AMLO, candidato. ¿Qué le espera a Oaxaca?

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+ Aquí, falta de definiciones, generará choques

 

El hecho de que ya se haya definido que Andrés Manuel López Obrador será candidato de los partidos que integran las fuerzas de izquierda en el país, no constituye ninguna señal de que exista ya una línea definida a seguir en las fuerzas que gobiernan coaligadamente Oaxaca. Parece que lejos de haber acuerdos y homogeneidad, la pronta definición de la contienda interna por la candidatura presidencial, traerá a Oaxaca una serie de pugnas y desencuentros entre las mismas personas que hoy, desde diversas posiciones, tienen en sus manos a los Tres Poderes del Estado.

Por distintas razones, no es usual en México un anuncio como el hecho el martes por López Obrador, y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón. Ambos decidieron someterse a una encuesta para medir quién es el que tiene mayor aceptación ciudadana y posibilidades de triunfo en la contienda presidencial.

Luego de negociar el resultado —que luego fue avalado por las encuestas— ambos personajes llegaron a la conclusión de que el Primero debía ser Candidato Presidencial; pero que el segundo tenía mano para decidir un número importante de candidaturas y posiciones políticas no sólo en la capital del país, sino en los distintos puntos del país que constituyen centros de poder para los partidos de izquierda.

Uno de esos centros de poder, fundamental, es Oaxaca. Aquí, López Obrador invirtió, en el ahora gobernador Gabino Cué Monteagudo, su legitimidad, respaldo e impulso político para que éste se convirtiera en candidato. Pero, del mismo modo, Marcelo Ebrard le apoyó de manera sustancial a través del nada despreciable aparato político del Gobierno del Distrito Federal, durante y después de los tiempos de campaña.

Por eso, es comprensible que hasta ahora el gobernador Cué haya tratado de mantenerse lo más alejado posible de la disputa por la candidatura presidencial entre esos dos personajes. No se metió abiertamente a apoyar a ninguno de ellos. Pero de forma discreta, a cada uno de ellos les ha dado los espacios que han necesitado, y a sus representantes en la entidad los ha colocado en posiciones de primera línea, como tratando de perfilarlos para las posiciones que estarán en disputa en los comicios del próximo año.

En ese sentido, fue ejemplo de esa política de no confrontarse por parte del gobernador Cué, la de permitir la entrega del Partido Convergencia, para que el movimiento lopezobradorista pudiera transformarlo en Movimiento Ciudadano.

Quedó claro que la intención del Mandatario oaxaqueño era la de dar una posición amplia al tabasqueño, como otra de las posiciones a las que éste tenía derecho en reciprocidad por la ayuda recibida. Pero también, ese episodio dejó claro de qué tamaño serán las disputas entre los representantes de uno y otro grupo, y también de quienes, por pretender quedar bien con ellos, se metieron a una disputa en la que finalmente nadie resultó ganador, porque a todos, para ponerlos en paz, les aplicaron el recurso salomónico de que, a grandes males, grandes remedios.

Eso dejo ver el nivel de heterogeneidad que tiene el grupo que gobierna junto con el gobernador Cué. Y ese bien podría ser un parámetro de la lucha que habrá por las posiciones que ya fueron previamente repartidas entre Ebrard y López Obrador; y que aún cuando podría parecer que por eso ya no habría disputa, queda claro que al menos en Oaxaca este será el inicio de una larga y feroz guerra por ver quién, de los varios grupos que aquí rondan como satélites a la izquierda, se queda con esos nada despreciables espacios.

 

LUCHA ENTRE VARIOS

Será un verdadero problema si, a partir de ahora, el gobierno de Gabino Cué sigue sin tener definiciones claras sobre a quiénes impulsará rumbo al Senado de la República y las diputaciones federales. Hasta hoy, han quedado claras las diferencias entre el grupo que se identifica en Oaxaca con Ebrard, y los que pretenden convertirse en delegados de López Obrador.

Incluso, en la carrera por las senadurías, se ha visto desde hace meses que el coordinador de los Módulos de Desarrollo Sustentable, Benjamín Robles Montoya, pretende erigirse como el proyecto de Cué con el obradorismo; mientras que, frente a él, se ha plantado Alberto Esteva Salinas, tratando asimismo de generar la idea de que él es el proyecto del gabinismo rumbo al Senado, pero cobijado por el ebrardismo.

La primera escaramuza entre estos personajes se dio justamente con motivo del cambio de denominación del Partido Convergencia. Y todavía hoy, éstos siguen haciendo labor intensa de supuesto posicionamiento político, para tratar de dejar en claro a la opinión pública, a su partido, y al Mandatario (entendido como Jefe Político) que ellos son los más idóneos para encabezar la fórmula de candidatos de izquierda, que irán por el Senado de la República.

Hasta el momento, no se ve otro arreglo posible, que el de una intervención directa del Gobernador para establecer los límites y los equilibrios que se establecerán entre los diversos grupos políticos para el reparto de las candidaturas. E incluso esta posibilidad queda en entredicho, cuando en este primer año de gobierno se ha visto reiteradamente que la mayoría de los grupos perredistas, petistas y convergentes —aún instalados en el gobierno estatal, detentando posiciones incluso de primer nivel— no precisamente le tienen mucho respeto a la figura y autoridad del Gobernador del Estado.

Por todo eso, este mensaje de unidad que enviaron el martes Ebrard Casaubón y López Obrador, en Oaxaca no será precisamente un sinónimo de homogeneidad, o de que por virtud de ello esté “planchado” el reparto de las candidaturas. Aquí, como en otros muchos lugares del país, lopezobradoristas y ebrardistas se darán con todo por quedarse con las candidaturas que, según ellos, no les cederá nadie, sino que las merecen por el trabajo —y las grillas— que han protagonizado hasta ahora. El tiempo dará pauta de todo ello.

 

CHIMALAPAS

La tensión en la región de los Chimalapas, y la potencial creación de un municipio perteneciente al vecino Estado de Chiapas, en territorio que es considerado como oaxaqueño, no son producto de la casualidad. El olvido reiterado, y las soluciones dilatorias que desde hace años le ha dado el sector oficial a esos conflictos, convierten a esta próspera región en un blanco fácil para vivales que buscan provechos indebidos. ¿Qué no al ojo del amo, engorda el caballo? Ahí tienen el resultado.

1 COMMENT

  1. Saludos.

    Cabe mencionar que en el DF Ebrar hasta en un programa de radio juvenil dió entrevista, claro, antes de que declinara a favor del peje. Dando esta acción una clara idea de que realmente le tirarán con todo para ganar el voto juvenil en la ciudad.

    Por otra parte mi abuelita y todas sus amiguitas el IPAM (antes INSEN), se encuentran más que enamoradas del sr. López, porque les siguen dando sus “centavitos” mensuales.

    Ahora habrá que ver si josefina puede contra los programas populares del PRD y lo chulo que está el candidato Peña nieto del PRI, porque me consta que solo en eso se fijan mis amistades… como hace años igualito lo escuché en Oaxaca cuando se referían a Gabino CUEro! jajaja

    Buen día Primazo!

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