Secci贸n 22: centrar la defensa de sus agremiados

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+Detenidos, con garant铆as pero no con impunidad

Si la Secci贸n 22 del SNTE quisiera defender a sus agremiados, debe hacerlo pero dentro del delicado equilibrio de la constitucionalidad. S铆, porque al margen de la responsabilidad de quienes se encuentran presuntamente implicados en un secuestro, lo cierto es que esas son personas con garant铆as m铆nimas que deben ser respetadas. Y si el magisterio no quiere dejar solos a sus compa帽eros a煤n frente a su responsabilidad, lo que debe hacer es exigir que ese conjunto de garant铆as se cumplan, e incluso pedir y acompa帽ar a una defensa legal adecuada. Si eso har铆a cualquier persona por un pariente cercano a煤n siendo un delincuente, eso es lo que inteligentemente deb铆a hacer la Secci贸n 22.

En efecto, desde el pasado s谩bado han ocurrido diversas manifestaciones de sectores magisteriales, en defensa de los cuatro profesores que fueron detenidos como probables participantes del delito de secuestro de dos menores integrantes de una conocida familia de la capital oaxaque帽a.

Aunque hasta el momento no ha habido un posicionamiento formal de la dirigencia de la Secci贸n 22 respecto a si incluir谩 dentro de su pliego pol铆tico la defensa de esos agremiados, los sectores m谩s radicales s铆 se han pronunciado por la defensa a ultranza de los implicados en el secuestro. Esto abre un escenario doble: porque por un lado, los grupos moderados no se han posicionado; pero por el otro, los radicales quisieran verlos fuera de prisi贸n argumentando persecuci贸n pol铆tica, y libres de toda acusaci贸n por el solo hecho de ser maestros.

驴Qu茅 debieran hacer en medio de esas dos posturas? Lo que deber铆an, es exigir justicia. S铆, tan simple como eso. Porque pedir justicia implica no pedir impunidad, sino vigilar que el proceso se lleve a cabo conforme a derecho, adem谩s de exigir justicia a partir de un juicio justo, proveyendo una defensa bien articulada y capaz de salvaguardar los intereses de los indiciados, y velando porque los derechos humanos no sean trastocados en el intento por mantenerlos en prisi贸n. Eso har铆a cualquier persona por otra a la que intenta defender, no importando si es responsable o no.

Ese es el camino m谩s adecuado. El magisterio bien podr铆a vigilar que el proceso judicial que se le seguir谩 a los presuntos secuestradores, se lleve con siguiendo con pulcritud los principios constitucionales. En ese sentido, la defensa que han dado de integrantes de su movimiento, ha demostrado ser eficaz cuando en otros tiempos lograron la excarcelaci贸n de personas a las que el mismo Estado hab铆a puesto en prisi贸n como chivos expiatorios.

Si su prop贸sito fuera defender a los secuestradores, la Secci贸n 22 deb铆a nutrirse de la experiencia de quienes lograron la exoneraci贸n de personas como Juan Manuel Mart铆nez Moreno, acusado de disparar en contra del c谩mara estadounidense Brad Will en octubre de 2006, o de quienes desde el movimiento popular defendieron con 茅xito, hasta demostrar plenamente su inocencia, a las personas a las que se les hab铆a acusado de un mont贸n de delitos 鈥攅sos s铆鈥 relacionados con la criminalizaci贸n de la protesta social.

Ese ser铆a el camino eficaz y claro de un gremio comprometido con sus integrantes en un sentido civilizado. De hecho, una defensa de ese tipo encuentra una explicaci贸n, e incluso excusas l贸gicas, a partir de que el magisterio lo hace por un sentido de solidaridad, de fraternidad y de ayuda a quienes siendo parte de su gremio, cometieron errores tipificados como delitos. Eso, adem谩s, es muy distinto que llevar a las calles y a los pliegos pol铆ticos la defensa de esas personas que, como quiera que sea, fueron detenidas en medio de una investigaci贸n federal relacionada con un secuestro.

 

REBAJAR LA PROTESTA SOCIAL

Por el propio bien de los grupos disidentes, de la legitimidad del derecho a la libre manifestaci贸n, e incluso del respaldo social que en espec铆fico tiene la Secci贸n 22 entre la ciudadan铆a, nadie debe permitir que la detenci贸n de los presuntos profesores secuestradores se politice, se lleve a las mesas de negociaci贸n y sea factor de enrarecimiento de las relaciones pol铆ticas entre el magisterio y el gobierno estatal y federal. El asunto va m谩s all谩 de la sola amenaza del paro indefinido de labores o de los problemas que eso pueda ocasionar en el corto plazo. Lo aceptemos o no, es una especie de problema 鈥渄emocr谩tico鈥 que debemos evitar. 驴Por qu茅?

Porque como quiera que sea, la protesta social es una v铆a de escape y de expresi贸n de la inconformidad que tiene la sociedad. Estemos o no de acuerdo con ciertas expresiones, lo cierto es que todos tenemos derecho a manifestarnos, a expresar nuestras inquietudes y nuestros desacuerdos, y a tratar de que la autoridad cumpla lo que nosotros mismos le exigimos. Ese derecho, incluso, se encuentra garantizado por la Constituci贸n de la Rep煤blica, estableciendo que el 煤nico l铆mite es el ataque a la moral, a la paz p煤blica, al Estado o a terceros.

驴Qu茅 pasa si ese derecho a la protesta lo utilizamos para defender delincuentes? Pasar谩 que, posiblemente, en el corto plazo podamos cumplir nuestro objetivo. Pero en el mediano y largo plazo lo que haremos ser谩 dinamitar la legitimidad y el sentido de utilidad y de necesaria presencia de ese derecho. Si ese derecho a la protesta se utiliza para defender a presos argumentando que se encuentran en esa situaci贸n por cuestiones pol铆ticas, se hace valer buscando el respaldo de la sociedad, y que sea la presi贸n ciudadana la que obligue a la autoridad a cumplir la ley.

Pero, en contraparte, 驴c贸mo se har铆a para defender delincuentes como, en este caso, los acusados de secuestro? Esto no tendr铆a ninguna base social ni respaldo ni legitimidad. Intentarlo no s贸lo pondr铆a en una situaci贸n inaceptable al magisterio, sino que minar铆a profundamente la autoridad y calidad moral de quienes disienten, quienes protestan y quienes ganan la calle en pro de causas justas. Pues esa ser铆a la causa m谩s injusta y m谩s impropia jam谩s defendida.

 

DE DOS PARTIDOS

Uno de los hijos del ex edil priista de la capital, Jes煤s 脕ngel D铆az Ortega, ha manifestado su deseo de ser regidor. De inmediato, desde las redes sociales surgi贸 un fuerte golpeteo en su contra esencialmente en tres aspectos: 1. Que no cuenta con un solo m茅rito real dentro del partido por el que aspira. 2. Que es hijo del Edil de triste memoria que sali贸 huyendo cuando el conflicto del 2006 y que despu茅s dej贸 la alcald铆a por la puerta de atr谩s; y, 3. Que en la capital poblana apoy贸 al candidato a edil del PAN que fue derrotado por Enrique Doger. 驴Mienten los que lo acusan?

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