PRI: ¿candidaturas al Senado ya están dadas?

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+ Equidad de género será un “dolor de cabeza”

 

En la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional, son dos las únicas certezas que tienen: la primera, que el otorgamiento de las candidaturas al Senado de la República garantizarán la permanencia del grupo del ex gobernador Ulises Ruiz, que aún controla a la dirigencia estatal; y la segunda, que no habrá cambio de dirigencia hasta que se llegue al momento del otorgamiento de las candidaturas. Por eso, tanto el dirigente Eviel Pérez Magaña, y todos los priistas, no tienen preocupación por modificar los esquemas y rumbos respectivos que han establecido. Pero, ¿qué pasaría si hubiera por ahí algún elemento determinante que no hubieren tomado en cuenta respecto a sus aspiraciones, ambiciones personales y proyectos de grupo?

El asunto no es menor. En la dirigencia del Revolucionario Institucional, y en el grupo que aún mantiene cierta cercanía con el ex gobernador Ruiz, pero que a su vez tiene calidad para asumir el papel de interlocutor válido con el gobierno estatal, se tiene la certeza de que, finalmente, el Comité Ejecutivo Nacional de ese partido habrá de determinar el otorgamiento de las candidaturas en base a los criterios hasta el momento establecidos, y que los beneficiarios de ellas serán los personajes que desde ahora ya se perfilan.

Para ellos, si todo sale según el esquema actual, seguramente la fórmula de candidatos al Senado de la República por nuestra entidad estaría compuesta por el actual dirigente, Eviel Pérez Magaña, y por el coordinador de los diputados federales del PRI por Oaxaca, Héctor Pablo Ramírez Leyva, independientemente de quién de ellos encabezara la fórmula de candidatos. Reconocen que independientemente de los esfuerzos que pudieran hacer cualquiera de los demás aspirantes a los dos escaños en la Cámara alta, sólo ellos tendrían las posibilidades y el respaldo político necesario para poder asumirse como abanderados.

Sin embargo, ¿qué pasaría si ese esquema no estuviera tan resuelto como hasta ahora parece? Que, en una primera posibilidad, quedara fehacientemente demostrado, con datos duros, que uno u otro no tuvieran la competitividad o la aceptación ciudadana suficiente como para poder ser un “candidato ganador”; que, posiblemente, un acuerdo cupular nacional impulsara a una posible tercera vía; o que el Comité Ejecutivo Nacional decidiera respetar la paridad de género que se contempla al respecto en los estatutos, o que buscara con esto romper de alguna forma la concentración o los “cacicazgos” que siempre han existido al interior del priismo.

Ésta última, es una posibilidad latente. Porque más allá de las posiciones particulares de cada una de las facciones priistas, e incluso del grupo que cree ciegamente que sólo entre ellos serán repartidas las candidaturas, se establece tanto la necesidad de diversificación de las posiciones electorales en disputa, como la necesidad —incluso sólo por decoro político— de no dejar de lado los asuntos de género que luego le generan cuestionamientos fuertes al tricolor.

Lo que hasta hoy queda claro es que no existen candidaturas amarradas. Esto, a quienes más les debe preocupar es a los diputados federales Pérez Magaña y Ramírez Leyva, que respectivamente se sienten ya con medio cuerpo dentro de las candidaturas. A cualquiera de los dos se les podría caer la postulación.

Y lo más grave, para ellos, es que eso no necesariamente tendría que significar que la postulación se entregara a alguien más de su grupo. Más allá de los diputados locales y federales, de los sectores y organizaciones adherentes al PRI en la entidad, existen otras mujeres sobre quienes posiblemente podría recaer la postulación. ¿No puede haber un acuerdo entre cúpulas para el establecimiento de la fórmula de candidatos? ¿No meterá la mano el CEN, ni buscará éste los equilibrios? Desde luego que sí.

Por eso, todos aquellos que pudieran sentir que tienen amarrada la candidatura, deberán redoblar esfuerzos. Ahí no habrá espacio para senadoras “Juanitas”, que sean electas para luego pedir licencia, ni mucho menos para candidatas de comparsa o relleno, como ha sido manejada la paridad de género hasta el momento. ¿Apuestan?

 

¿GARANTÍAS DE UNIDAD?

Del mismo modo, habrá que observar con detenimiento hasta dónde es cierta la supuesta garantía de unidad que dan todos los priistas respecto a sus procesos internos venideros. Si este es el momento en el que nadie puede asegurar que medianamente existe consenso con lo que se está haciendo, mucho menos pueden asegurar que habrá conformidad y disciplina luego de las definiciones.

El problema es que todos quieren todo. Hoy, al interior del priismo oaxaqueño se libra una lucha feroz por ganar, o arrebatar, las candidaturas que aún ni siquiera entran en juego. Desde diversas trincheras se pretende acceder a las postulaciones a diputaciones federales; la gran mayoría de los federales aspira, y se dice con los méritos suficientes, como para ser Senador de la República. Y lo grave es que, de todo ese cúmulo de aspiraciones y ambiciones, no existe una sola figura que pueda erigirse como un interlocutor válido entre todos los grupos, y/o como un verdadero conciliador de todos los intereses encontrados… que son todos.

¿Qué rumbo le espera a un partido en esas condiciones? Objetivamente, podríamos suponer que el fracaso. Sin embargo, todos los grupos habrán de empujar con toda fuerza pero sólo para obtener las candidaturas. Todos, en el fondo, consideran que la fuerza de la campaña presidencial arrastrará a todos los candidatos a todos los cargos de elección popular, y que esto hará más cómoda la posibilidad de hacer proselitismo con miras a ganar.

Todos están confiados en la ola priista, y por eso se dan el lujo de pelear. Saben que el trabajo fuerte no lo harán ellos. Aunque tampoco piensan que las elecciones verdaderamente evaluadoras del desempeño tanto de la oposición como del gobierno, vendrá en 2013. Nadie piensa en eso. Nadie quiere hacerlo. Ni quieren pesadillas ni quieren tampoco asimilar que el momento de la verdadera evaluación por parte del pueblo, no está muy lejos.

 

TRÁNSITO, ACÉFALO

Si se atontan, la Dirección de Tránsito del Estado cumplirá un año sin titular. Si tanto interés tienen por el control de confianza y el concurso de aptitudes, ¿por qué no someter a eso todos los cargos, comenzando por el del Secretario de Seguridad Pública? Ojalá que dicho proceso sea provechoso, y no sea otro más de los burdos intentos por legitimar imposiciones (Remember ASE, IEEPC, etcétera).

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