H. Ayuntamiento2019-2021


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Con el beneficio de la duda propio de escépticos informados, la ilusión necesaria de creyentes en MORENA, el espejismo de los enojados con el sistema y la incertidumbre de los decepcionados por lo que se ha dado en llamar viejo régimen, el Municipio de Oaxaca de Juárez inicia una Nueva Era, deseando todos que con perspectiva de la Cuarta Transformación, las condiciones, circunstancias y ambientes de la capital mejoren y tengamos una mejor calidad de vida.

El reto para el presiente municipal Oswaldo García Jarquín y Cabildo es complicado, porque la inercia social y política de décadas en el poder de gobiernos que arreglaban todo conflicto o inconformidad repartiendo dinero, licencias o permisos a lideres venales de vendedores ambulantes o grupos de inconformes, constructores, concesionarios y todo aquel que pretendía hacer o conseguir algo ilícito, será difícil de eliminar pretendiendo que únicamente con la aplicación de ordenanzas municipales se realice, no obstante, si el presidente municipal con determinación aplica la ley, con la autoridad que le otorga el alto cargo que ostenta y el apoyo de sus colaboradores y regidores,  seguramente

a la ciudad y sus habitantes nos ira bien, porque todo es cuestión de don de mando y principio de autoridad dado que las leyes existen y únicamente es cuestión de aplicarlas, suprimiendo a los miles de vendedores ambulantes, invirtiendo honestamente el dinero en obras, servicios municipales e infraestructura urbana, ordenando el transporte, seguridad, salud, cultura, vialidad, barrido y muchas otras acciones que competen al H. Ayuntamiento, que si realiza serán excelente  ejemplo de la Cuarta Transformación a la que se ha sumado el Presidente Municipal OGJ, iniciando quizá, con el rescate de los portales del zócalo expropiados para usar como cantina y que si los dueños pueden argumentar tener permiso para ocupar como bar en vía pública, lo cierto es que los obtuvieron por corrupción, contexto que sirve de argumento lógico para para los vendedores ambulantes al argumentar ¿por qué a ellos exigen su retirada de la vía pública y no a los invasores de los portales?, pero, como sea, lo cierto es que inicia una nueva administración municipal que ilusiona a los oaxaqueños porque OJG probablemente cumplir sus promesas al tener apoyo de AMLO y quizá del gobernador, aunque sea del partido en extinción, por lo que quienes votaron a favor de MORENA y OGJ con esperanza que la ciudad Patrimonio Cultural sea digna de esa distinción, cuente también

Inaceptable, el afán de convertir nuestros sitios emblemáticos en vendimias y tianguis

No queda claro a quién se le ocurrió, pero lo que sí sabemos es que el resultado ha sido funesto. En Oaxaca, varios de los espacios públicos más emblemáticos de nuestra capital han sido cedidos a vendedores ambulantes que, independientemente de la organización social o su lugar de origen, agreden y degradan espacios que, además de ser sitios históricos o referentes de nuestra ciudad, deberían ser y estar al cuidado de todos. Si algo nos duele como oaxaqueños, es ver espacios como el zócalo citadino, o el Edificio Central Universitario, despojados a los oaxaqueños y devastados por el ambulantaje.

En efecto, desde hace poco más de una semana se denunció en medios de información y redes sociales la utilización del Edificio Central Universitario de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, como un espacio para la venta de productos a manos del ambulantaje. La molestia de la ciudadanía se basaba no sólo en el hecho de que un espacio universitario se utilizara con fines comerciales —incluso en el supuesto de que dicho uso fuera en apoyo a alguna comunidad o grupo de artesanos—, sino sobre todo en el hecho de que ese es uno de los sitios más emblemáticos no sólo para la Universidad, sino para todos los oaxaqueños, que por su trascendencia debería estar reservado a ceremonias, protocolos y solemnidades universitarias, y no entregado al ambulantaje.

En esa lógica, es lamentable que haya sido el propio Director de la Facultad de Derecho de la UABJO, Miguel Ángel Vásquez Ramírez, quien haya entregado dicho espacio al ambulantaje. Al hacerlo, menospreció el hecho de que dicho edificio alberga uno de los sitios más emblemáticos para todos los universitarios (el Paraninfo); que su trascendencia histórica, tiene como origen que ese fue uno de los espacios que la confiscación de bienes al clero por parte del Estado, en el siglo XIX, convirtió en el centro del conocimiento y las ciencias, lo que antes había sido la sede del seminario pontificio, desde donde se cuestionaba y atacaba al Instituto de Ciencias y Artes, que forjó a quienes gobernaron el país durante toda la mitad de aquel siglo.

Quizá al director Vásquez Ramírez nunca le ha pasado por la cabeza impulsar la posibilidad de que dicho espacio pudiera quedar reservado para los mayores acontecimientos universitarios, y ser además un espacio para que los oaxaqueños, y quienes arriban a Oaxaca, pudieran conocer la estrecha relación que tiene la Universidad con el pasado, el presente y el futuro de nuestro estado, y del país.

Lejos de eso, Miguel Ángel Vásquez Ramírez decidió unilateralmente —porque su decisión no pasó por el acuerdo con el rector Eduardo Bautista Martínez— abrir el espacio para lo único que quizá él conozca (la vendimia, el ambulantaje y el comercio informal) a partir de una justificación pueril y hasta patética, y con el trasfondo de querer dar una obtusa demostración de poder a sus adversarios, que mantuvieron tomado dicho edificio durante varios meses a partir de la disputa por la Dirección de la Facultad. Así, en su lógica, si sus opositores querían el espacio para impartir cátedra, él puede ofrecerlo y darlo al ambulantaje.

Incluso lo aceptó públicamente en un comunicado que circuló entre los universitarios: “Ciertamente —reconoce Vásquez Ramírez— se está desarrollando una exposición artesanal de productos indígenas en el marco de las actividades referentes a la fiesta de la Guelaguetza. Se aclara que esta actividad se desarrolla en forma ordenada, supervisada y en apoyo a nuestros productores 100 por ciento oaxaqueños, ante la falta de oportunidades y espacio para dar a conocer sus productos a los visitantes nacionales y extranjeros.

“Asimismo, informamos que la autorización se dio por escrito, por la Dirección de esta administración [la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales] y no por el Sr. Rector como se ha manejado por dichos medios y actores, y se da en beneficio de la Unión de Artesanos Oaxaqueños (UAO), los cuales sólo exhibirán sus productos de la fecha 16 de julio al 05 de agosto del año en curso, sin afectar las actividades académicas y administrativas.

También señalamos que la actividad es puramente enfocada a la integración y al respeto de la labor de nuestros artesanos oaxaqueños, que no genera ingresos económicos ni sustanciales para nuestra Unidad Académica. Todo lo anterior para desmentir rumores de cobros o daños al patrimonio universitario.”

La justificación, evidentemente, es tan patética como la imagen y el estado actual del emblemático Edificio Central Universitario.

Y LA CIUDAD…

Algo similar ocurre con el zócalo citadino. Invadido no sólo por protestas y campamentos, sino sobre todo por ambulantes, la plaza principal de la capital oaxaqueña hoy es todo menos el epicentro social y cultural que debiera ser, máxime en momentos como los actuales. Lejos de eso, el zócalo oaxaqueño es otro de los espacios que les fue despojado a los oaxaqueños, no sabemos si por alguna autoridad indolente o incapaz de defender los espacios más emblemáticos que son propiedad de la ciudadanía, o por alguna organización a la que sólo le importan sus negocios e intereses, pero no el bien de la propia ciudad.

El caso es que, hoy, el zócalo ya no tiene un espacio disponible para otro vendedor ambulante: todos en absoluto, están ocupados lo mismo por gente que vende ropa aparentemente fabricada en Oaxaca —hay quienes dicen que es mercancía importada de China— que hippies y rastas provenientes de la Ciudad de México, que venden productos que no tienen ninguna relación con nuestra cultura o tradiciones; hay también vendedores de plata, cerámica, y diversos objetos y enseres que tienen un fin eminentemente comercial y que, de nuevo, nada tienen que ver con Oaxaca y sus artesanos o productores.

Eso mismo pasa con otros sitios, despojados a la gente, como la calle de Gurrión, el Jardín El Pañuelito, el Andador Turístico de la calle de Alcalá, los alrededores de los templos más importantes de la capital, y una cantidad enorme de calles que hoy están ocupadas por vendedores ambulantes que copan y lastiman a nuestra ciudad con su actividad irregular y con la invasión de los espacios que deberían ser para disfrute de toda la gente que vive aquí, y de quienes nos visitan.

AUSENCIA

Fue una tristeza corroborar que el zócalo citadino no pudo ser protagonista de ninguna de las actividades relacionadas con las fiestas de la Guelaguetza. No pudo ser así porque ese espacio ya le pertenece al ambulantaje. Y parece que nadie se preocupa por la defensa civilizada de esos sitios que eran, o deberían ser, de todos los oaxaqueños.

Reinician operativos viales

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Como si no se dieran cuenta del descontento y hartazgo social manifestado en las anteriores elecciones contra el PRI, contra gobernantes y militantes de ese partido en vías de extinción, que para sobrevivir tiene únicamente como opción cambiar de nombre, símbolo y todo lo que le asocie con su desempeño, la Secretaría de Vialidad del gobierno del Estado reinició sus operativos contra vehículos de motor para conseguir más dinero y reponerse un poco de todo lo que gastó el gobierno estatal en las pasadas campañas políticas que perdió estrepitosamente, enojando aún más a miles de dueños de vehículos de motor, que prepotente y arbitrariamente son detenidos y cateados en distintos operativos ubicados especialmente en accesos a la ciudad como en los Monumentos a Juárez en Viguera y salida a Tuxtepec, donde detienen y asaltan principalmente vehículos que vienen de pueblos.

El abuso, inoperancia, torpeza y vivir en un  mundo de irrealidad y fantasía, donde los aduladores y serviles se dedican a decir a políticos que todo lo que hacen es maravilloso, sin que haya posibilidad de refutación o crítica, hizo que el PRI perdiera todo, porque dejaron de entender y atender a la gente, a los ciudadanos, pensando únicamente en sus correligionarios, parientes y amigos, operando lejos de los ciudadanos a quienes únicamente veían como entes útiles para legitimarse con sus votos, sin entender que casi todas sus acciones, como incrementos a gasolina, atracos y fraudes inauditos de gobernadores en varios estados, hartaban más y más a la gente, incluidos, aunque sean de impacto mínimo, los operativos viales, porque por un lado exigen toda legalidad y documentación en regla a conductores, despojandolos incluso de sus vehículos de transporte o trabajo, mientras por otro, miles de delincuentes de “cuello blanco” de “cuello negro” y toda clase de infractores de la ley: vendedores ambulantes, taxistas de pueblo que transportan más de seis pasajeros, autobuses urbanos destartalados y humeantes, gente que bloquea calles, asaltan casetas de peaje y muchos otros delincuentes menores, operan en total impunidad y protección de la policía estatal y vial. Por todo eso y mucho más que no describo por falta de espacio, la extinción del PRI es inminente, aunque, se puede metamorfosear y convertir en otra cosa a conveniencia, como hizo el otro partido también en vías de desaparición, el PRD, que de comunista se convirtió en socialista y luego democrático, a la usanza de los más viles convenencieros que se acomodan a lo que sea sin ideología ni principios.

La gente ya decidió el 1 de julio y, si la siguen molestando con operativos viales y otras acciones arbitrarias, el enojo no se olvidará, sino que crecerá y se verá reflejado en las próximas elecciones para gobernador y diputados, extinguiendo para siempre al PRI de Oaxaca y de todo el país donde se espera ahora un tipo de política seria, institucional y no de amigos y parientes que se heredan el poder cómo se comprueba con solo ver los apellidos y dinastías desde el siglo XIX y hasta hoy.  

Tequio municipal

Carlos R. Aguilar Jiménez.


En la vida, en sociedad, en las instituciones y el gobierno la principal forma de gobernar debe ser, con el ejemplo, porque si bien sus discursos, frases y publicidad si bien dan imagen y algún prestigio, lo cierto es que únicamente el ejemplo impacta, trasciende e inspira en los demás y uno mismo, porque “del dicho al hecho hay mucho trecho” y así, con el programa “Tequio por Oaxaca”, encabezado por el gobernador AMH y Presidente Municipal José A. Hernández Fraguas. participando dependencias estatales, municipales y organizaciones civiles, con la intención de mejorar la imagen urbana, el paisaje arquitectónico de la ciudad en 77 calles y avenidas, para tratar de devolver a la ciudad su esplendor y gran belleza urbana, para nosotros y los miles de visitantes que llegarán en estos días, el pasado fin de semana, con Tequio, unieron esfuerzos y, con un buen ejemplo dejaron una ciudad más atractiva, limpia y ejemplar.

Buscando la participación ciudadana por medio del Tequio, que es tradición en pueblos de Oaxaca, cuando los habitantes se unen y solidariamente trabajan para alcanzar un bien común, los servidores públicos desde el gobernador hasta el presidente municipal, empleados de confianza y colectivos sociales unieron esfuerzos con la gente del rumbo para la limpieza de paredes manchadas y fachadas grafiteadas, limpiando y barriendo camellones, dando mantenimiento a  jardines, reponiendo lámparas fundidas y haciendo trabajos de bacheo; acciones que son de reconocer porque, si bien en el centro histórico y algunas colonias sus habitantes barren y lavan banquetas, cuidan árboles, iluminan su espacio, repintan fachadas cuando las grafitean y hasta adornan con macetas y flores, también hay habitantes de colonias donde nunca hacen nada por ellos mismos y dejan que se acumule tierra y basura frente a sus domicilios o negocios, porque o nacieron en pueblos con calles de tierra y basura y les parece normal que así sea el paisaje o, simplemente son gente  sucia que puede vivir así o esperan todo lo haga el gobierno, sin que ellos muevan un dedo para ayudar mutuamente, porque en esa equivocada idea que tiene que ser el gobierno quien haga todo, muchos habitantes de Oaxaca no hacen nada por mejorar su calidad de vida, esperando siempre que sean los demás quienes hagan lo que ellos podrían y así, vemos fachadas manchadas por siempre, tierra acumulada de meses y paisajes urbanos sombríos donde, si sus habitantes fuesen solidarios, responsables, unidos y copartícipes, no únicamente el Centro Histórico o la Colonia Reforma, Jalatlaco y otros barrios serían atractivos a la vista, sino todas las colonias y agencias municipales, porque la pobreza no implica descuido y suciedad, sino la educación de cada quien y el interés respectivo por vivir mejor, así que la intención y convocatoria del Tequio Municipal organizado por el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, es un magnífico ejemplo que debemos aplaudir seguir todos, por lo menos una vez a la semana convocando a los vecinos y amigos para mejorar la imagen de nuestro rumbo y ciudad.

Turismo y economía municipal

Carlos R. Aguilar Jiménez.


El municipio de Oaxaca de Juárez, ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad que carece de industrias, minería, ganadería y cualquier otra forma de ingreso a su economía  en base a transformación, aprovechamiento, manufactura o industrialización de sus recursos naturales, y sin perspectiva que tengamos ciencia y tecnología que genere patentes o fórmulas que sean negocios debido a la pobre educación que reciben los niños en escuelas públicas, solo tiene como opción para su economía: el turismo, siendo a la vez el turismo la base de la economía, así que trascendiendo este contexto recíproco, la actividad más importante del municipio de Oaxaca de Juárez es la promoción del turismo – economía y también la cultura, función que durante la presente administración a  cargo del Lic. José A. Hernández F. y la Lic. Adriana Aguilar Escobar, Coordinadora General de las Culturas, Turismo y Economía (C. C. T y E), se ha incrementado y proyectado significativa y positivamente, siendo actualmente eje motriz de la economía y crecimiento de Oaxaca.

La temporada más alta respecto del turismo y también en economía, está relacionada con la Guelaguetza y presentación de la leyenda de la princesa Donají, esta última organizada por el H. Ayuntamiento y en especial por la C.C.T y E. que en el marco de las festivi actividades gastronómicas, artísticas, científicas y etílicas con la Feria del Mezcal, resulta toda un ambiente cultural magnífico gracias al interés del municipio que no descansa para que todo sea atractivo, interesante y trascendente, no únicamente para turistas, sino también para los oaxaqueños, porque como indicó alguna vez Turismo del Ayuntamiento, los oaxaqueños no hacemos cultura ni actividades únicamente para turistas, lo hacemos para los oaxaqueños y, como consecuencias todos salimos ganando en una dinámica que desde que inició la actual administración municipal, cada vez es más notorio el compromiso que tiene por mejorar el centro Histórico, iluminandolo, manteniendo limpio, seguro y sobre todo, procurando que la imágen que se tiene todavía respecto de plantones, bloqueos y rencor social, quede opacada por el brillo y resplandor de la magnífica ciudad turística y cultural que es Oaxaca de Juárez.

Nos visitarán miles de turistas y gastaran millones de pesos, beneficiando así la economía de la ciudad capital, y todo esto y más, en gran medida gracias a la disposición y dedicación de la Coordinadora de Turismo, Cultura y Economía, Lic. Adriana Aguilar que no se detiene en ningún momento atendiendo y solucionando los pormenores y detalles que requieren para que todo funcione bien, no únicamente en esta temporada el turismo y economía del municipio de Oaxaca, sino todo el año, porque Oaxaca es turísticamente una de las ciudades más importantes del país y eso lo sabe bien la Lic. Adriana Aguilar Escobar y sus colaboradores, comprometidos todos en que la economía, cultura y turismo sigan siendo eje de la vida de los oaxaqueños y factor de interés de nuestros visitantes.

Oaxaca de Juárez, mucho ruido y muy pocas propuestas a favor de la ciudad

Estamos a punto de ver el final del periodo de campañas, y dentro de las cuestiones que ya se pueden prever, es que la ciudad de Oaxaca de Juárez seguirá perdida en el limbo de los caprichos y los recelos, y de la falta del proyecto sólido de ciudad que necesita Oaxaca, pero que seguirá sin tener para los próximos años. Las campañas proselitistas de la mayoría de los candidatos fueron de humo y dádivas, que evitaron al máximo posible diseccionar los problemas reales de la ciudad, y plantear soluciones para ello.

En efecto, las campañas para las alcaldías son las más cortas de todo el proceso electoral y, según los hechos, han sido también las más vacías. En el caso de la capital oaxaqueña, los candidatos de las tres principales coaliciones y partidos políticos han sido incapaces de delinear un verdadero proyecto para la ciudad. Lejos de eso, se han dedicado a la guerra sucia, a los ofrecimientos fáciles y la sustitución de las verdaderas propuestas por dádivas y el reparto de dinero, como si con eso buscaran la conquista de un premio y no encabezar las responsabilidades de la ciudad.

Oaxaca de Juárez, queda claro, es una ciudad llena de problemas generados en gran medida por la falta de un proyecto sostenible de ciudad, que en otros momentos le hubiera permitido contener y resolver algunos de los problemas que hoy se encuentran desbordados. Sus gobiernos municipales han sido incapaces de cumplir con las atribuciones que el artículo 115 constitucional establece como de competencia exclusiva de la autoridad municipal.

Por eso, temas como el manejo de los desechos (basura), el control de la vía pública y el ambulantaje, la seguridad pública, las vialidades, el agua potable y varios más, son motivo permanente de crisis y no de atención a la ciudadanía. Aún así, con esos problemas supurando y viéndose a flor de piel, resulta que los candidatos decidieron evadirlos y mejor hablar de propuestas abstractas, o simplemente evadirlos y sustituir la construcción de propuestas con la bruma de una campaña, en la que se impone el eslogan o el jingle sobre el planteamiento preciso frente al problema concreto.

En esa lógica, resulta que la mayoría de los candidatos no tuvieron la claridad de abordar esos problemas planteándole soluciones al ciudadano. Lejos de eso, los abanderados de las principales fuerzas políticas se fueron por el discurso fácil y por los ataques mutuos (ahí está, por ejemplo, la guerra panfletaria de acusaciones personales en la que se encuentran literalmente trenzados los candidatos de la coalición PAN-PRD-MC, el juchiteco Samuel Gurrión Matías, y el Candidato de Morena, Oswaldo García Jarquín), en lugar de hacer planteamientos más concretos con relación a la ciudad que pretenden gobernar.

De hecho, pareciera que en el caso de esos tres candidatos (Manuel de Esesarte del PRI; Samuel Gurrión de la Coalición por México al Frente, y Oswaldo García Jarquín por Morena-PES-PT), la conquista de la alcaldía de la capital oaxaqueña es el fin, y no el mecanismo para trabajar por la ciudad. Eso es verdaderamente lamentable, ya que Oaxaca de Juárez es un espacio que está urgido de las respuestas y los proyectos que hasta el momento no han sido considerados seriamente por ellos. Incluso, pareciera que la lucha por la alcaldía citadina es una especie de capricho, que intenta ser satisfecho con dinero y descalificaciones, pero sin ninguna intención de fondo.

¿Y LAS CAMPAÑAS?

Dentro de ese mar de señalamientos, acusaciones mutuas, compra de votos y simpatías, y derroche de recursos económicos, se ha evitado al máximo recurrir al sentido inicial de las campañas proselitistas. Poco se ha hablado de lo que la ciudad necesita, de las soluciones que demanda, y de los proyectos que debiera tener una capital tan importante como la nuestra, que no sólo es el asiento de los poderes públicos de una entidad federativa, sino que en los ámbitos cultural, histórico y turístico, es una de las principales capitales de México y, acaso, del mundo.

A pesar de ello, Oaxaca tiene problemas muy serios con sus vialidades; se encuentra en medio de un conflicto permanente por el manejo de la basura; está asolada por el ambulantaje que sigue creciendo sin control, a pesar de que las autoridades han hecho diversos esfuerzos para tratar de contener esta situación; la seguridad pública sigue siendo un rubro pendiente.

Y ni qué decir respecto a temas como la conservación de su Centro Histórico; de sus zonas de relevancia cultural y social; y de los elementos que le permitieron recibir la distinción de Ciudad Patrimonio Mundial. Sobre eso, no ha habido una sola línea rescatable por parte de los tres candidatos antes citados, que pareciera que pretenden llegar a la Presidencia Municipal de la capital para ejercer una especie de “gerencia”, en la que sólo administrarán los recursos y los beneficios pero sin procurar el avance cualitativo que tanto demanda y necesita la ciudad.

En medio de todo eso, el único candidato que demostró conocer a fondo la ciudad, tenerle amor genuino, y estar preocupado por delinear propuestas con sentido práctico y posibilidades de ser cumplidas, fue el candidato de Nueva Alianza, Raúl Castellanos Hernández. Por mucho, fue el único de los aspirantes a la alcaldía citadina que evitó chapalear en el lodo de las acusaciones y la guerra sucia que predominó en las estrategias de campaña de Morena y la coalición PAN-PRD, para dedicar su tiempo a recorrer las colonias y barrios de la capital con propuestas y planteamientos concretos a favor de la ciudad.

Al final, lo que parece quedar claro es que la ciudad seguirá siendo el espacio de las mezquindades, y no de las oportunidades. Difícilmente habrá forma de ver sinergias constructivas entre el gobierno estatal y el municipal, y lo que se espera es que continúen los recelos y las disputas, que han sido comunes entre las autoridades municipales y estatales en turno. Eso es lo que ha impedido que la ciudad avance y tenga proyectos de relevancia. Y es lo que se espera, cuando lo que vemos es una guerra tóxica entre candidatos, y una lejanía previsible —al grado de la disputa— entre casi cualquiera de los que pudiera ganar la alcaldía, y las autoridades estatales.

Con eso, queda claro que la ciudad deberá esperar a otro momento para conseguir ese gobierno decidido y con posibilidades de trabajar en firme a favor de ella, y no de las mezquindades e intereses políticos.

VAN SOLOS

Curiosos casos: Martha Alicia Escamilla como candidata a diputada federal por el distrito 08, y Daniel Constantino como candidato a diputado local por el distrito 14, hicieron campaña solos. En el caso de la diputación federal, Benjamín Robles, el candidato morenista, no hizo ni un intento de proselitismo, y prefirió mantenerse en el tren lopezobradorista para que su destino lo marque la inercia. Gabriela Olvera renunció a su candidatura, y Rocío Melchor sólo llenó el espacio pero sin ganas —ni forma— de hacer campaña. En el caso de Daniel Constantino, aprovechó bien el pasmo de Leslie Jiménez y la disputa por la candidatura entre Luis Alfonso Silva y Heliodoro Caballero. Ambos, a pesar de ir solos en sus distritos, no dejaron un solo día sin hacer proselitismo. Ojalá que la ciudadanía les corresponda en las urnas.