Oaxaca de Juárez: con el PRI, ¿quién gana?

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+ Dirigencia, una caricatura. Números, hablan

 

Si Javier Villacaña Jiménez logra ganar la presidencia municipal de Oaxaca de Juárez, no sólo estará asegurando su triunfo sino también estará justificando el desastroso trabajo de la dirigencia de su partido. La capital oaxaqueña constituye el espacio más visible de la entidad en esta elección. Y aunque los números y las circunstancias actuales hablan mucho más de un candidato viable y de una campaña firme, que de un partido con visión, lo cierto es que de darse esta victoria todos tratarán de asumirse con sus artífices. Por eso es necesario tener el panorama bien claro.

En efecto, ya en anteriores entregas nos habíamos referido a los antecedentes relacionados con los resultados electorales en las últimas campañas para la alcaldía citadina (Al Margen, 20/06/13); y también al hecho de que la dirigencia estatal (provisional) está tratando de justificar el desastre que fue la conducción del proceso interno con el que “prepararon” su participación en los presentes comicios (Al Margen, 25/06/13).

Sobre esto último, incluso, afirmamos que a la dirigencia estatal le importa sólo ganar la capital oaxaqueña, dos o tres municipios importantes más, y un puñado de distritos electorales, fundamentalmente para “salvar el honor” ante la dirigencia nacional. ¿Si logran hacerlo, y particularmente el relacionado con la capital oaxaqueña, el triunfo será de Javier Villacaña, de la dirigencia que según encabeza Juan José Moreno Sada, del CEN del PRI… o de quién?

Lo primero que debe quedar claro, sobre esto, es que Javier Villacaña es candidato a la alcaldía citadina, muy a pesar de los sectores del PRI oaxaqueño que inicialmente se habían pronunciado por otros aspirantes a esa candidatura. En esa lógica, Villacaña consiguió un raro consenso que operó a su favor desde la Ciudad de México, y que estableció como una de las variables la de designarlo como candidato no sólo por su competitividad, sino también como el signo clave del fin del predominio del ulisismo en el PRI oaxaqueño.

Esto generó una serie de roces que finalmente se enmarcaron en la feroz disputa que inundó al Comité Directivo Estatal en la gran mayoría de los municipios y distritos electorales. En este escenario, Oaxaca de Juárez fue la excepción, y no la regla. ¿Por qué? Porque en la gran mayoría de los casos a los candidatos se les designó o por compromiso, o por compra, o por decisión cupular.

En los municipios menos importantes, el ulisismo en la persona de Alejandro Avilés pudo operar sin problemas a favor de sus intereses. Pero el caso de la capital fue el raro signo de que la dirigencia nacional quería asegurar competitividad al menos en el municipio emblema de esta elección en Oaxaca, y que la decisión la tomaría en función de eso y no de los solos acuerdos de cúpula.

Ahora la pregunta es: ¿realmente pueden ganar? La respuesta es positiva siguiendo esas claves. Villacaña no ha tenido que luchar por forjar una imagen, sino más bien por capitalizar sus propios activos a favor de su candidatura. Esto es exactamente lo contrario a lo que debe hoy hacer el candidato de la coalición gobernante, Francisco Reyes, que hoy sigue buscando no que lo acepten como candidato, sino que lo conozcan. Luego, todo esto se entrelaza con los números potenciales que puede conseguir cada partido en esta elección. Y junto a todo eso, se cruzan algunas variables nacionales relacionadas con cómo ve la ciudadanía a los partidos políticos ejerciendo el poder. De todo eso, resulta un ejercicio interesante, que da claves sobre quién ganará en realidad esta elección.

 

LOS NÚMEROS

En un artículo denominado “La elección en la capital Oaxaca”, y publicado ayer en la Agencia Quadratín Oaxaca, el consultor político y autor del libro “Apuntes de un consultor en campaña”, Rafael Vargas Pasaye, daba luces precisas sobre este tema. Estadísticamente, por ejemplo apuntaba que la ausencia de Movimiento Ciudadano en la alianza en esta elección seguramente modificará los números.

“La razón es sencilla —apuntaba—, en las tres elecciones anteriores, incluida la que ganó Gabino Cué, este partido obtuvo 26 mil 721 en 2000, 20 mil 844 en 2003 y 30 mil 381 en 2006. El 2010 participó junto con los otros partidos y si promediamos los números anteriores, fue un factor determinante en la elección, pues por sí solos los partidos PAN-PRD no alcanzaron la votación para lograr la presidencia.

“Ahora bien, derivado de esa misma estadística, queda claro que el PT como partido político no es factor de balance. Pudiera decirse que la coalición no la forman tres partidos, sino dos y un membrete. Y de éstos, el PRD no está completo, pues una buena parte de sus seguidores respalda al candidato de Unidad Popular, Hugo Jarquín, que es una escisión del PRD y tiene un previo trabajo en las colonias populares. Si bien el PUP es un partido de no más de cinco mil votos, un candidato previamente posicionado puede incrementarle la votación. Así, el escenario para la coalición opositora no es de la misma competitividad que de 2010. Eso sin contar que Luis Ugartechea ya había hecho una campaña como candidato a diputado federal que le había permitido acercarse a más personas.”

Por último, reproducimos lo que señala el consultor respecto a la alianza PRI-Partido Verde y, lo más importante, las consideraciones que hace sobre su candidato: “El PRI-PVEM por su parte, llega con una votación que ha crecido en las últimas elecciones, aún con la derrota de 2010. Con un candidato que a pesar de haber perdido la elección 13 años atrás, continuó su labor con la sociedad civil. Una candidatura que no fue sencilla, pero con menor dificultad que la de su adversario de la coalición opositora, quien surgió de un cargo menor en el Ayuntamiento de la ciudad sin un claro posicionamiento. El perfil será determinante en este proceso. Y en eso lleva ventaja el candidato priista. Además que el PRI como gobierno federal está mejor evaluado que el gobierno estata…”

 

VICTORIA, ¿DE QUIÉN?

En todo esto, la gran ausente es la dirigencia estatal, que en ningún lado figura como factor de triunfo. Por eso nos seguimos preguntando: ¿Si Villacaña gana la alcaldía citadina, Moreno Sada tendrá el descaro de adjudicarse el triunfo? ¿Dirán que fue producto de su “operación electoral”? ¿Con eso se merecerá la curul que ya tiene en la bolsa, como pago por el desastre que potencialmente Villacaña y su elección podrían (medio) disimular? Si gana la victoria será del Candidato, no de los oportunistas.

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