la República, la 22 y la CNTE no esperarán a que tome posesión, para comenzar a exigir el cumplimiento de los compromisos. Esto se explica por el hecho mismo de que la naturaleza política del magisterio es opositora.

“Ellos no serán aliados de Andrés Manuel, sino que serán los primeros en encararlo y exigirle lo que él mismo prometió. Si llega a cumplirlo, de todos modos el movimiento magisterial no quedará apaciguado y, al contrario, establecerá nuevas coordenadas de lucha para mantenerse vigente e interactuando con el gobierno federal en un marco de tensiones y presiones, no de complicidades ni de alianzas.”

PALABRA ¿CUMPLIDA?

No hay razón para suponer que no será así: la CNTE no se está engañando, y tampoco está engañando a quienes creen que habrá más gobernabilidad con un Presidente aliado con ellos. Las pautas están dadas. Lamentablemente, esto podría ser sólo cuestión de tiempo.

Las acciones hostiles de la S-22, podrían no terminar después de la jornada electoral

Las acciones que emprendió la Sección 22 desde el pasado 28 de mayo —un paro indefinido de labores decretado, aunque no cumplido en su totalidad, así como acciones de hostigamiento a la autoridad y la ciudadanía en Oaxaca— parecen tener como primer objetivo el día de la jornada electoral. Sin embargo, también se debe considerar que ni el paro indefinido, y mucho menos el conflicto magisterial, se van a conjurar definitivamente luego del resultado de la elección presidencial.

En efecto, desde el pasado 28 de mayo la Asamblea Estatal de la Sección 22 anunció el comienzo de su jornada anual de lucha. Lo hicieron con la intensidad propia de una lucha enmarcada en la elección presidencial y por eso, desde el inicio, establecieron coordenadas relativas a que su intención era participar —a su modo— en el proceso democrático, independientemente de si conseguían o no las respuestas exigidas a sus demandas salariales, políticas y sindicales.

A nivel regional, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, inició acciones una semana después, quedando claro hasta ahora que ni la Sección 22 en Oaxaca, ni la CNTE como movimiento regional, tienen intención alguna de detener sus respectivas acciones hasta que no lleguen al día de la jornada electoral. Esa es la razón por la que, en la entidad, a pesar de que el magisterio ha entablado diversas mesas de trabajo con el Gobierno del Estado, y ha dialogado directamente con el Gobernador del Estado, siguen sosteniendo que las respuestas gubernamentales son “mínimas e insuficientes”, y eso les ha servido de justificación para sostenerse en la idea del paro indefinido de labores —cuestión que no ha sido homogénea, ya que en la entidad hay muchas escuelas laborando con normalidad.

A nivel regional, la CNTE ni siquiera ha logrado entablar una mesa efectiva de trabajo con la Secretaría de Gobernación. En la Ciudad de México, toda la semana anterior ocurrieron protestas y manifestaciones de los trabajadores identificados con la Coordinadora, aunque lo cierto es que ni el gobierno federal ha definido las vías para establecer una negociación con la CNTE, y ésta tampoco tiene mucha intención de que eso ocurra. Al final, el gobierno federal entiende que a estas alturas tienen muy poco qué negociar con la CNTE; y la CNTE asume que hoy no es su prioridad dialogar sino mantenerse en las calles.

En ambos casos —la 22 en Oaxaca, y la CNTE como expresión regional del magisterio, ambos interesados en mantenerse presentes en este proceso electoral—, podría suponerse que hay claridad entre sus agremiados, y que todo terminará con la jornada electoral del próximo 1 de julio.

En ninguno de los casos es así: tan no hay claridad, que en Oaxaca las acciones impulsadas por la Sección 22 han sido duramente cuestionadas por sus propios agremiados —por eso hay escuelas abiertas—, aunque la dirigencia magisterial se ha valido de sus incondicionales (que no pasan de ser un puñado de personas frente al universo de trabajadores, que rebasa los 80 mil agremiados sólo en Oaxaca) para mantener acciones como el plantón en el primer cuadro de la capital, y los bloqueos a diversos puntos carreteros, terminales de autobuses y el aeropuerto.

Lo más grave es que todo esto podría no terminar el 1 de julio. No hay razones para suponer, ni en lo lineal ni en la interpretación política que ellos mismos hacen de las acciones presentes, que el magisterio detenga sus actos de hostigamiento. Gane o pierda Andrés Manuel López Obrador la elección presidencial, ellos tienen ya delineada una agenda política para los meses siguientes en donde está incluida la presión para la abrogación de la reforma educativa y, posiblemente, la formación de un nuevo movimiento sindical producto del cisma nacional que parece irremediable en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

TODO SIGUE

Si gana López Obrador la Presidencia de la República, la 22 y la CNTE no esperarán a que tome posesión, para comenzar a exigir el cumplimiento de los compromisos. Esto se explica por el hecho mismo de que la naturaleza política del magisterio es opositora.

Ellos no serán aliados de Andrés Manuel, sino que serán los primeros en encararlo y exigirle lo que él mismo prometió. Si llega a cumplirlo, de todos modos el movimiento magisterial no quedará apaciguado y, al contrario, establecerá nuevas coordenadas de lucha para mantenerse vigente e interactuando con el gobierno federal en un marco de tensiones y presiones, no de complicidades ni de alianzas.

Queda claro que no será fácil derogar la reforma educativa, ya que independientemente de la condición en que López Obrador pudiera llegar a ganar la elección presidencial, de todos modos no tendrá la mayoría legislativa necesaria para reformar por sí mismo la Constitución, y quién sabe si tenga a su favor a la mayoría de las entidades federativas, que participan en el proceso legislativo para modificar la Constitución federal, a través del voto de sus Legislaturas estatales.

Mientras se dirime todo eso, ¿qué pasará? Que el magisterio identificado con la Coordinadora se mantendrá movilizado, con una causa legítima —o al menos justificada frente a todos—, y haciendo todo para establecer que ellos no esperan ni aceptarán otro arreglo que no sea el cumplimiento incondicional de sus demandas.

Al final, también tratarán de capitalizar el rompimiento que posiblemente haya al interior del SNTE. Hasta ahora, Juan Díaz de la Torre está intentando jugar en varias bandas en el proceso electoral, pero parece no haber una evaluación consistente de cuál es la opinión de los maestros del país —independientemente de si están o no identificados con la Coordinadora— sobre el futuro de la reforma educativa. Muchos de ellos ni están de acuerdo con ella, como tampoco están a favor de seguir siendo parte de la tropa de varios partidos políticos en un momento tan complejo como este proceso electoral.

ROMPIMIENTO

Por eso mismo, es posible que haya un rompimiento al interior del SNTE y eso se convierta o en un nuevo sindicato magisterial, o en una nueva expresión opositora capitalizada por la CNTE, o en un grupo que intentaría generar una tercera vía frente a la radicalidad de la Coordinadora y el oficialismo denodado del SNTE, a través de la interacción López Obrador-Elba Esther Gordillo. En el fondo, la lucha magisterial entró en un vórtice que no tiene regreso, y que no terminará el día de la jornada electoral.