Aborto y matrimonios gays: ¿y la izquierda de Oaxaca?

 

+ Transición, en lo fatuo; lo trascendente, olvidado

 

Los gobiernos de coalición sirven para llevar a las leyes, los programas de gobierno y las ideas políticas que convergen en ese conjunto de expresiones que se unen para formar una mayoría. Ganar una elección es el primer reto de una coalición pero, a la luz de los hechos, es el menos trascendente, si lo que se quiere es dejar un legado democrático y marcar una transición hacia nuevas leyes, nuevas formas de gobernar y nuevas reglas democráticas. Sin embargo, en Oaxaca el silencio de los Poderes Ejecutivo y Legislativo ante temas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, y las cláusulas antiaborto, demuestran que la coalición sólo sirvió para lo electoral, pero que carece de contenido y visión política de largo plazo. Pero vayamos por partes.

En efecto, hace apenas unas semanas se realizó el primer matrimonio entre dos personas del mismo sexo en Oaxaca. Se hizo —contrario a lo que se piensa de una entidad que es gobernada, y que tiene mayoría legislativa, de “izquierda”— con la resistencia del sector oficial, que primero perdió una batalla legal —insalvable— en los tribunales, y después esperó hasta el último momento posible para permitir que eso sucediera. Fue a través de la concesión de un histórico amparo por parte de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación, que la Dirección del Registro Civil permitió que se celebrara ese matrimonio al margen de lo que establece el Código Civil, que en ese precepto fue declarado inconstitucional.

Aún con la visión de izquierda que dice tener el régimen actual, lo cierto es que el gobierno de Oaxaca se resistió a reconocer el derecho a la igualdad que en ese aspecto tienen todas las personas, con el mismo denuedo que lo habría hecho el gobierno más conservador del país.

Y es que, atendiendo al principio de legalidad, es relativamente natural que el Registro Civil se haya negado a reconocer el derecho de dos mujeres a casarse por la vía civil, dado que el Código Civil establece que el matrimonio es un contrato “entre un solo hombre, y una sola mujer”. Pero lo que ya no es tan comprensible, es que el gobierno oaxaqueño haya ido a combatir la pretensión de las dos personas que solicitaron la protección de la justicia a través de un amparo, y que se haya inconformado —a través de apelaciones, revisiones y demás— ante todas las instancias de la justicia federal que sí reconocieron el derecho de esas dos mujeres a casare. El gobierno estatal —como si fuera de derecha, y no de izquierda— sólo aceptó el hecho, cuando la Suprema Corte dictó una sentencia con carácter de inatacable ordenando al Registro Civil que casara a la pareja.

Ahora bien, tomemos como suposición que la postura que asumió el gobierno local ante ese caso, era la de proteger lo que ya decía la ley, y no —como sí lo señala el artículo 1 de la Constitución federal— “favorecer en todo tiempo a las personas la protección más amplia” de sus derechos fundamentales. Si esto era así, ¿dónde está la Legislatura del Estado? ¿Dónde están los partidos que son aliados del gobierno, y que una y otra vez se han pronunciado por una dizque “defensa a ultranza” de las garantías fundamentales de las personas?

¿Dónde estuvieron el PAN, el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano, que todo el tiempo se desgarran las vestiduras cuando el gobierno no cumple los caprichos de los grupos de lucha social, que se disfrazan de defensores de los derechos humanos? ¿Dónde estuvieron todos ellos para evitar este quebranto a los derechos de las personas, por una ley que fue declarada como inconstitucional por el Alto Tribunal? ¿Qué hicieron ellos para apercibir al gobierno a que aceptara el acto y dejara de oponer una resistencia inútil? ¿Dónde estuvieron para entrar a la revisión de la ley y proponer reformas que sean acordes con la Constitución Federal y con los tiempos que vivimos?

La coalición, pues, ante un asunto como ese, demostró ser un gran engaño que sólo sirve para competir en las elecciones pero no para proteger efectivamente los derechos de las personas.

 

“DEFENSA DE LA VIDA”

Al mismo tiempo, desde 2009 subsiste en Oaxaca un precepto en el artículo 12 de la Constitución de la entidad, que es parte del “boom antiaborto” que en esos años fue estimulado en las Constituciones locales por el gobierno federal panista —y permitido por el PRI bajo la dirigencia de Beatriz Paredes— en el que se establecía que las leyes particulares de las entidades federativas protegían el derecho a la vida “desde el momento de la concepción”.

De nuevo, la coalición “de izquierda” guardó silencio ante tal precepto, a pesar de que hace dos años se le hizo una reforma de gran calado a la Constitución del Estado, que se supone que nos puso en el umbral de la transición democrática. Y aún con todo eso (con la transición democrática, con la instauración de un nuevo régimen y con la supuesta visión de avanzada que dice tener el grupo y los partidos gobernantes), nadie se ha preocupado por analizar si ese precepto de la Constitución local es acorde con lo que los oaxaqueños queremos, si de verdad sirve para garantizar algo real y posible a las personas, o si es sólo un atavismo de los sectores conservadores que realmente nos han gobernado.

Ese precepto, contenido en la Constitución local, es una visible cláusula antiaborto, que el conservadurismo en México siempre ha querido imponer en la Constitución Federal, pero que fue frenado por los gobiernos priistas que estuvieron en el poder hasta antes del año 2000. Incluso, cuando México firmó y ratificó la Convención Americana de Derechos Humanos a finales de los años setentas, estableció una reserva (es decir, una exclusión) en lo relativo al derecho a la vida, porque ese Instrumento Internacional sostiene que las naciones que son parte de él protegen la vida desde el momento de la concepción y hasta la muerte, tal y como lo dispone la Iglesia Católica y los sectores conservadores de nuestro continente.

 

NO LES IMPORTA

Eso es lo que pasa actualmente: a la coalición de partidos que gobierna la entidad, no le importan los temas que de verdad podrían hacer trascendente a este gobierno, y únicamente se preocupa por lo relativo a la repartición del poder, a las cuotas, a las elecciones y al control que pretenden seguir teniendo de las instituciones y de los electores. Abordar temas como esos, verdaderamente haría pasar a la historia a esta coalición. Sólo que como son pequeños, no lo ven. Prefieren lo frívolo. No habrá razón para recordarlos después.