Desaparecer el IEEPO: el golpe de muerte que necesitaba la 22

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+ Extinguir IEEPO pega en el feroz control disciplinario de CNTE


Aunque pareciera que el inusitado respaldo federal al gobierno estatal para emprender la extinción del IEEPO responde a una estrategia apologética luego de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, la toma de esta decisión es trascendental para la vida pública de Oaxaca. Con la desaparición del IEEPO se acaba la feroz disciplina con la que la Sección 22 del SNTE manejaba a sus agremiados, y ahora lo que es indispensable que ocurra es, primero, que el gobierno federal implemente correctamente la toma de control de la educación en la entidad; y segundo, que —ahora sí— haga conciencia en las bases magisteriales, de que la disciplina impuesta por la 22 se quedó ya sin elementos coactivos.
En efecto, La mañana de este martes, el gobernador Gabino Cué anunció la emisión de un decreto por el que se crea un nuevo instituto educativo en Oaxaca. Con esa decisión, dijo, desaparece el IEEPO para dar paso a un nuevo organismo dotado de autonomía de gestión. Vamos a crear un nuevo Instituto como organismo descentralizado de la Administración Pública Estatal, con personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía de gestión, dijo.
“Su misión será garantizar la aplicación plena de los principios educativos consagrados en los Artículos 3ro. y 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de Educación, así como dar real cauce al proceso de implementación de la Reforma Educativa en nuestro estado”, recalcó el Gobernador, en un mensaje transmitido la mañana de ayer en compañía de los titulares de Sedesol, de la SEP y de la vocería de la Presidencia de la República, Rosario Robles, Emilio Chuayffet y Eduardo Sánchez, respectivamente.
Es evidente que, en el plano nacional, el gobierno federal se tardó nueve años en entender que negociar con la CNTE era un error, y que por eso era necesario establecer un nuevo equilibrio de fuerzas en Oaxaca. Desde que ocurrió el conflicto magisterial de 2006, estaba claro que cualquier medida de contención de la fuerza magisterial —tomada por el gobierno estatal o federal, en dos grandes momentos distintos— necesariamente tenía que pasar por la desincorporación de los cuadros directivos impuestos por la Sección 22 en el IEEPO.
Hoy, sin embargo, parece que el gobierno federal se decidió a mostrar dicho respaldo al gobierno de Oaxaca, motivado más por la urgencia de emprender acciones que lo legitimen ante la sociedad, que por tener verdaderamente una convicción sobre el destino de la educación. No debió ser producto de un análisis muy elaborado, el llegar a la conclusión, primero, de que luego de la fuga del Chapo, el Estado mexicano debía demostrar su fuerza mediante alguna decisión contundente; y segundo, que uno de los gremios más desacreditados frente a la sociedad mexicana, y que pasa por un momento de debilidad, es el magisterio oaxaqueño.
Pareciera que, en el plano nacional, la decisión anunciada ayer responde más a ese análisis que a la convicción por el rescate de la educación, y por desmantelar el control político hegemónico que hasta ayer podía ejercer la Sección 22 sobre sus agremiados, y sobre la gobernabilidad, a partir de la disciplina lograda con el control administrativo de la educación en la entidad.

EL IEEPO, PUNTO CLAVE
Quitar del control administrativo del IEEPO a la Sección 22 era una cuestión clave. A través de ese control administrativo, el sindicato magisterial tenía en sus manos a todos los agremiados y podía controlar los premios y castigos según su participación en las actividades sindicales. Al quitarlos de ese control también los quita de la posición de fuerza que tenía la dirigencia, y sus brazos en el IEEPO, sobre las bases magisteriales.
Ahora lo que le falta es que los propios trabajadores de la educación comprendan que si desean seguir participando en las actividades sindicales es por convicción política pero no por coacción salarial ni por la búsqueda de premios o castigos otorgados por el sindicato sobre su salario, sobre sus condiciones o ubicación de trabajo, o sobre sus privilegios económicos. Y es que, como lo apuntamos en otros momentos (Ver Al Margen 11.02.2015), el problema es que la gran mayoría de los profesores se encuentra en una situación de no saber que no saben, ni sobre su verdadero estatus ante la reforma educativa, y tampoco sobre la situación en la que quedan ante la desaparición del IEEPO.
Pues en lo que toca a la reforma educativa, resulta que como desconocen por completo el nuevo entramado institucional relacionado con la educación, también ignoran que esa nueva estructura fue hecha para quitarle poder no a los maestros, sino al sindicato, y que por eso (al menos en el papel) la Sección 22 ya no tendría forma de continuar obligando a sus agremiados a asistir a las extenuantes y riesgosas jornadas de lucha, a cambio de premiarlos o perjudicarlos en su salario o condiciones de trabajo.
Esa ha sido la base de la disciplina, por la que la dirigencia de la Sección 22 tanto lucha por mantener. En el caso de Oaxaca, tuvieron totalmente dominado el IEEPO, que hasta ayer no había hecho un solo cambio para modificar el estado de cosas que privilegiaba al control que ejerce el sindicato sobre sus agremiados. Y durante todo este tiempo, el Sindicato le ocultó —porque así le convenía— a sus agremiados que ellos ya no tendrían ninguna necesidad de continuar en los plantones, paros, marchas y demás, si no era su convicción hacerlo.
Eso lo hizo la Sección 22 con el silencio y el ocultamiento cómplice del IEEPO, porque ambos eran parte de la misma estructura política. Ese silencio, no beneficiaba a nadie más que a la dirigencia magisterial, voraz, que estuvo a punto de conseguir la capitulación del Estado y el perdón absoluto de manos de sus supuestos verdugos, por lo que les habían quitado con la ley en la mano.

NO MÁS CONTROL
Hoy eso es primordial: que el gobierno le abra la puerta a cada trabajador de la educación para decida qué hacer. Muchos van a optar por continuar la lucha sindical de la mano de la Sección 22, pero habrá otros muchos que cuando reparen en el hecho de que ya no hay más coacción ni “estímulos” para que participen en la lucha sindical, decidirán volver a clases. Lo más trascendente es que con la extinción del IEEPO se disuelve también el monismo sindical que controló a los maestros, que hoy seguramente ya no recuerdan lo que es acudir voluntariamente a una acción sindical.
@ortizromeroc