Matrimonio en Oaxaca… ¿y el divorcio?

+ Urge atender, legislar y dar más certeza

 

Qué bien que, como cada año, la Dirección del Registro Civil en Oaxaca lleve a cabo campañas para la formalización en matrimonio civil de las parejas que viven en unión libre. Sin embargo, es innegable que, en esa misma forma, alguien debía preocuparse por otros problemas paralelos al del matrimonio, que ciertamente son menos populares, pero que necesitan una atención urgente. Particularmente, hablamos del divorcio, que está lejos de ser un problema estrictamente jurídico, y que más bien refleja que la autoridad tiene una voluntad férrea por sólo mantener las apariencias, pero no por procurar y dar justicia a las familias que lo necesitan con urgencia.

En efecto, por tradición febrero es el mes idóneo para hablar de sentimientos como el amor. Por semántica, esto nos lleva a pensar en el matrimonio. Y a pesar de que tradicionalmente se nos dice que éste, el matrimonio, es la piedra angular de la sociedad en México, lo cierto es que cada año miles de personas inician la vida en pareja, y forman familias, sin estar unidas por la figura del matrimonio civil. En ese sentido, se entiende que el Estado tenga una preocupación permanente por dar certidumbre a las familias, y que intente dar esa certeza a través de la figura jurídica del matrimonio.

Sin embargo, la del matrimonio no es una figura jurídica irreversible. Esa es la razón simple por la que existe la figura del divorcio, a través del cual se logra la disolución del vínculo matrimonial a partir de una resolución judicial. En Oaxaca, el juicio de divorcio se decreta únicamente a través de un juicio civil, llevado a cabo ante los tribunales familiares de la entidad.

Sólo quien ha tenido que pasar por una situación de ese tipo, sabe que, en los hechos, las figuras jurídicas del matrimonio y del divorcio necesitan una atención a fondo, y que esa revisión debe no sólo implicar la actualización de las disposiciones que establece el Código Civil del Estado, sino también el replanteamiento de la actuación de los juzgados familiares, del Sistema DIF, de la Procuraduría de Justicia, y de todas aquellas dependencias encargadas del cuidado y protección de los menores, de las mujeres y de la familia.

¿Por qué hablar de eso? Porque así como miles de parejas contraen cada año matrimonio, hay otras muchas que por diversas razones pretenden divorciarse. Cuando esto ocurre, de entrada se encuentran con el hecho de que en el Código Civil de Oaxaca no existe la posibilidad de que haya un divorcio, más que por la voluntad común de quienes lo habían contraído, o por la comprobación de alguna de las 19 causales que establece el propio Código.

Ahí comienza el suplicio de quienes pasan por un divorcio. Pues además de tener que llevar a cabo un proceso judicial en el que deben probarse un conjunto de situaciones de hecho (que van desde el adulterio hasta la violencia intrafamiliar, u otras cuestiones como el alcoholismo, los hábitos de juego o la corrupción de menores), se deben enfrentar a una cauda interminable de burocratismo, lentitud, negación en la prestación de casi cualquier servicio o atención relacionada con el tema, y un conjunto de instituciones que tienen catalogado al divorcio como algo nocivo, y que por ese solo hecho lo tienen olvidado, escondido y negado, como si con eso solucionaran por lo menos algunos de los muchos problemas que éste presenta y de los cuales terminan pagando las consecuencias justamente los eslabones más débiles de la familia, que son los hijos.

 

VÍA CRUCIS LEGAL

Independientemente de que sea un divorcio necesario o voluntario, todo aquel que presenta una demanda ante los juzgados familiares se enfrenta, de entrada, ante una agobiante carga de trabajo que genera retrasos excesivos en la atención de cada petición de justicia. Así, el solo acuerdo inicial de admisión o desechamiento de una demanda civil puede tardar entre dos y tres semanas, el de una relacionada con las controversias del orden familiar puede llegar a tardar hasta dos meses, independientemente de que el trámite de un divorcio voluntario puede tardar varios meses, y uno necesario quizá hasta años.

A partir de entonces comienza un mar de burocratismo. Pues si a la par de la presentación de una demanda de ese tipo, es necesario establecer ciertas medidas que protejan a los menores o a la familia, el ciudadano común se encuentra con que la Procuraduría para la Defensa del Menor, la Mujer y la Familia del DIF estatal es campeón en todas las formas posibles de negar o dilatar la atención a las personas que lo requieren. Pues aunque digan lo contrario, y hasta expongan cifras que hablan del “mejoramiento” de la atención a quienes se encuentran en una situación así, lo cierto es que esto es falso. La mejor prueba de ello, se encuentra en el hecho de que la Titular de esa Procuraduría despacha en las oficinas centrales del DIF, cuando sus oficinas de atención se encuentran en Jalpan.

Lo siguiente es la atención de la Procuraduría General de Justicia. Ésta, quizá, es la que ha tenido mayor preocupación en mejorar ciertos servicios relacionados con el tema familiar, aunque fundamentalmente los temas que llegan a la PGJE son los estrictamente relacionados con violencia intrafamiliar, que en esencia están considerados ya como delitos.

¿Qué es necesario? En principio, que el gobierno y el Congreso dejen a un lado los falsos dilemas morales y las presiones religiosas y le hagan una enmienda mayor a la figura del divorcio, para agilizarlo y para garantizar de verdad que los derechos de los menores y la mujer queden protegidos. También debían considerar la posibilidad de que la voluntad de una sola de las partes, debe ser causal para disolver el vínculo matrimonial, para no seguir anclando éste a chantajes, caprichos e indefiniciones emocionales que no tienen que ver con el estricto tema de la protección de los derechos. Además, los propios tribunales familiares debían gozar de más atención por parte del Poder Judicial, para dotarlos de las condiciones necesarias para poder atender a las familias que demandan justicia.

 

PROTECCIÓN EFECTIVA

Es inadmisible que se promueva con tanta candidez el matrimonio, pero que nadie hable —ni atienda— a su contracara, que es el divorcio. Si buscan proteger a las familias con la promoción del matrimonio, cuando el amor se acaba también debían garantizar esa misma protección, a través del establecimiento integral de un divorcio que tutele los derechos de quienes independientemente de eso deben quedar protegidos.

2 comentarios en “Matrimonio en Oaxaca… ¿y el divorcio?”

  1. Hola. Es posible el divorcio express en Oaxaca? Y si es posible se puede llevar adelante aún teniendo un bebe? Me fije en la página oficial pero no he encontrado una respuesta concreta (http://www.registro-civil.com.mx/). Algunos dicen que no se puede realizar con hijos, otros que sí dependiendo de la edad del infante. Gracias

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