Perspectiva de paz

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Habiendo ganado las elecciones de forma aplastante respecto de la cantidad de votos que obtuvieron otros partidos políticos, antes mayoritarios hoy minoría, se entiende el triunfo de MORENA en virtud del hartazgo de la inmensa mayoría de mexicanos pobres, paupérrimos y olvidados por una partidocracia que se dedicó a enriquecer a políticos dejando a un lado su responsabilidad y compromisos como gobierno, permitiendo creciera la impunidad, corrupción y la injusticia social, situación que llevó al resentimiento nacional y polarización económica que derivó en aparición de grupos políticos inconformes, incremento de delitos, narcotráfico y constitución del crimen organizado, socavando la tranquilidad y acabando con la seguridad, conviviendo en un país casi en estado de guerra, ante la inmensa cantidad de asesinatos, secuestros, violaciones y todo tipo de delitos, que se supone podrían disminuir o acabarse el próximo sexenio presidencial.

Ganaron ex políticos del PRI con tendencia de izquierda y estará en el gobierno ciudadanos y políticos que eran disidentes, antagonistas y opositores al régimen tradicional, así que ahora que estarán en el poder no tendrán razón para marchar, bloquear, secuestrar o amenazar porque algunos izquierdosos se van a convertir en lo que más odiaban: gobernantes, y si además legalizan o regulan el consumo de drogas, nulificarán a narcotraficantes y crimen organizado, porque de las drogas o estupefacientes depende su economía e inmenso poder armamentista, así que, o se convierten en otro tipo de criminales o buscan trabajo ya que los consumidores de droga podrán comprarla sin problema en farmacias o sitios especializados y, disfrutarla en sus casas o lugares autorizados sin miedo de ser detenidos o extorsionados por el mismo gobierno.

La perspectiva de paz es así una posibilidad real, porque además, si se cumplen las promesas de AMLO de erradicar la corrupción, por lo menos la oficial, los corruptos tendrán que irse a otro lado o dedicarse honestamente a su desempeño, haciendo eficiente lo que hoy es un problema. La perspectiva de paz en Oaxaca también sería alta porque si se modifica al gusto y conveniencia de los profes de la Secta 22 la Reforma Educativa, ya no tendrán argumento para perjudicar a los niños pobres y se tendrían que dedicar, como a principios del siglo pasado, exclusivamente a enseñar, porque si el magisterio apoyó a AMLO ahora debe también apoyarlo en sus perspectivas de nación, recuperando Oaxaca su antigua tranquilidad y paz, y con ello la economía turística y convivencia social volvería ser uno más de los atractivos perdidos en nuestra ciudad y estado, pero todo depende de que cumpla AMLO sus promesas y también traiga SEDESOL.  

Se cumple la previsión: advierte CNTE que la crisis magisterial escalará más allá del 1 de julio

Hay quienes, con cierta candidez, creen que las acciones de presión emprendidas en Oaxaca por el magisterio agremiado en la Sección 22 del SNTE, y a nivel regional a través de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, tienen como fondo demandas salariales o relacionadas con sus planteamientos políticos ordinarios, pero no con el proceso electoral. Lejos de eso, la Coordinadora ya aceptó públicamente —cuestión que ha sido sabida, pero pocas veces reconocida— que sus movilizaciones tienen como causa el proceso electoral, y anunciaron que irán más allá. Es la constatación de un vaticinio largamente anunciado.

En efecto, el pasado martes al manifestarse en el Zócalo de la Ciudad de México, profesores adheridos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación advirtieron a los candidatos presidenciales que no creen en “varitas mágicas”, y que las cosas no cambiarán a partir del 2 de julio. “Desde aquí les decimos (a los candidatos presidenciales) que ninguno tiene propuesta educativa. Más allá de la coyuntura electoral, la Coordinadora está antes, durante y después del proceso electoral. No creemos en varitas mágicas ni que todo va a cambiar a partir del 2 de julio”, dijo Víctor Manuel Zavala Hurtado, dirigente de la sección 18 de la CNTE en Michoacán.

Luego lanzaron otras advertencias: “No creemos en el proceso electoral, estamos con la independencia política de gobiernos y de partidos y a pesar de eso, vamos a presentar nuestras propuestas a quien llegue al gobierno”, agregó el dirigente michoacano. En sus propuestas de campaña, los candidatos se han referido a generalidades pero no han tocado aspectos centrales del tema educativo: como la didáctica, la pedagogía, y los libros de texto que se tienen que utilizar para lograr que los niños aprendan.

“Están hablando de lo general porque no conocen en qué condiciones trabaja el magisterio. No nos han escuchado de cómo debe ser el trabajo en las aulas y las condiciones de las escuelas. Por eso decimos que desconocen y no van más allá (…) La CNTE se ha mantenido independiente de cualquier partido político, dijo, “no está a favor de ningún candidato ni del Pacto por México ni de los que están contendiendo ahora. Mantiene su independencia y por eso decimos que cada quien podrá hacer lo conducente”, dijo Enrique Enríquez, dirigente de la Sección 9 de la Ciudad de México, también identificada con la Coordinadora.

Hasta ahora, ninguna de las representaciones del magisterio disidente ha sido recibida en la Ciudad de México por representantes de la Secretaría de Gobernación, y ellos mismos reconocen que no han tenido acercamiento alguno con el gobierno federal. Eso les ha servido para mantener su advertencia de que en las entidades federativas donde tiene presencia la Coordinadora —Oaxaca, entre ellas— mantendrán el paro indefinido de labores así como la resistencia en las calles, independientemente de cuánto tiempo se mantengan movilizados, hasta lograr que se cumpla “su derecho de audiencia”.

PREVISIÓN CUMPLIDA

Aunque parece larga la cita, vale la pena releer lo asentado aquí el pasado 11 de junio: “el 28 de mayo la Asamblea Estatal de la Sección 22 anunció el comienzo de su jornada anual de lucha. Lo hicieron con la intensidad propia de una lucha enmarcada en la elección presidencial y por eso, desde el inicio, establecieron coordenadas relativas a que su intención era participar —a su modo— en el proceso democrático, independientemente de si conseguían o no las respuestas exigidas a sus demandas salariales, políticas y sindicales.

“A nivel regional, la CNTE inició acciones una semana después, quedando claro hasta ahora que ni la Sección 22 en Oaxaca, ni la CNTE como movimiento regional, tienen intención alguna de detener sus respectivas acciones hasta que no lleguen al día de la jornada electoral. Esa es la razón por la que, en la entidad, a pesar de que el magisterio ha entablado diversas mesas de trabajo con el Gobierno del Estado, y ha dialogado directamente con el Gobernador, siguen sosteniendo que las respuestas gubernamentales son “mínimas e insuficientes”, y eso les ha servido de justificación para sostenerse en la idea del paro indefinido de labores —cuestión que no ha sido homogénea, ya que en la entidad hay muchas escuelas laborando con normalidad.

“En ambos casos —la 22 en Oaxaca, y la CNTE como expresión regional del magisterio, ambos interesados en mantenerse presentes en este proceso electoral—, podría suponerse que hay claridad entre sus agremiados, y que todo terminará con la jornada electoral del próximo 1 de julio.

“En ninguno de los casos es así: tan no hay claridad, que en Oaxaca las acciones impulsadas por la Sección 22 han sido duramente cuestionadas por sus propios agremiados —por eso hay escuelas abiertas—, aunque la dirigencia magisterial se ha valido de sus incondicionales (que no pasan de ser un puñado de personas frente al universo de trabajadores, que rebasa los 80 mil agremiados sólo en Oaxaca) para mantener acciones como el plantón en el primer cuadro de la capital, y los bloqueos a diversos puntos carreteros, terminales de autobuses y el aeropuerto.

“Lo más grave es que todo esto podría no terminar el 1 de julio. No hay razones para suponer, ni en lo lineal ni en la interpretación política que ellos mismos hacen de las acciones presentes, que el magisterio detenga sus actos de hostigamiento. Gane o pierda Andrés Manuel López Obrador la elección presidencial, ellos tienen ya delineada una agenda política para los meses siguientes en donde está incluida la presión para la abrogación de la reforma educativa y, posiblemente, la formación de un nuevo movimiento sindical producto del cisma nacional que parece irremediable en el SNTE.”

Y luego apuntamos lo que hoy se confirma: “Si gana López Obrador la Presidencia de la República, la 22 y la CNTE no esperarán a que tome posesión, para comenzar a exigir el cumplimiento de los compromisos. Esto se explica por el hecho mismo de que la naturaleza política del magisterio es opositora.

“Ellos no serán aliados de Andrés Manuel, sino que serán los primeros en encararlo y exigirle lo que él mismo prometió. Si llega a cumplirlo, de todos modos el movimiento magisterial no quedará apaciguado y, al contrario, establecerá nuevas coordenadas de lucha para mantenerse vigente e interactuando con el gobierno federal en un marco de tensiones y presiones, no de complicidades ni de alianzas.”

PALABRA ¿CUMPLIDA?

No hay razón para suponer que no será así: la CNTE no se está engañando, y tampoco está engañando a quienes creen que habrá más gobernabilidad con un Presidente aliado con ellos. Las pautas están dadas. Lamentablemente, esto podría ser sólo cuestión de tiempo.

Las acciones hostiles de la S-22, podrían no terminar después de la jornada electoral

Las acciones que emprendió la Sección 22 desde el pasado 28 de mayo —un paro indefinido de labores decretado, aunque no cumplido en su totalidad, así como acciones de hostigamiento a la autoridad y la ciudadanía en Oaxaca— parecen tener como primer objetivo el día de la jornada electoral. Sin embargo, también se debe considerar que ni el paro indefinido, y mucho menos el conflicto magisterial, se van a conjurar definitivamente luego del resultado de la elección presidencial.

En efecto, desde el pasado 28 de mayo la Asamblea Estatal de la Sección 22 anunció el comienzo de su jornada anual de lucha. Lo hicieron con la intensidad propia de una lucha enmarcada en la elección presidencial y por eso, desde el inicio, establecieron coordenadas relativas a que su intención era participar —a su modo— en el proceso democrático, independientemente de si conseguían o no las respuestas exigidas a sus demandas salariales, políticas y sindicales.

A nivel regional, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, inició acciones una semana después, quedando claro hasta ahora que ni la Sección 22 en Oaxaca, ni la CNTE como movimiento regional, tienen intención alguna de detener sus respectivas acciones hasta que no lleguen al día de la jornada electoral. Esa es la razón por la que, en la entidad, a pesar de que el magisterio ha entablado diversas mesas de trabajo con el Gobierno del Estado, y ha dialogado directamente con el Gobernador del Estado, siguen sosteniendo que las respuestas gubernamentales son “mínimas e insuficientes”, y eso les ha servido de justificación para sostenerse en la idea del paro indefinido de labores —cuestión que no ha sido homogénea, ya que en la entidad hay muchas escuelas laborando con normalidad.

A nivel regional, la CNTE ni siquiera ha logrado entablar una mesa efectiva de trabajo con la Secretaría de Gobernación. En la Ciudad de México, toda la semana anterior ocurrieron protestas y manifestaciones de los trabajadores identificados con la Coordinadora, aunque lo cierto es que ni el gobierno federal ha definido las vías para establecer una negociación con la CNTE, y ésta tampoco tiene mucha intención de que eso ocurra. Al final, el gobierno federal entiende que a estas alturas tienen muy poco qué negociar con la CNTE; y la CNTE asume que hoy no es su prioridad dialogar sino mantenerse en las calles.

En ambos casos —la 22 en Oaxaca, y la CNTE como expresión regional del magisterio, ambos interesados en mantenerse presentes en este proceso electoral—, podría suponerse que hay claridad entre sus agremiados, y que todo terminará con la jornada electoral del próximo 1 de julio.

En ninguno de los casos es así: tan no hay claridad, que en Oaxaca las acciones impulsadas por la Sección 22 han sido duramente cuestionadas por sus propios agremiados —por eso hay escuelas abiertas—, aunque la dirigencia magisterial se ha valido de sus incondicionales (que no pasan de ser un puñado de personas frente al universo de trabajadores, que rebasa los 80 mil agremiados sólo en Oaxaca) para mantener acciones como el plantón en el primer cuadro de la capital, y los bloqueos a diversos puntos carreteros, terminales de autobuses y el aeropuerto.

Lo más grave es que todo esto podría no terminar el 1 de julio. No hay razones para suponer, ni en lo lineal ni en la interpretación política que ellos mismos hacen de las acciones presentes, que el magisterio detenga sus actos de hostigamiento. Gane o pierda Andrés Manuel López Obrador la elección presidencial, ellos tienen ya delineada una agenda política para los meses siguientes en donde está incluida la presión para la abrogación de la reforma educativa y, posiblemente, la formación de un nuevo movimiento sindical producto del cisma nacional que parece irremediable en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

TODO SIGUE

Si gana López Obrador la Presidencia de la República, la 22 y la CNTE no esperarán a que tome posesión, para comenzar a exigir el cumplimiento de los compromisos. Esto se explica por el hecho mismo de que la naturaleza política del magisterio es opositora.

Ellos no serán aliados de Andrés Manuel, sino que serán los primeros en encararlo y exigirle lo que él mismo prometió. Si llega a cumplirlo, de todos modos el movimiento magisterial no quedará apaciguado y, al contrario, establecerá nuevas coordenadas de lucha para mantenerse vigente e interactuando con el gobierno federal en un marco de tensiones y presiones, no de complicidades ni de alianzas.

Queda claro que no será fácil derogar la reforma educativa, ya que independientemente de la condición en que López Obrador pudiera llegar a ganar la elección presidencial, de todos modos no tendrá la mayoría legislativa necesaria para reformar por sí mismo la Constitución, y quién sabe si tenga a su favor a la mayoría de las entidades federativas, que participan en el proceso legislativo para modificar la Constitución federal, a través del voto de sus Legislaturas estatales.

Mientras se dirime todo eso, ¿qué pasará? Que el magisterio identificado con la Coordinadora se mantendrá movilizado, con una causa legítima —o al menos justificada frente a todos—, y haciendo todo para establecer que ellos no esperan ni aceptarán otro arreglo que no sea el cumplimiento incondicional de sus demandas.

Al final, también tratarán de capitalizar el rompimiento que posiblemente haya al interior del SNTE. Hasta ahora, Juan Díaz de la Torre está intentando jugar en varias bandas en el proceso electoral, pero parece no haber una evaluación consistente de cuál es la opinión de los maestros del país —independientemente de si están o no identificados con la Coordinadora— sobre el futuro de la reforma educativa. Muchos de ellos ni están de acuerdo con ella, como tampoco están a favor de seguir siendo parte de la tropa de varios partidos políticos en un momento tan complejo como este proceso electoral.

ROMPIMIENTO

Por eso mismo, es posible que haya un rompimiento al interior del SNTE y eso se convierta o en un nuevo sindicato magisterial, o en una nueva expresión opositora capitalizada por la CNTE, o en un grupo que intentaría generar una tercera vía frente a la radicalidad de la Coordinadora y el oficialismo denodado del SNTE, a través de la interacción López Obrador-Elba Esther Gordillo. En el fondo, la lucha magisterial entró en un vórtice que no tiene regreso, y que no terminará el día de la jornada electoral.

CNTE impulsa un juego de espejos entre las apariencias y sus intereses

Hoy más que nunca, la Sección 22 del SNTE, en Oaxaca, y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, como movimiento magisterial del sureste del país, juegan intereses trascendentales en la elección presidencial. Lo hacen porque ahora más que nunca, se encuentran en la posibilidad de que uno de sus aliados llegue a la Presidencia. No obstante, como ellos son expertos en engañar con la verdad, ahora impulsan un abierto pero enmascarado doble discurso, para mantener a salvo sus posiciones de fuerza como opositores, incluso en el escenario del triunfo de su aliado, Andrés Manuel López Obrador.

En efecto, desde hace más de una semana la Sección 22 en Oaxaca, y a partir de ayer todas las secciones magisteriales que conforman la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, impulsan un paro indefinido de labores y protestas regionales y en la Ciudad de México, como una forma de exigir el cumplimiento de un pliego petitorio presentado a los gobiernos estatales y a la Secretaría de Gobernación, pero también como una forma de mantener activa su presencia durante el último tercio de las campañas presidenciales. Hemos apuntado en este espacio que la agenda magisterial no es laboral ni educativa, sino eminentemente electoral. De entre todo eso, destaca el hecho de que además están ante un interesante juego de espejos de cara al nuevo Presidente.

¿De qué hablamos? De que, al menos en Oaxaca, la Sección 22 ha dado muestras palmarias de cómo se puede mantener en paralelo dos líneas de trabajo distintas: en una, están apoyando decididamente al candidato presidencial del partido Movimiento de Regeneración Nacional y están haciendo activismo a su favor; pero en la otra mantienen a salvo los principios rectores que los guían como sección sindical, respecto a que como organización de esa naturaleza son apartidistas y por ende no pueden apoyar a ningún candidato o partido, en proceso electoral alguno. ¿Cómo lo logran?

El magisterio oaxaqueño ha sorteado la circunstancia, argumentando que la dirigencia seccional —es decir, la delegación del SNTE en Oaxaca, electa democráticamente— es una sola, y que es totalmente apartidista; y que el movimiento magisterial en general, representado por la Asamblea Estatal, es un ente que sí tiene intereses políticos, que sí tiene derroteros electorales, y que sí está participando en el proceso electoral a partir de objetivos concretos. A partir de eso debemos comprender también las acciones magisteriales, pues en ellas está gran parte del fondo que en apariencia resulta —y es— contradictorio. Veamos este interesante juego de espejos.

JUEGO DE ESPEJOS

Por un lado, la Asamblea estatal y el movimiento magisterial sí simpatizan con Andrés Manuel López Obrador. Por eso han dado cobertura a sus mítines políticos en Oaxaca y por eso le profesan abierto respaldo como movimiento. En contraposición, a la dirigencia seccional la han obligado a mantenerse marginada de cualquier acción de índole electoral, y por eso sus movimientos con fines electorales —el paro indefinido de labores, por ejemplo— se han enmascarado de acciones para forzar el cumplimiento de un pliego petitorio presentado ante las autoridades estatales y federales.

Otra expresión de ese doble juego, radica en el hecho de que como movimiento magisterial —como Coordinadora, o simplemente como “el magisterio democrático oaxaqueño”— sí apuestan de manera abierta al triunfo no sólo de Andrés Manuel López Obrador, sino de los candidatos a diputados federales y senadores de Morena, porque ello facilitaría la discusión de ciertos proyectos políticos y legislativos que ellos están impulsando.

Sólo que en el espejo, ellos han obligado a la sección 22 a mantenerse marginada de cualquier forma de participación electoral, aún cuando varios dirigentes —activos y del pasado— están participando como candidatos, por una razón que forma parte de otra expresión de ese mismo juego de espejos. En ello están, entre otros, Azael Santiago Chepi, Ezequiel Rosales Carreño, Irán Santiago Manuel, e incluso una hermana del actual dirigente, Eloy López Hernández. Todos, con ligas políticas de fondo no con la Asamblea Estatal sino con el Comité Ejecutivo Seccional en Oaxaca.

La razón por la que parecen apostar, pero al mismo tiempo apartarse de los intereses electorales de Morena, tiene otra razón de ser. Como Sección 22, el magisterio oaxaqueño tendrá como finalidad presionar a un eventual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, igual que como hoy lo hacen con el de Enrique Peña Nieto y antes lo hicieron con todos los demás. Sin embargo, como movimiento sí apuestan al triunfo morenista porque ello les permitiría incidir en discusiones y proyectos, a los que se le ha vedado completamente el camino de la participación a lo que hoy pudiera entenderse como Sección 22.

Siguiendo esa lógica, en los objetivos hay otro juego de espejos. Pues como movimiento magisterial —oaxaqueño y regional—, los mentores le apuestan a la posibilidad de una segunda generación de la reforma educativa, que surja del consenso entre el gobierno federal obradorista y de los maestros del país. Como movimiento asumen que la evaluación es necesaria, pero sostienen que ésta debe dejar de tener los elementos punitivos y sancionadores que hoy tiene, para recoger la impronta de cada región del país, un país desigual, en el que no es lo mismo brindar instrucción a niños provenientes de familias acomodadas en zonas urbanas, que a los menores que nacieron y están creciendo en zonas de amplia marginación, desnutrición, violencia y pobreza.

Sobre eso mismo, ¿qué plantean como Sección 22? Únicamente, la derogación de la reforma educativa. Hábilmente, el magisterio sacó a su dirigencia de la discusión social de la educación, y los limitó a plantear la sola exigencia de la eliminación de la reforma educativa, al margen de cualquier matiz o consideración relacionada con qué debería hacerse con el espacio vacío que dejaría la eliminación de la reforma educativa. Así, queda claro que como gremio sí pretenden incidir, pero como sección magisterial no.

Por eso mismo, como movimiento magisterial sí están participando en el activismo e incluso están impulsando a varios de sus integrantes como candidatos a diputados, aunque como Sección 22 mantienen el apartidismo. Saben que necesitan tener representantes directos ante las cámaras legislativas, porque ello permitirá que existan diputados y senadores que entiendan los planteamientos magisteriales, e impulsen los consensos que sean necesarios. Por eso, a pesar de que hay varios dirigentes, ex dirigentes y familiares directos de integrantes de la Sección 22, la Asamblea se ha limitado a emitir algunos pronunciamientos de deslinde sobre ellos, aunque en realidad nada dice que ellos no sean sus potenciales representantes ante el gobierno de López Obrador.

JUEGO DEL BUENO Y EL MALO

Es a lo que van a empezar a jugar, si el próximo Presidente no entiende su juego. Hasta ahora, han sido un gremio más o menos unificado —aun por la fuerza— y eso mismo parece ponerlos en la disyuntiva de crear un ente malo y un ente bueno. Los malos serán quienes marchen, se planten, griten y den la cara; y los buenos serán quienes, desde la Asamblea, impulsarán decisiones de fondo para calmar la beligerancia de la Sección 22, aunque en realidad todos sepamos que es un mismo movimiento jugando en dos canchas distintas, al mismo tiempo.

El paro de labores de S-22 es electoral, no por el cumplimiento de sus demandas

† Dedicado a la memoria de mi padre, don Ismael  Humberto Ortiz Romero, a 18 años de su fallecimiento

 


 

La Sección 22 del SNTE se mantiene firme en su lógica de participar en el proceso electoral. A ello responde su determinación de estallar el paro indefinido de labores en fechas próximas, igual que como ha sido en cada una de las acciones en las que ha participado durante los últimos meses. El sindicato magisterial participa con determinación en cada elección, y lo hace porque se asume como un grupo de doble propósito: ser un gremio, pero al mismo tiempo ser también un movimiento social. Por eso, es sólo la lógica electoral la que explica todos sus movimientos y acciones que está preparando para el mes de junio.

En efecto, la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) acordó realizar un paro indefinido de labores para exigir respuesta favorable a su pliego de demandas a los gobiernos federal y estatal. El acuerdo fue tomado durante la Asamblea Estatal Mixta Permanente realizada el pasado sábado 19 de mayo, en la que se aprobó que el estallamiento de huelga iniciará el próximo lunes 28 de mayo, tras una consulta con las bases magisteriales.

De acuerdo con la propia Sección 22, las 571 representaciones sindicales consultadas coincidieron en la necesidad de la movilización de la Sección 22 y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ante “la cerrazón del Gobierno Federal de atender las demandas del magisterio nacional democrático”. De la misma manera, detalló que después de la Asamblea Estatal Mixta les corresponderá a los delegados de la Asamblea Nacional Representativa (ANR) asistir a la Ciudad de México el próximo 23 de mayo a la sede nacional de la CNTE e impulsar el paro laboral en otras entidades del país —cuestión que tampoco debiera descartarse, dado que todo el país se encuentra sometido a la misma presión relacionada con la elección presidencial.

Entre las demandas centrales de la Sección 22 del SNTE está el respeto a la estabilidad laboral y sus condiciones generales de trabajo, la abrogación de la Ley Estatal de Educación Pública de Oaxaca y el reconocimiento del Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO).

Así como la liberación de los “presos políticos y de conciencia” Lauro Atilano Grijalva Villalobos, Sara Altamirano Ramos, Damián Gallardo Martínez y Roque Coca Gómez, la presentación con vida de los desaparecidos, castigo a los autores intelectuales y materiales de los hechos ocurridos el 19 de junio de 2016 en Asunción Nochixtlán y la reconstrucción de escuelas, viviendas, carreteras y espacios públicos que fueron afectados por el los sismos de septiembre de 2017 y febrero de 2018.

El sindicato exige también el descongelamiento de las cuentas bancarias de la Sección 22 del SNTE y del Comité Administrador de Préstamos Personales, la devolución del 100 por ciento de sus aportaciones sindicales y el esclarecimiento del homicidio de la estudiante Luz Adelina Cipriano Bautista.

En sus demandas laborales, pidieron la bilaterialidad y la devolución de sus espacios en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), contratación inmediata de jóvenes normalistas, pago de la tercera etapa a 3 mil 699 trabajadores regularizados al final de la administración de Gabino Cué Monteagudo y pago de prestaciones, entre otras.

¿Es todo este pliego petitorio, tan importante como para tomar la determinación de un paro indefinido de labores —aun con el riesgo de los despidos y las consecuencias jurídicas de abandonar las aulas—? Queda claro que no. La intención de fondo está relacionada con la participación del magisterio en la elección presidencial, y su interés por involucrarse en este proceso desde más de treinta días antes de que ocurra la jornada electoral.

 

PARTICIPACIÓN ABIERTA

Apuntamos en este espacio, el pasado 18 de abril, que la Sección 22 sí participa en lo electoral, y lo hace siempre desde la lógica opositora. Y luego de recordar el caso oaxaqueño, en el que la 22 impulsó a Gabino Cué para después convertirse en el más feroz de sus verdugos, apuntamos:

“Esto es lo mismo que le ocurrirá a Andrés Manuel López Obrador si llega a ganar la Presidencia. La 22, y toda la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, no sólo no lo respaldarán inopinadamente como sí quisiera el tabasqueño que ocurriera, sino que serán sus primeros críticos y los primeros que le reclamen las respuestas que esperan. Básicamente, irán a exigir que abrogue por decreto la reforma educativa y a que elimine todo tipo de evaluación docente —cuestión que quién sabe si les pueda y quiera cumplir AMLO, una vez que ya sea presidente.

“Sin embargo, antes de que llegue ese momento del ajuste de cuentas, es cierto que la 22 hará todo para que gane Andrés Manuel. Por eso, ya tomaron participación en el proceso electoral a través de las manifestaciones del fin de semana en Puerto Escondido, y lo seguirán haciendo las veces que sea necesario para seguir nutriendo sus propias formas de participación política. Aunque a muchos no les agradan, lo cierto es que sus métodos sí son saludados por la militancia más radical e implacable, tanto del magisterio como del Candidato Presidencial de Morena. Y a ellos son a quienes hoy en día quieren mantener cautivos.”

¿Qué podemos esperar hoy? Que la 22 intente incidir en el ánimo de la ciudadanía a través de sus propias formas de lucha —marchas, movilizaciones, plantones, etcétera— y que luego vaya a tratar de participar en la propia jornada electoral. Siempre lo han hecho, y esto no debería sorprender. Guardan las formas para mantener a salvo sus posiciones retóricas, aunque en realidad todo está determinado por la elección presidencial. Eso, al final, es tan importante que por eso no sólo no se sustraen de participar, sino que lo hacen activamente a través de sus propios mecanismos.

 

VAN POR TODO

Hoy, además, está en juego algo que para ellos es fundamental: la derogación de la reforma educativa, y la posibilidad de que recuperen el estatus de superioridad que perdieron con las reformas de 2013 al marco legal de la educación en México. Ese es un acicate perfecto para alimentar la movilización y para tratar de regionalizar su movimiento al sureste y centro del país. Nada indica aún que puedan lograrlo. Pero nada hay en contra de la posibilidad de que lo intenten.

Independientemente de quién gane los comicios del 1-J, la CNTE irá por la derogación de la reforma educativa

Con el inicio del mes de mayo, arranca también la jornada anual de lucha de la Sección 22 en Oaxaca, y nada impide que también lo haga la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, como movimiento magisterial regional en el sureste del país. Este año, las protestas serán particulares, porque existe la intención central de conseguir la cancelación de la reforma educativa. Así lo revela el pliego petitorio que planteará a partir de ahora el magisterio oaxaqueño; y esa era la previsión, de acuerdo al momento electoral —y en la antesala de un nuevo gobierno federal— que estamos viviendo en México.

En efecto, durante el fin de semana la Asamblea Estatal del magisterio oaxaqueño dio a conocer el contenido de su pliego petitorio. En éste, de acuerdo con una nota de El Universal, el magisterio oaxaqueño insiste en la abrogación de la reforma educativa y las leyes reglamentarias “porque afectan sus derechos laborales, sindicales, escalafonarios y humanos”. También dentro de sus demandas centrales, exigen respeto a la estabilidad laboral y sus condiciones generales de trabajo, la abrogación de la Ley Estatal de Educación Pública de Oaxaca y el reconocimiento del Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO).

En sus demandas políticas, exigen el cumplimiento de acuerdos políticos y minutas firmadas entre el gobierno de Oaxaca y la Sección 22 del SNTE, una mesa de negociación tripartita, la cancelación definitiva de la evaluación docente, la desaparición de módulos y escuelas irregulares, cese del hostigamiento laboral y derogación de la Ley de Seguridad Interior. En sus peticiones laborales, están la bilaterialidad en las negociaciones y la devolución de sus espacios en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), contratación inmediata de los normalistas, pago de la tercera etapa a tres mil 699 trabajadores regularizados y pago de prestaciones, entre otras.

De la misma manera, piden la liberación de los “presos políticos y de conciencia” Lauro Atilano Grijalva Villalobos, Sara Altamirano Ramos, Damián Gallardo Martínez y Roque Coca Gómez, así como la presentación con vida de los desaparecidos. Castigo a los autores intelectuales y materiales de los hechos ocurridos el 19 de junio de 2016 en Asunción Nochixtlán y la reconstrucción de escuelas, viviendas, carreteras y espacios públicos que fueron afectados por el los sismos de septiembre de 2017 y febrero de 2018.

De todo eso, lo que resalta es la viveza con la que remarcan la intención de ir contra la reforma educativa. Ese ha sido uno de sus planteamientos de fondo, aunque en realidad hasta antes de que Andrés Manuel López Obrador se pronunciara a favor de la derogación de esa legislación, los llamados de la Sección 22 y de la CNTE al respecto, habían sido algo así como voces en el desierto.

Hoy, con el empuje que le dio la campaña del Candidato Presidencial de Morena a dicha exigencia, parece claro que el magisterio del sureste del país ya no tiene más impedimento para ir a tratar de conseguir ese objetivo, independientemente de las circunstancias. Eso es algo que debemos anotar y ver su desarrollo durante los meses siguientes, porque será uno de los temas que determinen la gobernabilidad para el segundo semestre del 2018, y que marquen la agenda del nuevo régimen.

LUCHA PREVISIBLE

Al respecto, apuntamos el 4 de abril en esta columna que desde hace mucho tiempo, la Coordinadora dejó de ser un problema local circunscrito únicamente a Oaxaca, Guerrero y Chiapas, para convertirse en un asunto nacional. La combinación de la conocida altivez y capacidad de movilización de la CNTE, y la propuesta de derogar la reforma educativa durante el próximo sexenio, dijimos, debe ser desde hoy un tema que preocupe a todos los candidatos presidenciales.

Y, en aquel momento, nos preguntamos: ¿cuál es la razón? Que gane o pierda, Andrés Manuel López Obrador prendió esa mecha de la inminente movilización magisterial, al tratar de lanzar propuestas que simpatizaran lo mismo con la CNTE que con los profesores del SNTE identificados con Elba Esther Gordillo. Queda claro que no todos los maestros del país mantienen una postura en contra de la evaluación, igual que como resulta cierto que muchos de ellos —los gordillistas— podrían asumir la derogación de la reforma educativa más allá de su contenido, sino como una necesidad de reivindicación del poder de la ex lideresa magisterial, que fue encarcelada por el impulsor de la reforma educativa, y que en un régimen opuesto tendría como sanción política la derogación de la reforma como una manifestación del poder recuperado por la hoy defenestrada maestra Gordillo, en un posible regreso al poder.

El problema hoy, apuntamos hace casi un mes, es que independientemente de lo que ocurra el 1 de julio, de todos modos la CNTE tratará de volver a la carga con respecto a la derogación de la reforma. Hace algunas semanas, López Obrador remarcó su postura relacionada con la reforma educativa, pero dijo que su forma de terminar con las normas que rigen a la evaluación docente —médula de la reforma educativa— sería a través del proceso legislativo (es decir, enviando una iniciativa que modificara el contenido constitucional y legal, para que los diputados la aprobaran).

Considerando lo anterior, dijimos líneas adelante en aquella entrega, lo más probable es que antes del término del presente año, el gobierno federal tendría a una Coordinadora manifestándose abiertamente en la capital del país, mostrando su músculo político, y su afinada capacidad de organización y movilización, de la que ya le dieron amplia cuenta a la administración del presidente saliente Enrique Peña Nieto, y de la que no tendrán ningún problema de volverle a demostrar a cualquiera que sea el Presidente a partir del 1 de diciembre próximo.

SILENCIO OPROPBIOSO

A partir de todo eso, resaltábamos desde entonces algo que hoy parece ser vital para el futuro inmediato de la democracia y la gobernabilidad en México: que cada uno de los candidatos presidenciales establezcan sus prioridades y planteamientos, con respecto a lo que prevén para enfrentar este problema de gobernabilidad que de forma inminente tendrán con la CNTE. Como bien lo sabemos en Oaxaca —producto de experiencias como la del gobierno de Gabino Cué, que intentó ser aliado de la CNTE y nunca lo logró a pesar de haberse plegado durante años a sus exigencias y presiones—, el magisterio democrático tiene una vocación opositora insuperable e infranqueable, que irremediablemente los llevará a encarar, pero nunca a aliarse, con quien sea el próximo Presidente. Así sea su candidato actual, Andrés Manuel López Obrador. ¿Alguien lo duda aún?