Por el PRI ronda, otra vez, sombra de la derrota

 

+ Pacto por Oaxaca: trascendental que se cumpla

 

No es obra de la casualidad que ayer viniera a la capital oaxaqueña la secretaria General del CEN del PRI, Ivonne Ortega Pacheco, a firmar el llamado Pacto por Oaxaca entre los aspirantes a la Presidencia Municipal de Oaxaca de Juárez. El acuerdo tiene como objeto que todos se ciñan a la decisión que tome el partido. Pero, en el fondo, las miras parecen estar puestas en el grave riesgo que hoy corre el priismo de que el resultado de esta elección se les descuadre por completo.

En efecto, hace apenas unos días el líder nacional del PRI, César Camacho, llamaba a los Comités Directivos Estatales de su partido a estar atentos y no cometer error alguno en la postulación de sus candidatos con miras a las elecciones el próximo 7 de julio (La Jornada, 18 de marzo de 2013). Camacho sostenía además, que hoy en el país existe una franca competencia electoral que obliga al partido (el PRI) a contar con un escrutinio jurídico necesario para que no existan debilidades en la postulación de candidaturas y causas partidarias. Y remataba diciendo que el PRI debe trabajar para que no haya ninguna debilidad en la postulación de candidatos y en sus causas partidarias “producto de una acción u omisión que tengan que ver con el descuido de alguno de nosotros”, sentenciaba.

El llamado es franco y literal: los Comités Estatales no deben fallar en la selección de sus candidatos, porque el PRI pretende regresar al “carro completo” en todas las entidades en las que hay comicios. Y si la visión del PRI nacional se centra en obtener la mayoría de los triunfos, lo cierto es que en Oaxaca parecen estar transitando en sentido contrario. Es sintomático, por eso, que la propia Secretaria General del CEN haya venido a poner orden. Y lo es mucho más que, para dar la pauta, haya puesto en el centro de la discusión la disputa interna por la capital oaxaqueña.

Aquí, en Oaxaca de Juárez, se vive una batalla que, en sí misma, no tendría por qué ser distinta de cualquiera de otros tiempos. De hecho, desde hace tres lustros la definición priista por la alcaldía citadina se ha dado por procesos internos (reales o simulados); pero la diferencia entre antes y ahora es que hoy no hay Jefe Político (Gobernador) que ponga orden o conduzca el proceso hasta una definición más o menos consensada. Además, hoy más que nunca la capital será referente electoral y político de lo que pueda pasar con el PRI en los próximos años.

Vayamos por partes para entenderlo. ¿Qué tendría de diferente esta contienda de las anteriores? En que hoy no existen los límites. Además, en que hoy la competencia por el cargo puede romper fibras políticas sobre las cuales no existe mecanismo de curación. Si la ruptura es posible, no hay dique de contención alguno que naturalmente pudiera contener la crisis. Y, lo que más preocupa a la dirigencia nacional, es que la derrota en la capital oaxaqueña pueda ser premonitoria de varias derrotas en cascada en las diputaciones locales.

El riesgo no es menor. De hecho, contrario a lo que exigía Camacho Quiroz, en Oaxaca de Juárez intentaba procesarse la definición por la alcaldía citadina según los métodos tradicionales del último grupo gobernante priista de Oaxaca. Es decir, simulando un proceso, lanzando todos a una batalla sobre la cual no habría otro resultado más que el desgaste de todos, para finalmente tomar una decisión cupular obligando a todos a ceñirse a ella.

Eso es lo que trató de hacer el grupo del ex gobernador Ulises Ruiz hasta hace dos días, a través de su abanderado José Escobar Gómez. Abrió una contienda interna, supuestamente democrática, en la que decidió participar una docena de personas. Se abrieron los frentes de guerra, particularmente con el único contrincante real, que es el diputado Javier Villacaña. Y finalmente intentaban torcer los mecanismos partidistas para que, artificialmente, la candidatura recayera sobre Escobar.

No sólo no les salió, sino que en el riesgo real llamaron la atención del CEN. Allá en la Ciudad de México sí calculan que al perder la alcaldía citadina estarían automáticamente perdiendo las dos diputaciones locales por los distritos que comprenden la capital oaxaqueña. Y si ese fenómeno se repite en las principales capitales regionales de Oaxaca (Huajuapan, Juchitán, San Pedro Mixtepec, Tuxtepec, etcétera) como producto de la imposición de candidatos a Presidentes Municipales, entonces el fantasma del blanqueo (es decir, de la derrota total en distritos y municipalidades) estaría muy cerca del priismo oaxaqueño.

 

PROCESOS CONCATENADOS

Y es que hoy en día los procesos electorales están ampliamente ligados para un partido como el PRI. De hecho, como los comicios son concurrentes, el mayor cuidado debiera estar en la postulación de candidatos a Presidentes Municipales en los grandes centros de población.

En el caso de Huajuapan de León, por ejemplo, una postulación errónea en la alcaldía provocaría no sólo una derrota municipal, sino que automáticamente anularía a quien aparezca como candidato a diputado. ¿Por qué? Porque alrededor del sesenta por ciento del total de votación de ese distrito se encuentra en la ciudad de Huajuapan. Y como el voto diferenciado no es característica propia de Oaxaca, entonces al perder el candidato a Munícipe, también estaría perdiendo el abanderado para la diputación por ese distrito.

Algo similar ocurre en Oaxaca de Juárez. Y aquí el asunto es todavía más delicado, pues la alcaldía citadina trae aparejadas dos diputaciones locales. El asunto se repite, casi de manera similar, en las ocho regiones del Estado, en las que los dos procesos electorales tienen ligaduras específicas que los hacen ir juntos, de forma irremediable, en la ruta del éxito o del fracaso.

Por eso el Pacto por Oaxaca es una especie de “llamado a Juan, para que lo escuche Pedro”. La lucha electoral en la entidad se inscribe en un escenario nacional, y no sólo en los caprichos del ex gobernador Ruiz, o los de cualquiera de los otros ex Mandatarios. Ojalá que, por salud democrática del Estado, haya claridad en la toma de sus decisiones y no terminen en disputas estériles que sólo le dejen el camino libre a la coalición gobernante.

 

DOS VERSIONES

No deja de ser desconcertante que dos entes de un mismo gobierno den versiones distintas de un mismo hecho. ¿Por qué la Segego dice que habrá descuento a los maestros paristas, y el IEEPO dice que no? ¿No sería más fácil acordar líneas conjuntas antes de hablar? En esas condiciones, todos pierden.