PRI: todo pasó por respetar poderes cupulares

 

+ Lo dicho: todo a URO… para que no exija más

 

Vistos desde el tamiz de la democracia real, parecieran inexplicables los acuerdos a través de los cuales el Partido Revolucionario Institucional trata de mantener la “unidad” en Oaxaca. Tales acuerdos, en realidad, son un mero reparto entre las cúpulas y los sucesivos Jefes Políticos tricolores de la entidad, que no está respetando las expresiones reales de la militancia priista de Oaxaca, pero que pretende justamente que los Jefes Políticos no exijan más de lo que ya les fue dado.

En efecto, en todo esto hay innumerables decisiones que no son explicables a partir de una lógica común. No es del todo comprensible, por ejemplo, por qué el CEN, bajo las dirigencias sucesivas de Humberto Moreira, y de Pedro Joaquín Coldwell, no hayan tomado determinación alguna respecto a la profunda división y conflictos que existe alrededor de la dirigencia estatal del PRI en Oaxaca.

Del mismo modo, no resulta fácilmente comprensible la decisión de enviar a un delegado político que únicamente ha respaldado las decisiones del otrora grupo gobernante, pero que en realidad no hizo nada, y ni siquiera intentó ser un referente democrático interno para el priismo, ni un factor de cohesión o de concordia.

Incluso, en esa misma lógica, no parece haber una explicación satisfactoria respecto a por qué las candidaturas al Senado de la República, y a las diputaciones federales, respondieron a un mero reparto cupular de posiciones y, por qué, de nuevo, no atendieron a las expresiones reales de la militancia tricolor en las distintas regiones del Estado.

Todo esto no parece ser parte de un guión democrático, sino que más bien son destellos de la sempiterna película priista, en la que unos arreglan todo, y los demás están obligados a seguir las reglas que ya marcaron los mayores. Y es que, al menos para el caso de los sucesivos Jefes Políticos del priismo oaxaqueño (los ex Gobernadores), esto resulta ampliamente benéfico para la preservación de sus parcelas de poder en la entidad; y al mismo tiempo, eso resulta también ganancioso para el Comité Nacional de ese Partido, pues así tiene menos compromisos que cumplir en las esferas nacionales. El problema es que, todo esto, tiene un costo altísimo en términos de militancia, de credibilidad y de capacidad real de competencia.

No obstante, parece que tal preocupación no permea entre los grupos que pactaron. Cada uno de esos Jefes Políticos, asume que sus respectivos candidatos serán arrastrados por el jale del candidato presidencial, Enrique Peña Nieto; consideran también que habrá un “factor Peña” para ayudarlos a ganar. Y saben que si esto ocurre, y el PRI regresa a la Presidencia de la República, de nuevo todos los factores tendrán que alinearse a lo que resulte de una nueva negociación entre ellos, para ver quién encabeza formalmente la dirigencia partidista en la entidad.

Todas sus cuentas, en realidad, rondan en el supuesto de la victoria presidencial. No obstante, no parecen haberse dado cuenta que, en realidad, el CEN está jugando perversamente con todo el priismo oaxaqueño, pues hoy les está cambiando oro por espejos al negarles, a todos, los espacios nacionales que un buen dirigente debiera estar exigiendo como una posición segura. Al final, parece claro que para mantener el estado de cosas (en el que el PRI y sus espacios pertenecen a tres o cuatro personas, y ellos deciden todo), todos están dejando ir los pesos, por empecinarse en contar los centavos. Veamos si no.

 

ORO POR ESPEJOS

El primer día del mes de abril del año pasado, anotábamos en este espacio que “lo que se ve es que la época de los intercambios ya comenzó. El dirigente nacional Moreira Valdés parece estar dando, a cambio del asiento que no entregó en el CEN priista al ex gobernador Ruiz, el respaldo para que éste reconfigure su grupo político de Oaxaca. Es decir, que a cambio de no cargar con el costo político de incluir a una figura de tantas aversiones y tantos costos políticos como el ex Mandatario, Moreira le está permitiendo que haga todo para conservar el feudo local que aún tiene en Oaxaca. De ahí puede entenderse que todos, sin excepción, estén respaldando a la dirigencia del diputado Pérez Magaña, pero que nadie haga más por elevar la presencia del grupo del ex gobernador Ruiz.”

Ese intercambio hoy sigue siendo vigente. Porque si primero la dirigencia nacional del PRI le permitió a Ulises Ruiz conservar el control de la dirigencia, fue sólo a cambio de que éste no exigiera el espacio en el Comité Ejecutivo Nacional que inicialmente se le había prometido. Luego, al perder éste la fuerza que tenía como figura de fundamental ascendencia en el priismo, aunque continuaba teniendo una capacidad de operación electoral nada despreciable, el priismo nacional hizo otro intercambio con el ex Gobernador.

Unos y otros decidieron que la única posibilidad de mantener el control del priismo oaxaqueño era a través de un acuerdo con todos los ex mandatarios que aún siguen siendo priistas. Por eso, todos fueron llamados y a todos se les entregó ciertas posiciones y candidaturas dentro del CDE, marginando a todas las demás expresiones regionales y minoritarias que exigían ser tomadas en cuenta.

La entrega no fue a cambio de nada: a todos se les dio candidaturas para tratar de comprometer el trabajo de todos a favor del priismo. No obstante, ese intercambio trajo otra decisión: que, hasta donde se sabe, ninguno de esos Jefes Políticos será incluido en las listas nacionales para las cámaras federales. Es decir, que no veremos entre ellos candidaturas plurinominales que en otro tiempo se pudo pensar que tendrían dada su importancia como priistas.

La operación fue perfecta: el CEN se quitó cuando menos tres problemas de encima. Repartió cupularmente las candidaturas y puso a trabajar a favor del PRI a esos factores; y finalmente no entregó nada de lo que verdaderamente le importa a cambio de “arreglar” el conflicto del priismo oaxaqueño que, valga decirlo, a ras de suelo está más enredado y enconado que nunca.

 

CAPRICHITO

Ayer, el diputado Francisco Martínez Neri declaró, abruptamente, suspendida la sesión ordinaria del Congreso del Estado, porque una hora y media después de la hora que marcaba la convocatoria, aún no había quórum. Este, que aparenta ser un acto de corrección y apego a la norma, en realidad, dicen, es un berrinche porque nadie toma en cuenta al ex Rector de la UABJO, como Presidente de la Mesa Directiva del Congreso local. ¿Será?

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