Unificación de policías municipales en estatal. ¿Y Oaxaca?

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+ Complejidad territorial: ¿Cómo acordar con 570 municipios?

Anteayer, en la 38 reunión plenaria de la Conferencia Nacional de Gobernadores se aprobó por unanimidad la propuesta de unificar a las más de dos mil 200 corporaciones policiacas municipales en 32 policías estatales. Dicha propuesta, que ayer mismo fue bien recibida por el Senado de la República y por organizaciones civiles como la del empresario Alejandro Martí, plantea retos importantes y particulares para entidades tan complejas como la nuestra.

El asunto no es menor. Porque si bien es cierto que uno de los más graves problemas que representa la inseguridad en el país, tiene mucho que ver con la incapacidad de las corporaciones municipales y estatales para enfrentar al crimen organizado, también es cierto que México tiene una composición social y territorial fundamentalmente determinada por la diversidad, la pluralidad y, por qué no decirlo, los desacuerdos.

Tratemos de explicar estas dos vertientes. Porque es evidente que los problemas relacionados con la seguridad pública se han multiplicado en el país, en gran medida porque las corporaciones policiacas no han tenido la capacidad de ser “competitivas” frente al crimen organizado (es decir, que no ha podido responder con la misma eficiencia, eficacia, capacitación, número, salarios, y capacidad de fuego ante los criminales); y porque para encabezar la lucha anticrimen, el gobierno federal decidió echar mano de las fuerzas armadas.

Esta, por donde se le vea, parece ser una situación insalvable. En México existen alrededor de dos mil 200 corporaciones policiacas, en los poco más de dos mil 500 municipios en que primariamente se divide el territorio nacional. En ese mismo territorio, existen 32 policías estatales, además de una policía federal. Y ahí mismo, en el combate al crimen organizado, hoy también actúan las fuerzas armadas, a través del Ejército mexicano y la Marina Armada de México.

En este marco de pluralidad, ¿cómo coordinar esfuerzos, información, estrategias y tácticas? Y lo que es peor: ¿cómo poder al menos suponer que todas esas corporaciones tienen las mismas capacidades, preparación, armamento y confiabilidad, como para involucrarlas en la lucha contra el crimen organizado?

En esas dos preguntas, y sus respectivas respuestas, puede explicarse en gran medida por qué quien encabeza la lucha anticrimen es el gobierno federal a través de su corporación policiaca y las fuerzas armadas; y por qué, en todo esto, los municipios y hasta las entidades federativas, para la Federación, parecen más un lastre que una ayuda. Sin duda, en este aspecto, actúa bien y con mayor alcance, quien tiene más recursos.

Tanto la Policía Federal, como la Procuraduría General de la República y las fuerzas armadas, están dotadas de mayores elementos económicos, de armamento y equipamiento, para combatir al crimen. Pero las policías estatales tienen una capacidad por mucho menor a la de sus pares federales. Y, en esto, las policías municipales son las que enfrentan los mayores problemas de falta de confiabilidad, de capacitación y de armamento. Son más de dos mil corporaciones que si, en su mayoría, son incapaces de contener a la delincuencia común, mucho menos pueden —y quieren— hacer algo, lo que sea, por tomar parte en la lucha contra el crimen organizado.

UNIFICACIÓN, ¿Y OAXACA?

Chihuahua, por ejemplo, tiene un territorio que está dividido políticamente en 67 municipios; el estado de Guerrero tiene 76 demarcaciones; Yucatán tiene 106; Baja California Sur tiene 6… y Oaxaca tiene nada menos que 570 municipios, que —sin tomar en cuenta las condiciones particulares de cada una de ellas— en su mayoría cuentan con sus propias corporaciones policiacas.

¿Qué pretendemos ejemplificar con todo esto? Que seguramente en las entidades federativas podría no ser un problema significativo el organizar a sus corporaciones municipales en una sola Policía Estatal, y con ello tener la posibilidad de unificar criterios, estrategias y objetivos, para cumplir con lo que el martes pasado se pactó en la Conferencia Nacional de Gobernadores.

Sin embargo, tendrían que venir a ver el caso particular de Oaxaca. Aquí, más allá de lo que pueda decir la autoridad estatal de la materia (es decir, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado), lo que es evidente es que la coordinación es prácticamente imposible. Se sabe que desde que ocurrió la unificación del mando policiaco estatal, también se emprendieron estrategias de coordinación entre las corporaciones que pertenecen a la veintena de municipios que rodean a la capital oaxaqueña.

En apariencia, la coordinación existe. Sin embargo, más allá de lo que se aparenta, lo que se deja ver es que son más las desavenencias que los logros habidos por esa supuesta coordinación. Y este es un problema que emerge no de la incapacidad de los mandos estatales, o de imposibilidad de unificar corporaciones, sino del hecho mismo de que una entidad como la nuestra conlleva incuantificables discordancias naturales que lo mismo ocurren de colonia a colonia, que de pueblo a pueblo, o entre municipios. Sólo en el caso de los municipios conurbados a la capital oaxaqueña, la coordinación ha tenido amplias dificultades, porque los municipios se resisten a trabajar juntos debido a razones históricas, culturales, políticas, o por conflictos de límites, además de un sinfín de motivos.

Esta circunstancia, que es propia de la región del Valle, se reproduce con mayor intensidad en todo el Estado. ¿Cómo se pondrán de acuerdo las autoridades estatales, para unificar a las más de 400 corporaciones municipales que existen en la entidad? ¿Cómo harán transitar este acuerdo en los municipios que se rigen bajo el sistema de usos y costumbres? ¿Qué tendrán que hacer para que cada uno de ellos ceda en su orgullo, posiciones políticas e intereses, y entregue su mando policiaco y elementos, para integrar una Policía Estatal?

UN VERDADERO RETO

El asunto no parece fácil. Si esta posibilidad se consolida, los mandos actuales —y los de la próxima administración— en la Secretaría de Seguridad Pública y la Policía Estatal, tendrán una tarea titánica que nadie sabe si puedan lograr.

almargen@tiempoenlinea.com.mx

almargenoaxaca.wordpress.com

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