Cambio de administraci贸n: todos los argumentos est谩n rebasados

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Dicen quienes saben del ejercicio del poder, que casi siempre al final de una administraci贸n 鈥攕ea trianual o sexenal鈥 el gobernante est谩 harto del gobierno, y los gobernados hartos del gobernante. Esto ocurre por una raz贸n natural: en el 煤ltimo momento de cada gesti贸n, ya las razones objetivas dejan de valer, subsistiendo s贸lo las buenas o malas impresiones que el grueso de la poblaci贸n pueda tener de su autoridad, y todo se acelera por la expectativa de quien est谩 a punto de asumir la siguiente gesti贸n. Tal parece que eso exactamente es lo que ocurre en Oaxaca.

Hoy 鈥攃uando faltan 19 d铆as para la transmisi贸n de poderes鈥 esa circunstancia parece perfectamente visible. Por un lado, se encuentra la administraci贸n del gobernador Ulises Ruiz, que est谩 haciendo un 煤ltimo intento por incrustar en el 谩nimo de la opini贸n p煤blica los resultados que, m谩s all谩 de los acuerdos o desacuerdos, ha tenido su gobierno.

As铆, previo a su 煤ltimo informe de gobierno, se ha desplegado una intensa campa帽a publicitaria que, en otro momento, e independientemente de cu谩l fuera el mensaje, no tendr铆a nada de pol茅mica; la polvareda que 茅sta ha levantado entre la sociedad que la ve polarizadamente con agrado o completa aversi贸n, tiene que ver con el momento en que ocurre.

En la esfera opuesta, se encuentra expectante el gobierno de Gabino Cu茅, que ya se apresta a tomar las riendas del gobierno. Como suele ocurrir frente a cada cambio de administraci贸n, el nuevo gobierno tiene un c煤mulo importante de expectativas que, independientemente del acuerdo o discordancia pol铆tica, hacen que toda la opini贸n p煤blica tenga la mirada y la atenci贸n puestas en el inicio de la gesti贸n, en los posibles golpes de tim贸n que d茅 para diferenciarse y tomar distancia del gobierno saliente, y las primeras acciones que emprenda para cumplir con su plan de gobierno.

Pero independientemente de todo esto, quienes nos encontramos en medio somos los ciudadanos, que esencialmente somos quienes en este momento parecemos no entender bien muchas de las razones que cada uno de los dos bandos de poder pretenda hacernos llegar, para moderar las posiciones.

Hoy, por ejemplo, los oaxaque帽os que 鈥攊ndependientemente de la raz贸n鈥 siempre vieron mal y reprobaron la administraci贸n del gobernador Ruiz, hoy se encuentran en la posici贸n de hacer radicales sus posicionamientos, y por tanto asegurar no s贸lo que 茅sta no fue una gesti贸n eficiente o provechosa para Oaxaca, sino que fue una desgracia o una tragedia para la entidad, que tal personaje hubiera llegado a ser gobernante.

Pero tambi茅n en el otro extremo, se encuentran quienes siempre tuvieron una posici贸n contraria a las aspiraciones pol铆ticas de Gabino Cu茅 Monteagudo, y hoy no s贸lo reproducen aquella aversi贸n, sino que la puntualizan a niveles maximizados, y aseguran que s贸lo ser谩 cuesti贸n de tiempo para corroborar el fracaso y las ideas ilusas de que con 茅l en el gobierno podr铆a haber un cambio.

Todo parece ser parte del momento pol铆tico, de la expectativa, y de la urgencia porque las cosas pasen. En este momento, es claro que nadie tiene las ganas o los argumentos lo suficientemente convincentes, como para justificar un r茅gimen de gobierno agonizante que, adem谩s, estuvo marcado siempre por la polarizaci贸n, la pol茅mica y los claroscuros.

Del mismo modo, es claro que quien hoy pretenda enaltecer o descalificar a una administraci贸n que apenas entrar谩 en funciones, tambi茅n est谩 perdiendo su tiempo: las pautas reales comenzar谩n a darse a partir del 1 de diciembre, cuando se den a conocer los integrantes del gabinete de trabajo, las primeras decisiones de gobierno, y el programa de desarrollo que emprenda el nuevo gobierno.

 

RAZONES DE LA

POLARIZACI脫N

Seguramente nunca en Oaxaca hab铆a ocurrido una transmisi贸n de poderes en una situaci贸n de confrontaci贸n tan abierta como ahora. Ulises Ruiz y Gabino Cu茅, a diferencia de todos los dem谩s gobernantes que ha tenido la entidad en el pasado reciente, son adversarios abiertos y declarados de mucho tiempo. Todos los antecedentes que existen al respecto, apuntan a disputas internas o disimuladas entre sucesores, que dif铆cilmente trascend铆an tal cual a la escena p煤blica, o se dirim铆an en 茅sta las razones del diferendo.

Solamente de ah铆 puede entenderse que todo el ambiente 鈥攜 no s贸lo las relaciones directas entre los gobiernos entrante y saliente鈥 parezca tan turbulento. Desde principios de la presente d茅cada, fue clara la decisi贸n de que Gabino Cu茅 no ser铆a la persona impulsada por el Partido Revolucionario Institucional para cargos de elecci贸n popular; tambi茅n desde entonces, fue claro que el proyecto de sucesi贸n del gobernador Jos茅 Murat habr铆a de recaer en la persona del entonces senador Ulises Ruiz Ortiz. A partir de 2004, todos esos diferendos estrictamente electorales, subieron de tono hasta niveles inusitados.

Habr铆a de recordarse perfectamente que en los comicios de agosto de 2004, hubo una fuerte pol茅mica por el apretado triunfo del candidato del PRI a la gubernatura del Estado. Ulises Ruiz hab铆a vencido a Gabino Cu茅 por un corto margen de votaci贸n, que irremediablemente llev贸 a muchos a pensar en el fraude electoral.

A pesar de la resistencia que mont贸 el opositor derrotado 鈥攓ue incluso se hizo llamar 鈥淓l Gobernador moral de Oaxaca鈥 en algunas notas period铆sticas de aquel momento鈥, la defensa legal fue incapaz de probar en los tribunales que dicho fraude hab铆a ocurrido. Desde entonces creci贸 el encono, que luego se sigui贸 alimentando con el conflicto de 2006, que fue encabezado precisamente por muchos de los que ahora est谩n a punto de acceder al poder.

Ello subi贸 todav铆a m谩s el tono de la disputa. El conflicto magisterial fue lo suficientemente 谩lgido como para polarizar en extremo a la sociedad, y establecer que entre los dos grupos 鈥攅l del gobernador Ruiz y el de Gabino Cu茅鈥 no habr铆a puntos medios. O se estaba con uno de ellos, o se estaba en su contra.

 

RUTA DE INTOLERANCIA

Eso es lo que hoy hace que independientemente de la raz贸n o la justificaci贸n, ciertos sectores de la sociedad vean mal, y reprueben por completo, cualquier tipo de encuentro o comunicaci贸n que tengan los integrantes del gobierno entrante, con los del saliente. Aunque Gabino Cu茅 y Ulises Ruiz son adversarios electorales, tienen muchos temas de gobierno que tratar. Pero la intolerancia ciudadana a los encuentros, es producto de todo ese pasado de confrontaciones.

 

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