La retirada magisterial está en marcha

Se irán paulatinamente, sin reconocerlo

No es la primera vez que ahogan a la capital y a la sociedad oaxaqueña, y sin embargo en este momento la Sección 22 del SNTE anuncia una retirada parcial —paulatina— inusitada. La aceptación de arrancar el ciclo escolar el próximo lunes, es trascendental porque marcará el principio del fin de las protestas magisteriales. Lo que sigue es que los profesores vayan procesando las circunstancias que se vayan dando y, en un tiempo razonable, diluir su plantón para comenzar a asimilar su nueva realidad.
En efecto, el magisterio de la Sección 22 ya dio varios pasos sin retorno. El primero de ellos fue haber construido una propuesta de Ley Estatal de Educación, con la que no rompieron en el último momento. El segundo es la aceptación de su Asamblea Estatal de los términos del proyecto. Otro paso más de convalidación, fue la decisión del Gobernador del Estado de entregar la propuesta de ley educativa prácticamente sin cambios a la Legislatura. Y a estas alturas el último paso, que es ya irremediable, es que el Congreso determine hasta qué punto la iniciativa es constitucional, y la apruebe incluso en los términos en los que la mandó el Gobernador. Al final, de lo que se trata es de que el magisterio ya se encuentra en un punto sin retorno. ¿Por qué?
Porque a estas alturas nadie en su sano juicio, dentro de los poderes del Estado, tomaría la iniciativa de romper una paz, y una derrota magisterial, que si bien pende aún de alfileres, es ya prácticamente un hecho. La ruta que muy probablemente seguirá este proceso, es que tanto el Ejecutivo como el Legislativo le sigan la corriente al magisterio para evitar que éstos decidan estallar el paro indefinido de labores, para luego esperar a que, una vez teniendo la ley aprobada, el gobierno federal decida si presenta o no una segunda controversia constitucional. Si eso ocurre o no, no es potestad estatal. Y los efectos de una posible sentencia condenatoria en una segunda controversia serían, paradójicamente, benéficos y no perjudiciales para el gobierno oaxaqueño. Para entenderlo, vale la pena desglosar estas afirmaciones.
Primero, hay que distinguir que a estas alturas la Sección 22 ya no puede desdecirse de lo que ya avaló en reiterados momentos. El Gobernador ha afirmado que la propuesta construida por la comisión redactora integrada por el Congreso, el gobierno y el magisterio, no contraviene la Constitución federal. De ser verdaderamente así, entonces ésta es más una victoria que un acto de sumisión del Ejecutivo frente a la 22. ¿Por qué? Porque aún cumpliéndoles ciertos caprichos, de todos modos los profesores quedarían supeditados a la evaluación federal —que es lo que ellos rechazaban—; y además, quedarían sujetos con su aceptación expresa, que manifestaron implícitamente al avalar la propuesta de ley educativa.
Ahora bien, haciendo una ponderación equilibrada, lo que necesita verdaderamente hacer con responsabilidad el Congreso, es determinar si hay razón en afirmar que la iniciativa de la 22 no contraviene la Constitución. Si de verdad es esto así, entonces no habría que hacer sino aprobar la iniciativa y ver qué efecto tiene ante la federación. Así, limitándose a hacer eso, estaría concluyendo la responsabilidad y el compromiso político con la Sección 22; les estaría arrebatando definitivamente cualquier bandera o acción posterior relacionada con la reforma educativa (pues estarían todos el entendido que, hasta la ignominia, se les respaldó, y ellos avalaron lo que se legisló); y a Oaxaca estaría garantizando la paz que no ha visto en todos estos meses de protestas.
Todo ello no significaría, forzosamente, una derrota del Estado, sino más bien una lucha en donde los equilibrios van cambiando de posición. ¿Por qué? Porque lo único que quedaría por ver es si el gobierno federal presenta otra controversia constitucional, y de hacerlo, qué efecto tendría.
Vayamos al caso en el que declarara inconstitucionales diversos artículos de la ley educativa de Oaxaca. En esta situación, el efecto que tendría la sentencia de la controversia sería que la Suprema Corte se erigiera en una especie de “legislador sustituto” y estableciera los nuevos parámetros en que debieran aplicarse los preceptos declarados inconstitucionales. Esto, al final, terminaría beneficiando al Estado, que aún en la condena estaría librándose de haber sido él quien quebrantara la ley a capricho de la Sección 22.

LA RETIRADA
Sin embargo, hoy en día lo que se aprecia es el ánimo del magisterio de comenzar la retirada. Por eso aceptaron iniciar el ciclo escolar, y sólo dejar un plantón representativo. Es, en esencia, más o menos lo mismo que hicieron el año pasado cuando fueron derrotados en sus protestas en la Ciudad de México. En aquel momento dejaron un plantón representativo porque, al ver todo perdido, lo único que trataron de cuidar que la forma de la retirada no fuera tan abrupta que los pusiera más en evidencia. Es exactamente lo mismo que está ocurriendo ahora.
Pues queda claro que en otra circunstancia, el magisterio podría resistir semanas o meses de paro y plantón masivo, como lo ha hecho en otros momentos. Hoy en día, no les han dejado de pagar, ni existe pugna entre ellos y el gobierno, y la federación ni siquiera ha enviado una señal concreta de querer intervenir en el conflicto. Por eso, si hoy anuncian que se van a iniciar clases, lo que en realidad están queriendo hacer, es ir dando pasos paulatinos rumbo a la conjura de sus protestas.
Está equivocado todo aquel que quisiera ver a un magisterio aceptar públicamente que perdió y claudicar en sus acciones. Eso no va a ocurrir, ni en el peor de los escenarios. Empero, lo que sí pueden hacer es irse retirando poco a poco para no descuidar las formas y para seguir teniendo margen de acción frente a alguna variación radical en el escenario. Pero lo que ya es visible, es que es únicamente cuestión de tiempo para que esto concluya.

MEZQUINDAD
La de los diputados del PAN y PRD por defender, hasta la indignidad, sus posiciones oficialistas. Ayer la diputada Martha Alicia Escamilla presentó un exhorto para que el Ejecutivo implementara un programa emergente de apoyo a la economía formal que se ha visto afectada por las protestas magisteriales, pero los diputados panistas y perredistas prefirieron las lealtades a la posibilidad de adherirse a una exigencia que tiene en riesgo a docenas de comercios formales que, a pesar del plantón, luchan solos por no cerrar sus puertas y dejar sin empleo a miles de oaxaqueños.