UABJO: el desinterés que los involucra a todos

AM Histórico+ Quinto Informe: consolidación política de URO

La UABJO vive días aciagos. Desde hace meses, la vida universitaria se encuentra asolada por una incontrolable cascada de problemas, inconformidades e inestabilidad, que hoy parece tenerla al borde de un peligroso precipicio. Ante la crisis, hay quien insiste en que lo más conveniente sería cerrarla; otros señalan que, por el contrario, el Rector es quien debe renunciar. Hay voces que se pronuncian en el sentido de que urge la intervención de organismos nacionales. ¿Tiene remedio nuestra maltrecha Máxima Casa de Estudios? Tal parece que el remedio a los más graves problemas de la Universidad, no parte de un solo hecho. En realidad, la lista de pendientes a la que se enfrenta la UABJO abarca un abanico enorme de rezagos, corrupción, impunidad, intereses aviesos, porrismo y demás, que difícilmente se resolverían con la sola intervención de instancias educativas federales, la renuncia del Rector o el cierre mismo de la institución. Incluso, podrían ocurrir juntos todos esos acontecimientos, y de todos modos los problemas prevalecer. ¿Por qué? Porque en realidad el estado actual de la Universidad es consecuencia de un prolongado desinterés por la verdadera vida y progreso académico, que lo mismo ha afectado a autoridades universitarias, que del Gobierno del Estado, y la Federación. Una solución de fondo, por tanto, tendría que pasar por muchos más procesos políticos y administrativos, que la reduccionista visión del cierre de la institución, o de la renuncia de un funcionario. El primer paso que irremediablemente tendrían que dar las autoridades de los tres órdenes de gobierno, y los tres poderes del Estado, es dar muestras claras de que tienen voluntad política por revertir la compleja situación de la Universidad. Son botones de muestra insoslayables, los relativos a que, por ejemplo, las instancias de procurar justicia dependientes del Ejecutivo, no mueven un dedo para cambiar el estado de impunidad e inseguridad que prevalece en la Universidad. Hoy, además, parecen ser más fuertes las complicidades y las pugnas de orden político entre funcionarios estatales y autoridades universitarias, que cualquier voluntad por enriquecer la concertación y el diálogo, que son ineludibles entre ellos para garantizar la convivencia en la Casa de Estudios. Hasta ahora, la intervención de la autoridad política en la vida universitaria, sólo se da en casos de emergencia y ante conflictos desbordados que ponen en riesgo el orden público. Autonomía no es equivalente ni a desentendimiento ni a extraterritorialidad, entre el Estado y la Universidad. Otro de los muchos procesos que necesariamente tendrían que ocurrir, es el de la revisión integral de los mecanismos a través de los cuales se ejecuta la democracia electoral y la rendición de cuentas dentro de la Universidad. Desde hace años se ha exigido que el Congreso del Estado entre de verdad a la revisión de los esquemas legales que rigen a la Universidad. Hay razones de peso que nunca han sido atendidas. Una institución como la UABJO es objeto permanente de disputas, porque ahí prevalecen lo mismo la discrecionalidad, que la ley del más fuerte. En el primero de los casos —el de la rendición de cuentas—, la autoridad universitaria no tiene la obligación de entregar cuentas a nadie, más que al Consejo Universitario. Tradicionalmente, éste órgano está controlado por el rector en turno. Y así, el presupuesto se convierte en un botín eternamente en disputa, en la medida en que quien controla la rectoría dispone de él, sin rendirle cuentas a nadie. En el segundo de los casos, la elección por voto universal también tendría que ser revisada. La Universidad, al final, no es más que un reflejo de los procesos democráticos amañados que ocurren en Oaxaca y el país. Por eso aseguramos que ahí prevalece la Ley del más fuerte, aunque agravada por el hecho de que ahí no se cuenta con una instancia electoral medianamente confiable, y la disputa por los votos se convierte recurrentemente en una guerra feroz en la que gana no el más democrático, sino el que controla de mejor modo la manipulación de los procesos electorales.

REMEDIO INTERNO

Todo lo antes descrito ocurre en los respectivos ámbitos de las autoridades estatales, y el Congreso del Estado. Esas —y muchas más— circunstancias adversas que han prevalecido por décadas en la Universidad, encuentran parte de su causa en la decisión gubernamental de no actuar. No obstante, hoy es evidente que muchas de esas circunstancias se han visto agravadas por los propios errores y los excesos que se cometen dentro de la Universidad. Aunque sería una parte insuficiente de la solución, a la UABJO no le vendría nada mal la renuncia pactada del rector Rafael Torres Valdez, para dar paso a un periodo de transición en el que de verdad se antepusiera la vida académica a los intereses políticos. Ante la situación que prevalece en la Universidad, esto último parece que equivale a pedir demasiado. Sin embargo, de existir por lo menos un grado mínimo de sensibilidad y verdadera vocación académica en el Rector, éste ya habría asumido que su labor de administración y conducción política de la Universidad son un fracaso. En los 18 meses que lleva al frente de la UABJO, ésta ha sido más que nunca escenario de reyertas, violencia e inestabilidad, que hoy se reproduce en todos los frentes. Sin embargo, es imposible pensar en la posibilidad del fin de un ciclo y el comienzo de un periodo de transición. Las fuerzas internas universitarias han demostrado tener abiertos intereses políticos —o avidez de poder— que se sobreponen ante cualquier posibilidad de procurar un cambio. La salida del Rector sin una intervención política clara y escrupulosa por parte del Estado, no haría sino agravar la crisis política. Dar al menos algunas de esas muestras de voluntad, podría significar el comienzo de una verdadera recuperación universitaria. Lo demás, es pura demagogia.

SEÑALES DEL INFORME

Contra todos los pronósticos, el gobernador Ulises Ruiz consolidó la recuperación de sus capitales políticos. El acto en el que emitió un mensaje con motivo de la presentación de su V Informe de Gobierno, dio muestra de ello: su poder de convocatoria se combinó milimétricamente con sus gestiones presupuestales en el Congreso. Al evento acudieron las fuerzas más representativas del PRI nacional. Y, acaso, el único mensaje sucesorio lo dio la cercanía mostrada entre el senador Adolfo Toledo y el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.