Matrimonios entre homosexuales: 驴Una regresi贸n?

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+ Iglesia: el deber (incompleto) de sostener su moral

Pr谩cticamente a todos los niveles de la jerarqu铆a social conservadora y diversos grupos ligados al catolicismo, se han escuchado palabras de condena a la aprobaci贸n de los llamados 鈥渕atrimonios gays鈥, en la capital del pa铆s.

Esta que actualmente se escribe, es exactamente la misma historia que se acu帽贸 hace dos a帽os cuando, tambi茅n en el Distrito Federal, se reformaron diversas normas legales, para permitir la pr谩ctica de los abortos dentro de las primeras 12 semanas de la gestaci贸n. M谩s all谩 del estruendo y los escandalizados, de los dogmas y los atavismos, con ello podemos corroborar nuestra pertenencia a una sociedad mucho m谩s conservadora, bipolar e incluso de doble moral, de lo que imaginamos.

En primer t茅rmino, habr铆a que distinguir cu谩les son las implicaciones estrictamente jur铆dicas que trae aparejadas la aprobaci贸n de los matrimonios entre personas del mismo sexo. En los c贸digos civiles 鈥渘ormales鈥 鈥攃omo el de Oaxaca鈥, se establece que el matrimonio es 鈥渦n contrato civil celebrado entre un solo hombre y una sola mujer, que se unen para perpetuar la especie y proporcionarse ayuda mutua en la vida鈥. La reforma ocurrida en el Distrito Federal, elimin贸 del concepto lo relativo al hombre y la mujer, y lo que tiene que ver con la procreaci贸n.

Eso fue lo que desat贸 la aversi贸n de la Iglesia Cat贸lica y de diversos grupos conservadores. La eliminaci贸n del requisito del hombre y la mujer, abri贸 la puerta para el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo. Las razones de esa apertura, evidentemente, tienen mucho m谩s que ver con conceptos relacionados con lo que se conoce como 鈥渟eguridad jur铆dica鈥, que con lo puramente relacionado con la familia y la procreaci贸n.

驴Por qu茅? Porque homosexuales han existido desde que la humanidad se reconoce como tal. Del mismo modo, desde siempre ha habido parejas del mismo sexo que conviven en la misma casa y comparten los mismos bienes, deberes, derechos y espacios. Y desde siempre ha habido un problema no religioso ni moral ni 茅tico, sino estrictamente legal, por la inseguridad jur铆dica en que conviven dichas personas.

La inseguridad jur铆dica sobreviene, por ejemplo, cuando una de las personas depende econ贸micamente de la otra; cuando al fallecer uno de ellos, el otro se ve imposibilitado para apersonarse en un posible juicio sucesorio intestamentario; o cuando se pudieran derivar responsabilidades econ贸micas de uno hacia el otro. Esto es exactamente lo mismo que ocurrir铆a con una pareja de hombre y mujer; s贸lo que en este caso, la pareja ser铆a de personas del mismo sexo y no como 鈥渢radicionalmente鈥 ocurre.

As铆, todo esto debemos considerarlo y verlo no como una aberraci贸n, o como algo que no deber铆a ocurrir. Todo se basa en que esta no deber铆a ser una discusi贸n moral o religiosa que diera pie a la homofobia o los ataques. Independientemente de que la neguemos o aceptemos, o nos escandalicemos, la realidad es una sola. Y 茅sta indica que m谩s all谩 de las 鈥渄esviaciones morales鈥, las personas tienen problemas de tipo legal relacionadas con su estado civil y patrimonial, independientemente de sus preferencias sexuales.

DEFENSA CONSERVADORA

Seguramente, al consolidarse la reforma que permitir谩 los matrimonios entre personas del mismo sexo, la Iglesia Cat贸lica y sus representaciones pol铆ticas conservadoras, buscar谩n la manera de apersonarse en Acciones de Inconstitucionalidad, para tratar de que la Suprema Corte invalide la disposici贸n de la ALDF.

No deber铆a de extra帽arnos que, como consecuencia del fracaso de ese recurso de defensa constitucional, dentro de no mucho tiempo las Legislaturas de los estados comenzaran a modificar sus constituciones locales, para impedir que esa disposici贸n se reprodujera en el interior de la Rep煤blica, afianzando en el concepto del matrimonio, la ideal de que 茅ste s贸lo puede celebrarse entre un solo hombre y una sola mujer. Reiterando: ocurrir铆a algo muy parecido a la guerra pol铆tica silenciosa, que hoy se vive entre quienes est谩n a favor de los abortos, y quienes dicen estar 鈥渁 favor de la vida鈥.

Lo cierto es que nada ser铆a suficiente para terminar con dicha tendencia, como nada ha sido suficiente para 鈥渞evertir鈥 las preferencias homosexuales de millones de hombres y mujeres que en casi todas las 茅pocas de la humanidad, han sido se帽alados, segregados y condenados; y que ni con 鈥渃uras鈥 m茅dicas, psicol贸gicas, psiqui谩tricas o violentas, han podido ser 鈥渞eformados鈥 y 鈥渞eintegrados鈥 a la vida 鈥渘ormal鈥. Esto nunca ha podido ocurrir, ni ocurrir谩, porque la homosexualidad no es una enfermedad o una degeneraci贸n; y porque la 鈥渘ormalidad鈥 de las personas, no depende exclusivamente de si a un hombre le gustan las mujeres o sus semejantes, o si una mujer se encuentra en esa misma circunstancia.

En realidad, es el conservadurismo y las resistencias de ciertos n煤cleos de la sociedad, los que han bloqueado y satanizado estos intentos por plantear esquemas parecidos a los tradicionales. Con una medida as铆, la familia ni se reforzar铆a ni se destruir铆a, porque las parejas homosexuales han existido siempre independientemente de que est茅n reconocidas o no por la ley; y la legalizaci贸n de ese tipo de matrimonios, ni invitar谩 al heterosexual a cambiar sus preferencias, como tampoco generar谩 avalanchas de homosexuales haciendo filas para casarse.

Al contrario: habr谩 de reconocerse una situaci贸n de hecho que no tiene sustento alguno en la ley. Es hasta cierto punto comprensible la postura de la Iglesia Cat贸lica, porque es quien se ha erigido como el m谩s grande contenedor de la moral en M茅xico. Sin embargo, la satanizaci贸n y la descalificaci贸n rayan en la intolerancia y en la manipulaci贸n, que s铆 afectan a la convivencia pac铆fica entre las personas.

ILEGALIDAD Y NEGOCIOS

Al final, negarse a la realidad es tanto como seguirle haciendo el juego a quienes hacen negocios cobijados por la ilegalidad: en el DF, con la aprobaci贸n del aborto, se le termin贸 el negocio a los llamados 鈥渆spanta cig眉e帽as鈥; 驴Cu谩ntas adopciones ilegales, por ejemplo, ocurren entre quienes tienen el leg铆timo deseo de ser padres pero est谩n impedidos naturalmente para la procreaci贸n? Ese millonario y abominable negocio 鈥攓ue ocurre a diario, se acepte o no鈥 tambi茅n se acabar铆a con una regulaci贸n estricta. Como podemos ver, esto nada tiene que ver con moral o religi贸n. Es un asunto de legalidad, de seguridad y de orden, que por atavismos morales prefiere evadirse, haciendo el favor a quienes viven de las lagunas que prevalecen en algunas las leyes.

almargen@tiempoenlinea.com.mx

almargenoaxaca.wordpress.com

3 COMMENTS

  1. HOLA ADRIAN ME AGRADO MUCHO TU COLUMNA DE HOY Y LA MANERA EN QUE EXPRESAS TU OPINI脫N SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD, LA VERDAD YO APLAUDO EL VALOR QUE TIENE LOS HOMOSEXUALES PARA DEFINIR SUS PREFERENCIAS Y ATREVERSE A LUCHAR CON PERSONAS QUE NO ACEPTAN NI SIQUIERA TENER TRATO CON ELLAS AUNADO A CRITICAS Y FALTAS DE RESPETO, PERO APLAUDO MAS A PERSONAS COMO TU QUE LAS ACEPTAN COMO PERSONAS Y SERES HUMANOS PORQUE ESO SON.

    FELICIDADES.

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