Campañas anticipadas y la farsa de las AC’s

 

+ “Informes” legislativos, mecanismo simulado

 

Nunca como ahora han proliferado las Asociaciones Civiles con fines eminentemente electorales y, del mismo modo, nunca como ahora habían sido utilizadas figuras alternas, como la de los informes legislativos, para llevar a cabo lo que popular y jurídicamente se conoce como actos anticipados de campaña. Estas maniobras revelan la debilidad de la autoridad electoral, la voracidad por conseguir cargos públicos a partir de dinero de dudosa legalidad y procedencia, y la urgencia —aunque por completo imposible de subsanar hoy en día— de que se regule con mayor precisión el camino legal para saciar las hoy incontrolables ansias de quienes desean conseguir un espacio (de poder.

En efecto, a partir de que inició el año hemos visto en Oaxaca cómo se ha desplegado una intensa actividad en la búsqueda de diversos cargos públicos, las cuales se centran particularmente en las alcaldías que estarán, literalmente, a subasta, entre marzo próximo y el mes de julio, tiempo en el que se definirán las candidaturas, se llevarán a cabo las campañas y los ciudadanos votemos para elegir a nuestras próximas autoridades municipales. El problema es que el camino por el que han optado todos los que pretenden buscar esos cargos, es cuando menos inmoral, pero también tiene claros matices de ilegalidad. ¿Por qué?

Porque los “ciudadanos” que hoy se están promoviendo para ocupar alcaldías en diversos puntos de la entidad, lo están haciendo a través del uso de ciertas figuras jurídicas como auténticas “rendijas” a través de las cuales están colando sus nuevas aspiraciones electorales. En uno de los casos, los “ciudadanos” que aspiran a responsabilidades municipales, están tratando de darse a conocer a través del uso de AC’s que dicen perseguir fines sociales, comunitarios o de promoción a la ciudadanía, pero que en realidad lo que esconden es un incontrolable afán por posicionarse para quedar bien ubicados en las encuestas internas de los partidos, y finalmente ser postulados como candidatos a los cargos que buscan.

El ejemplo más claro de eso es José Escobar, que claramente busca la candidatura del PRI a la presidencia municipal, pero que mimetiza a través de una asociación civil que dice tratar de construir ciudadanía y conciencia entre los oaxaqueños. Si revisamos con detalle ese degradante uso que hoy en día se les está dando a las asociaciones civiles en Oaxaca, en prácticamente todos los municipios conurbados a la capital que eligen a sus autoridades por el sistema de partidos, cuando menos uno de quienes pretenden llegar a un cargo está utilizando la figura de las asociaciones civiles (Javier Villacaña y Escobar en la capital oaxaqueña, aunque también hay otros ejemplos en Santa Lucía del Camino y otros municipios) para esconder sus verdaderos fines, para colocar propaganda al margen de la ley y la regulación de las autoridades electorales, y para darle una forma “legal” a esas maniobras inaceptables para tratar de posicionarse políticamente.

La otra vía que están utilizando varios legisladores, es la de la publicitación de sus “informes legislativos”. Eso, de entrada, verdaderamente debería darles vergüenza, ante la falta de productividad de nuestro Poder Legislativo local, y de la absoluta sumisión que los diputados de todos los partidos han demostrado tener al gobernante en turno, a pesar de los supuestos “tiempos de cambio” en los que vivimos.

Sin embargo, independientemente de lo anterior, varios legisladores se están valiendo hoy de eso que sí les permite la ley (los “informes legislativos”) para darse a conocer en municipios muy específicos, y establecer esas maniobras como el punto de partida para nuevas actividades proselitistas relacionadas con los municipios.

Al final, queda claro que su actividad legislativa les importa un comino, y que eso (una rendija de la ley para hacer proselitismo disfrazado, y pagado con recursos públicos) es sólo el pretexto para sus nuevos afanes electorales. Así podemos encontrar al impresentable coordinador de los diputados perredistas, Alejandro López Jarquín tratando de inmiscuirse en la lucha electoral en Santa Cruz Xoxocotlán, pero también a los no menos cuestionados diputados Francisco García con su promoción en Juchitán, a Daniel Cuevas Chávez en Nochixtlán o a Marlene Aldeco Reyes Retana en Santa Lucía del Camino —por citar sólo algunos ejemplos.

 

¿Y EL IEEPCO? BURLADO

José Escobar demostró que el IEEPCO es una autoridad de papel. La semana pasada fue sancionado por la autoridad electoral por incurrir en actos anticipados de campaña, y promoción indebida, por la fuerte campaña publicitaria que desplegó a través de la asociación civil que encabeza. El resultado del dictado de la autoridad fue no sólo el desacato, sino la burla: Escobar no sólo no retiró su publicidad, sino que colocó nueva, y sobre los anuncios a los que la autoridad le había puestos sellos de irregular, éste colocó otros en los que denunciaba, sin ningún pudor, que la autoridad electoral prohíbe a los ciudadanos ejercer sus derechos, y les niega la posibilidad de expresarse y de ejercer los derechos que tiene consagrados en la ley.

¿Qué hizo el IEEPCO ante eso? Absolutamente nada. Tampoco ha hecho algo respecto a todos los que abiertamente se han valido de estas figuras para hacer promoción con fines electorales. Lo que se ve, es que la autoridad se encuentra atrapada entre una legislación que establece un margen estrechísimo para que la sociedad se exprese con fines electorales, y una realidad en la que la propia autoridad no cuenta con los mecanismos, y qué decir de la fuerza moral (ésta la perdió desde el mismo día de la integración del actual Consejo General, que no tiene nada de “ciudadano”, y que sólo responde al burdo y nocivo reparto partidista que ocurrió en abril de 2011 en el Congreso para integrarlo) para hacer valer sus determinaciones.

¿Qué queda? ¿Una nueva reforma para ampliar esos cauces? Es innecesaria, ante el hecho mismo de que hoy todos burlan la ley aún con su dureza. ¿La renovación de la autoridad electoral? Así como está, les conviene a todos, menos a la ciudadanía. Sólo nos queda, pues, la ignominia.

 

CHIQUITOS

Alejandro López Jarquín, presidente de la Junta de Coordinación Política, tiene como su “gran proyecto” ser edil de Xoxocotlán; Francisco García, coordinador de los diputados del PRI, tiene ese mismo “gran proyecto” con Juchitán. Podrían, sin duda, aspirar a algo más. Qué degradación. Antes los “pastores del rebaño” pintaban para más…