AL MARGEN || Oaxaca capital: el aparente progresismo municipal respecto a la mariguana, es un engaño 

Adrián Ortiz Romero Cuevas 

Sin preguntarle a nadie, y sin considerar la más mínima ponderación entre la estratagema del progresismo frente a los derechos de los habitantes de la capital oaxaqueña, el edil Francisco Martínez Neri decidió convertir el Paseo Juárez en un espacio “amigable” para la gente que desea fumar mariguana en la vía pública. Pensando en que esto lo ubicaba como un gobernante de avanzada, desdeñó no sólo a los niños y las familias oaxaqueñas que usan ese espacio público como zona de recreación y esparcimiento, sino también a la ley. 

En efecto, en abril pasado el Edil citadino emitió una autorización —que no hizo del conocimiento previo del Cabildo, y que por ende éste no avaló— para que en el parque El Llano se permitiera que las personas que desearan consumir mariguana lo hicieran libremente, con el único límite de que no afectaran a terceros. Esto, seguramente emulando al gobierno morenista de la Ciudad de México que también ha dado su anuencia para que en ciertos espacios abiertos se pueda consumir dicho producto sin restricción, a partir del hecho de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró que el uso lúdico de la mariguana no es ilegal, y que por ende las personas pueden hacerlo sin reserva alguna.

En todo esto, el problema es que tanto el Gobierno de la Ciudad de México como el municipal de la capital oaxaqueña, han malentendido el sentido de la resolución de la Suprema Corte. Pues si bien el Alto Tribunal consideró que el uso lúdico de la mariguana no contraviene la ley y que, por ende, las personas no pueden ser perseguidas ni criminalizadas por poseer la cantidad necesaria para su consumo o —literalmente— por fumarla, lo cierto es que con esa declaratoria la Corte no dijo que su uso está ajeno a la regulación y, a la luz de un concepto denominado “parámetro de control de regularidad constitucional”, queda claro que el derecho que tienen las personas a fumar mariguana, o cualquier otro producto como el tabaco, no los exime —ni a ellos ni a la autoridad— de considerar y respetar los derechos de los demás. ¿A qué nos referimos?

A que por un lado está la posibilidad libre de las personas para fumar mariguana, el cual se funda en el derecho al libre desarrollo de la personalidad; pero frente a ello se encuentran otros derechos como el de la salud, la recreación, el deporte y la cultura, así como con relevancia los derechos de la niñez —que están considerados como de interés superior para la sociedad, tanto en la legislación nacional como en la internacional— así como el derecho que tienen todas las personas a vivir y convivir en espacios libres de contaminantes.

Y es que, aunque pareciera que la disposición emitida por el Edil citadino para que el Parque El Llano fuera un espacio amigable con los consumidores de mariguana, y con ello envolverse en un halo de progresismo con el que intentan suplir y esconder diversas insuficiencias de la gestión municipal, lo cierto es que todo esto es una estratagema. La Corte definió como legal el consumo de la mariguana, pero con ello no le dio carta abierta para que su consumo sea libre en cualquier espacio.

Ello no ocurre hoy ni siquiera con el tabaco, que es el producto fumable más usado por la gente, y que además de ser cada vez más rechazado socialmente hoy su consumo está sujeto a fuertes regulaciones en espacios abiertos y cerrados en los que conviven más personas. Por ello, suponer que las regulaciones del tabaco no son de inicio equiparables frente a la mariguana, no sólo constituye un error, sino que deliberadamente es un desprecio a su propia figura como autoridad, y a la inteligencia e integridad de la ciudadanía.

LA AUTORIDAD, FUERA DE SÍ

Lamentablemente, el Parque El Llano hoy es zona de encuentro para fumadores de mariguana que han aprovechado la artimaña municipal de autorizarles ese espacio público para consumir dicho producto. Lo hacen, ejerciendo su derecho al libre desarrollo de la personalidad, pero en medio de niñas y niños que ocupan también ese espacio para aprender a patinar, para montar bicicleta, para bailar, o simplemente para jugar; lo hacen frente a familias y personas de la tercera edad que acuden a ese lugar a ejercitarse; o a familias que van a respirar aire fresco; a pasar la mañana o la tarde entre los árboles y las fuentes del parque o, lo que es tradicional, a comer un elote o un esquite.

Así, los fumadores de mariguana pueden hacerlo libremente en sus domicilios, pero la autoridad dio un brinco equivocado, precipitado e irreflexivo, y les autorizó la utilización de dicho espacio sin tener ninguna atribución para dicho efecto. ¿Quién regula el uso de la mariguana? La Corte dijo que el uso debe ocurrir previo a la obtención de un permiso emitido por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios; y que su uso estaba restringido a no causar ningún tipo de molestias a terceros. Y si bien la autoridad municipal es la constitucionalmente encargada de la regulación de parques y jardines, también es cierto que su potestad tiene como límite no causarle molestias o amenazar la integridad o los derechos de las demás personas.

Y lamentablemente pareciera que el gobierno de la capital está aprovechando el desánimo ciudadano frente a la propia autoridad. Los oaxaqueños hemos visto cómo la ciudad continúa en un franco proceso de deterioro sin que nada ni nadie pueda o quiera detenerlo; que la connivencia —la complicidad, pues— entre autoridades y exautoridades municipales es a tal nivel, que los antecesores dejaron a la capital desfondada y desmantelada, y la autoridad actual no ha movido un dedo para perseguirlos, que por eso pareciera que los oaxaqueños ya perdieron la confianza en la autoridad y en la ley.

Pues cometer tal despropósito como convertir en un espacio recreativo y familiar para los niños y las familias, en un espacio “friendly” para el consumo de mariguana, implica diversos riesgos y afrentas que la autoridad municipal debía ver con más seriedad. La posesión de mariguana y su consumo son legales, pero no la venta. Y el riesgo que corre la ciudadanía es tener que convivir no sólo con consumidores sino también con vendedores del producto que, ellos sí, realizan una actividad ilegal. Y a nadie le gustaría que luego de batallar tanto para que sus hijos o familia dejaran de ser fumadores pasivos de tabaco, ahora lo sean inopinadamente, pero de mariguana.

Francisco Martínez Neri debería ver con seriedad este asunto y tomar medidas para evitar que este espacio público deje de ser familiar y recreativo. Debe ponderar por encima de sus engañosos anhelos progresistas, los derechos de los niños y de las familias. 

Quizá el Edil no lo sabe o deliberadamente no lo recuerda, pero el octavo párrafo del artículo 4 de la Constitución federal dice a la letra: “En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral.” 

Por encima de cualquier suposición, es obligación del Edil de la capital oaxaqueña cumplir con este mandato constitucional.

EPITAFIO 

La ciudadanía se quedó sola ante la sinrazón. Y si la autoridad municipal está mal, queda claro que el Gobierno del Estado y la Federación están igual o peor, porque simplemente han esquivado el tema, cuando debía ser su obligación —igualmente constitucional—, exigirle a la autoridad municipal, incluso a través de una controversia ante la Corte, que revoque dicha autorización que pisotea los derechos de la niñez oaxaqueña.

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Oaxaca de Juárez: Francisco Martínez Neri no tiene tiempo de sobra

Adrián Ortiz Romero Cuevas

Francisco Martínez Neri llegó a la presidencia municipal de la capital oaxaqueña con el tiempo encima. Hoy culmina su primer mes de trabajo, y parece inminente que las inercias y las gelatinosas expectativas sobre su experiencia de gobierno, comiencen a jugarle en contra. Todas y cada una de las dolencias —administrativas y de gobierno— de la Verde Antequera siguen ahí. Y el Presidente Municipal parece más sometido y apesadumbrado por la rutinaria cotidianidad, que por verdaderamente alcanzar a demostrar que existe un antes y un después de la malograda gestión de su antecesor y compañero militante de su mismo partido.

En efecto, por lo menos hay tres temas que son botón de muestra de lo compleja que será —y que ya es— la gestión de Martínez Neri al frente de la capital oaxaqueña. El primero es el ambulantaje, que no sólo continúa creciendo sin forma ni límites, sino que además la naciente gestión nerista ha demostrado no poder controlar. El segundo de esos temas, que es inminente, es la lucha electoral al interior de las agencias municipales que la gestión nerista corre el riesgo de perder —a manos del PRI— por falta de una correcta gestión política. Y el tercero, será demostrarle fehacientemente a la ciudadanía que su administración no repetirá los errores y los excesos de corrupción que cometió el gobierno del —en mala hora electo— exedil Oswaldo García Jarquín. Vayamos por partes.

Martínez Neri recibió una administración municipal en estado crítico, al menos por dos cuestiones que iban corriendo en paralelo. Por un lado, la profunda crisis financiera que García Jarquín sumió al ayuntamiento citadino, lo cual generó un problema amplio de gobernabilidad con sus propios trabajadores; y por el otro, con un problema de ambulantaje que también fue estimulado y determinado por la corrupción, y que simplemente no encuentran cómo resolver. 

Hay evidencias muy claras de que el enorme quebranto financiero que enfrentan las arcas citadinas no tuvo su origen en desvíos directos de recursos, sino más bien en que la administración de García Jarquín estimuló el ejercicio de cobros que nunca llegaron a las arcas municipales. Por todos lados existen versiones de constructores, empresarios, comerciantes, proveedores y demás —incluso de gente que necesitaba tramitar una licencia de funcionamiento de un comercio, de una construcción o remodelación, etcétera—, a los que se les pedía que el costo de las autorizaciones, licencias, anuencias —o simplemente de que voltearan hacia otro lado, para no ver lo que se ejecutaba— fuera entregado directamente a una persona en concreto, y con dinero en efectivo, y no depositado a las cuentas bancarias o en las cajas de cobro del Ayuntamiento.

Valdría la pena revisar: durante el tiempo de pandemia, ¿cuántos inmuebles sólo en el Centro Histórico de la capital oaxaqueña, fueron remodelados; ¿en cuántas de esas construcciones —incluso una que aún se desarrolla frente al atrio del Templo de Santo Domingo de Guzmán— los trabajos se realizan a puerta cerrada, y todo el movimiento de materiales, escombro y demás, se da únicamente después de la media noche? ¿Cuántas nuevas construcciones aparecieron? ¿Cuántos nuevos salones de eventos sociales existen en plenas calles citadinas, y permanecen en operación a pesar de la molestia de las personas que viven en los alrededores, y de que violan todos los reglamentos sobre el uso del suelo —que es evidentemente habitacional y comercial, pero no para ese tipo de giros—, contaminación visual y auditiva, y el tipo de actividades que realizan?

La cuestión es que todo eso continúa ocurriendo libremente, sin que pareciera que ya hubo cambio de autoridad municipal. Lo mismo pasa con el ambulantaje. A pesar de las maniobras que realizó la nueva administración, de todos modos los ambulantes mantienen sitiada toda la zona sur del Centro Histórico, y no fueron capaces de frenar las oleadas incontrolables de ambulantes como la que ocurrió en el tianguis del Día de Reyes, en donde hubo hasta conatos de violencia, y en donde los comerciantes informales irremediablemente tomaron con toda libertad varias calles para realizar su vendimia, sin que la autoridad municipal pudiera hacer algo para impedirlo.

Evidentemente será imposible tener el zócalo y la alameda limpios de ambulantaje, a punta de operativos policiacos. Lo que tendría que haber es un ejercicio político y de gobierno eficaz que eventualmente lograra frenar a los ambulantes. El problema es que parece que nada ha cambiado.

LA INMINENTE LUCHA POLÍTICA 

Francisco Martínez Neri enfrentará dentro de algunos días su primera aduana política. La elección de los 13 agentes municipales será una prueba determinante de la capacidad que tengan sus delegados en las tareas de gobierno. Se enfrenta nada menos que al ex edil de referencia de la capital oaxaqueña, y figura política del PRI Javier Villacaña Jiménez. Éste fue el último gran gestor político de la ciudad y sigue siendo determinante en la política citadina. Ganarle, o perder frente a él, hoy cobra un significado especial porque Martínez Neri es un símbolo de esperanza frente a la rapacidad del pasado reciente, pero Villacaña hoy es nada menos que el presidente del PRI en todo el territorio oaxaqueño.

¿De verdad los encargados de las tareas políticas y de gobierno del Alcalde citadino, se han preparado para la misión que representa ganar las agencias municipales? Nada indica que esto haya sido hecho, e incluso registrado. Sin embargo, lo cierto es que política y emocionalmente, el resultado de cada una de las elecciones de agentes municipales será importante para entender si verdaderamente Martínez Neri está logrando gobernar, o si continúa anclado en la agenda de la cotidianidad sin haberse metido de fondo en la labor de reconquistar la capital oaxaqueña para el régimen de eso que hoy se conoce como la 4T. 

Neri tiene enfrente a un adversario que entiende las labores de gobierno, de política, y de acción electoral, que no le allanará el camino para hacerse de uno de los últimos bastiones —grandes o menguados— del priismo estatal, y que entiende que si él pierde los rescoldos de la capital frente a Morena, difícilmente podrá mantener su legitimidad como dirigente del partido tricolor en la entidad.

EPITAFIO

Al final, Martínez Neri tendrá que dar un golpe de timón si quiere mantener la legitimidad, que hoy sólo le da la imaginación y la esperanza de la ciudadanía citadina sobre un mejor porvenir. Si mantiene la tibieza en el pronunciamiento de condena a la corrupción, y permite que el tiempo lave la deplorable imagen que dejaron sus antecesores, se convertirá en cómplice de lo que la gente espera que rechace. Se le hace tarde para presentar denuncias en contra de quien lo antecedió en el cargo, y se le acaba el tiempo para demostrarle a la ciudadanía que puede ser algo distinto, y mejor, de la administración que sólo dejó una enorme estela de impunidad y corrupción como legado.

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H. Ayuntamiento2019-2021


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Con el beneficio de la duda propio de escépticos informados, la ilusión necesaria de creyentes en MORENA, el espejismo de los enojados con el sistema y la incertidumbre de los decepcionados por lo que se ha dado en llamar viejo régimen, el Municipio de Oaxaca de Juárez inicia una Nueva Era, deseando todos que con perspectiva de la Cuarta Transformación, las condiciones, circunstancias y ambientes de la capital mejoren y tengamos una mejor calidad de vida.

El reto para el presiente municipal Oswaldo García Jarquín y Cabildo es complicado, porque la inercia social y política de décadas en el poder de gobiernos que arreglaban todo conflicto o inconformidad repartiendo dinero, licencias o permisos a lideres venales de vendedores ambulantes o grupos de inconformes, constructores, concesionarios y todo aquel que pretendía hacer o conseguir algo ilícito, será difícil de eliminar pretendiendo que únicamente con la aplicación de ordenanzas municipales se realice, no obstante, si el presidente municipal con determinación aplica la ley, con la autoridad que le otorga el alto cargo que ostenta y el apoyo de sus colaboradores y regidores,  seguramente

a la ciudad y sus habitantes nos ira bien, porque todo es cuestión de don de mando y principio de autoridad dado que las leyes existen y únicamente es cuestión de aplicarlas, suprimiendo a los miles de vendedores ambulantes, invirtiendo honestamente el dinero en obras, servicios municipales e infraestructura urbana, ordenando el transporte, seguridad, salud, cultura, vialidad, barrido y muchas otras acciones que competen al H. Ayuntamiento, que si realiza serán excelente  ejemplo de la Cuarta Transformación a la que se ha sumado el Presidente Municipal OGJ, iniciando quizá, con el rescate de los portales del zócalo expropiados para usar como cantina y que si los dueños pueden argumentar tener permiso para ocupar como bar en vía pública, lo cierto es que los obtuvieron por corrupción, contexto que sirve de argumento lógico para para los vendedores ambulantes al argumentar ¿por qué a ellos exigen su retirada de la vía pública y no a los invasores de los portales?, pero, como sea, lo cierto es que inicia una nueva administración municipal que ilusiona a los oaxaqueños porque OJG probablemente cumplir sus promesas al tener apoyo de AMLO y quizá del gobernador, aunque sea del partido en extinción, por lo que quienes votaron a favor de MORENA y OGJ con esperanza que la ciudad Patrimonio Cultural sea digna de esa distinción, cuente también

Inaceptable, el afán de convertir nuestros sitios emblemáticos en vendimias y tianguis

No queda claro a quién se le ocurrió, pero lo que sí sabemos es que el resultado ha sido funesto. En Oaxaca, varios de los espacios públicos más emblemáticos de nuestra capital han sido cedidos a vendedores ambulantes que, independientemente de la organización social o su lugar de origen, agreden y degradan espacios que, además de ser sitios históricos o referentes de nuestra ciudad, deberían ser y estar al cuidado de todos. Si algo nos duele como oaxaqueños, es ver espacios como el zócalo citadino, o el Edificio Central Universitario, despojados a los oaxaqueños y devastados por el ambulantaje.

En efecto, desde hace poco más de una semana se denunció en medios de información y redes sociales la utilización del Edificio Central Universitario de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, como un espacio para la venta de productos a manos del ambulantaje. La molestia de la ciudadanía se basaba no sólo en el hecho de que un espacio universitario se utilizara con fines comerciales —incluso en el supuesto de que dicho uso fuera en apoyo a alguna comunidad o grupo de artesanos—, sino sobre todo en el hecho de que ese es uno de los sitios más emblemáticos no sólo para la Universidad, sino para todos los oaxaqueños, que por su trascendencia debería estar reservado a ceremonias, protocolos y solemnidades universitarias, y no entregado al ambulantaje.

En esa lógica, es lamentable que haya sido el propio Director de la Facultad de Derecho de la UABJO, Miguel Ángel Vásquez Ramírez, quien haya entregado dicho espacio al ambulantaje. Al hacerlo, menospreció el hecho de que dicho edificio alberga uno de los sitios más emblemáticos para todos los universitarios (el Paraninfo); que su trascendencia histórica, tiene como origen que ese fue uno de los espacios que la confiscación de bienes al clero por parte del Estado, en el siglo XIX, convirtió en el centro del conocimiento y las ciencias, lo que antes había sido la sede del seminario pontificio, desde donde se cuestionaba y atacaba al Instituto de Ciencias y Artes, que forjó a quienes gobernaron el país durante toda la mitad de aquel siglo.

Quizá al director Vásquez Ramírez nunca le ha pasado por la cabeza impulsar la posibilidad de que dicho espacio pudiera quedar reservado para los mayores acontecimientos universitarios, y ser además un espacio para que los oaxaqueños, y quienes arriban a Oaxaca, pudieran conocer la estrecha relación que tiene la Universidad con el pasado, el presente y el futuro de nuestro estado, y del país.

Lejos de eso, Miguel Ángel Vásquez Ramírez decidió unilateralmente —porque su decisión no pasó por el acuerdo con el rector Eduardo Bautista Martínez— abrir el espacio para lo único que quizá él conozca (la vendimia, el ambulantaje y el comercio informal) a partir de una justificación pueril y hasta patética, y con el trasfondo de querer dar una obtusa demostración de poder a sus adversarios, que mantuvieron tomado dicho edificio durante varios meses a partir de la disputa por la Dirección de la Facultad. Así, en su lógica, si sus opositores querían el espacio para impartir cátedra, él puede ofrecerlo y darlo al ambulantaje.

Incluso lo aceptó públicamente en un comunicado que circuló entre los universitarios: “Ciertamente —reconoce Vásquez Ramírez— se está desarrollando una exposición artesanal de productos indígenas en el marco de las actividades referentes a la fiesta de la Guelaguetza. Se aclara que esta actividad se desarrolla en forma ordenada, supervisada y en apoyo a nuestros productores 100 por ciento oaxaqueños, ante la falta de oportunidades y espacio para dar a conocer sus productos a los visitantes nacionales y extranjeros.

“Asimismo, informamos que la autorización se dio por escrito, por la Dirección de esta administración [la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales] y no por el Sr. Rector como se ha manejado por dichos medios y actores, y se da en beneficio de la Unión de Artesanos Oaxaqueños (UAO), los cuales sólo exhibirán sus productos de la fecha 16 de julio al 05 de agosto del año en curso, sin afectar las actividades académicas y administrativas.

También señalamos que la actividad es puramente enfocada a la integración y al respeto de la labor de nuestros artesanos oaxaqueños, que no genera ingresos económicos ni sustanciales para nuestra Unidad Académica. Todo lo anterior para desmentir rumores de cobros o daños al patrimonio universitario.”

La justificación, evidentemente, es tan patética como la imagen y el estado actual del emblemático Edificio Central Universitario.

Y LA CIUDAD…

Algo similar ocurre con el zócalo citadino. Invadido no sólo por protestas y campamentos, sino sobre todo por ambulantes, la plaza principal de la capital oaxaqueña hoy es todo menos el epicentro social y cultural que debiera ser, máxime en momentos como los actuales. Lejos de eso, el zócalo oaxaqueño es otro de los espacios que les fue despojado a los oaxaqueños, no sabemos si por alguna autoridad indolente o incapaz de defender los espacios más emblemáticos que son propiedad de la ciudadanía, o por alguna organización a la que sólo le importan sus negocios e intereses, pero no el bien de la propia ciudad.

El caso es que, hoy, el zócalo ya no tiene un espacio disponible para otro vendedor ambulante: todos en absoluto, están ocupados lo mismo por gente que vende ropa aparentemente fabricada en Oaxaca —hay quienes dicen que es mercancía importada de China— que hippies y rastas provenientes de la Ciudad de México, que venden productos que no tienen ninguna relación con nuestra cultura o tradiciones; hay también vendedores de plata, cerámica, y diversos objetos y enseres que tienen un fin eminentemente comercial y que, de nuevo, nada tienen que ver con Oaxaca y sus artesanos o productores.

Eso mismo pasa con otros sitios, despojados a la gente, como la calle de Gurrión, el Jardín El Pañuelito, el Andador Turístico de la calle de Alcalá, los alrededores de los templos más importantes de la capital, y una cantidad enorme de calles que hoy están ocupadas por vendedores ambulantes que copan y lastiman a nuestra ciudad con su actividad irregular y con la invasión de los espacios que deberían ser para disfrute de toda la gente que vive aquí, y de quienes nos visitan.

AUSENCIA

Fue una tristeza corroborar que el zócalo citadino no pudo ser protagonista de ninguna de las actividades relacionadas con las fiestas de la Guelaguetza. No pudo ser así porque ese espacio ya le pertenece al ambulantaje. Y parece que nadie se preocupa por la defensa civilizada de esos sitios que eran, o deberían ser, de todos los oaxaqueños.

Reinician operativos viales

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como si no se dieran cuenta del descontento y hartazgo social manifestado en las anteriores elecciones contra el PRI, contra gobernantes y militantes de ese partido en vías de extinción, que para sobrevivir tiene únicamente como opción cambiar de nombre, símbolo y todo lo que le asocie con su desempeño, la Secretaría de Vialidad del gobierno del Estado reinició sus operativos contra vehículos de motor para conseguir más dinero y reponerse un poco de todo lo que gastó el gobierno estatal en las pasadas campañas políticas que perdió estrepitosamente, enojando aún más a miles de dueños de vehículos de motor, que prepotente y arbitrariamente son detenidos y cateados en distintos operativos ubicados especialmente en accesos a la ciudad como en los Monumentos a Juárez en Viguera y salida a Tuxtepec, donde detienen y asaltan principalmente vehículos que vienen de pueblos.

El abuso, inoperancia, torpeza y vivir en un  mundo de irrealidad y fantasía, donde los aduladores y serviles se dedican a decir a políticos que todo lo que hacen es maravilloso, sin que haya posibilidad de refutación o crítica, hizo que el PRI perdiera todo, porque dejaron de entender y atender a la gente, a los ciudadanos, pensando únicamente en sus correligionarios, parientes y amigos, operando lejos de los ciudadanos a quienes únicamente veían como entes útiles para legitimarse con sus votos, sin entender que casi todas sus acciones, como incrementos a gasolina, atracos y fraudes inauditos de gobernadores en varios estados, hartaban más y más a la gente, incluidos, aunque sean de impacto mínimo, los operativos viales, porque por un lado exigen toda legalidad y documentación en regla a conductores, despojandolos incluso de sus vehículos de transporte o trabajo, mientras por otro, miles de delincuentes de “cuello blanco” de “cuello negro” y toda clase de infractores de la ley: vendedores ambulantes, taxistas de pueblo que transportan más de seis pasajeros, autobuses urbanos destartalados y humeantes, gente que bloquea calles, asaltan casetas de peaje y muchos otros delincuentes menores, operan en total impunidad y protección de la policía estatal y vial. Por todo eso y mucho más que no describo por falta de espacio, la extinción del PRI es inminente, aunque, se puede metamorfosear y convertir en otra cosa a conveniencia, como hizo el otro partido también en vías de desaparición, el PRD, que de comunista se convirtió en socialista y luego democrático, a la usanza de los más viles convenencieros que se acomodan a lo que sea sin ideología ni principios.

La gente ya decidió el 1 de julio y, si la siguen molestando con operativos viales y otras acciones arbitrarias, el enojo no se olvidará, sino que crecerá y se verá reflejado en las próximas elecciones para gobernador y diputados, extinguiendo para siempre al PRI de Oaxaca y de todo el país donde se espera ahora un tipo de política seria, institucional y no de amigos y parientes que se heredan el poder cómo se comprueba con solo ver los apellidos y dinastías desde el siglo XIX y hasta hoy.  

Tequio municipal

Carlos R. Aguilar Jiménez.


En la vida, en sociedad, en las instituciones y el gobierno la principal forma de gobernar debe ser, con el ejemplo, porque si bien sus discursos, frases y publicidad si bien dan imagen y algún prestigio, lo cierto es que únicamente el ejemplo impacta, trasciende e inspira en los demás y uno mismo, porque “del dicho al hecho hay mucho trecho” y así, con el programa “Tequio por Oaxaca”, encabezado por el gobernador AMH y Presidente Municipal José A. Hernández Fraguas. participando dependencias estatales, municipales y organizaciones civiles, con la intención de mejorar la imagen urbana, el paisaje arquitectónico de la ciudad en 77 calles y avenidas, para tratar de devolver a la ciudad su esplendor y gran belleza urbana, para nosotros y los miles de visitantes que llegarán en estos días, el pasado fin de semana, con Tequio, unieron esfuerzos y, con un buen ejemplo dejaron una ciudad más atractiva, limpia y ejemplar.

Buscando la participación ciudadana por medio del Tequio, que es tradición en pueblos de Oaxaca, cuando los habitantes se unen y solidariamente trabajan para alcanzar un bien común, los servidores públicos desde el gobernador hasta el presidente municipal, empleados de confianza y colectivos sociales unieron esfuerzos con la gente del rumbo para la limpieza de paredes manchadas y fachadas grafiteadas, limpiando y barriendo camellones, dando mantenimiento a  jardines, reponiendo lámparas fundidas y haciendo trabajos de bacheo; acciones que son de reconocer porque, si bien en el centro histórico y algunas colonias sus habitantes barren y lavan banquetas, cuidan árboles, iluminan su espacio, repintan fachadas cuando las grafitean y hasta adornan con macetas y flores, también hay habitantes de colonias donde nunca hacen nada por ellos mismos y dejan que se acumule tierra y basura frente a sus domicilios o negocios, porque o nacieron en pueblos con calles de tierra y basura y les parece normal que así sea el paisaje o, simplemente son gente  sucia que puede vivir así o esperan todo lo haga el gobierno, sin que ellos muevan un dedo para ayudar mutuamente, porque en esa equivocada idea que tiene que ser el gobierno quien haga todo, muchos habitantes de Oaxaca no hacen nada por mejorar su calidad de vida, esperando siempre que sean los demás quienes hagan lo que ellos podrían y así, vemos fachadas manchadas por siempre, tierra acumulada de meses y paisajes urbanos sombríos donde, si sus habitantes fuesen solidarios, responsables, unidos y copartícipes, no únicamente el Centro Histórico o la Colonia Reforma, Jalatlaco y otros barrios serían atractivos a la vista, sino todas las colonias y agencias municipales, porque la pobreza no implica descuido y suciedad, sino la educación de cada quien y el interés respectivo por vivir mejor, así que la intención y convocatoria del Tequio Municipal organizado por el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, es un magnífico ejemplo que debemos aplaudir seguir todos, por lo menos una vez a la semana convocando a los vecinos y amigos para mejorar la imagen de nuestro rumbo y ciudad.