Discusión sobre quién debió descontar a S22, monumento a la ignominia

Descuentos

+ IEEPO y SEP reeditan el viejo y abominable “acátese pero no se cumpla”


 

Hay versiones de que la conocida frase “acátese pero no se cumpla”, nació en el siglo XIV y su uso se generalizó durante siglos como medio válido para dejar de aplicar aquellas normas que, pese a haber sido promulgadas por autoridad legítima, frecuentemente el Rey, suponían una vulneración de las leyes o fueros propios, normas, usos o costumbres del lugar. Hoy, esa vieja e ignominiosa figura, recupera uso y vigencia plena ante el absurdo diferendo entre el IEEPO y la SEP sobre quién debía descontar a los profesores de la Sección 22 del SNTE que durante dos semanas abandonaron sus labores docentes en Oaxaca.

En efecto, se dice que el uso cotidiano de la figura legaloide del “acátese pero no se cumpla”, fue una manera de uso común a través de la cual la Auctoritas (autoridad) del Rey quedaba salvaguardada, y las normas del lugar, que allí se consideraban justas, seguían rigiendo con plena eficacia. Esto, que bajo alguna lógica tergiversada pudiera considerarse como una especie de pluralidad de sistemas jurídicos (algo así como dos sistemas de derechos rigiendo en un mismo tiempo y espacio), en realidad era una figura que validaba la ignominia de la aplicación selectiva de una norma jurídica.

A través del “acátese pero no se cumpla” se construyó buena parte del sistema mexicano jurídico y de gobierno, y se supone que es uno de los grandes males contra los cuales hemos lucha como sociedad, y es para lo que se supone que adoptamos ese amorfo e incomprendido concepto del “Estado de Derecho”. Pero el problema es que en plena transición hacia la supuesta implementación de las reformas estructurales, resulta todo está terminando en la reedición de esa vieja figura, y lo que está provocando es nada menos que la inutilización material de la reforma educativa, al provocar —en los hechos— que su aplicación carezca de medios jurídicos y administrativos eficaces para sancionar a quien no la cumpla. Veamos si no.

Por un lado, el delegado de la SEP, Jorge Villar Llorens, ha respaldado lo dicho por varias instancias federales como la Secretaría de Gobernación y de Educación Pública, en el sentido de que aun cuando la nómina magisterial está en manos de la federación, es el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) quien tendría que notificar el nombre de los maestros faltistas y de esta manera poder ejecutar los descuentos establecidos en la Ley de Servicio Profesional Docente. “Si el IEEPO nos da el nombre maestro por maestro y escuela por escuela quienes no están trabajando, es una obligación de la SEP hacer el descuento”, puntualizó.

Frente a esto, se encuentra la postura del Director del IEEPO. Moisés Robles Cruz, “reviró” a la SEP sobre la falta de reporte de maestros paristas, y le respondió que la federación sabía de un paro masivo y no procedió al descuento de los paristas. Textualmente, dijo lo siguiente: “Hay dos situaciones y es importante dejarlo muy en claro, hay un esquema de corresponsabilidad; la SEP (en el esquema de corresponsabilidad) tenía del conocimiento porque había un paro masivo en toda la entidad, sabía que no había profesores y la instancia que a partir del 1 de enero tiene el control de la nómina en cuanto a los pagos es la instancia federal”.

Mientras que en la responsabilidad del IEEPO, justificó que desde hace más de 23 años la composición funcional y orgánica de la dependencia está en las manos de la Sección 22. “Es inoperante que a través de los supervisores que a los que les corresponde reportar y registrar las faltas, ellos mismos se encuentran en la ausencia porque forman parte de la manifestación. Ahí está la explicación, obvia”.

Es decir, que no habrá descuentos a los maestros paristas luego de haber abandonado las aulas durante una quincena completa, porque la SEP se sentará a esperar a que el IEEPO le informe qué maestros y en qué fechas faltaron a su trabajo. Y el IEEPO nunca podrá hacer esto porque acepta sin ningún pudor que esa función del Instituto se encuentra en manos de la propia Sección 22.

Algo así como un perro persiguiéndose la cola indefinidamente…

 

LA IGNOMINIA ANDANTE

Ante este dilema, lo que se aprecia es que hay plena disposición, mancomunada, de los gobiernos estatal y federal, porque el contenido de la reforma educativa se acate pero no se cumpla. Se acate, sí, porque en los discursos y en las declaraciones públicas todos hablan de compromiso con la educación, de mejoramiento del sistema educativo, de evaluación y de urgencia por cumplir con el mandato constitucional de la reforma educativa. Pero en los hechos lo que todos hacen es simular ese compromiso, y quedarse en la inaceptable fase de creer que con esas declaraciones vacías salvan el momento pero sin comprometerse ni pagar algún tipo de costo político por tomar decisiones difíciles.

¿Qué no es suficientemente claro que todos los maestros adheridos a la Sección 22, todos, abandonaron sus aulas, y quién sabe si asistieron a actividades sindicales (marchas, plantones, toma de oficinas o espacios públicos, etcétera), pero lo que sí es sustantivo y corroborable es que todas las escuelas de educación básica, media básica y media superior adheridas a la Sección 22 estuvieron cerradas durante dos largas semanas, en las que ningún profesor ni personal administrativo cumplió con su trabajo?

Ante esa circunstancia no se necesitaría ser selectivo, porque el paro de labores fue generalizado, y por ende el descuento debiera ser similar. El problema es que a la hora de verdaderamente hacer valer uno de los principales “dientes” de la reforma educativa, todos comienzan a echarse la responsabilidad, como si el mandato de descontar el salario por cada día no laborado, y de rescindir el contrato luego de tres inasistencias injustificadas, se encontrara en un texto bíblico y no en las leyes derivadas de la Constitución de la República.

 

ES UNA BURLA

Ayer por la tarde, en una entrevista radiofónica, el Secretario de Gobernación decía que es responsabilidad del gobierno de Oaxaca que se descuente a los profesores. Lo paradójico es que remarcaba, una y otra vez, que la nómina magisterial ya está centralizada. Sin embargo, decía, es deber del gobierno estatal reportarnos quién falta a su trabajo para proceder al descuento. Esto es, cuando menos, un callejón sin salida. En realidad, es una burla para los mexicanos y para la ley y, en el último de los casos, una zancadilla que se ponen ellos mismos.

+ IEEPO y SEP reeditan el viejo y abominable “acátese pero no se cumpla”

 

Hay versiones de que la conocida frase “acátese pero no se cumpla”, nació en el siglo XIV y su uso se generalizó durante siglos como medio válido para dejar de aplicar aquellas normas que, pese a haber sido promulgadas por autoridad legítima, frecuentemente el Rey, suponían una vulneración de las leyes o fueros propios, normas, usos o costumbres del lugar. Hoy, esa vieja e ignominiosa figura, recupera uso y vigencia plena ante el absurdo diferendo entre el IEEPO y la SEP sobre quién debía descontar a los profesores de la Sección 22 del SNTE que durante dos semanas abandonaron sus labores docentes en Oaxaca.

En efecto, se dice que el uso cotidiano de la figura legaloide del “acátese pero no se cumpla”, fue una manera de uso común a través de la cual la Auctoritas (autoridad) del Rey quedaba salvaguardada, y las normas del lugar, que allí se consideraban justas, seguían rigiendo con plena eficacia. Esto, que bajo alguna lógica tergiversada pudiera considerarse como una especie de pluralidad de sistemas jurídicos (algo así como dos sistemas de derechos rigiendo en un mismo tiempo y espacio), en realidad era una figura que validaba la ignominia de la aplicación selectiva de una norma jurídica.

A través del “acátese pero no se cumpla” se construyó buena parte del sistema mexicano jurídico y de gobierno, y se supone que es uno de los grandes males contra los cuales hemos lucha como sociedad, y es para lo que se supone que adoptamos ese amorfo e incomprendido concepto del “Estado de Derecho”. Pero el problema es que en plena transición hacia la supuesta implementación de las reformas estructurales, resulta todo está terminando en la reedición de esa vieja figura, y lo que está provocando es nada menos que la inutilización material de la reforma educativa, al provocar —en los hechos— que su aplicación carezca de medios jurídicos y administrativos eficaces para sancionar a quien no la cumpla. Veamos si no.

Por un lado, el delegado de la SEP, Jorge Villar Llorens, ha respaldado lo dicho por varias instancias federales como la Secretaría de Gobernación y de Educación Pública, en el sentido de que aun cuando la nómina magisterial está en manos de la federación, es el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) quien tendría que notificar el nombre de los maestros faltistas y de esta manera poder ejecutar los descuentos establecidos en la Ley de Servicio Profesional Docente. “Si el IEEPO nos da el nombre maestro por maestro y escuela por escuela quienes no están trabajando, es una obligación de la SEP hacer el descuento”, puntualizó.

Frente a esto, se encuentra la postura del Director del IEEPO. Moisés Robles Cruz, “reviró” a la SEP sobre la falta de reporte de maestros paristas, y le respondió que la federación sabía de un paro masivo y no procedió al descuento de los paristas. Textualmente, dijo lo siguiente: “Hay dos situaciones y es importante dejarlo muy en claro, hay un esquema de corresponsabilidad; la SEP (en el esquema de corresponsabilidad) tenía del conocimiento porque había un paro masivo en toda la entidad, sabía que no había profesores y la instancia que a partir del 1 de enero tiene el control de la nómina en cuanto a los pagos es la instancia federal”.

Mientras que en la responsabilidad del IEEPO, justificó que desde hace más de 23 años la composición funcional y orgánica de la dependencia está en las manos de la Sección 22. “Es inoperante que a través de los supervisores que a los que les corresponde reportar y registrar las faltas, ellos mismos se encuentran en la ausencia porque forman parte de la manifestación. Ahí está la explicación, obvia”.

Es decir, que no habrá descuentos a los maestros paristas luego de haber abandonado las aulas durante una quincena completa, porque la SEP se sentará a esperar a que el IEEPO le informe qué maestros y en qué fechas faltaron a su trabajo. Y el IEEPO nunca podrá hacer esto porque acepta sin ningún pudor que esa función del Instituto se encuentra en manos de la propia Sección 22.

Algo así como un perro persiguiéndose la cola indefinidamente…

 

LA IGNOMINIA ANDANTE

Ante este dilema, lo que se aprecia es que hay plena disposición, mancomunada, de los gobiernos estatal y federal, porque el contenido de la reforma educativa se acate pero no se cumpla. Se acate, sí, porque en los discursos y en las declaraciones públicas todos hablan de compromiso con la educación, de mejoramiento del sistema educativo, de evaluación y de urgencia por cumplir con el mandato constitucional de la reforma educativa. Pero en los hechos lo que todos hacen es simular ese compromiso, y quedarse en la inaceptable fase de creer que con esas declaraciones vacías salvan el momento pero sin comprometerse ni pagar algún tipo de costo político por tomar decisiones difíciles.

¿Qué no es suficientemente claro que todos los maestros adheridos a la Sección 22, todos, abandonaron sus aulas, y quién sabe si asistieron a actividades sindicales (marchas, plantones, toma de oficinas o espacios públicos, etcétera), pero lo que sí es sustantivo y corroborable es que todas las escuelas de educación básica, media básica y media superior adheridas a la Sección 22 estuvieron cerradas durante dos largas semanas, en las que ningún profesor ni personal administrativo cumplió con su trabajo?

Ante esa circunstancia no se necesitaría ser selectivo, porque el paro de labores fue generalizado, y por ende el descuento debiera ser similar. El problema es que a la hora de verdaderamente hacer valer uno de los principales “dientes” de la reforma educativa, todos comienzan a echarse la responsabilidad, como si el mandato de descontar el salario por cada día no laborado, y de rescindir el contrato luego de tres inasistencias injustificadas, se encontrara en un texto bíblico y no en las leyes derivadas de la Constitución de la República.

 

ES UNA BURLA

Ayer por la tarde, en una entrevista radiofónica, el Secretario de Gobernación decía que es responsabilidad del gobierno de Oaxaca que se descuente a los profesores. Lo paradójico es que remarcaba, una y otra vez, que la nómina magisterial ya está centralizada. Sin embargo, decía, es deber del gobierno estatal reportarnos quién falta a su trabajo para proceder al descuento. Esto es, cuando menos, un callejón sin salida. En realidad, es una burla para los mexicanos y para la ley y, en el último de los casos, una zancadilla que se ponen ellos mismos.