OPLEs, anulados por el canibalismo partidista

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+ ¿Quién debe cuidar el proceso y quién competir?

Aunque pareciera que las reglas son claras, hoy en día competidores, partidos y ciudadanía deberíamos reiterarnos esta pregunta: ¿Quiénes son los que deben participar en la integración de los Organismos Públicos Locales (OPL) del INE, quién debe cuidar el proceso, y quién debe darle legitimidad?
En efecto, la pregunta no es menor en la medida en que parece que, contrario a lo que debiera ocurrir, son los partidos y no los ciudadanos los que compiten por los cargos de autoridad electoral; que a su vez son los participantes en el proceso quienes se cuidan de no salir desacreditados, cuando son ellos quienes deberían competir; y resulta que la ciudadanía, que debería ser la beneficiada, ni participa, ni exige, ni se preocupa. Esto es, pues, el mundo al revés.
Hoy podemos ver ya dibujado el panorama en el que se desarrolla esta competencia por la integración de las representaciones locales del INE. Se supone que cuando se planteó la reforma a los institutos electorales locales —que fueron absorbidos por la competencia nacional que la Constitución le dio al INE— se hizo para que la Federación rescatara la función electoral de la contaminación que hubo de los órganos reguladores en los ámbitos locales, en donde la integración y funciones de los organismos se habían contaminado por la influencia de poderes fácticos, partidos y grupos de poder, perdiendo el sentido de la autonomía e independencia, que se supone que son dos de los principios básicos que deben regir a toda autoridad electoral.
Cuando el INE absorbió la responsabilidad de integrar los OPL, lo hizo prometiendo concretamente que en la integración de estos nuevos organismos no habría injerencias partidistas, influencias de grupos o personas, u opacidad en los procesos electivos, porque esta sería la principal garantía de que en esas representaciones habría imparcialidad, capacidad y autonomía para la realización de las tareas propias de un árbitro electoral.
Así, al llegar el plazo para la integración de los OPL en 18 entidades federativas —Oaxaca, entre ellas— se estableció un procedimiento de elección, que pasó por un examen de conocimientos en materia electoral; la realización de un ensayo en donde se probara la capacidad de argumentación y aplicación práctica de los conocimientos en esta materia frente a un problema concreto; para luego dar paso a la opinión de los integrantes del Consejo General del INE —conformado por consejeros y representantes de partidos— y finalmente llevar a cabo una entrevista con la Comisión encargada de llevar a cabo el proceso de integración de los nuevos consejeros de los OPL.
En este momento, el proceso electivo se encuentra en la fase de opinión de los partidos políticos, y lamentablemente es donde parece que están aflorando las desviaciones no concretamente del proceso electivo, sino de quienes se encuentran a su alrededor. Sí, porque según parece lo que estamos viendo es un intento de deslegitimación impulsado desde los propios partidos, quizá también desde el INE, e incluso desde las ideas equivocadas de algunos participantes. ¿Por qué?
Porque esta fase, en donde representantes partidistas y consejeros electorales deben dar su opinión se supone que por ser todos integrantes del Consejo General —los primeros sólo con voz, y los segundos con voz y voto—, debe de servir para dar el equilibrio final en la integración de los organismos locales, a través de la revisión que supuestamente los integrantes del Consejo General deben hacer de lo hasta ahora realizado, para verificar que las normas y principios planteados en el proceso electivo se hayan cumplido de manera suficiente.
Lamentablemente, esta fase está sirviendo para construir la idea de que este es el momento en el que, aplicando el último filtro con la opinión de los partidos y consejeros, saldrán los “recomendados” para ser ya definidos como próximos integrantes de una OPL, y también se conocerá a los “vetados” para no continuar participando. Esta es una idea que lamentablemente está siendo fuertemente fijada en el proceso, a tal punto de poner en riesgo la legitimidad que debiera tener, conservar y hasta defender el INE, pero que no hace.

NO HAY LÍMITES
Todos los interesados o involucrados en este proceso, hoy hablan del “apoyo” que deben recibir de alguno de los consejeros del INE, o de un partido político, para ser tomado en cuenta para la integración de un OPL como el de Oaxaca. De su lado, los partidos lejos de apartarse formal e informalmente de cualquier involucramiento con este asunto, están trabajando en el “respaldo” a algunos aspirantes a integrantes de las OPL, como si con esto ganaran algo. Y lo más contradictorio es que hasta hoy el INE no se ha pronunciado en contra de estas prácticas, que en sí mismas vician el proceso y lo hacen parecer una simple mascarada.
Y es que resulta que en todos los años que hay en México de experiencia en el funcionamiento de los órganos electorales “autónomos”, si algo ha quedado claro es que el afán avieso —y hasta obsesivo, y enfermizo— de los partidos políticos por tener el control del órgano electoral, no les reporta ningún beneficio concreto ni les permite ganar elecciones con mayor facilidad o, por el contrario, lograr que sus adversarios políticos pierdan. En realidad, esto parece ser más un rasgo de anquilosada “virilidad” política, que una táctica con fines concretos para tomar ventaja en los procesos electorales.
Lo peor de todo, es que son los mismos partidos quienes insisten sin reparo en desacreditar este proceso para tratar de demostrar que tienen capacidad suficiente como para influir en la decisión que tome el INE en la integración de los OPL. No se dan cuenta —y nadie se los reclama— que con su actitud insistente le hacen mucho daño a la democracia, y a la credibilidad de los órganos y reglas electorales que ellos mismos reformaron justamente para darles la legitimidad que hoy les regatean.

ESTEVA, INSOSTENIBLE
El paro de labores estallado ayer domingo por elementos y trabajadores de la Secretaría de Seguridad Pública, es sólo epílogo de una situación que se viene gestando desde hace tiempo. El personal de honorarios de diversas áreas clave de la dependencia no sólo no han cobrado varias quincenas, sino que ni siquiera pueden darles una fecha tentativa de cuándo cobrarán. Mientras, la delincuencia galopa en Oaxaca y Alberto Esteva da más razones de por qué es insostenible en su cargo.

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