FOSCUPT vs UOTEO: malo contra peor

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+ Van por intereses; no les importa el orden

 

Sería un error creer que son buenos los lobos con piel de oveja en el sector del transporte público, que intentan engañarnos con acciones de supuesta bondad, que ni ellos se creen. El pasado lunes, unidades de servicio foráneo ligadas al Frente de Organizaciones Sociales, Campesinas, Urbanas, Pesqueras y de Transporte (FOSCUPT) ofrecieron el servicio de taxi gratuito durante las festividades de la Guelaguetza, en un intento por congraciarse con la ciudadanía, y de terminar de poner en mal a la Unión de Organizaciones de Taxistas del Estado de Oaxaca, que el miércoles de la semana pasada sitiaron la capital oaxaqueña. No podría pasar algo peor, que creyéramos en la supuesta preocupación por la ciudadanía de los integrantes de FOSCUPT.

En efecto, hoy queda claro que todo lo que existe alrededor del transporte y las organizaciones sociales, son intereses. La semana pasada, vimos cómo los integrantes de la UOTEO, protestaron de forma masiva en la capital oaxaqueña, y cómo fueron capaces de generar tal daño a la ciudadanía en su intento por presionar al gobierno. Vimos también con qué facilidad lograron doblar a la administración estatal para una negociación forzada, y cómo trataron de legitimar una serie de exigencias que a todas luces son imposibles de cumplir.

Y es que las exigencias de la UOTEO corren, cuando menos, en dos bandas paralelas. Pues por un lado, se encuentra su añeja exigencia de que el gobierno estatal retire cuanto antes a las más de seis mil 500 unidades del transporte público que, o no cuentan con placas ni concesión, o que ésta tiene alguna irregularidad o es falsificada. Y por el otro extremo, está la interminable disputa política que sostienen con los otros grupos de taxistas y concesionarios, contrarios a ellos y sus mentores, a los que apadrinan personajes cercanos al grupo gobernante. Uno de esos grupos, en donde se aglutinan la gran mayoría de los irregulares, y que está apadrinado por un grupo contrario al de la UOTEO, es justamente el FOSCUPT.

¿Qué es el FOSCUPT? Fue, a un inicio, un intento de Frente de Organizaciones —como su nombre lo indica— en el cual Karina Barón Ortiz y Jesús Romero López intentaron aglutinar a la mayor cantidad posible de organizaciones de gestión y de lucha social, bajo la promesa de que ese Frente, avalado por el gobierno de Gabino Cué, sería el canal idóneo para que todas las organizaciones sociales ahí inscritas, pudieran acceder a todos los recursos y beneficios que ofrecían las dependencias del Gobierno del Estado (para desarrollo social, temas agrícolas y de producción de alimentos, combate a la pobreza, etcétera), o para el acceso a recursos federales para lo cual era necesario el aval del gobierno local.

Aunque hay muchos que hoy no lo recuerdan, el FOSCUPT inicialmente aglutinó a varias organizaciones ligadas al Partido Revolucionario Institucional, y emergieron a la vida pública a través de una marcha por la capital oaxaqueña. Aunque las promesas eran atractivas, muchos de los apuntados en ese Frente pronto se dieron cuenta que los mayores beneficiarios de la misma habían sido justamente las organizaciones de Barón Ortiz y Romero López.

Al poco tiempo, al revisar lo obtenido, repararon en el hecho de que esa unión no sólo había sido poco productiva, sino que habían conseguido menos recursos y beneficios de los antes obtenían solos. Así, en menos de un año el FOSCUPT perdió mucha de su presencia real, y sólo se quedó con los grupos con quienes sí podían tener negociaciones a partir no de recursos sino de la aplicación de la ley.

Por eso hoy ese Frente aglutina a grupos como el de los taxistas irregulares que, a cambio de continuar trabajando sin autorización oficial, pero sin molestias de la autoridad, apoyaron al ahora senador electo, Ángel Benjamín Robles Montoya.

 

MALOS VS PEORES

Hace ocho días, exactamente, fue un día dantesco para la autoridad. Ésta se enfrentaba a los malos; y éstos eran esperados por los peores. Al final, la ley y, valga la redundancia, la autoridad que representan las autoridades del gobierno estatal, quedaron arrodilladas, sometidas y vilipendiadas. ¿Por qué? Porque, sin más, los taxistas citadinos de la UOTEO, decidieron desquiciar la ciudad para atraer la atención de la autoridad. Y al día siguiente, el jueves de la semana pasada, estaban a punto de hacer lo mismo los “buenos” del FOSCUPT.

Lo acepte o no la autoridad, los taxistas de la UOTEO los pusieron de rodillas. A través de un sitio feroz a la capital oaxaqueña, consiguieron en unas horas que el propio Gobernador del Estado se sentara a negociar, personalmente, lo que todos sus funcionarios no habían podido hacer. Al día siguiente, los ruleteros inconformes se fueron a su casa con total impunidad, sin ninguna consecuencia, y con nuevos acuerdos, construidos quién sabe por qué a puerta cerrada, y firmados por el propio Mandatario.

Sólo que mientras esos acuerdos terminaban de confeccionarse, el jueves por la mañana, de nuevo en las principales arterias viales había apostados ahora taxistas adheridos no sólo a la UOTEO, sino también al FOSCUPT. Si los primeros esperaban el resultado de su negociación, los segundos amenazaban con ser ahora ellos los protagonistas del bloqueo, para que el gobierno “se diera cuenta” que ellos también eran muchos y que también podían desquiciar la capital si no se les tomaba en cuenta.

Y es que el FOSCUPT está integrado, en buena medida, por todo eso que es contrario a la ley y que, por tanto, no debía existir en Oaxaca. En ese Frente, por ejemplo, se encuentran agremiadas las huestes del indeseable líder Juan Luis Martínez, de la Confederación Nacional de la Productividad, que en los últimos años se ha encargado de cobijar y manipular a todos aquellos que, por la razón que sea, realizan una actividad sin cubrir todos los requisitos que exige la ley, y sin tener autorización legal por parte de la autoridad competente.

 

LOBOS DISFRAZADOS

Por eso su imagen de “preocupados” por la mala imagen que dieron los taxistas de la UOTEO, y su supuesta “bondad” con la ciudadanía durante las pasadas fiestas del Lunes del Cerro, no son sino un engaño. FOSCUPT lleva a cabo prácticas tan cuestionables como las de sus contrapartes. Y por eso, si de verdad quisiera hacer algo benéfico por Oaxaca debería pronunciarse a favor de un reordenamiento y regularización y, valga decirlo, actuar en consecuencia. Mientras no lo hagan, todo es mera demagogia.

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