S-22 y secuestradores: gobernabilidad, a salvo

+ Causas cuestionadas, pero esta es indefendible

 

A la memoria de mi Padre, don Ismael Humberto

Ortiz Romero, a 13 años de su fallecimiento.

La captura de tres profesores integrantes de la Sección 22 del SNTE como probables partícipes del secuestro de dos menores en la capital oaxaqueña, no debe poner en riesgo ni la estabilidad social en la entidad, y mucho menos la relación entre el magisterio democrático y el Gobierno de Oaxaca. El contexto de esos hechos, y de la relación gobierno-Sección 22 hablan por sí mismos.

En efecto, como lo comentábamos ayer en este mismo espacio, desde la tarde del pasado sábado, integrantes de la Sección 22 bloquearon su edificio sindical por varias horas, demandando la búsqueda y presentación con vida de tres de sus integrantes que, a decir de ellos, se encontraban desaparecidos. Los inconformes eran encabezados por Gustavo López, dirigente del Frente de Izquierda Revolucionaria, y los “extraviados” eran Sara Altamirano, candidata a la alcaldía de Jalapa del Marqués; Mario Olivera, secretario particular del director de Educación Primaria del IEEPO y Lauro Atilano Grijalva, dirigente del FACMEO.

La sorpresa —apuntábamos ayer— es que esos tres nombres aparecían en un comunicado oficial sobre un grupo de detenidos, en el que la Secretaría de Gobernación del gobierno federal informaba de la desarticulación de una peligrosa banda de secuestradores que tuvo cautivos a dos menores hijos de una conocida familia oaxaqueña desde enero pasado, y que operaba en Oaxaca y en la capital del país. Cuando eso se dio a conocer, de inmediato comenzaron las especulaciones sobre la postura que tomaría la Sección 22 y sobre el posible vuelco que podría tener la relación gobierno-magisterio a partir de esos hechos. Es necesario hacer varios apuntes al respecto.

  1. A Gustavo López, Mario Olivera, Lauro Atilano y Sara Castellanos los detuvo la Policía Federal en flagrancia. Es decir, en el contexto de una investigación federal en la que, ahí mismo, se rescató a los dos menores que se encontraban privados de su libertad.
  2. De eso se desprende que a los profesores no se les impute ningún delito “político” (es decir, relacionado con su actividad sindical o con las acciones de protesta que recurrentemente despliega la Sección 22, los cuales pueden llegar a ser tipificadas como delitos de motín, sedición o rebelión) y que por tanto esas detenciones nada tienen que ver con temas sindicales. Más bien, las acusaciones que pesarán sobre ellos son secuestro agravado, delincuencia organizada y las demás que resulten.
  3. Es cierto que en los últimos años, la Sección 22 ha defendido, sin importarle la opinión de la ciudadanía, causas rechazadas socialmente como las marchas, los bloqueos, los plantones y los paros indefinidos con tal de conseguir sus objetivos sindicales. Incluso, la 22 no ha tenido reparo en defender a sus presos cuando éstos son capturados por actividades sindicales. En todo eso, aunque la ciudadanía no está de acuerdo, en el fondo lo ha permitido porque tiene que ver con una causa social y de lucha que es la que justamente mantiene vivo al movimiento magisterial. Sin embargo, es necesario distinguir que estos cuatro son presuntos delincuentes en el sentido amplio de la palabra, que fueron detenidos en flagrancia y seguramente con pruebas e investigaciones contundentes. Seguramente, en ese contexto, la Sección 22 tendrá que tomar, a fuerza, a una postura mucho más prudente que ante sus “presos políticos y de conciencia”. Éstos no lo son.
  4. Hasta el momento, sólo los grupos más radicales del magisterio son los que han exigido la excarcelación de los detenidos. Sólo a ellos, pero no a todas las bases de la 22 (que ni siquiera se han pronunciado sobre el asunto), les ha interesado salir a dar la cara por los detenidos y son los que han encabezado un par de bloqueos y un par de marchas que, sin embargo, no tendrán ninguna trascendencia ante el aluvión de pruebas e indicios que trae consigo la investigación federal que llevó a la captura de los profesores y el rescate de los menores.

 

QUE GANE LA PRUDENCIA

  1. En este sentido, es necesario resaltar que en las últimas batallas internas de la Sección 22, han ganado los moderados. Éstos son los que, hace apenas unos días, se pronunciaron a favor de no ir al paro indefinido de labores, en un número que casi duplicó a quienes se pronunciaron por estallar las hostilidades desde la semana pasada. Ese triunfo no es producto de la casualidad, sino que habla del entendimiento del nuevo contexto social y político que tienen de sí mismos los trabajadores de la educación en Oaxaca.
  2. Producto de esa madurez que parece estar teniendo el magisterio a su interior, la relación de acuerdos entre el gobierno y la Sección 22 parece estar dando frutos específicos. Tan ha sido así que por eso hoy las relaciones son abiertas y conocidas públicamente, y no de negaciones mutuas y de acuerdos discrecionales y clandestinos.
  3. Lo más importante que podrá permitir un hecho tan trascendente como éste, es que este puede ser el momento preciso para que la ciudadanía respalde a los grupos moderados del magisterio, que son los que finalmente impedirán que un asunto tan grave sea tomado como bandera de lucha del pleno de la Sección 22, que esto enrarezca la sensible relación entre el gobierno de Oaxaca y el magisterio, y que ello derive en el rompimiento de los acuerdos y equilibrios actuales, en nuevas protestas, y en nuevos quebrantos a la educación de los niños y jóvenes de nuestra entidad.
  4. Es cierto que en el Estado de Derecho la ley no se negocia. Pero si la 22 pretende que “rescatar” a sus compañeros detenidos (que ha conseguido cuando por acciones de lucha se encarcela a sus agremiados y logra liberarlos por la presión social), lo único que hará será entrar en un callejón sin salida. Los mexicanos reprobamos, por encima de todo, el delito de secuestro. Si se pudiera, para éste sí la mayoría de razón reactivaría la pena de muerte. ¿La 22 querrá luchar contra ese delito que lastima profundamente a la sociedad mexicana? Sería su Waterloo.

 

DEFENDER LUCHA SOCIAL

Eso es lo que, en último de los casos, haría la sociedad: defender las luchas y causas sociales del magisterio. No a viles delincuentes. ¿Lo entenderán?