Al consolidar a la Jefatura de Gabinete como ente superior a las secretarías del gobierno estatal, irremediablemente el Gobernador Salomón Jara pondrá a su administración frente al espejo. En el plano inmediato, se hace patente su intención de tener un gabinete permanentemente supervisado. Pero eso mismo lo pondrá en la disyuntiva de reconocer que no todos sus aliados políticos tienen la capacidad —la estatura, y la preparación— para ser buenos servidores públicos.
Si la inercia de las preferencias electorales en Oaxaca continúa su curso, no pasará mucho tiempo antes de que veamos el regreso —personal y político— de Gabino Cué Monteagudo.