PRI: ¿por qué buscar la “rentabilidad electoral”?

 

+ Capital será clave para comicios estatales de 2016

 

El pasado miércoles, de visita en Oaxaca, la secretaria General del CEN del PRI, Ivonne Ortega Pacheco, afirmó que los candidatos a diputados locales y presidentes municipales para las elecciones del próximo 7 de julio, serán “quienes representen la mejor rentabilidad electoral y no necesariamente quien gane la encuesta”. ¿De verdad están viendo todos en Oaxaca la trascendencia que tienen las definiciones de las próximas horas, para el mediano y largo plazo de un partido como el PRI?

En efecto, en el tricolor oaxaqueño todas las definiciones están, literalmente, hechas bolas, y eso genera un nivel de preocupación casi proporcional a la inesperada visita de la Número Dos del PRI nacional. A horas de darse las definiciones que marcarán el rumbo del priismo local para los próximos años, y para la sucesión gubernamental estatal, en Oaxaca no le encuentran la cuadratura al círculo. Y la insistencia por decisiones cupulares está a punto de generar un quebranto de grandes proporciones.

Oaxaca capital, en primer término, es un tema de enorme preocupación para la dirigencia nacional por varias razones. Una de ella, la más cercana, era la que señalábamos ayer en este espacio, y que tiene que ver primeramente con el hecho de que una mala decisión en la definición de la candidatura a la alcaldía, terminaría condenando a la derrota, en automático y colateralmente, a los dos candidatos a los distritos que abarcan las zonas norte y sur de la capital oaxaqueña.

Pero además hay otras razones de mayor peso a mediano plazo. Y es que quien sea el próximo alcalde de la capital oaxaqueña tendrá la calidad natural de aspirante a la gubernatura del Estado. Si eso lo tienen claro los partidos que integran la coalición, y por eso están elaborando una cuidadosa definición en consenso con el grupo gobernante, en el PRI también tienen esa noción. La diferencia es que mientras los aliancistas están generando un consenso, los priistas están en el riesgo más grave de generar, por su feroz jaloneo, una ruptura que no sólo los anule en la carrera por la Presidencia Municipal, sino que además los elimine del mapa para los comicios de 2016.

Por eso la Secretaria General del CEN vino a poner en claro que, para esa definición, no sólo se trata de ganar una encuesta sino de generar certeza sobre la solidez de quien sea candidato a la Presidencia Municipal de la capital oaxaqueña. Y lo que de entrada queda claro, es que esa sola visión choca de manera frontal con la forma en cómo el Comité Directivo Estatal está procesando la definición para la candidatura y, en general, cómo la llevado todo el proceso.

En este caso en específico, el haber descuidado las formas, podría terminar generando tanto daño en el ámbito de la apertura, como lo habría hecho el no permitir ningún tipo de proceso y reducir todo a una designación directa. ¿De qué hablamos? De que hoy la dirigencia priista tiene un problema inicial con la existencia de doce precandidatos. De ellos, cuando mucho cuatro son los que tienen posibilidades reales de alzarse con la candidatura.

Todos los demás parecen más oportunistas —y salidos de la nada— que aspirantes reales a un cargo que será particularmente disputado. Esto se convierte en un problema cuando, de entrada, el mensaje del CDE y del CEN fue en el sentido de que habrá una candidatura de unidad. Es decir, de que finalmente quien tenga la delantera habrá de ceder espacios a todos los demás. Si eso es así, lo que terminará ocurriendo es la pulverización de una potencial buena candidatura, y la disminución de posibilidades, cuando de lo que se trata es que todos sumen.

Pero además, ¿cuál es el criterio actual sobre la competitividad y la “rentabilidad” en el PRI estatal? Queda claro que no hay. No tienen noción de él, o no lo conocen, o no lo quieren poner en práctica. Y es que de los doce aspirantes a la alcaldía, ¿cuántos realmente tienen la capacidad de competir? ¿Cuántos tienen un capital político real, y una competitividad electoral comprobable, y cuántos sólo se inscribieron al proceso buscando la oportunidad de abrir un margen de negociación respecto a su declinación y la “suma” ante el candidato ganador?

Ese es un problema enorme del proceso actual para definir al candidato a la alcaldía citadina. Y todo se termina de enrarecer, cuando se entrelaza con el reducido margen que están dejando para las definiciones en las diputaciones locales.

 

VISOS DE ILEGALIDAD

La aceptación o rechazo de precandidaturas a las 25 diputaciones locales debió haber quedado resuelta desde el pasado 13 de marzo. Tarde y a prisas, emitieron una prórroga que venció el pasado día 18. Cuando llegó el plazo, de la nada sacaron una segunda extensión de tiempo que venció ayer jueves a mediodía. Hasta las primeras horas de la tarde, la Comisión Estatal de Procesos Internos ni había publicado una definición sobre quiénes aparecerán como precandidatos, ni tampoco había emitido una tercera prórroga al plazo que ellos mismos establecieron.

¿Qué pasa? Que hay una insistencia terca por aceptar sólo 25 precandidaturas (una por cada distrito uninominal) para evitar las precampañas y tener, finalmente, “candidatos de unidad”. Sólo que la conducción política de tal decisión ha sido desastrosa. Esto porque, simplemente, no han tenido capacidad ni para hacer operaciones de tejido fino para ir descartando aspirantes para evitar rupturas, y tampoco para actuar en base al pulso real en los distritos. ¿Cómo quieren resolverlo? Como siempre, con el reparto de candidaturas según grupos y débitos políticos, sin tomar en consideración los efectos negativos que puede tener tanto el reparto en cuotas como el rechazo tajante de hombres y mujeres que, siendo aspirante, pueden tener capitales electorales importantes al margen de los padrinos o la pertenencia a grupos políticos.

Ese no es un asunto menor, que hoy ya se combina con los temas legales. ¿De veras en la Comisión de Procesos Internos están seguros de estar haciendo lo correcto? ¿De verdad van en la ruta política y legal correcta? El asunto no parece tan sencillo. Ahí habrán de tener un enorme dolor de cabeza, a partir de hoy, independientemente de la forma en cómo terminen resolviendo el asunto de las precandidaturas.

 

QUE SIEMPRE NO…

…habrá paro indefinido. ¿Cuánto le costará al gobierno, y al Estado, esa definición de la Sección 22 del SNTE? Es todo, menos un acto de buena voluntad con Oaxaca. Ojo…