AHORA NAGASAKI

Carlos R. Aguilar Jiménez.

Primero fue un seis de agosto en ser atacada la ciudad japonesa de Hiroshima por los EU con una bomba nuclear, y por no rendirse y acatar los términos incondicionales para terminar con la guerra, en seguida, un día 9 del mismo mes fue bombardeada la ciudad de Nagasaki con otra bomba termonuclear, detonación que por fin puso fin a la Segunda Guerra Mundial, ocasión histórica que debiera ser de júbilo y celebración porque solo así termino la guerra más espantosa, mortífera y destructora que haya habido en este planeta, en la que incluso participó México con el escuadrón de aviación 201, hostilidades que comenzaron los nazis con Adolfo Hitler y Japón con Hirohito.
Nagasaki
Aliados los nipones con los nazis, con Mussolini en Italia y otros asociados, durante la II Guerra Mundial, su intención era subyugar al mundo, ampliar sus territorios, esclavizar y someter al resto de la humanidad “inferior” a sus intenciones, llegando incluso los japoneses a atacar sorpresiva y sin previa declaración de guerra a los EU en Pearl Harbor , destruyendo casi totalmente su flota del Pacífico, agresión artera que sirvió para que se estableciera el grupo de naciones de los “Aliados” para defenderse de los ataques nazis y japoneses; rindiéndose finalmente los alemanes luego de la caída de Berlín y el suicidio de Hitler, no así los nipones, quienes necios y fanáticos, como kamikazes, en su afán inútil de ganar la guerra, permanecían en movilización bélica principalmente contra los EU, muriendo a diario miles de japoneses, aliados y estadounidenses, hasta que el presidente Harry S. Truman, decidió poner fin a la Guerra y al mismo tiempo evitar la muerte de cientos de miles de estadounidenses con el uso de la segunda bomba termonuclear. Si no la utiliza la Guerra sigue y Japón no se rinde muriendo todos los días miles de jóvenes de EU, Inglaterra y hasta de México, pero la bomba de Nagasaki terminó con la Guerra. Hoy algunos dicen que fue un abuso contra Japón, dejando de lado la infamia y vileza nipona, que aprovechando las circunstancias de la II Guerra Mundial, igual que los nazis, trataban de conquistar el mundo asesinando millones de personas, no solo extranjeros a los que ni había declarado la guerra, sino también a sus conciudadanos combatiendo en una guerra que ya habían perdido desde la capitulación alemana y a la que solo se le pudo poner fin con la bomba de Nagasaki