Comisi贸n de la Verdad: abortadas, todas las expectativas聽

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+ Oaxaca 2006 vs caso Ayotzinapa: 驴Se justificaba una CV?


La Comisi贸n de la Verdad de Oaxaca (CVO) entreg贸 su informe final sobre las posibles violaciones graves a los derechos humanos cometidas durante el conflicto magisterial y popular de 2006, y su secuela del a帽o siguiente, y lo m谩s relevante de dicho documento es la incapacidad de la Comisi贸n para verdaderamente esclarecer ese conjunto de hechos, y ofrecer a la ciudadan铆a 鈥攏acional e internacional鈥 una versi贸n fidedigna y final de ese periodo. Esta es una derrota, que se puede distinguir f谩cilmente si la contrastamos con otros hechos como la desaparici贸n de los normalistas de Ayotzinapa, y la posibilidad de que para indagar esos hechos, tambi茅n se pudiera crear una Comisi贸n de la Verdad.

En efecto, la Comisi贸n de la Verdad de Oaxaca fue creada por presiones, y no por una verdadera voluntad de la ciudadan铆a por conocer la verdadera dimensi贸n del conjunto de hechos y posibles violaciones a derechos humanos, que ocurrieron durante el conflicto magisterial de 2006, y el a帽o siguiente. M谩s bien, fueron algunos grupos emanados de la APPO, que luego se integraron al poder estatal a trav茅s del triunfo de Gabino Cu茅 y de la coalici贸n PAN-PRD-PT en 2010, los que ejercieron una fuerte presi贸n para que se conformara dicha Comisi贸n que, seg煤n sus propias normas, ten铆a como objeto esclarecer ese episodio de nuestra historia dom茅stica reciente.

Desde el inicio, hubo cuestionamientos de fondo respecto no s贸lo a la posible parcialidad, y a la evidente motivaci贸n pol铆tico electoral de la existencia de dicha Comisi贸n, sino sobre todo porque el hecho de que se creara una Comisi贸n de la Verdad implicaba que el propio Estado oaxaque帽o 鈥攍os Tres Poderes del Estado鈥 reconociera la incapacidad de sus instituciones para lograr el esclarecimiento de ese conjunto de hechos, y particularmente de la comisi贸n de delitos derivados de las violaciones graves a derechos humanos tanto de personas que hab铆an tenido alguna participaci贸n en el conflicto, como de quienes fueron simples v铆ctimas de las circunstancias.

Dicho cuestionamiento implicaba tambi茅n una especie de claudicaci贸n t谩cita del Estado oaxaque帽o a la posibilidad de verdaderamente integrar una investigaci贸n profunda y a conciencia de esos hechos, no s贸lo para deslindar responsabilidades o castigar a responsables sino, sobre todo, para conocer la verdadera dimensi贸n y, como se dice llanamente, la aut茅ntica realidad de esos hechos. A煤n as铆, el gobierno estatal permiti贸 la conformaci贸n de la Comisi贸n y le dio el paso libre a la conformaci贸n de sus trabajos.

CVO, EN EL ESPEJO

Y tal como se previ贸, hoy queda claro que la CVO no tuvo la capacidad de llevar a cabo un verdadero proceso clarificador de hechos y circunstancias, as铆 como de las posibles violaciones a derechos humanos, que era parte esencial del esp铆ritu con el que se conform贸 dicha Comisi贸n. Si bien el Informe establece conclusiones interesantes, 茅stas en ning煤n sentido pueden ser tomadas con seriedad como la culminaci贸n de un proceso mayor de sistematizaci贸n de hechos, como los que se supone que debe ofrecer el informe final de una verdadera Comisi贸n de la Verdad.

Ese, no es s贸lo problema de la Comisi贸n de la Verdad sino tambi茅n de un problema de concepci贸n estructural del propio Estado oaxaque帽o, que nunca tuvo el tacto de legitimar la existencia de una investigaci贸n de ese tipo, ni siquiera fund谩ndolo en sus propias fallas, como un paso necesario para legitimar la conformaci贸n de una Comisi贸n de la Verdad.

Primero durante el gobierno de Ulises Ruiz, y luego durante la presente administraci贸n, nunca fueron patentes los esfuerzos de las instancias regulares de procuraci贸n y administraci贸n de justicia, por llevar a cabo ese proceso de investigaci贸n de hechos, y consignaci贸n de responsables, como para poder decir que ante la magnitud del universo de hechos a investigar, la capacidad operativa de esas instancias quedaba rebasada, y que por ende hab铆a que crear un organismo ex profeso dedicado a su investigaci贸n.

Incluso, para entender lo que decimos y darle una dimensi贸n m谩s o menos 鈥渄id谩ctica鈥, deber铆amos ver lo que est谩 pasando con la investigaci贸n sobre la desaparici贸n de los normalistas de Ayotzinapa. 驴Qu茅 ocurre? Que la PGR conduce una investigaci贸n a la que ellos mismos han calificado como la m谩s amplia y extensa de la historia de la procuraci贸n de justicia en M茅xico, y a煤n as铆 鈥攑asando tambi茅n por la participaci贸n de dos organismos internacionales鈥 no han sido capaces ni de clarificar los hechos, ni de generar confianza y legitimidad entre la poblaci贸n respecto a sus investigaciones y las conclusiones a las que est谩n llegando.

Por eso, de cara a esa investigaci贸n hay un destino casi natural a que todo termine, en alg煤n tiempo 鈥攓uiz谩 despu茅s del mandato del presidente Enrique Pe帽a Nieto鈥 en la conformaci贸n de una Comisi贸n de la Verdad, que se dedique a investigar, y a ofrecer legitimidad, a una indagatoria en la que, adem谩s de justicia, es un imperativo esencial para toda la comunidad nacional e internacional, conocer la verdad.

PARCIALES

Hay que decirlo sin ambages: el conflicto de 2006 no puede ser ajeno a los matices. No fue un acto puro de opresi贸n del gobierno hacia los manifestantes. 驴Por qu茅 entonces, el informe no se refieren a lo que la ciudadan铆a padeci贸 por los actos cometidos tanto por el gobierno como por quienes intentaban imponer su raz贸n a manotazos? No puede ser serio un informe que reduce a dos grupos, el trauma que ese episodio signific贸 para toda la poblaci贸n oaxaque帽a.

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