Conflicto educativo: la soluci贸n no est谩 en Oaxaca

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+ Protestas, aqu铆, no generar谩n el efecto esperado

Cuando en 2006 el entonces gobernador Ulises Ruiz se enfrent贸 a la Secci贸n 22 del SNTE con el fallido desalojo y el posterior conflicto social, el gobierno federal estaba dispuesto a dejarlo solo, y permitir su ca铆da, hasta que la revuelta social puso en riesgo la constitucionalidad, y se convirti贸 en un referente negativo que podr铆a incluso alcanzar al r茅gimen presidencial panista. Hoy, la resistencia y las protestas de los maestros, junto con la aparente apat铆a federal hacia el gobierno de Oaxaca, abren una ruta similar a la de 2006. Veamos por qu茅.

En efecto, para entender este asunto es necesario ir por partes. Pues en primer t茅rmino, es menester apelar a la memoria respecto a qu茅 causas, en el escenario nacional, dieron origen a la crisis magisterial en la entidad, y qu茅 causas obligaron al gobierno del presidente Vicente Fox a entrar al rescate de un gobernador repudiado como Ruiz en aquellos momentos. Despu茅s, es necesario hacer un paralelismo entre aquellas circunstancias y las actuales, para finalmente entender por qu茅, tarde o temprano, al gobierno del presidente Enrique Pe帽a Nieto no le quedar谩 m谩s que entrar al rescate del problema pol铆tico en nuestra entidad, y otras que ponen en entredicho la reforma educativa.

Hasta el 2006, Ulises Ruiz ten铆a una figura envidiable: era el 煤nico gobernador del PRI que pertenec铆a totalmente al grupo de Roberto Madrazo, que de la dirigencia nacional de ese partido hab铆a saltado a la candidatura presidencial, y que ten铆a ciertas posibilidades de ganar los comicios. Ruiz ten铆a el control electoral total de una entidad que era semillero de votos para el PRI. Y, para el r茅gimen federal, Ruiz representaba la oportunidad perfecta para defenestrar al madracismo y sacarlo de la carrera presidencial. As铆 actu贸 el gobierno foxista ante el conflicto magisterial.

El gobernador Ruiz tom贸, ciertamente, una ruta de fuerza al ordenar la intervenci贸n policiaca al plant贸n magisterial. Sin embargo, 茅ste hab铆a pactado una intervenci贸n de fuerzas federales que nunca llegaron. La imposibilidad de contener el orden, luego se profundiz贸 cuando el gobierno federal asumi贸 p煤blicamente que el conflicto educativo de Oaxaca era un tema estrictamente estatal, y que 茅ste deb铆a ser resuelto a trav茅s de la negociaci贸n entre el gobierno de Ruiz y la Secci贸n 22 del SNTE.

Con eso, de tajo el gobierno de Oaxaca se qued贸 solo. Y as铆 estuvo por varios meses, a煤n cuando el Gobernador y el Congreso local, hicieron varios exhortos a la Federaci贸n, apelando a lo que establece el art铆culo 119 constitucional respecto a la obligaci贸n de la Federaci贸n de prestar protecci贸n a las entidades federativas en caso de trastorno interior.

Este escenario de no meter las manos para evitar la ca铆da libre del gobernador Ruiz, cambi贸 radicalmente cuando el gobierno federal 鈥攅l r茅gimen panista, en particular鈥 se vio amenazado por quienes estaban dispuestos a no permitir la toma de posesi贸n de Felipe Calder贸n como Presidente, y al margen de lo que hab铆a externado la voluntad popular a trav茅s de los votos, exig铆an que 茅ste renunciara a trav茅s de la presi贸n y el repudio popular de cientos de miles de personas que instalaron un plant贸n en Paseo de la Reforma y el z贸calo de la capital del pa铆s, y otras miles m谩s que por todos los rincones del pa铆s le llamaban 鈥渆spurio鈥 y le exig铆an que dejara el cargo.

En ese momento el gobierno federal entr贸 en un dilema: en Oaxaca, una revuelta popular exig铆a la destituci贸n de quien, les cayera bien o no, era Gobernador Constitucional del Estado, y hab铆a emanado como tal, de un proceso electoral validado como legal y democr谩tico. El gobierno federal, por una omisi贸n deliberada, hab铆a omitido prestar ayuda para el restablecimiento del orden, porque sab铆a que hacer eso implicaba tambi茅n permitir la continuaci贸n de un gobierno al que repudiaban.

Sin embargo, no entrar en ayuda al gobernador Ruiz, era tanto como abrir la puerta para que las protestas postelectorales que encabezaba Andr茅s Manuel L贸pez Obrador tomaran la forma de una revuelta popular, y por la misma v铆a de la violencia y la presi贸n a la ciudadan铆a, exigieran que FCH no asumiera como Presidente, o bien que renunciara ya habiendo tomado el cargo.

RUTAS PARALELAS

En este caso, ante la resistencia del magisterio de varias entidades federativas por la reforma educativa (que se public贸 en el Diario Oficial de la Federaci贸n desde el pasado 26 de febrero, hace m谩s de un mes), apenas ayer mi茅rcoles el presidente Enrique Pe帽a Nieto tom贸 las primeras posiciones. El Primer Mandatario asegur贸 que el gobierno de la Rep煤blica no permitir谩 presiones ni retrocesos en la aplicaci贸n de la reforma educativa, puesto que no se pondr谩 en riesgo el desarrollo de las nuevas generaciones y que apoyar谩 a los maestros que est茅n comprometidos.

Este es un primer paso, fundamental, sobre el reconocimiento 鈥攓ue a煤n no hace el gobierno federal de manera expresa, pero que es irremediable que lo haga con el paso de los d铆as鈥 de que la resistencia de las secciones magisteriales de Oaxaca, Guerrero y Michoac谩n, y franca posici贸n de rehenes en las que se encuentran los gobiernos estatales de nuestra entidad y de las otras dos mencionadas, s铆 ponen en riesgo el futuro de la reforma educativa.

Y es que, en el fondo, el problema no radica en lo legal (es decir, en la subsistencia de la reforma, o la llamada 鈥渃ontrarreforma鈥 que podr铆a ocurrir en Oaxaca o Guerrero), sino en el hecho de que aun siendo vigente y obligatoria la reforma constitucional federal, 茅ste se quede sin aplicaci贸n en las tres entidades mencionadas. Permitir que esto ocurra en las entidades con magisterio disidente, ser铆a tanto como poner el mal ejemplo a las dem谩s, para que en cualquier momento las secciones magisteriales desconozcan la reforma por la fuerza de la movilizaci贸n popular, y obliguen al gobierno de su estado a dejar de aplicarles las evaluaciones o las reglas que impone la reforma constitucional. Eso ser铆a como darle el tiro de gracia a una reforma de gran calado, que tiene menos de cuarenta d铆as de nacida.

PROTESTA EST脡RIL

Al margen de su contenido 鈥攓ue ha sido fuertemente criticado por contener lo que la Secci贸n 22 quiere, y no lo que la educaci贸n necesita鈥, con el solo hecho de haber llevado su propuesta de reforma al Congreso de la Uni贸n, el gobernador Gabino Cu茅 dej贸 en claro que protestar en Oaxaca es in煤til. A ver cu谩nto tiempo tarda en entenderlo, si es que lo hace, el 鈥渕agisterio democr谩tico鈥.

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